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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Hay personas que tienen una relación de temporada con Dios, están con Dios por temporadas, solo en determinados momentos u ocasiones se acercan a Dios nuestro Señor y eso no es lo más recomendable, tenemos que entender que aunque ya viene la temporada de colegios, luego la del descanso de Semana Santa y luego otra vez todas las temporadas de cada año, con Dios la relación tiene que ser constante. Hay quienes solamente buscan a Dios en las festividades, hay países en los que las personas van a la iglesia solo para Navidad, ese es su día en el que no faltan a la iglesia. La Navidad y la Semana Santa son dos épocas en las que la gente piensa en Dios y busca una actividad espiritual, pero el resto del año se olvidan. En la Navidad, pues aunque se habla mucho de Dios y de Jesús y de los ángeles y de los magos y de todas estas cosas, a veces el enfoque se va por otro lado, más por los regalos, por los convivios, por las fiestas y por el asueto. En la Semana Santa se recuerda no al niño que nace en Belén sino al hombre que muere en la cruz y se hace mucho énfasis en la muerte de Jesús, poco en su resurrección.

Nosotros tenemos que vivir con Dios del 1 de enero al 31 de diciembre, no solo por temporadas. Otros podrían decir que están con Dios en las ceremonias, hay quienes vienen a la iglesia cuando hay una presentación de un niño o hay un bautizo, entonces buscan a Dios en la iglesia y piensan en Dios, porque están ahí debido a la ceremonia. Los invitan a una boda y están en la boda y piensan que de verdad hace falta Dios para que el matrimonio dure, perdure y se disfrute. Y está bien que estén en las ceremonias, pero está mal que solamente vaya a buscar a Dios en esas ocasiones, ya sea de bodas, de funerales. Muchos se recuerdan de Dios en las ceremonias, pero estas son personas que nada más viven por  temporadas con Dios, no digamos cuando hay dificultades. Cuando hay dificultades la gente busca a Dios increíblemente, ora, ayuna, no falta a la iglesia, no falta a las vigilias de oración, no falta a las invitaciones de ayuno, está presente en todas las actividades, porque como que a Dios se le olvida cuando todo está bien, cuando todo marcha viento en popa, cuando todo va sobre ruedas y sin mayor problema, a veces tendemos a olvidarnos de Dios, pero cuando hay dificultades, entonces sí: Dios mío, ¿dónde estás? Socorro, auxilio.

Sale la gran necesidad, porque tenemos dificultades. A veces son dificultades por escasez económica. ¡Ah! qué problema cuando no tenemos trabajo o cuando no tenemos con qué pagar el colegio o la renta o la comida, y ahí sí corremos a buscar a Dios nuestro Señor, no digamos cuando estamos enfermos. Cuando uno está enfermo sale de lo más profundo del alma un clamor por el auxilio divino y buscamos a Dios y examinamos nuestro corazón y decimos: Señor, en qué estaré fallando. Por qué me ha pasado esto. ¿Será que he cometido alguna falta? Empezamos a ponernos a cuentas con Dios, porque estamos en la dificultad o cuando tenemos problemas con familiares viciosos. Usted ve a una madre con un hijo adicto a las drogas va a ver a una mujer que busca a Dios de todo corazón. Ve a un esposo con una mujer alcohólica, va a ver a un hombre que clama a Dios, para que el Señor la cambie o la recoja. Ahí es cuando la mirada al cielo se levanta pidiendo a Dios que de veras transforme la vida, pero cuando las temporadas de dificultad pasan, cuando la bonanza llega, cuando lo llaman para darle un puesto en el cual gana en abundancia, cuando le salen aquellos negocios pingües, cuando a usted le sobre la plata, le rebalsa la vida de salud, cuando está lleno de éxitos, a veces dice: No voy a la célula, no voy a la iglesia, tengo muchos compromisos, tengo mucho que hacer, muchos clientes, muchos viajes, muchas cosas y entonces tendemos a olvidarnos de Dios nuestro Señor.

Pero usted dirá, Pastor yo soy de esos que aquí usted me ve domingo a domingo. Sí, pero usted además de estar aquí el domingo debe estar presente en su célula el miércoles o el jueves o con el grupo de las mujeres el miércoles por la mañana o en el servicio de media semana por la noche y mantener una comunicación, pero hay algunos que solo cada domingo vienen. Un cristiano como dicen ahora, 24x 7, 24 horas, 7 días a la semana. ¿Creen que debemos ser 24×7 nosotros? Sí. Además tomados de la mano de nuestro Señor con Él presente en nuestra vida, en la casa, en el trabajo, en el colegio, en todo lugar. Cristianos que de veras buscan al Señor en todo momento y no solo cuando es domingo. Y hay quienes buscan a Dios por la creencia que tienen, creen en Dios, aunque hemos estudiado que también los demonios creen y  tiemblan en Dios. Usted pregúntele a un demonio si Dios existe y le va a contestar: claro que Dios existe. Y ¿usted cree que Jesús murió y resucitó?  Le dirán, por supuesto, si ahí en la cruz en donde nos dio jaque mate a nosotros. Los demonios  tiemblan, pero no se sujetan al Señor, no hacen la voluntad del Señor.

