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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Febrero es el mes considerado en el mundo como el mes del cariño, el mes del amor. La verdad es que cuando hablamos del amor nos toca hablar de la palabra que mejor describe al cristiano, que puede tener paciencia, puede tener generosidad, puede tener alegría, humildad, pero la palabra que mejor lo describe es amor. Tenemos que aprender a amarnos y amar, 1 Juan 4:8 dice: El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor. El amor siempre ha sido tema vasto para los poetas, los cantantes, escultores y todos nos alimentamos del tema del amor. Hay películas que tienen nombres muy sugestivos como “El amor en los tiempos del cólera”.

Cómo ha cambiado el amor en los tiempos de las redes sociales, ahora le ponen TQM que significa “Te quiero mucho”, no “te quiero matar”. Así que tenemos tanto de  que hablar del amor, pero ¿Qué significa amar a Dios? A Jesucristo lo abordó uno de lo intérpretes de la ley. Había dos tendencias en la época del Nuevo Testamento, la de Hilel y la de Shamai, una tendencia era alargar y agrandar el número de normas y mandamientos que deberían cumplirse. La otra, era reducirlo al menor número de frases posibles. David en unos de los Salmos los redujo a dieciséis, Isaías lo redujo a tres. Miqueas a uno, pero nosotros encontramos a este escriba viendo a Jesús que le respondía a la gente las preguntas capciosas de una manera interesante.

Le dijeron, Señor, ¿es justo pagar impuestos al César? Y Jesús les dijo sabiamente la respuesta, si decía que no debían pagar, se ponía encima a todo el Imperio Romano y si decía sí tienen que pagar, se echaba encima a Israel. Entonces les dijo, denme una moneda, haber ¿de quién es la efigie en esta moneda? De César, dijeron, porque era la costumbre en aquella época que cuando un rey  conquistaba a un país, le ponía su imagen en la moneda, acuñaba su propia moneda. Entonces Jesús les dijo, paguen a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios. Paguen el IVA al Estado, paguen  el impuesto sobre la renta al Estado, paguen el boleto de ornato, paguen el IUSI, pero paguen en el reino de Dios sus ofrendas.

Ante las respuestas tan sabias que Jesús le daba a la gente, dice Marcos 12:28- 34, “Uno de los maestros de la ley se acercó y los oyó discutiendo. Al ver lo bien que Jesús les había contestado, le preguntó: —De todos los mandamientos, ¿cuál es el más importante? —El más importante es: “Oye, Israel. El Señor nuestro Dios es el único Señor—contestó Jesús—. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.” El segundo es: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.” No hay otro mandamiento más importante que éstos. —Bien dicho, Maestro —respondió el hombre—. Tienes razón al decir que Dios es uno solo y que no hay otro fuera de él. Amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más importante que todos los holocaustos y sacrificios. Al ver Jesús que había respondido con inteligencia, le dijo: —No estás lejos del reino de Dios. Y desde entonces nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

La tendencia era tener muchas leyes,  unos decían que Moisés recibió trescientas sesenta y cinco leyes, una para cada día del año y doscientas cuarenta y pico por las distintas generaciones, pero la otra tendencia era resumir toda la ley en una sola frase. Ya algunos la habían logrado reducir diciendo ama a tu prójimo como a ti mismo, en Levítico, pero se refería al prójimo judío. Ese mandamiento lo cumplían entre el pueblo judío. Jesucristo viene ahora y nos da un concepto más amplio de este mandamiento cuando dice que debemos amar a Dios con todas nuestras fuerzas y al prójimo como a notros mismos.

