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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Es un gran gozo estar nuevamente con ustedes, siempre venir a Guatemala es un gran gusto, los amamos con todo nuestro corazón, sabemos que Dios ha levantado a esta nación como un ejemplo de lo que el poder del Evangelio puede hacer cuando una cantidad suficiente de los habitantes de un país se entrega a Cristo, empieza a haber un cambio no solamente en el ambiente espiritual sino en el ambiente social, ambiente educativo, aún en el ambiente político. Dios está queriendo hacer una reforma maravillosa en Guatemala, ustedes son parte de esta obra de renovación, de sanidad, de restauración, una prosperidad que viene verdaderamente del corazón de Dios para esta nación. Tú eres parte de una nueva generación de hombres y mujeres en Guatemala que están recibiendo este tesoro, que si bien está en vasos de barro, la excelencia del poder es de Él y no de nosotros, pero podemos caminar con la frente en alto, sabiendo que Jesús nos ha liberado de todas las tinieblas que antes nos atraparon, nos esclavizaron, hoy somos libres. Él nos libró de la potestad de las tinieblas, nos trasladó al reino del amado Hijo de Dios.

Estamos celebrando 32 años en la Fráter. Se  dice fácil, pero 32 años de sembrar, de dar, de hacer barbecho, de sacrificar, de esforzarse y sobre todo de no tirar la toalla. Dice la Palabra de Dios: No perdáis vuestra confianza que tiene grande  galardón. Y yo quiero honrar a los pastores López y a toda su familia, porque ellos han sido un ejemplo de perseverancia, para los que somos una generación que está mirando sus pisadas, estamos viendo su fe. Qué bueno que podamos tener líderes en una nación que son ejemplo de integridad y ejemplo de personas que no han dejado de dar, no han dejado de sembrar, no han dejado de creer que lo mejor está por venir. Un aplauso para los Pastores Jorge y Elsy López, por sus hijos y la gloria es de Jesús. Él usa instrumentos que están dispuestos en sus manos. Estamos mi esposa Karla y yo de fiesta, estamos cumpliendo 23 años de casados. Nos venimos a celebrarlo acá, antes de llegar a la capital nos fuimos a la Antigua capital, nos fuimos a pasear por las calles empedradas de la Antigua, tomados de la mano, tomando cafecito, así quién no se vuelve a enamorar otra vez. Sea usted un hombre sabio, lleve a su esposa a pasear, solo que no la vaya a dejar, regresen juntos. Va  a ver que va a invertir en su familia, en su matrimonio, va a ser una inversión que le va a dar muchos réditos, mucho fruto.

Le he puesto como título al mensaje: Momentos de definición, y los momentos de definición son oportunidades divinas, momentos en los que sin haber hecho nada para merecer la oportunidad, Dios te pone enfrente de una puerta, de pronto estás parado en el umbral de una dimensión nueva, de una etapa nueva y si tú y yo podemos aprovechar estas oportunidades que Dios nos da y entrar por esa puerta, entrar a esos momentos que Dios quiere darnos, se pueden convertir en gestadores de un futuro que todavía no existe, pero que es maravilloso. Dice la Palabra de Dios que la voluntad del Señor es buena, agradable y es perfecta. Así que no hay nadie que me pueda convencer que las cosas terminan mal cuando nosotros sabemos que Jesús en la cruz del Calvario dijo: Consumado es, y cuando Él decía consumado es, estaba hablando del pago perfecto, del sacrificio perfecto, una sola vez y para siempre. Él quitó de en medio el pecado por medio de la ofrenda de su sangre, Él entró a ese lugar santísimo, no hecho con las manos de los hombres, y ahí ofreció su vida, presentó su sangre y para siempre está a la diestra del Padre para interceder por nosotros. Él no se cansa ni de día ni de noche de interceder delante de la Majestad en las alturas, por ti y por mí, porque sabe que nuestra vida ha sido puesta delante de la presencia del Señor, en una oportunidad que sí es aprovechada puede traer aquí a la Tierra propósitos divinos que ninguna otra podría traer. Tú y yo tenemos por el poder del Nombre de Jesús la oportunidad de entrar a esta dimensión que todavía no han sido abrazadas, que todavía no han sido recibidas, futuros que todavía no han sido creados, pero que están ahí delante de nosotros para que los aprovechemos por la fe.

