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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

El título del mensaje de hoy es “Akrogoniaios”, ¿cómo se pronuncia? Y yo tengo que responder: no tengo la menor idea, yo no sé, pero es una palabra  eminentemente importante. Si me hacen la pregunta ¿qué quiere decir? Yo misma me hice esa pregunta cuando la encontré en la Biblia, leyendo la carta a los Efesios 2:19-22 que dice: Por lo tanto, ustedes ya no son extraños ni extranjeros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular. Ahí es donde encontré esta enorme palabra griega: piedra angular, pero si En él todo el edificio, bien armado, se va levantando para llegar a ser un templo santo en el Señor.  En él también ustedes son edificados juntamente para ser morada de Dios por su Espíritu”.

Es una palabra inmensamente grande, porque Dios está construyendo tu vida y está construyendo mi vida. En Jesucristo somos salvos y tenemos vida eterna, pero hay una obra que Díos está construyendo en nosotros individualmente, colectivamente, como iglesia y parte del reino de Dios mismo. Esta palabra griega no quiere decir únicamente una piedra angular, porque tiene varios lados que incluye dos tipos más de piedra de rica significancia espiritual. Jesús es la piedra angular, es la piedra clave y es la piedra corona. Todas esas expresiones de construcción se refieren al Señor.

La piedra angular es el cimiento del edificio, forma una cruz.  ¿Por qué suponemos que Jesús es llamado la piedra angular? Porque es la primera piedra en la construcción, Él es el iniciador de la construcción. La Biblia dice en Colosenses capítulo uno que es el primogénito de toda creación, todo lo que ha sido creado empezó con Jesús el Iniciador y es el primer miembro de la Iglesia, es la cabeza de la iglesia, es el primer nacido de entre los muertos, el primer resucitado, es el iniciador, piedra angular. También la piedra angular es indispensable como primera piedra, arquitectónicamente, es indispensable para la construcción.

Colosenses 1:19 dice: “Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud”.  No se puede construir una vida sin Jesús, puedes ocupar espacio, pero llegar a la vida abundante, a la vida de plenitud, a la vida de propósitos, vivir una vida cumplida, solamente cuando Jesús está en nuestras vidas. La piedra angular es indispensable, también es  el estándar, porque todo se mide a ella. Si el ángulo no está preciso estamos en un gran problema al final, porque vamos añadiendo piedras y construyendo muros y al terminar el edificio está mal construido, porque todo depende de la piedra angular, todos los muros, lo que cruzan los muros está medido por esa piedra y si no es precisa la medida, al terminar la construcción vienen a inspeccionarlo y nos dicen: este edificio no es habitable, tiene peligro de derrumbarse.

Muchas veces empezamos nuestras vidas con mucho ánimo. Este sábado voy a oficiar una boda y nunca he ministrado en una boda a una pareja que no está llena de sueños, de inspiración por su amor. Pero si nosotros empezamos, iniciamos, proyectos de la vida cuando el cemento es casi perfecto, pero no completamente perfecto, a largo plazo vamos a tener problemas. La piedra angular, el estándar que Jesucristo nos ha dado, es perfecta, completa. Tengo una amiga que se casó con el príncipe de sus sueños, un hombre finísimo, pero ella aprendió una lección durísima, porque el hombre era casi perfecto, no completamente perfecto porque es un ser humano, ellos pasaron momentos muy difíciles en el matrimonio, el Señor los ha sanado y ahora los dos son predicadores y ministros de santidad y fuego para Cristo, uno de los sermones de ella, el más popular, se titula “Poniendo al hombre en su lugar”. Ella lo tenía como piedra angular de su vida, sus marido era lo máximo, todo para su marido, ella era la mujer más bella, sometida, latina, que servía a su marido con un gozo, con un amor, con un ánimo, pero cuando se descubrió que él tenía otras mujeres se le vino para abajo su construcción de matrimonio y para volver a sanar ella tuvo que poner a ese príncipe en su lugar correcto, porque no era la piedra angular perfecta y precisa, donde ella pudiera construir una vida, una familia, un matrimonio. Igualmente él tuvo que poner a Cristo como piedra angular y no su personalidad o su orgullo, sus excusas. Tenemos que permitir que Dios haga una construcción fuerte en nuestras vidas.

