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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

La semana pasada nos referimos a ¿Qué significa amar a Dios? Porque un escriba le preguntó a Jesús ¿cuál es el mandamiento más importante? Y Jesucristo le dijo que el mandamiento más importante es amar a Dios con todas las fuerzas, con todo el corazón, con toda la mente. Y el segundo, es también importante, amar al prójimo como a uno mismo. Dijimos en síntesis que amar a Dios es importante y que significa reconocer que Él existe, segundo lugar reconocer que existe como único Dios, no hay muchos, aunque hay politeísmo. Los cristianos que somos monoteístas sabemos y creemos que existe un solo Dios. Reconocer que existe una única norma de vida para todo ser humano y esa norma de vida es la que nos establece Dios en Su Palabra.

Hoy estudiaremos el segundo mandamiento más importante y las implicaciones que tiene para cada uno de nosotros. Veamos Marcos 12:28-34 Uno de los maestros de la ley se acercó y los oyó discutiendo. Al ver lo bien que Jesús les había contestado, le preguntó: —De todos los mandamientos, ¿cuál es el más importante?  —El más importante es: “Oye, Israel. El Señor nuestro Dios es el único Señor —contestó Jesús—. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.” El segundo es: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.” No hay otro mandamiento más importante que éstos.  —Bien dicho, Maestro —respondió el hombre—. Tienes razón al decir que Dios es uno solo y que no hay otro fuera de él. Amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más importante que todos los holocaustos y sacrificios.  Al ver Jesús que había respondido con inteligencia, le dijo: —No estás lejos del reino de Dios.  Y desde entonces nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Cuando Jesús dijo el segundo mandamiento estaba citando un pasaje del Antiguo Testamento, Deuteronomio 6:4-5 que dice: 4 »Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas». Y  también citaba Levítico 19:18 »No seas vengativo con tu prójimo, ni le guardes rencor. Ama a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor». El problema serio que tenemos de relaciones interpersonales en Guatemala y el mundo entero es porque este mandamiento no se está cumpliendo, somos vengativos, somos rencorosos, no nos dejamos de nada ni de nadie.

La gente no se deja. Y por eso es que hay tantos divorcios porque esposos y esposas son vengativos. Con frecuencia oímos a la gente decir a sus amigos o familiares: Lo que este me hizo no se va a quedar así, ahí lo vas a ver, lo tengo que ver sentado a la puerta de la Fráter con un pocillo pidiendo limosna. La gente es vengativa, es rencorosa, pero Levítico 19:18 dice: »No seas vengativo con tu prójimo, ni le guardes rencor. Ama a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor». Amar a Dios y amar al prójimo no son dos eventos separados, son uno solo. 1 Juan 4: 8 dice: El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor. Dios no solo es el amor sino la verdadera fuente del amor sacrificial, del amor eterno, del amor verdadero.

Nosotros en el idioma español tenemos que poner un adjetivo calificativo al amor cada vez que hablamos. Hablamos del amor filial, del amor erótico, del amor fraternal, del amor pasional, pero en griego que es el idioma original en el que se escribió el Nuevo Testamento, cuando se habla del amor a Dios se usa la palabra ágape y ágape representa el amor sacrificial, cuando dice Juan 3:16  Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito. Sabemos que lo dio para que fuera sacrificado, crucificado, para que nosotros tuviésemos vida. ¿Ustedes creen que Jesús iba así muy emocionado a la cruz? No. En el Getsemaní dice que se puso a orar y dijo: Señor, si puedo pasar esta copa que pase, si se puede evitar todo este sacrificio que se evite, pero que se haga conforme a tu voluntad y no conforme a la mía. Jesús fue por amor al Calvario, por amor fue desnudado, por amor fue torturado, por amor fue clavado, por amor fue coronado por espinas, por amor fue vituperado, pero esa clase de amor solo la da Dios. Cuando a usted lo maltrata alguien ¿cómo resuelve? ¿Cómo reacciona? Le digo a los jóvenes una y otra vez que si en el tráfico alguien los ofende, los maltrata y les recuerda a su mamá de mala manera, sigan o van a seguir en ese momento rumbo al cielo, porque un balazo se lo pega cualquiera.