Abraham, dice la Biblia, tuvo un hijo a quien llamó Isaac, Isaac tuvo un hijo que fue llamado Jacob y Jacob tuvo doce hijos y uno de los ellos fue Leví. Leví, bisnieto de Abraham y cuando Leví todavía no nacía, es más, ni siquiera había nacido Jacob ni Isaac, Abraham hizo algo que creó un futuro de bendición para aquellos que aunque todavía no nacían ya estaban dentro de él. Dice Hebreos 7 que Leví estaba en los lomos de Abraham su padre y la palabra lomos quiere decir la capacidad reproductiva que tenía Abraham, su simiente, su semen. ¿Cómo es posible que una acción de fe, de una persona pueda tener tanta repercusión que aún hasta esta cuarta generación puede  producirse una increíble bendición?

Dice la Escritura que Abraham pagó los diezmos a Melquisedec y cuando estaba honrando el sacerdocio de Melquisedec -que representa el sacerdocio de Jesucristo-, estaba trayendo sobre de sí, una bendición que después iba a manifestarse sobre Isaac,  sobre Jacob y sobre Leví. Así que cada acción que tú y yo tomamos en fe, cada puerta  de oportunidad que aprovechamos, cada decisión de obediencia, de entrega, de poner nuestra vida en las manos de un Dios que es bueno, que no busca despojarte sino multiplicar lo que hay en tus manos. La simiente que Él te dio es para bendición para muchos, no solamente de ti y no solamente de los que comen a tu mesa, sino de muchos que vendrán después, que a causa de tu obediencia y a causa de la fe que estás poniendo hoy van a poder disfrutar de un camino abierto y ya no pedregoso y de un camino que es más fácil recorrer, que es más fácil invertir, que es más fácil producir una utilidad. Que ya no están teniendo que llevar cargas pesadas de maldición generacionales, de vergüenza y de culpa, de tantos pecados, de tantas maldades del pasado, de tanta brujería, de tanta hechicería, de tanta corrupción, de tanta mentira, de tanta vergüenza.

Ahora hay generaciones que vienen a causa de que alguien decidió entrar por la puerta, pasar por ese umbral, aceptar a Jesús como su Señor y Salvador, eso genera un futuro que todavía no existe, una bendición que todavía no era imaginada antes, pero a causa de la fe que esa persona está poniendo en Jesús, se está creando un futuro de bendición. Qué bendición, ni te imaginabas que ibas a ser bendecido por lo que tu bisabuelo hizo. ¿Qué irán a hacer tus bisnietos, qué bendiciones irán a disfrutar, qué poder, qué influencia, qué gracia podrán utilizar como activos en sus manos a causa de la fe y la obediencia que tú estás teniendo hoy? Lo mejor está por venir, mis hermanos.

Y es que Jesús nos llama a una aventura divina. Él dijo en Juan 10: 9: Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. Jesús es esta puerta por la que todos tenemos que entrar para empezar el camino de una vida nueva, de una vida completamente transformada. Cuando yo tenía 17 años de edad, me encontré frente a esta puerta, parado en el umbral de una nueva vida, que no alcanzaba a entender la magnitud de los cambios que Dios quería hacer conmigo. Por ejemplo, ni por aquí me pasaba que Dios quisiera utilizarme en el ámbito de la música, no cantaba, no tocaba ningún instrumento, nunca fui de los niños que desde  pequeñitos toman el cepillo del pelo de la mamá como si fuera un micrófono y se ponen a cantar. Nunca fui un niño que tuviera una inclinación musical y, sin embargo, cuando yo cruzo ese umbral, cuando entro por la puerta, paso a una dimensión que no existía antes, que nunca había vivido antes, y al entrar por esa puerta se despiertan del interior semillas que Dios ya había puesto ahí, pero que todavía no se habían activado, que no se habían despertado.

Mi pregunta es ¿cuántos sueños, cuántos propósitos, cuántas semillas, Dios puso en  ti desde que estabas en el vientre de tu madre y que todavía están en vida latente, que todavía no se despiertan, porque quizá no te has atrevido a entrar por esa puerta?