Yo he venido aquí. A Guatemala con un gusto, porque yo amo al Pastor Jorge, a la Pastora Elsy, a Jorgito, Alex y Checha, los nietos que he adoptado yo también. Amo a Guatemala, le dije al Pastor Jorge antes de mi regreso a Estados Unidos quiero disfrutar un buen desayuno chapín, pero más que todo yo estoy aquí, porque yo quiero compartir este mensaje, porque es un mensaje que no es mío, ni de ti, ni de ninguna persona de  renombre, este mensaje está basado sobre Jesucristo, Jesucristo quien es la piedra angular, la piedra clave, la piedra corona en nuestras vidas.

La piedra angular también es estable, da estabilidad a la construcción. Yo busqué en el libro de las antigüedades de los judíos, por el historiador Josefo, quien vivió en los tiempos de nuestro Señor Jesucristo y él escribió de la piedra angular del templo de Herodes: Una sola piedra, medía 37 y medio pies de largo, 18 pies de ancho, pesaba 550 mil kilogramos, 650 toneladas de peso, no podía ser movida fácilmente. Cristo es la estabilidad de nuestras vidas. Como algunos de ustedes saben, hace tres años atrás el día que era la boda de nuestro único, hijo de 21 años, yo subí a despertarlo para que pudiéramos poner en marcha el día, cuando lo encontré muerto en su cama. Yo entré en un estado de shock, yo nunca pensé que eso nos iba a suceder. Unos días, Señor y uno cree que todo va a ser de solo bendiciones y galardones hermosos, uno nunca espera esos momentos de trauma. Pero mi hijo estaba muerto y durante el proceso del funeral vinieron gente de todas partes para estar con nosotros.

Recuerdo que una hermana se me acercó y dijo: Pastora ¿no estás enojada con Dios, verdad? Le dije: no hija, no, no estoy enojada. Pero luego empecé a pensar ¿estoy enojada con Dios? El viernes anterior yo había estado en ayuno todo el día, orando por la boda, orando por mi hijo, atándolo al destino que Dios tenía para él, y Dios me había dando tantas promesas durante los 21 Años o más, antes que naciera, y yo dije ¿estoy enojada contigo? Y fui a mi recámara y llamé a otra pastora íntima amiga y le dije: sabes qué, alguien me preguntó esto, pero en verdad yo no estoy enojada con Dios, porque Dios no existe. Esto de oración, cielo e infierno, todo es un mito, es una leyenda,  le dije que no creía en la Palabra de la Biblia, porque esto no es lo que Dios me prometió. Le dije: mira, no se lo digas a nadie, tengo 65 años y qué voy a hacer, voy a seguir predicando porque creo que la Biblia tiene muy buenos informes para ayudar a la gente a vivir con un mejor estilo de vida, pero que crea yo, yo ya no lo creo.

Ella me dijo: Sandra no pierdas tu energía, sobre un dios que no existe, tú necesitas toda tu fuerza para enterrar a tu único hijo en esta hora. Le dije, pero no le digas a nadie que no creo. Pasé la noche y el día siguiente recibiendo gente, cuando de repente, adentro de la muchedumbre de gente yo sentí un brazo alrededor de mis hombros, volví a ver y no había nadie, yo sentía el peso de un brazo y escuché estas palabras que nos compartió Roberto Orellana hoy en la plataforma del canto. Escuché estas palabras internas en mi: Sandra, yo te prometí que nunca iba a abandonarte, ni dejarte, ni aflojar mi mano encima de ti, estaré contigo hasta el fin. Este no es el fin mío, ni el fin tuyo y yo aquí estoy. Me volví a convertir. Y dejé mi carrera de atea de unas horas, porque Jesús no es una filosofía ni una ideología ni un mensaje ni una idea para ayudarnos, Él es real, vive, es el resucitado, es la roca de nuestra salvación y cuando nosotros somos sacudidos por cosas insoportables esta piedra es peso de gloria en nuestras vidas. Y no se mueve y no se mueve y sigue construyendo sueños, esperanzas,  alegrías y visión en nuestra vida.