Tenemos que aprender que el amor no es un sentimiento. El amor es una convicción El amor no es solamente una sensación, el amor es una decisión. Cuando usted decide amar, ama aunque no lo sienta. A mí me ha tocado varias veces que vienen las personas y me dicen “que ya no sienten amar a su esposa”. No se trata de sentir amar a su mujer, esa es una decisión. Cuando se casa dice que la va a amar hasta que la muerte los separe y no se vale el homicidio.

Algunas mujeres sueñan, cuando son jovencitas, con ser mamás y con tener hijos. Llega el día en que se casan o se tienen que casar por el hijo que soñaban, pero una cosa es soñar con el hijo y otra cosa es vivir con ese hijo. Para empezar, esos nueve meses se vuelven como nueve años, a algunas les cuesta y al fin llega el momento del nacimiento de ese niño precioso, pero ese día se da cuenta que aunque tiene la cesárea, aunque tiene las rasgaduras por el parto o lo que tenga, no importa, cuando tiene que dar de mamar, da de mamar. Luego lo lleva a la casa, cuando ella ya está descansando, bien dormida, empieza a llorar y va a darle de mamar o cuando le sale esa pasta maloliente y tiene que limpiarlo, sin dañarlo, dejarlo bien seco para que no se escalde. Allí es donde se ve el amor de una madre, porque con amor limpia esa cosa horrible en su bebé.

Por eso me gusta decir que el matrimonio es el compromiso total de la persona total, para la vida total, Y la maternidad igual. ¿Usted cree que sus hijos llegan a la mayoría de edad y dejó de ser mamá? No. ¿Dejó de ser papá, porque su hijo ya tiene 18 años? No. Las preocupaciones cambian, cuando son chiquitos la preocupación es saber si comió, si se lavó bien los dientes, si se limpió bien allá donde expulsa, pero cuando ya son grandes y ya saben hacer esas cosas bien, son otras las que a usted le preocupan: ¿con quien anda, a quien estará asaltando, a quien estará  estafando, con quien se estará acostando, qué estará fumando, con quien estará chupando? Las preocupaciones siguen, usted sigue siendo papá. Se casa y ya tiene hijos, pero luego siguen las preocupaciones: ¿tendrá para pagar la casa, para comer, para pagar la hipoteca en la que se metió en el banco? Las cosas siguen.

El  amor verdadero es un amor que trasciende la sensación y la emoción, es una convicción. Además aquí leímos que dice: que el amor es un mandamiento y los mandamientos se cumplen, no se discuten. Delante de Dios los mandamientos se cumplen no se discuten y cuando dice: Amarás a tu prójimo como a ti mimo, se está refiriendo a que si usted no se ama, si usted mismo no se aguanta ¿cómo va aguantar y amar a los demás? El problema empieza con nosotros mismos. Si nosotros mismos no nos queremos, nos vemos en el espejo y decimos que tan feo soy, aunque sea cierto ámese, como ama a la madre a su hijo, todas las madres veo que aman a sus hijos y a veces me los presentan y me cuesta decir qué lindo está, porque no lo veo tan lindo, pero nunca falla: igual que usted señora, igual que su marido. Pero las madres siempre ven a sus hijos preciosos, para las mamás nació el hijo más lindo y perfecto de todos. Incapaz de mentir, incapaz de…

A la mamá y al papá no les queda más que amar a su hijo aunque sea ladrón, aunque sea ratero, aunque sea sinvergüenza. ¿Qué le queda a uno? Amarlo. Cree que la mamá se siente emocionada. No, pero es el amor un mandamiento. Ama a tu prójimo como a ti mismo. La pregunta es ¿cuánto se ama usted? ¿Se ama o no se ama? Porque muchos no aman a nadie porque ellos no se aman. Muchos no respetan a nadie, porque ni ellos se respetan. Los estudiosos y profesionales de la ciencia de la conducta, los psicólogos, los psiquiatras, dicen que la buena autoestima se forja desde el nacimiento, incluso mientras el bebé se encuentra en el vientre. Los recién nacidos tienen los cinco sentidos, receptivos a todo lo que les transmiten otras personas, también dicen que durante los primeros años de vida los pequeños asimilan las emociones positivas o negativas que los marcarán durante su crecimiento.

