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Lea

La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Estamos iniciando la segunda década del 2011.

Vale la pena estar vivo hoy. Hay quienes quisieran haber estado vivos, dicen, en la época de Jesucristo, pero en esta época también vale la pena estar vivos. Cuando nosotros pensamos en las décadas pensamos en un período de diez años que empieza ¿en el cero o en el uno? En el uno. Ahora empezamos la década del dos mil once.

Los niños que nazcan en esta década van a extrañar y desconocer muchas cosas que para nosotros fueron pan comido, por ejemplo, la novedad del videotape. En la década de los 70’s la televisión trabajaba con el videotape, una cinta con diferente tamaño y duración, era grueso y ancho. En el cine era película y los carretes eran grandes y también pesados.  Ahora ya no se usa videotape, ahora las cámaras, las que tenemos nosotros, ya son digitales. Los programas que nosotros mandamos, yo estoy feliz porque ahora los podemos mandar a todo el mundo sin pagar Courier, es por vía internet. Es una maravilla.

Los niños nacidos en el 2011 no van a saber qué es eso de videotape. Los audicassesttes, ahora ya nadie los compra. Nosotros aunque quisiéramos duplicar los mensajes en audiocassettes, ya no hay. Los niños nacidos en el 2011 no sabrán que es eso, los nacidos en ésta época no van a conocer que es el teléfono alámbrico. ¿Quién quiere usar esos teléfonos? Ahora todos usamos el celular en la mano. Los niños en esta época ya no van a conocer de las cartas escritas a mano, ¿hace cuánto usted ya no recibe una carta escrita a mano? Todos son mensajitos escritos en lenguas extrañas. El otro día le dijo un papá a su hijo: -Me están extorsionando, me quieren matar. ¿Por qué?, le dice. -Porque en este mensajito me pusieron TQM. No papa, le dijeron, esto quiere decir te quiero mucho. Ahora tiene uno que entender lenguas extrañas para comprender los mensajitos, de los más jóvenes.

¿Se recuerda de los agentes viajeros o los agentes de viaje? Iba uno a una agencia de viajes y ahí tenían a una persona que lo ayudaba a hacer las reservaciones. Esa es una especie en extinción, ahora la gente compra los boletos por internet, así son las cosas. Aún siento extraño cuando voy al aeropuerto y no llevo un boleto en la mano. Ahora están los pasajes electrónicos. Las cosas han cambiado mucho en la última década. Ahora todos tienen un celular, ahora recurren él para dar o ver la hora, ya no ponen la muñeca del brazo izquierdo para ver el reloj. Los niños nacidos en esta década ya no van a usar relojes, esto va a ser cosa decorativa, ¿saben que usan ahora algunos niños? Ayer desayuné con dos de mis nietos, me estaban presumiendo unos hules de colores.

Cómo cambian las cosas. En ésta década quedé sorprendido con el último teléfono que me dieron, hay una teclita que se llama Google maps, usted apacha ahí y si quiere sabe como llegar a determinado lugar solo mete la dirección y le dicen como llegar. Yo que viajé bastante por carro de Guatemala a Estados Unidos, a Canadá, a Centroamérica, sobre todo en Estados Unidos, uno llegaba a una gasolinera y ahí le regalaban un mapa, un papelón bien grande, con eso usted se movía a cualquier lado. Esos mapas, los niños nacidos en esta década, los van a tener que ir a ver al museo. Ya no se hacen mapas, ya no se necesitan mapas. ¿Se recuerda de aquel librón viejo? Una guía telefónica que teníamos en la casa. Páginas blancas, páginas amarillas, libro favorito de los extorsionadores en Guatemala. Ahí agarraban uno por uno a llamar a todos para ver quien caía de bobo para pagar la extorsión. La última guía telefónica que recibimos, ya es muy delgada. Ya solamente con un poquito de páginas amarillas, asuntos comerciales, y aún así ¿quién la consulta? Las cosas están cambiando, quién quiere tener ese librón ahora, ahora es necesario entender los cambios que se dan.