En San Luis Missouri hay un arco famoso que mide 630 pies de altura, es enorme, se puede subir en él y una vez arriba puedes ver por millas la bella ciudad. Pero todo arco construido es para atravesar un vacío y cuando tú construyes un arco tienes que construir los dos lados a la vez, no construyes a la izquierda y luego después a la derecha, se construyen juntos, pero mientras vas construyendo los dos lados sucede algo, una fuerza centrípeta surge con la gravedad y empuja la fuerza hacia el centro y los muros empiezan a debilitarse y pueden caer. Por eso es importante en la arquitectura y construcción poner algo de contrafuerza para empujar esos muros débiles para que no caigan por dentro y se pueda construir el arco, pero ¿qué hacer al final del arco? No puedes dejar los palos resistiendo la contrafuerza. Hay que poner una piedra clave y esa piedra clave es el centro de lo más arriba del arco y es la última piedra que se pone en el arco, como la piedra angular es el alfa, esta piedra es el omega, es el ultimo, primero y último. De esta piedra Leonardo Da Vince dijo que es una piedra mágica en la arquitectura y en el diseño, porque cuando es instalada esa piedra clave convierte dos debilidades a fuerza. Y el arco queda siendo una de las construcciones más fuertes, más durables que existen en la construcción, por la piedra clave.

Cuantas veces en nuestra vida hay tanta tensión, tantas cosas que estamos tratando de soportar, apoyar y decidir. A veces es un área de finanzas y dices: esta semana voy a pagar aquí la renta, pero vamos a tener que exprimir limón a los frijoles porque no hay para comida. La siguiente semana contra ese muro que se está cayendo compramos comida y luego después ojalá que no tengamos que prender velas antes de poder pagar la luz y así tratamos de sostener la economía. O estamos en una familia disfuncional y tratamos de hacer pases con todo mundo. El otro muro viene con su variedad de problemas y tratamos de amar aquel hijo, mientras el esposo se fastidia, se enoja, se molesta porque no estás poniendo atención acá y luego ahí. Yo entiendo, pero tenemos que pasar por esos  momentos. Tratamos de balacear a todo el mundo. Debilidad, debilidad, los muros se nos caen si Cristo no está ahí para sostener.

Las buenas nuevas son cuando permitimos y clamamos al Señor y decimos: Señor me quebranto delante de ti, yo no soy el rey de nadie, yo no soy el dios que controla, yo no soy la piedra que tú escogiste. Tu escogiste a tu Hijo unigénito Jesucristo, Jesucristo  mi Salvador, para ser la piedra inmovible y yo lo acepto como piedra clave en esas presiones de mi vida. Él cambia la debilidad a fuerza, porque es lo que Él hace, es lo que su unción y su presencia hace. De repente aquella persona que estaba exprimiendo limón a los frijoles y tratando de balancear toda la gravedad y ese poder centrípeta en su vida encuentra fuerza y lo que era menor llega a ser su mejor momento y aquella persona se levanta y dice: dame un momento, déjame decirte: Cuando yo puse a Jesús como piedra clave  en mis finanzas, y obedecí los principios de Su reino y empecé a frenar la gratificación instantánea de la compra de mercancía, y empecé a poner mis afectos sobre las cosas del Señor y diezmar, ofrendar y abrir mis ojos en gratitud por todo lo que tengo y no con una sed insaciable por lo que quiero obtener, el Señor hizo milagros en mi vida, ahora soy próspera y puedo decir que mi vida es más fácil.

Me cargué, pero salí de las deudas y yo puedo decirte que Dios es Jehová Jireh, el que busca la manera de prosperar y dar delicias a su pueblo. Tu debilidad se convirtió en fuerza cuando la piedra clave está puesta. Aquella familia disfuncional que trataba de sostener, ahora se ha convertido en un consejero  lleno de compasión para otras familias, porque de la nada Dios creó algo sobrenatural,  pues le diste su lugar, le diste su derecho, le diste oportunidad de obrar de la manera que Dios ha diseñado, que Jesús sea en la construcción de nuestras vidas: Alfa y Omega.

También Jesús es la piedra corona que pueden poner en la parte más alta de la pirámide. Yo sé que los judíos no construían pirámides, construían otros edificios. Puede ser sobre otros edificios, otros templos, seguramente aquí en Guatemala lo tienen en toda la arquitectura antigua y moderna la piedra corona. Jesús es llamado la piedra corona, porque es la cumbre, es el punto más alto de una construcción. ¿Dónde está Cristo en nuestras vidas? ¿Qué lugar ocupa en nuestro corazón? ¿Qué está haciendo adentro y en ti? Él está coronado en la cumbre, en el punto más alto, Rey de reyes en nuestras vidas. La piedra corona representa perfección, Él es perfecto, no se equivoca. Dios no causó la muerte de mi hijo. No, absolutamente no. Pero Dios supo, porque es Dios Omnipotente y Él estaba ahí protegiendo y haciendo un camino maduro y perfecto para nosotros, para mi familia en el cielo y para mi familia – mi marido y yo- aquí en la tierra. Prueba de eso, es que aquí estoy con la gente más fina del mundo, en la Fraternidad Cristiana de Guatemala.