Lo ideal  es que las personas crezcan en un ambiente de paz y fraternidad, para que desarrollen amor propio. El problema ocurre cuando se llega a la edad adulta con traumas del pasado. Por eso se hace tanto énfasis en que el niño desde que está en el vientre de la madre debemos hablarle bien,  aceptarlo, bendecirlo, darle cariño. Yo recuerdo cuando estaba mi esposa embarazada era muy normal que pusiera mi rostro en el vientre para sentir un poquito la presencia de ese niño que se estaba formando. Y aún antes, cuando estábamos engendrándolo ahí estaba orando y pidiendo a Dios bendiciones para esa criatura. Si nosotros bendecimos a nuestros niños desde antes, les hablamos con fe, positivamente, les hacemos sentir nuestro amor, nuestro cariño, esos niños van a crecer con buena imagen. No importa que sea gordito, delgado, negrito, blanco, ámelo, quiéralo. Tenemos que darles a nuestros hijos una buena autoestima.

Quererse así mismo es una labor que se logra con humildad, con el ejercicio diario de hacer el mejor esfuerzo en cualquier ámbito, no todos los individuos se aman, hay quienes no se quieren. Existen algunas señales de alertas que ayudan a identificar la falta de amor a si mismo, por ejemplo: los que no se aman descuidan su salud, se exponen, se arriesgan, descuidan su arreglo personal. Hay personas de las que decimos que por qué andan tan fachudos, no se estiman, su autoestima es pobre y tal como se ven por dentro se visten por fuera, fachudos. Las personas que no se arreglan, que no se peinan, que no se afeitan, que no se bañan, que no se cambian, que andan descuidadas, son personas que están reflejando sus pobre autoestima, no se aprecia a sí misma.

¿Y la alimentación? Coma lo que usted sabe debe comer, porque todos sabemos que las papas fritas nos hacen mal, pero una cosa es saber lo que es bueno y otra cosa es ponerlo en práctica. Tenemos como señal de pobre estima que no les interesa la convivencia con familiares y amigos, se aíslan o se irritan con facilidad. La baja estima también se manifiesta en las conversaciones cotidianas, usted habla con la gente y le dice ¿cómo estás? “Mal, una lata, jalando la carreta, esto no sirve. ¿Y cómo ves las elecciones? Una desgracia. ¿Este año como lo vez? Peor. ¿Por qué son negativos, por qué son pesimistas, por qué rechazan el futuro? Por su pobre autoestima. Yo les he dicho a ustedes década tras década que no importa quién esté en el gobierno, Cristo está sobre todo gobernante y Dios nos va a ayudar a hacer todo lo que necesitamos hacer y en épocas difíciles y épocas peores, en épocas graves  salimos adelante, ¿por qué? porque sobre un alto  hay otro más alto y el más alto es el que está con nosotros, es Dios nuestro Señor, y nuestra autoestima nos hace ver el futuro hermoso, tan hermoso que si nos morimos nos va mejor. Pablo decía para mi el vivir es Cristo y el morir es ganancia.

En la actualidad el uso de las redes sociales, es un punto de referencia. No es normal que las personas publiquen pensamientos depresivos. Eso es lo que publican en sus redes, escriben en sus páginas, en sus sitios, en sus facebooks: estoy hecho una desgracia. Parecen canciones de cantina de antes. Las canciones son de despecho, de dolor, de pena. Hoy la gente escribe y todo el mundo lee lo deprimido que están, lo mal que están. Lo traicionados, los desinflados, ¿por qué? Porque tienen una autoestima pobre. Con razón no pueden amar, ni ellos mismos se aman.

Ámese, quiérase. Jóvenes y viejos dejen de estar poniendo en el Facebook lo que no deben poner, pongan palabras de fe, ámense. Ahora, si durante la niñez una persona fue humilladla, fastidiada y poco valorada en el hogar y en la escuela, puede desencadenar sentimientos de odio e ira que lo llevarán a ser prepotente, arrogante y vanidoso. Si alguien es prepotente, arrogante y vanidoso, es alguien que tiene problemas personales en todo. Ha sufrido tanto que creció para ser  una agresor en vez de ser un prójimo que ama.