Es importante nacer en un hogar en el cual creamos en Dios, que nuestros hijos nazcan en un hogar en el que se cree en Dios. Yo bendigo al Señor porque nací en un hogar en el cual se creía en Dios y sigue creyendo en Dios. Para mí fue una bendición tener a mi madre creyente y tener a mi abuela creyente y tener a mis tías creyentes en Dios nuestro Señor y desde niño me llevaron a la iglesia. Pero pregunto: ¿nacer en un hogar cristiano lo hace a uno cristiano? No, ¿si usted nace en un taller y ya por eso es mecánico? ¿Si usted nace en un avión ya es piloto aviador? ¿Usted nace en un carro y ya es taxista? Lo mismo ocurre, usted puede nacer en una familia creyente y no ser por eso creyente en Dios. Por eso es tan importante que nosotros los padres nos aseguremos que nuestros hijos crean en Dios, conozcan a Dios, tengan su propia experiencia con Dios.

Fue un mes de noviembre,  allá por 1960-61 cuando en una escuela bíblica de vacaciones yo sentí la convicción de confesar mi fe en Jesucristo y recibir a Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Estaba presente en esa actividad el presidente de la sociedad de jóvenes, de mi iglesia bautista, ahí ese joven me guió en oración, para recibir a Jesús como mi Señor y Salvador personal, luego me bauticé en agua. Un par de años después el Señor me bendijo con la experiencia del bautismo con el Espíritu Santo y con el don de hablar en lenguas extrañas y entré a un mundo y a una dimensión nueva. La iglesia bautista se convirtió en doblemente bautista, creía ahora no solamente en el bautismo en agua sino también en el bautismo con el Espíritu Santo, pero esa fue ya mi experiencia personal. Ahora que tengo tres hijos, cada uno ha tenido que tener su propio encuentro personal con el Señor y ahora ya hay cuatro nietos y a partir de abril viene el quinto nieto que me han dicho que se va a llamar Jorge, así que entre Jorges nos veremos, pero lo importante no es que se llame como el abuelo, lo importante es que conozca al Dios del abuelo, al Dios de Señor de señores, al creador de los cielos y de la tierra.

Que importante es que nosotros conozcamos a Cristo y que nuestra creencia no sea solamente mental sino que sea vivencial y que la traslademos como nuestro legado a los hijos. Es tan importante eso, que podamos dar de nosotros esa fe. La Biblia dice que a todos los que creen en el nombre de Jesús les dio el derecho de ser hijos de Dios. Ya no basta con nacer en una familia cristiana, usted tiene que creerlo en su corazón, confesarlo con su boca y convertirse en un hijo de Dios. Así que Dios solamente tiene hijos, a Dios cuando oramos le decimos Padre nuestro, nunca va oír que se le ore a Dios: abuelo nuestro. Siempre es Padre nuestro. Recuerde que Dios no tiene nietos, Dios solo tiene hijos. Así que si usted está diciendo: Yo sí me voy al cielo, porque mi abuela es creyente. No. Su abuela va ir al cielo, usted, a menos que se arrepienta y viva en la fe del Señor, usted también irá, pero la experiencia es muy personal, muy particular. Así que tenemos que aprender a buscar y a vivir para Dios siempre. En Hechos 17 cuando Pablo fue a Atenas y dio ese maravilloso mensaje concluyó diciendo en el versículo 28: “puesto que en él vivimos, nos movemos y existimos”. Como algunos de sus propios poetas griegos han dicho: “De él somos descendientes.”

En Él vivimos, Pablo decía: para mi el vivir es Cristo. Nuestra relación con Cristo tiene que ser vivencial, tiene que ser continua, constante, 24×7, veinticuatro horas diarias, siete días a la semana. De lo contrario es como si nos corten el oxígeno, ¿cuánto tiempo aguanta uno sin oxígeno, 30 segundos, 60 segundos, minuto y medio? No podemos vivir sin oxígeno, tampoco podemos vivir sin Dios, por eso tenemos que vivir en Él y existir en Él y movernos con Él todo el tiempo. Si usted es un médico sin Dios no va a poder funcionar bien cuando vea esos casos terribles en el quirófano, va a tener la necesidad de Dios. Usted va a tener necesidad de Dios en su oficina, en su taller, en su clínica, en su cátedra. En toda situación, en las buenas y en las malas, tenemos que buscar a Dios.