El periódico, nos gustaba leer aquellos de la década de los 50,60 y 70. El Imparcial era un papelón, se lo ponía uno encima y se tapaba. Pero ahora usted quiere leer las noticias agarra su celular y busca cualquier periódico del mundo y lee las noticias. Antes esperaba uno que dieran las 10 de la noche para ver las noticias, ahora hay noticias 24 horas. Ve las noticias de España, de Inglaterra, de Estados Unidos, de todo el mundo.

Enciclopedias. ¿Se recuerda de las enciclopedias? Yo todavía tengo una en mi casa que no la quise regalar para dejarla de souvenir, de aquel recuerdo cuando yo vendía esas enciclopedias. Ahora ¿quién las compra? Toda la información está en internet. ¿Hace diez años transmitíamos nosotros los servicios en internet? Ahora mismo están conectados viendo nuestro programa en Estados Unidos, en Egipto, en Canadá, en muchas partes. ¿Por qué? Porque ahora existe esa manera maravillosa. Nada más le pido a los que nos están viendo lejos que manden sus ofrendas, sus diezmos. Llevo meses pidiendo a la gente de administración: por favor díganles cómo pueden mandar sus ofrendas, sus diezmos en internet, porque ahora ya se puede. Porque si todos se van a verlo por internet y nadie va a mandar nada, nos vamos a quedar con esto sin cómo mantenerlo. Las cosas han cambiado. Es increíble, lo que los niños de esta época ya no conocerán.

Hoy los niños que están estudiando en una clase, en una escuela, se ven todos los días por medios de una red social que se llama Facebook. Ahí se mantienen conectados. Pobres patojos no saben que dentro de diez años, una década más, van a tener que rendir cuentas de todo lo que ponen en Facebook: “sin ti me muero”. Y van a estar con otra que le dirá “¿Y por qué te morías por esta? Todo lo que usted pone ahí queda ahí. Y cuando  vayan a contratar a alguien ¿a quién le van a pedir referencias? A su Facebook. Hay muchachitos que hacen una gran barbaridad y la ponen en la red social: “embaracé a mi novia muchá jajaja”. Pobre papá tratando de tapar el ojo  al macho, se va a casar,  mucho amor, el Señor le dijo…”  ¡Ah patojos tontos!

Esconderse. ¿Cómo solíamos escondernos en las décadas anteriores? Sonaba el teléfono y no se contestaba. Entonces se daba por descontado que usted no estaba. Ahora, por qué saben que usted está ahí, por el celular. No contesta, le mandan un mensajito, un correíto, y no solamente sus amigos saben que ahí está, su jefe lo sabe y donde quiera que esté, está. Porque ahí carga su aparato, que no solo es teléfono, ahora es una computadora. Las cosas han cambiado. Miren, solo para ilustrarlo: Hace diez años no existía la Mega Fráter, ¿cómo la ve? Y Miren que belleza donde estamos ahora, todo en la última década.

Hace diez años ni siquiera pagando nos dejaban salir en los canales abiertos de la televisión. Ahora nos dejan salir, pagando también, no crean que son gratis. Hay que pagar un montón de plata, les encargo sus ofrendas. En una década cambian las cosas. El muchachito en una primera década sale de la primaria, por lo menos cuarto, siguiente década ya se va graduando, la siguiente década ya tiene un hijo, dos o tres. Las cosas en una década hacen grandes cambios, por eso el tan conocido cantautor guatemalteco Ricardo Arjona escribió aquella canción que se llama: “Señora de las cuatro décadas”, póngale más vida a sus años, no le ponga más años a la vida, pero póngale más vida a sus años. Tenemos que aprovechar la vida.

Pregunta ¿Cuántas décadas puede vivir un ser humano? Si vamos al Antiguo Testamento, en Génesis, 5:27 dice que el abuelo de Noe, el que hizo el arca, Matusalén, murió a los 969 años, el único que casi llega al milenio. Imagínese señora con un esposo así. En Génesis 6:3 leemos: Pero el Señor dijo: «Mi espíritu no permanecerá en el ser humano para siempre, porque no es más que un simple mortal; por eso vivirá solamente ciento veinte años.»