Amar al prójimo es comenzar con el más próximo. El mandamiento dice que ama, no dice si te parece, si te conviene, si te cae bien, si te hace favores, si nunca te ha ofendido. El mandamiento dice: ama a tu prójimo como a ti mismo. Y el prójimo es el más próximo, el que está cerca de nosotros como el que está más lejos, pero a veces se nos hace más fácil amar a un prójimo que no conocemos. El prójimo es todo ser humano creado a imagen y semejanza de Dios, amar al prójimo es practicar la regla de oro. Mateo 7: 12 dice “Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes. De hecho, esto es la ley y los profetas”.

Está más claro que el agua. ¿Cómo quiere usted que lo traten? Trate así a los demás. ¿Quiere que la gente lo salude cuando usted llegue? Salude. ¿Quiere que la gente le dé la mano? Extenda la mano. ¿Quiere que le paguen a usted los que le deben? Pague usted lo que debe. Por empezar, los diezmos al Señor, pero si usted no paga y exige que le paguen, se encuentra usted mismo estorbando ese ciclo. Tiene que pagar para que le paguen. Saludar para que lo saluden, amar para que lo amen,  porque dando es como recibimos. Tenemos que aprender a aplicar la regla de oro de Jesús: “En todo traten usted a los demás, tal como quieren que ellos los traten”.

¿Cómo debemos tratar a los demás? En el tránsito, cómo quiere que lo traten, cuando sale el lunes por la mañana y está ese río de carros y usted quiere que lo dejen entrar. Quiere que paren el carro, con una sonrisa le digan pase señor o simplemente que pare el carro, ¿así quiere que lo traten? Pero qué hace usted cuando va en el río de carros y alguien quiere entrar, ¿se detiene para que entre, o acelera otro poco? Todos se hacen los que no lo ven a uno. Queremos que mejore el tránsito en nuestra ciudad, tenemos que tratar a los demás como nosotros queremos ser tratados. Alguna vez le tocó a usted estar parado en una banqueta esperando a su hijo, esperando el autobús y de repente pasó un carro, y el gran charco, y en vez de detener la marcha aceleró y usted solo sintió que fue bautizado otra vez y se tocó la cara con tierra, su camisa blanca adornada de café. Hay que tratar a los demás como queremos ser tratados. ¿Cómo queremos que nos traten? Así tenemos que tratar a todos, a los maestros, a los líderes de célula, a la pareja en la casa, a cualquier extraño, tratemos a los demás comos queremos que ellos nos traten a nosotros.

El secreto es ponernos en su lugar. ¿Qué representa o resume este trato tan bueno hacia los demás? Toda la ley y los profetas. Amar al prójimo no consiste solo en no hacer daño sino en hacer bien. Otros maestros decían no traten a los demás como no quieren a ustedes, pero Jesús dijo: Traten a los demás como quieren ustedes ser tratados. Jesús nos enfoca en no hacer lo malo sino se enfoca en hacer lo bueno. No solo es no ofender, es ayudar al ofendido. No solo es no matar, es consolar al que está de luto. No  solo es no robar, es apoyar al que fue robado. No solo es no lastimar es curar al herido. No es solo no chismear, es parar al chismoso. No es solo no dar falso testimonio es hablar la verdad. No es solo no odiar es amar con el amor de Dios. Amar al prójimo no es una posición desde la que no hago nada malo sino en una acción en la que me comprometo a hacer el bien a mi prójimo en todo tiempo y lugar. No es estar pasivo sin meterse con nadie, es estar activo y buscar el bien de todos.

No hace mucho leíamos la carta del apóstol Santiago que decía: El pecado está en  aquel que sabe hacer lo bueno y hace lo malo. El cristiano tiene no un día del cariño, tiene una vida de amor, de lunes a domingo, 24 horas 7 días a la semana. Nuestra vida es de amar. Ame a su pareja desde que se es adolescente hasta que vuelve a ser adolescente pero de enfermedades. Se tiene que amar siempre, recordarse siempre, sobre todo  porque Dios nos ama. Este es el amor de Dios que siendo pecadores, Cristo murió por nosotros.

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La fe viene por el oir…

 

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