Hoy vamos a ver el mandamiento más importante  que es el amor a Dios. La siguiente semana veremos cómo es el amor al prójimo. Pero como leímos ahí, Jesús dice que  el más importante es: Oye, Israel. El Señor nuestro Dios es el único Señor. Nosotros tenemos que entender que somos una fe monoteísta. El cristianismo es monoteísta, es decir, tenemos un solo Dios, no tenemos como los egipcios muchos dioses o como los aztecas o los mayas muchos dioses. Nuestro Dios –dice Jesús- es uno. Claro en este momento usted dice: pero cómo está eso de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Yo Jorge H. López, soy padre, tengo tres hijos, pero el mismo Jorge H. López es esposo de la Pastora Elsy, pero además soy hijo de mi papá y de mi mamá, así que el mismo padre, es hijo, es abuelo. Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo, pero es uno solo. A veces se nos complica un poco entender esto de la Santísima Trinidad, pero aún en lo natural podemos nosotros entender cómo un elemento puede ser uno y puede ser trino. Dios se manifiesta como Padre, Hijo y Espíritu Santo. Juan 1:1 dice En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Y el verbo se hizo carne. Y habitó entre los hombres. Es la maravilla de la encarnación de Dios en el hombre. Como Dios vino y se identificó con el hombre y vivió como hombre para rescatar de nuevo al hombre y volverlo a las bendiciones extraordinarias que diseñó para él. Pero Dios es uno. Y nosotros tenemos que reconocerle como tal y amarle como tal. Es importante entender esa gran verdad, Dios es uno. Y dice en Marcos que Dios es el único Señor.

Jesús estaba citando a Deuteronomio 6:4. Estaba recordando lo que había aprendido sábado a sábado en la sinagoga, dice: “Escucha, Israel: El Señor  nuestro Dios es el único Señor. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas”. Con esto en mente  tenemos que comprender que amar a Dios nuestro Señor exige conocerle. Esta cita de Deuteronomio 6:4-9 junto con Deuteronomio 11:13-21 y Números 15:37-41 es lo que los judíos denominan el Shema, esta es la esencia de la fe judía y esta es esencia de nuestra fe. Y ello para poner en práctica el consejo bíblico de “ponerlo en la frente, de ponerlo en las manos, de ponerlo en el cuello, en las puertas de las casas, en las paredes de las casas”.

Ellos optaron por poner estas citas bíblicas en unas cajitas de cuero que se cuelgan de la cabeza y las tienen en la frente. Usted va ver en fotos o video a algunos judíos que están orando en el muro de los lamentos que tienen unas cajitas que les cuelgan de la cabeza, llevan estas citas bíblicas, para recordar que Dios es único Señor.

Me llamó la atención cuando fui la primera vez a Israel ver en las casas y en los cuartos de los hoteles que en las puertas había unas cajitas de metal llamadas mesusa, atornilladas a los portales, y cada vez que entran o salen las tocan. Le recuerdan al pueblo de Israel estas grandes verdades que nosotros estamos hoy recordando. Amar a Dios significa conocer a Dios, porque el que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor. Así que el amar a Dios significa conocerle primero.

Hebreos 11:6 dice En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. Usted no puede amar a Dios si no lo conoce. Por eso es importante que para amar a Dios tengamos que conocerlo, saber que existe. Dios es real, el Salmo 14:1 dice así: Dice el necio en su corazón: «No hay Dios.» y el Salmo 53:1 vuelve a decir lo mismo: Dice el necio en su corazón: «No hay Dios.» La gente que piensa que Dios no existe cae en lo que David describe como necio. Porque a Dios lo conocemos de muchas maneras. El Salmo 19 1 dice: Los cielos cuentan la gloria de Dios. Acaso no se ha quedado asombrado cuando logra levantarse temprano dos veces al año y ve que el sol está saliendo y mira el amanecer, la aurora. ¿Impresiona la Aurora? Verdad que sí. Cuando uno mira esos colores naranjas, lilas, rojizos que empiezan salir, o en el mar cuando el sol se pone en su ocaso, usted se queda impresionado. El mar, el cielo, las estrellas, el sol y todo eso cuenta la gloria de Dios, porque eso demuestra Su poder al crear cosas tan asombrosas.