En Hechos 17 cuando Pablo está en Atenas le dice a todos que Dios nos hizo para que lo busquemos, versículo 27 dice: Esto lo hizo Dios para que todos lo busquen y, aunque sea a tientas, lo encuentren. En verdad, él no está lejos de ninguno de nosotros. Dios ha creado los cielos y la tierra, Dios ha creado al hombre y a la mujer con un solo propósito en la vida: buscarlo. Y cuando usted lo encuentre no lo pierda, si usted lo encuentra, no lo suelte. Usted tiene que estar con Él, no debe apartarse de Él. A veces hay situaciones buenas y otras situaciones malas. Proverbios 30:8-9 dice en la oración de este hombre de Dios: Aleja de mí la falsedad y la mentira; no me des pobreza ni riquezas sino sólo el pan de cada día. Porque teniendo mucho, podría desconocerte y decir: “¿Y quién es el Señor? Y teniendo poco, podría llegar a robar y deshonrar así el nombre de mi Dios. Dios quiere que usted tenga vida y vida en abundancia, pero este hombre hace una oración muy mesurada y dice: Señor, si me das mucho, puede ser que conociéndome lo vanidoso que soy, que me olvide de ti. Con frecuencia oímos historias de la gente: Yo nací pobre, vendía periódicos, me quedaba en la calle. Lustraba zapatos, mi padre no me cuidó, no me proveyó, pero yo me esforcé, pero yo estudié, pero yo trabajé, pero yo produje, pero yo soy muy listo, pero yo soy muy inteligente, yo soy todo poderoso, miren lo que he construido: mi casa, mi negocio, mi empresa, mi reputación, mi profesión.

Se nos olvida que no “fui yo”, fue Dios quien me dio la oportunidad, fue Dios que me dio la vida, me dio la bendición, fue Dios quien me dio el conocimiento. Por eso tenemos que decir, como diría Pablo, “Por la gracia de Dios, soy lo que soy”, y por eso es que si Dios nos da abundancia no nos olvidemos de Dios, jamás. Yo quiero decir que en la vida, entre más alto andamos, es más seguro que andemos de rodillas. Entre más alto nos encumbremos es más importante estar humillados bajo la poderosa mano de Dios, para que Él nos guarde en medio del éxito, del triunfo, de la abundancia y de la riqueza. Cuando estamos en abundancia hay que estar en las manos del Señor, para que no digamos: ¿Y quién es el Señor? Si yo solo he hecho todo lo que tengo, no necesito de Dios. O teniendo poco, dice el proverbista, podría llegar a robar y deshonrar así el nombre de mi Dios. Hemos aprendido que Dios está con nosotros, en lo poco o en lo mucho, Pablo a los filipenses les dice: He aprendido a estar en abundancia y he aprendido a estar en escasez, todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Cuando usted está en Cristo, usted puede estar muy rico o puede estar muy pobre, Él le da la fortaleza, para poder pasar los momentos de aflicción, de pobreza o para pasar los momentos de riqueza, ¿qué va a hacer usted si el Señor lo prospera y le da millones? ¿Se va a envanecer?

La Biblia que el Señor viene a darnos vida y vida en abundancia y vida en abundancia quiere decir que tenemos todo lo suficiente para nosotros y algo más para dar. Vida en abundancia no quiere decir que  tengamos millones y millones, significa todo lo que necesitamos y algo más para compartir, siempre que nosotros damos, el Señor nos repone, nos bendice. Así que la vida en abundancia consiste en tener todo lo que yo necesito y algo más para compartir, por eso es que la avaricia se cura con la vacuna de la generosidad. Cuando usted da, usted se mantiene sin avaricia, dé con gozo, cada vez que Dios le dé la oportunidad, así que en las buenas o en las malas, si alguien supo estar en las malas fue Job. ¿Conoce la historia de Jobs? Job 1: 1-22.