Hay una señora que se considera como la de mayor edad en esta época, Eunice Sanborn, quien tiene, según informan, 114 años de edad. Yo creo que esa señora ya ni cuenta de Facebook quiere. Por más que usted quiera vivir 114 años, no se trata de vivir muchos años, se trata de vivir bien los años que usted  viva. Pregunto ¿cuántas décadas va a vivir usted? Nadie sabe. Suponemos que los padres que tenemos hijos, ellos nos van a enterrarnos y quedarse con nuestra herencia. Suponemos. Pero yo he visto a muchos padres gastarse la herencia en curar a los hijos y después enterrarlos, Hay abuelos que he visto enterrar a sus nietos. Así que si usted cree que se va a morir primero su abuela, quién sabe. Es probable que usted sea el primero que entre al túnel y vea la luz y la siga y no regrese. Nadie tiene garantía que va a vivir mucho tiempo. Es más, le tengo una buena y una mala noticia. La buena es que cuando se muera se va  para el cielo si cree en Jesús como su Señor y Salvador. La mala es que se puede morir hoy. Lo que le quiero decir es que disfrute el día de hoy, porque mañana quién sabe.

Esta semana me dice un amigo: -Pastor, quiero ver si practico violín, arca y piano. ¿Por qué? -Siento que ya me está llegando el turno. Cada vez que estoy en un funeral y se muere alguien, entonces les digo, en estos momentos acaban de decir ahí en la ventanilla celestial el siguiente, y de todos ustedes quién se va a ofrecer a pasar. Porque así estamos, como si todos estuviéramos en migración, haciendo fila frente a un montón de oficiales esperando que pasemos, después de atender a uno dice: el que sigue. Y allá va usted tomado de los brazos por unos ángeles a la presencia del Señor o unos demonios para el otro lado, porque solo hay un par de posibilidades, no hay dos. La misma Iglesia Católica ya reconoció que no existe el limbo, purgatorio, todo ese tipo de cosas. O se va para el cielo o se va para el infierno. Juan, Ponce de León se llama aquel descubridor español que vino a América, se metió por la Florida a buscar la fuente del agua de la eterna juventud, pero por más que la buscó no rejuveneció.

Usted puede hacerse todo lo que quiera, muchas cirugías,  echarse crema de tortuga, hacerse un fotorejuvenecimiento, lo que quiera, pero lo que sí le puedo asegurar es que puede quedar muy bonito, muy rejuvenecido, pero un día se va. Lo único que van a decir cuando pasen viendo su cadáver es: que bonito quedó.  Pero que se va se va y por eso no lo estoy asustando ni lo estoy quitando la alegría de vivir, sino al contrario, la idea es que usted viva hoy como si fuera el último día de su vida. Así que cuando su marido le dé un beso, préndase del cuello y déle un beso como si fuera el último beso del día, porque mañana quien sabe. Yo miro en los funerales que la gente se lanza a la caja abrazándola. No, aproveche a su marido, aunque parezca caja, abrácelo, béselo, quiéralo, porque después va a estar en el funeral llorando y lamentando. Miren el consejo que nos da Salomón, Eclesiastés 9:7: ¡Anda, come tu pan con alegría! ¡Bebe tu vino con buen ánimo, que Dios ya se ha agradado de tus obras!

¡Anda, come tu pan con alegría! ¿Con qué dice? Alegría y bebe tu vino de buen ánimo. Cuando nos sentamos a la mesa debemos tener el mejor de los momentos del día, pero a veces en la mesa en nuestras casas vivimos los peores momentos del día. Peleamos, discutimos. En los hogares cuando comemos debemos comer con alegría, que no sea un punto de encuentros para pelear, que no sea un punto de encuentro para discutir, que no sea un punto de encuentro para echarnos en cara las cosas que nos hemos hecho o dicho en el pasado, sino que sea un punto de encuentro para amarnos. Las personas que ya han perdido a un ser querido, si pudieran volver a vivir con ese ser querido serían diferentes. Quiera a su hijo, quiera a su mujer. Leí una publicidad que me cayó en gracia, dice: “Si usted parece el doble de Jennifer López, es tiempo de bajar de peso”. “Si usted parece el doble de Brad Pitt, ya es hora de pensar en bajar de peso”. No importa que esté gordo, ámelo. Quiéralo. Disfrútelo, porque llegará el día en que no podrá hacerlo. Aprovechemos la vida hoy. No piense en mañana, mañana puede ser un cadáver el que está besando. Hoy, la vida es ahora, dice la publicidad de una tarjeta de crédito, pero no es para endeudarse, es para disfrutarla, es para gozarla.