No solamente Jesús empezó a despertar un anhelo por expresar lo que yo sentía ahí adentro, después por medio de la música y un poco más de 30 años de caminar con Él – hemos grabado más de 44 discos, más de 460 canciones, una nominación al Grammy que no lo ganamos, pero nos seguimos esforzando y ya nos tocará-. Cómo es que un muchacho de 17 años que no tenía ni la menor idea de lo que era la música, que no tocaba ningún instrumento, que no tenía -es más, hasta ese punto-, ni siquiera una inclinación musical. Dios ha hecho esto y no solamente eso, aparte de que por supuesto, lo más importante que yo recibí al cruzar por esa puerta, fue salvación y salvación quiere decir liberación, sanidad, preservación, firmeza, plenitud. Todo eso Jesús me dio cuando yo entré por esa puerta. Yo no podía dormir bien en la noche, estaba lleno de angustia, de desesperación, muchas veces me despertaba sobresaltado sintiendo que me asfixiaba, por el peso del pecado, por el peso de la condenación, pero cuando Jesús entró a mi corazón, esa noche cuando me invitaron a la sala de la casa de una familia que había recibido a Jesús tiempo antes, todo cambió.

El predicador dijo esa noche: ¿Quién quiere entregarle su vida a Cristo? Honestamente yo no entendía bien de lo que se trataba el asunto, pero ahí en ese lugar había una presencia que nunca había sentido, una presencia del amor de Dios, la misma, presencia del Espíritu Santo que está en este lugar y que seguramente muchos de ustedes sintieron por primera vez, porque es primera vez que asisten a un lugar como este. Empezaste a sentir unas ganas de llorar, un conmoverte en el interior, porque la presencia de Dios empieza a abrazarte, a tocarte, y aunque no entiendes exactamente qué es lo que está pasando sabes que estás acercándote a una puerta, que estás siendo posicionado por la gracia de Dios en el umbral de una nueva etapa de tu vida, una nueva oportunidad.

Esa noche yo recibí a Jesús en mi corazón. Y las cosas empezaron a  cambiar, no solamente se despertó la música sino lo que hasta ese momento yo pensaba que era el plan mejor para mi vida, mis sueños y mis proyectos, Dios empezó a revolucionarlo todo, hasta ese punto yo pensaba que mi vocación era ser un criador de cerdos, esa era mi gran visión, Dios tiene sentido del humor, ahora me tiene pastoreando ovejas. Con mi papá habíamos hecho un acuerdo de que yo iba a estudiar medicina veterinaria y cuando me graduara íbamos a poner este criadero de cerdos. Y sabes, quizá hay momentos en los que no entiendes que hay mucho más que Dios tiene preparado para ti, porque solamente has visto lo que está de este lado de la puerta. Muchas veces piensas que lo maravilloso y lo más grandioso que hay es lo que estás viendo, pero es porque estás viendo los que está de este lado de la puerta y cuando llegas a pararte en el umbral de esta nueva etapa de tu vida y cruzas por ese umbral, te darás cuenta que hay todo un futuro y toda una dimensión que no alcanzabas a ver antes, pero que Dios está creando para ti, si tan solo tu tomas decisiones de fe.

Tomaría mucho tiempo para contarles cómo se dio el cambio, de ninguna manera creo que todos deban pasar por el mismo proceso, Dios nos lleva por caminos diferentes, pero en el caso de un servidor, ha sido un cambio radical, un cambio de vocación, y hoy en día estoy haciendo lo que estoy haciendo, porque en un momento de definición yo dije: Sí  Señor. No solamente le dije: Señor te entrego mi corazón, te entrego mi vida, te entrego mis pecados, rindo a ti Señor todo mi ser, aquí está mi corazón. Entrando a esta nueva dimensión te das cuenta que hay diferentes momentos en los que el Señor te dice: Ven, pasa por esta puerta ahora, una puerta de consagración, otra puerta de obediencia a su llamado, otra puerta de verdadero anhelo de servirle a Él por encima de cualquier proyecto, por encima de cualquier sueño personal. Yo tengo la certeza de que Dios no está en el negocio de despojar a nadie sino en el negocio de hacer que los activos que Él ha puesto en nuestras manos puedan producir el mayor fruto, treinta, setenta y ciento por uno, porque Él anhela poder decirte a ti y decirme a mí, bien hecho  buen siervo y fiel, entra al gozo de tu Señor.