Cada vez que vemos una mujer embarazada y vemos nacer a un bebé nos asombramos, porque es la obra de Dios. El Salmo 19:1-6 dice: Los cielos cuentan la gloria de Dios, el firmamento proclama la obra de sus manos. Un día comparte al otro la noticia, una noche a la otra se lo hace saber. Sin palabras, sin lenguaje, sin una voz perceptible, por toda la tierra resuena su eco, ¡sus palabras llegan hasta los confines del mundo! Dios ha plantado en los cielos un pabellón para el sol. Y éste, como novio que sale de la cámara nupcial, se apresta, cual atleta, a recorrer el camino. Sale de un extremo de los cielos y, en su recorrido, llega al otro extremo, sin que nada se libre de su calor.

Yo podría decirles, miren este televisor, primero fue una piedra y esa piedra empezó a evolucionar y año tras año la piedra fue tomando una forma más plana, hasta que de pronto poco a poco se fue formando esa piedra plana en una pantalla de televisor. Luego fueron saliendo una serie de elementos que se fueron juntando, pero ese televisor  salió de la nada. ¿Creería esa historia que le cuento? ¿Quién hizo es televisor? Una empresa que fabrica ese tipo de aparatos. Hay quienes, de veras, están convencidos que el hombre primero fue un renacuajito, otros piensa que primero el hombre fue un mono, el hombre cae en una necedad y en medio de su necedad dice que Dios no existe. El salmista dice: Mira los cielos, necio. ¿Cómo creer que Dios no existe? Y ¿quién pudo hacer eso, quién pudo hacer el sol, la luna, las estrellas?  Nosotros somos creación de Dios, Él nos ha hecho perfectos, nos ha puesto riñones, nos ha puesto corazón, ojos, pulmones, somos una máquina perfecta. Creación de Dios.

¿Cree que Dios existe? Ese es el principio para amar a Dios, creer que existe. Vea lo que pasó en los imperios de antaño, según Romanos 1:18-23 Ciertamente, la ira de Dios viene revelándose desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los seres humanos, que con su maldad obstruyen la verdad. Me explico: lo que se puede conocer acerca de Dios es evidente para ellos, pues él mismo se lo ha revelado. Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó, de modo que nadie tiene excusa. A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se extraviaron en sus inútiles razonamientos, y se les oscureció su insensato corazón. Aunque afirmaban ser sabios, se volvieron necios y cambiaron la gloria del Dios inmortal por imágenes que eran réplicas del hombre mortal, de las aves, de los cuadrúpedos y de los reptiles.

La gente por no creer en el Dios único, por no creer en Jehová de los ejércitos, por no creer en Dios nuestro Señor decidió creer en muchos dioses y por eso hicieron imágenes de dioses. Usted va a las civilizaciones de los asirios, egipcios, mayas, se va a encontrar en que creen en dioses de todas formas. Sapos que son dioses, ranas, culebras, todo tipo de dios, imágenes de hombres que son dioses. En Hechos 12 dice que Pablo huyendo llegó a Atenas y en lo que lo alcanzaban los demás discípulos se entretuvo caminando por las calles, y les dijo a los atenienses en el areópago, el lugar donde se reunían los sabios de la época: Veo que ustedes son supersticiosos, porque tienen las calles llenas de dioses, para todo tienen dioses, para el amor, para la guerra, para la agricultura, para la fertilidad. Y el extremo es que tienen un altar para un dios que dice: Al dios no conocido, por si acaso hay uno que no conocemos,  pongámosle su altar para que no se ofenda. Y Pablo les dice: a ese Dios que ustedes no conocen les vengo a predicar, al Dios que hizo los cielos y la tierra y de una sola sangre formó  el linaje humano, ese es Jesús, el Dios nuestro a quien creemos y a quien obedecemos.

¿Todavía está adorando a un dios del pasado? ¿Todavía tiene en su casa a un Maximón? ¿A un dios raro? Los romanos que tenían el imperio después de los griegos, miren como se encontraban. Romanos 1: 24-25, pareciera que estamos leyendo un periódico de hoy en día, pero no, estamos leyendo algo que estaba ocurriendo hace más de dos mil años: Por eso Dios los entregó a los malos deseos de sus corazones, que conducen a la impureza sexual, de modo que degradaron sus cuerpos los unos con los otros. Cambiaron la verdad de Dios por la mentira, adorando y sirviendo a los seres creados antes que al Creador, quien es bendito por siempre. Amén.