Eclesiastés 9:8 dice: Que sean siempre blancos tus vestidos, y que no falte nunca el perfume en tus cabellos. Tenga cuidado de no echarse la salsa del pulique encima, del pepián o del tomate, coma con buen ánimo, con alegría, pero no se manche la ropas, aunque esto tiene mucho que ver simbólicamente con la pureza con la que debemos vivir, el vestido blanco es símbolo de pureza. La pureza y la gracia deben acompañarnos todos los días de nuestra vida, porque sin  santidad nadie verá al Señor.

Eclesiastés 9:9 Goza de la vida con la mujer amada cada día de la fugaz existencia que Dios te ha dado en este mundo. ¡Cada uno de tus absurdos días! Esto es lo que te ha tocado de todos tus afanes en este mundo. Así que si usted tiene mujer, goce con ella ¿Por qué tiene que llegar a su casa y empezar a pelear? Goce la relación en su casa, disfruten oír música juntos, leer libros juntos, ver programas de televisión juntos, salir a la célula juntos, servir al Señor juntos, ir a pasear juntos, viajar juntos, también su vida sexual gócela, porque llegará el día en que por más que ore y ore no habrá avivamiento. Hay que aprovechar la vida hoy, si hoy hay vida, disfrútela. Señora no sea como aquella que toda la vida que llegaba el  esposo a querer tener vida sexual con ella le dolía la cabeza, le dolía la espalda. Si usted se niega, está incumpliendo la orden del Señor que dice en Su Palabra que si usted está casado o casada no debe negarse a su pareja.

Eclesiastés 9:10 Y todo lo que te venga a la mano, hazlo con todo empeño; porque en el sepulcro, adonde te diriges, no hay trabajo ni planes ni conocimiento ni sabiduría. Empeño es el deseo intenso de hacer o conseguir una cosa. Los sinónimos de empeño son anhelo, perseverancia, tenacidad, ánimo o tesón, así que si hoy le toca hacer el almuerzo, hágalo con empeño, con anhelo, hágalo con ánimo, póngale ganas, póngale entusiasmo. Disfrute lo que hace. Si a usted le toca atender enfermos, hágalo con empeño. Si a usted le toca construir y levantar paredes, hágalo con empeño. Si usted le toca dar clases, hágalo con empeño. Si a usted le toca ir a estudiar a la escuela o a la universidad, hágalo con empeño. Disfrútelo, reconozca que el todo en la vida es tener a Dios y guardar sus mandamientos.

Eclesiastés 12:13-14 dice El fin de este asunto es que ya se ha escuchado todo. Teme, pues, a Dios y cumple sus mandamientos, porque esto es todo para el hombre. Pues Dios juzgará toda obra, buena o mala, aun la realizada en secreto. Todos queremos larga vida y buena vida,  ¿cómo la podemos obtener? Éxodo 20:12, uno de los diez mandamientos que nos mandó a cumplir el Señor dice »Honra a tu padre y a tu madre, para que disfrutes de una larga vida en la tierra que te da el Señor  tu Dios.

Proverbios 3:1-2 Hijo mío, no te olvides de mis enseñanzas; más bien, guarda en tu corazón mis mandamientos. Porque prolongarán tu vida muchos años y te traerán prosperidad. ¿Quiere tener mucha vida, y mucha prosperidad en la vida? Guarde los mandamientos del Señor. Cumpla los mandamientos del Señor.

Proverbios 3:9-10 Honra al Señor con tus riquezas y con los primeros frutos de tus cosechas. Así tus graneros se llenarán a reventar y tus bodegas rebosarán de vino nuevo. Queremos prosperidad, queremos éxito, queremos triunfo, queremos larga vida, queremos muchas cosas. Todo se reduce a temer a Dios y cumplir Sus mandamientos. Nada más le menciono este par de mandamientos: honrar al padre y a la madre y honrar al Padre nuestro que está en los cielos y esto nos traerá larga vida y prosperidad.

Que el pensar en el día de su muerte no lo deprima sino que lo aliente a vivir cada segundo, cada minuto, cada hora, cada día, cada mes, cada año a plenitud y con buen ánimo, dejando  su mundo mejor que como lo encontró.

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