Si nosotros ponemos todas las cosas a los pies de Jesús, Él puede multiplicar lo que hay en nosotros. Estoy seguro que el joven rico a quien Jesús le dijo: “Ve y vende todo lo que tienes, dáselo a los pobres y sígueme”, se encontraba parado en el umbral de un futuro impresionantemente diferente al que había vivido, pero en ese momento de definición, debió decir: “Sí Señor, entro por esa puerta y obedezco y pongo a tus pies no solamente mi corazón sino mis bienes, pongo a tus pies los títulos de propiedad de todos los terrenos que tengo, el cofre en el que he guardado todos mis tesoros, aquí está Jesús, lo rindo a tus pies. Si el creador del cielo y de la tierra me está invitando a caminar con Él, a seguirlo a Él, desayunar, comer y cenar con Él, si el creador del Universo me está invitando a  ser parte de su equipo cercano, este cofre de tesoros es como basura”.

Con razón el apóstol Pablo decía: Todo lo tengo por basura con tal de ganar a Cristo, porque cuando entras por este umbral entiendes verdaderamente el valor del llamado de Dios sobre tu vida y el valor de la invitación que está haciéndote para caminar con Él y vivir con Él. Que tu matrimonio empiece a ser verdaderamente vivido en esta dimensión de las presencia de Dios. No hay tesoro terrenal, no hay ningún tipo de riquezas que se puedan comparar a eso. Yo creo que si el joven rico en vez de entristecerse y darse la media vuelta, se hubiera quedado y aprovechado ese momento de la oportunidad, hubiera podido convertirlo en un momento de definición.

Cuando él estaba justo en la puerta, en el momento de definición, en vez de avanzar, retrocedió.

Yo creo que si él hubiera dicho: Señor, aquí están todos mis bienes. ¿Sabes lo que creo? Creo que Jesús le hubiera sonreído y le hubiera dicho: Me has mostrado donde está tu verdadero tesoro, me has mostrado que vale más para ti el tesoro del reino de los cielos que estas joyas, este oro y estas propiedades, por tanto recibe el tesoro del reino de Dios y aparte te regreso todos estos bienes terrenales para que los administres con el corazón de un hombre que está completamente sujeto al reino de Dios, y en cuyo corazón puedo confiar que va a multiplicar estos bienes para beneficio del reino de Dios y no solamente para consumirlos en sus placeres carnales.

Quiero decirles que Dios es poderoso para cambiar tu futuro si tú estás dispuesto a soltar tu pasado. Tengo que soltar mi pasado si quiero abrazar mi futuro. Yo sé que Dios le está hablando a muchos aquí en este momento, sé que les está diciendo que es tiempo de que sueltes la herida del pasado, es tiempo de que ya sueltes esa memoria de la traición que sufriste, de la infidelidad de tu esposo, de las mentiras que fueron dichas en contra tuya, el robo, del secuestro, de la violación, del incesto, de lo que haya sido que marcó tu vida y que hizo que te congelaras y en vez de entrar te detuviste congelado y en un tiempo de la historia ni para atrás ni para adelante, con lo que te quedaste atrapado en ese momento y lo único que piensas es que “cómo fue posible que me hayan hecho esto, cómo fue posible que haya yo sufrido esa situación”, y el Señor te dice en este momento: Yo soy poderoso para hacer una obra en tu vida, que te haga olvidar la amargura del pasado.

Dios puede derramar tanta miel sobre tu alma  que te haga olvidar la amargura del pasado, si estás dispuesto a soltar el pasado, porque la Palabra de Dios dice: Olvidando lo que queda atrás y extendiéndonos hacia lo que está adelante proseguimos a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús, eso es lo que Dios te ofrece.

Rahab, la mujer que muchos hombres de Jericó conocían, pero preferían no haberla visto nunca en su vida. La mujer que no sabemos como comenzó su vida, no sabemos como fue su niñez, pero me supongo que habrá sufrido, que en algún momento se quebrantó su alma, yo no sé si sufrió de incesto, no sé si cuando era pequeña fue violada, si la abandonaron sus padres y fue repudiada, algo sucedió, algo ocurrió o era simplemente una práctica pagana de la cultura de donde ella vivía, pero algo sucedió que se convirtió en una mujer que todos codiciaban carnalmente, pero nadie quería estar con ella a largo plazo. Quizá tú te has sentido así, te has sentido que la gente quiere usarte, que la gente se quiere aprovechar de ti, pero hay alguien que te está diciendo ven conmigo, yo quiero estar contigo todo los días y hasta el fin del mundo, yo quiero darte un futuro que es maravilloso, quiero abrir una puerta delante de ti, que te va hacer olvidar de todo el dolor del pasado si tu entras por esa puerta.