La piedra corona por su posición es una piedra de gloria. Cuando tú ves muchas veces piedras coronas son las más adornadas, las más finas, piedras de la construcción, por su belleza, por su gloria. Y voy a decirte que lo más bello de mi personalidad es cuando se refleja la personalidad de Jesucristo en mí. La otra parte no te la recomiendo, cuando Jesús se refleja es algo bello, hasta yo misma lo admiro. La virtud de Él es lo más bello de  mi carácter y la presencia de Él es el carisma más bello en mi vida y en la suya. También  es piedra corona, porque es una piedra de protección. Cuando vienen los elementos de lluvia, tormenta, hielo y arena, lo que sea de la naturaleza que golpea a una construcción, un edificio, primero cae sobre la piedra corona y ella protege la construcción para que no se destruya, se envejezca. La piedra lo protege, ¡cuánta protección nos da nuestro Señor!

Yo recuerdo cuando el doctor, hace unos ocho años atrás, me dijo cuando estaba despertando de una operación: Sandra, lamento decirte que es cáncer. Gracias a Dios que yo estaba sedada, mi intención era darle una patada y le dije: por tonto, por equivocarse de paciente, pero luego tuve que enfrentar la realidad, sí era cáncer. Y cuando estaba enfrentando un año de tratamiento, el Señor me decía, Hija, cuando estás ahí en el tratamiento di: es la sangre de Cristo que está pasando sobre mi cuerpo, no me va a hacer ningún mal, porque nada me puede tocar, si primeramente no pasa por el filtro de Jesucristo, mi piedra corona. El que corona mi vida con su protección. No temeréis mal alguno dice la Palabra de Dios, porque cuando estás cubierto con la presencia de Jesús, vas a sentir la prueba, vas a pasar por momentos no agradables, pero no te destruirán, más bien obrarán por bien, aunque es difícil pensar, porque Dios lo hace, porque no abandona a nadie, ni abandona sus proyectos ni deja aislada su construcción.

Él no está en bancarrota, sabe como seguir construyendo cuando nosotros permitimos que  Él sea el primero y el último y la corona de gloria en nuestras vidas.

Este mensaje te habla de Jesús, Jesús, Jesucristo nuestro Salvador, la piedra corona es también el estándar de vida. La piedra corona no es construida para ajustarla a la construcción, la construcción es levantada para recibir la piedra corona. Por eso Pedro escribiendo dice: “Los que creen en Él no serán avergonzados”, tenemos que hacer lo que Dios indica, creyendo en la roca que Él ha establecido para nuestras vidas. Ahora, Dios nos invita a abrir nuestras vidas al Señor Jesucristo y al Padre Dios, y dice que si nosotros creemos en la roca, la roca el día del juicio no permitirá que seamos avergonzados, pero tenemos que estar quebrantados, qué quiere decir esto, cuando Dios nos promete tanta victoria vamos a vivir una vida de un corazón quebrantado, no un pobre, un desechado. No, no. Él dice que si hay algo en tu vida que no sea ajuste al estándar de Jesús, derrúmbala, empieza de nuevo. Cada paso que nosotros damos, queremos darlo correctamente y todos fallamos. Tenemos que volver a la fuente de nuevos empiezos, de volver a la vida, de volver a lo correcto. No podemos vivir una vida libertina, sin ética y escudarnos en que hacemos otras cosas bien, porque por ellas  el Señor nos cubre con su gracia. No, la piedra corona no se ajusta a nuestra carne, nuestra carne es glorificada y llamada al arrepentimiento y decimos: Señor estoy listo para ser quebrantado, quebrantada, a humillarme y decir Señor perdóname, he sido egoísta, he pensado más en mí que en mi familia, en mis seres queridos. Señor me he sentado sobre la billetera por muchos años, porque he tenido temor o codicia para no dar lo que debo dar para contribuir a tu reino.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…