Hay quienes adoran más a las ballenas que son especie en extinción que al creador de las ballenas. Hay quienes adoran a ciertos miquitos que se están acabando que al creador de los monos. Hay quienes están cuidando a ciertos árboles que cuidar  de aquel que creó y plantó todos los árboles o la gente en vez de adorar a Dios adora a la naturaleza. Hoy adoran a la creación más que adorar al creador, son gente muy inteligente, pero por no creer en Dios creen en tonteras. Eso pasaba en la antigüedad con la gente intelectual y sigue pasando hoy en día. Sigamos leyendo, versículos 26-32: Por tanto, Dios los entregó a pasiones vergonzosas. En efecto, las mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van contra la naturaleza. Así mismo los hombres dejaron las relaciones naturales con la mujer y se encendieron en pasiones lujuriosas los unos con los otros. Hombres con hombres cometieron actos indecentes, y en sí mismos recibieron el castigo que merecía su perversión -léase sida-. Además, como estimaron que no valía la pena tomar en cuenta el conocimiento de Dios, él a su vez los entregó a la depravación mental, para que hicieran lo que no debían hacer. Se han llenado de toda clase de maldad, perversidad, avaricia y depravación. Están repletos de envidia, homicidios, disensiones, engaño y malicia. Son chismosos, calumniadores, enemigos de Dios, insolentes, soberbios y arrogantes; se ingenian maldades; se rebelan contra sus padres; son insensatos, desleales, insensibles, despiadados. Saben bien que, según el justo decreto de Dios, quienes practican tales cosas merecen la muerte; sin embargo, no sólo siguen practicándolas sino que incluso aprueban a quienes las practican.

Pareciera que es hoy, que están en California haciendo grandes manifestaciones para que aprueben una ley que permita a hombres casarse con hombres, mujeres con mujeres. Pronto van a aparecer pidiendo hombres casarse con perros, mujeres casarse con gatos. Y eso es producto  de no conocer a Dios. Cuando uno conoce a Dios, uno ama a Dios y por amor a Dios obedece sus mandamientos. A los romanos, a los griegos, a los sirios y a todos los seres humanos que han dejado de conocer a Dios y se ponen a adorar a dioses inventados por su razonamiento, se salen del marco divino y se olvidan de los mandamientos de Dios,  que no son para quitarnos la vida sino para guardarnos la vida. Cuando usted guarda los mandamientos de Dios se guarda y se protege a sí mismo. Cuando sus hijos obedecen los mandamientos de Dios, ellos disfrutan de la vida.

Deuteronomio 6:1-5 dice: Éstos son los mandamientos, preceptos y normas que el Señor tu Dios mandó que yo te enseñara, para que los pongas en práctica en la tierra de la que vas a tomar posesión, para que durante toda tu vida tú y tus hijos y tus nietos honren al Señor tu Dios cumpliendo todos los preceptos y mandamientos que te doy, y para que disfrutes de larga vida. Escucha, Israel, y esfuérzate en obedecer. Así te irá bien y serás un pueblo muy numeroso en la tierra donde abundan la leche y la miel, tal como te lo prometió el Señor, el Dios de tus antepasados. »Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Vemos aquí que es el único Dios que es el Dios de Israel que encontramos en la Biblia, pero también es quien ha establecido la conducta, mandamientos, preceptos y normas que todo ser humano debe guardar. La Biblia es nuestra única vida de fe y conducta. ¿Quiere conocer cómo conducirse como hombre? La Biblia lo dice ¿Quiere saber cómo conducirse como hijo? La Biblia lo dice. ¿Quiere saber cómo conducirse como funcionario público? La Biblia lo dice.