Rahab recibió a dos espías, estos hombres de Israel representaban una promesa que Dios estaba extendiendo hacia ella, había escuchado probablemente de ese pueblo que estaba al otro lado del Jordán, el pueblo de Israel, a quien Dios había sacado con brazo poderoso de Egipto, había roto la esclavitud de su cuello, había hecho que el mar se abriera. La mujer había escuchado de las maravillas que había hecho en el desierto, cómo les había dado de comer, cómo había hecho que los zapatos en sus pies no se desgastaran. Cómo había hecho ese Dios bueno y misericordioso que de día los cubriera una nube para que el sol no los quemara y de noche una columna de fuego los calentara para que no se congelaran en el desierto. Esa mujer había escuchado todas las maravillas que el Dios de Israel había hecho por aquellos que estaban bajo la bendición de Abraham y en su corazón se había empezado a despertar un anhelo y quizá empezó a soñar: ¿será posible que una mujer como yo pueda también experimentar la salvación que este pueblo experimentó?

Ella recibió a los espías, ella literalmente cruzó por este umbral, aceptó la salvación que se le estaba ofreciendo y cuando todo hubo acabado, e Israel había entrado y tomado su heredad, todo Jericó fue arrasado, excepto la casa de estas mujer y todo lo que en ella había fue salvado por su fe, pero no solamente ella sino el futuro que Dios había preparado para ella. No había nada en su pasado que ella quisiera traerse, pero había un futuro frente a ella maravilloso y un día ella iba caminando por la calle, un muchacho de Israel llamado Salmón, la miró y quizás sabía quien era, sabía de su pasado, pero algo en su cabeza le decía: no revises el pasado de esa mujer que me ha  contado, con lo que yo veo  en su rostro, con la luz en su rostro, con la sonrisa en sus labios y él en su corazón, Empezó a enamorarse de ella. ¿Será posible que una mujer que tiene un pasado como Rahab pudiera ser objeto de la admiración pura y sin mancha de un joven que no la codiciaba sino que verdaderamente anhelaba el poder acercarse, tener una intimidad limpia con ella, conversar con ella? Ve en sus ojos, en su rostro ve una luz que le atrae y no le importa su pasado, lo que quiere es crear un futuro junto con ella, tener hijos con ella, hacerse viejito junto con ella. Porque ve que ella es una mujer en la cual resplandece la luz de Jesús. Y lo hermoso es que este Salmón era un joven de carácter, se enamoró de ella, le propuso matrimonio, se casaron y al ratito Rahab estaba embarazada. Y nació su hijo. ¿Cómo era posible que una mujer como lo que ella había sido tuviera un futuro que nunca pensó podía disfrutar, de ver a otras mujeres con sus hijos y pensar que ella nunca podría tenerlo, porque había sido manchadas por el pecado, porque había sido dañada por la maldición que vino sobre ella? Pero el Señor te dice en este momento, si Dios pudo levantar de las cenizas la vida de Rahab y hacer una obra hermosa, Él puede hacer lo mismo en ti, puede hacer lo mismo en mí, Él puede llevarnos a una dimensión en la que todo es posible, en la que si entramos en esa dimensión no solamente tendremos hijos, si  nuestros hijos tendrán hijos y los hijos de nuestros hijos tendrán hijos también. Rahab tuvo un hijo que se llamó Booz, que se casó con Rut, que tuvo un hijo que se llamó Obed, que se casó y  tuvo hijo llamado Isaí, Isaí tuvo un hijo que le llamó David, el más grande rey de la nación de Israel, el bisnieto de Rahab, la mujer que quizá aún las mismas personas de Israel pensaban: esta mujer solamente porque Dios es tan grande, pero esta mujer ni es de nosotros, no vale nada, quizá el mismos pueblo de Israel no entendía que la misericordia le estaba dando al vientre de esta mujer la capacidad de engendrar a aquellos que iban a ser los progenitores de reyes y sacerdotes, de príncipes y de nobles, la gloria de Dios viniendo sobre esta mujer.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…