Y por eso es importante conocer los mandamientos del Señor y guardarlos. Los mandamientos no existen para evitarnos vivir sino para evitarnos morir, para evitarnos sufrir. Nosotros realmente no guardamos los mandamientos, ellos  nos guardan y protegen a nosotros. Dios tiene un plan perfecto para la humanidad, la humanidad es la que lo está destruyendo al no sujetarse a su perfecta voluntad en la Biblia que dice: No sigas a los muchos para hacer el mal. La mayoría no está en lo correcto cuando está en contra de lo que enseña la Palabra de Dios. Los hombres no son la ley, Dios es la ley. La mayoría no define lo que es bueno, Dios define lo que es bueno. El aborto, el homosexualismo, cualquier distorsión de la familia, la legalización de las drogas, el asesinato, el embriagarse puede decir las mayoría que está bien, pero Dios dice que no, los hombres no somos la ley, Dios es el dador de la ley que rige la conducta de todo ser humano.

Queremos prosperar, queremos que nos vaya bien en la vida, guardemos los mandamientos de Dios nuestro Señor. Amémosle con toda nuestra mente, con todo nuestro corazón, con todas nuestras fuerzas. Salmo 19: 7- 11 “La ley del señor es perfecta: infunde nuevo aliento. El mandato del Señor es digno de confianza: da sabiduría al sencillo. Los preceptos del Señor son rectos: traen alegría al corazón. El mandamiento del Señor es claro: da luz a los ojos. El temor del Señor es puro: permanece para siempre. Las sentencias del Señor son verdaderas: todas ellas son justas. Son más deseables que el oro,  más que mucho oro refinado; son más dulces que la miel, la miel que destila del panal. Por ellas queda advertido tu siervo; quien las obedece recibe una gran recompensa”.

Amar a Dios implica también amarlo con todo, corazón, alma, mente  y fuerzas. Es decir, servir dentro y fuera de la congregación, congregarse con otros creyentes para ayudarse en el caminar cristiano, reunirse en las células por las casas, estudiar Su palabra, inscribirse en la Facultad de Liderazgo, predicar Su Evangelio, sostener con sus diezmos la obra, ayudar al necesitado, discipular al recién convertido, eso es amarlo con todo. Lea la Biblia todos los días de su vida, reconozca los mandamientos de Dios, guarde sus mandamientos, tenemos que servir al Señor al estilo de la triple “T”: tiempo, talento y tesoro. Si tenemos como servir al Señor hagámoslo, tenemos tiempo, tenemos talento, tenemos tesoro. Quizá usted no tiene ni tiempo ni talento, pero tiene plata, úsela para la obra del Señor, quizá usted no tiene plata, pero tiene tiempo, dé su tiempo para el Señor, a lo mejor usted no tiene ni tesoro ni tiempo pero tiene talento, úselo, cante, toque instrumentos, sirva con todos los talentos que tiene, todos tenemos algo, tenemos algo de tiempo, algo de talento, algo de tesoro. Así que decida hoy a quien servir: si a Dios o a otros dioses, usted puede servir a Dios, o decidir llevar su tesoro y su licor al altar de un dios no conocido, de un dios que no es Dios.

Que importante es que usted escoja servir a Dios, pero no lo escoja servirle solo, escoja servir con toda la familia, creo que es oportuno leer Josué 24:14, al final del tiempo de gobierno de Josué, cuando terminó sus labor al frente de Israel, antes de retirarse dio este discurso y dijo: “»Por lo tanto, ahora ustedes entréguense al Señor y sírvanle fielmente. Desháganse de los dioses que sus antepasados adoraron al otro lado del río Éufrates y en Egipto, y sirvan sólo al Señor. Pero si a ustedes les parece mal servir al Señor, elijan ustedes mismos a quiénes van a servir: a los dioses que sirvieron sus antepasados al otro lado del río Éufrates, o a los dioses de los amorreos, en cuya tierra ustedes ahora habitan. Por mi parte, mi familia y yo serviremos al Señor.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…