Del 1-3 dice: En la región de Uz había un hombre recto e intachable. Me impresiona esto. Usted puede ser el más rico de su ciudad y ser recto e intachable. Es decir que si usted ve a una persona muy rica, piensa que es narco, puede que no sea, puede ser rico y puede ser intachable. No todos los ricos son narcos, no piense que así es, no. No todos son narcos, algunos son traficantes de niños, otros…No todos los ricos están en el crimen organizado, hay muchos pobres que están metidos en el crimen organizado también. Aquí hay unos que no era narco, no estaba en el crimen organizado. Dice En la región de Uz había un hombre recto e intachable, que temía a Dios y vivía apartado del mal. ¿Puede usted ser rico y vivir Apartado del mal? Sí puede. Usted tiene que tomar la decisión. Este hombre se llamaba Job. Tenía siete hijos y tres hijas; era dueño de siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes y quinientas asnas, y su servidumbre era muy numerosa. Entre todos los habitantes del oriente era el personaje de mayor renombre. Versículo 6: Llegó el día en que los ángeles debían hacer acto de presencia ante el Señor, y con ellos se presentó también Satanás.7 Y el Señor le preguntó: — ¿De dónde vienes? —Vengo de rondar la tierra, y de recorrerla de un extremo a otro —le respondió Satanás. Fíjense el privilegio de Satanás, hablar con Dios y usted que puede orar todos los días no aprovecha, ore. Hable con Dios. — ¿Te has puesto a pensar en mi siervo Job? —volvió a preguntarle el Señor—. No hay en la tierra nadie como él; es un hombre recto e intachable, que me honra y vive apartado del mal. “Que me honra”  va en relación a Proverbios 3:9-10 Honra al Señor con tus riquezas y con los primeros frutos de tus cosechas. Así tus graneros se llenarán a reventar. Si nosotros somos bendecidos y prosperados materialmente, es para que honremos a Dios en la misma dimensión.  Dios le dice a Satanás, mira aquí a Job, el me honra y vive apartado del mal, Satanás replicó: — ¿Y acaso Job te honra sin recibir nada a cambio? ¿Acaso no están bajo tu protección él y su familia y todas sus posesiones?

El diablo sabe que lo protege a usted y a su familia y a todas sus posesiones.

De tal modo has bendecido la obra de sus manos que sus rebaños y ganados llenan toda la tierra. Pero extiende la mano y quítale todo lo que posee, ¡a ver si no te maldice en tu propia cara!  —Muy bien —le contestó el Señor—. Todas sus posesiones están en tus manos, con la condición de que a él no le pongas la mano encima. Dicho esto, Satanás se retiró de la presencia del Señor. Llegó el día en que los hijos y las hijas de Job celebraban un banquete en casa de su hermano mayor. Entonces un mensajero llegó a decirle a Job: «Mientras los bueyes araban y los asnos pastaban por allí cerca, nos atacaron los sabeanos y se los llevaron. A los criados los mataron a filo de espada. ¡Sólo yo pude escapar, y ahora vengo a contárselo a usted!» No había terminado de hablar este mensajero cuando uno más llegó y dijo: «Del cielo cayó un rayo que calcinó a las ovejas y a los criados. ¡Sólo yo pude escapar para venir a contárselo!» No había terminado de hablar este mensajero cuando otro más llegó y dijo: «Unos salteadores caldeos vinieron y, dividiéndose en tres grupos, se apoderaron de los camellos y se los llevaron. A los criados los mataron a filo de espada. ¡Sólo yo pude escapar, y ahora vengo a contárselo!» No había terminado de hablar este mensajero cuando todavía otro llegó y dijo: «Los hijos y las hijas de usted estaban celebrando un banquete en casa del mayor de todos ellos cuando, de pronto, un fuerte viento del desierto dio contra la casa y derribó sus cuatro esquinas. ¡Y la casa cayó sobre los jóvenes, y todos murieron! ¡Sólo yo pude escapar, y ahora vengo a contárselo!» Al llegar a este punto, Job se levantó, se rasgó las vestiduras, se rasuró la cabeza, y luego se dejó caer al suelo en actitud de adoración. Entonces dijo: «Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo he de partir. El Señor ha dado; el Señor ha quitado. ¡Bendito sea el nombre del Señor!» A pesar de todo esto, Job no pecó ni le echó la culpa a Dios.

Esto es vivir con Dios en toda temporada, en temporada de abundancia, en temporada de escasez, en temporada de alegrías. En temporada de tristeza, en temporada de vida. En temporada de luto, porque créame, a todos nos llega el tiempo de la oportunidad de la vida y de la muerte. Todo hijo experimentará la pérdida de su mamá o de su papá, a veces a los padres les toca experimentar la pérdida de un hijo. La muerte llega. Hace algunos años, precisamente a principios del año vino un tsunami que arrasó muchas partes de Tailandia, de la India y muchos perdieron a su familia ahí, perdieron sus casas, perdieron todo. Este año, las tormentas tropicales han arrasado con muchas casas, muchas cosechas, muchas personas han muerto. ¿Y esto impide que sigamos buscando a Dios? No. Tenemos que estar tomados de la mano de Dios, en los momentos difíciles, en los momentos fáciles, en los momentos de dolor, en los momentos de alegría, no podemos apartarnos de Dios porque moriríamos inmediatamente. No soportaríamos el dolor, la crisis. Job es un buen ejemplo, el dijo: Señor salí desnudo del vientre de mi madre y cuando parta de esta tierra no me voy a llevar ninguna vaca, ni un carro, ni un terreno. Al contador de Rockefeller le preguntaron unos reporteros: ¿Cuánto dejó el multimillonario, el primer billonario del mundo? y él respondió con una sola palabra: Todo.

Cuando nos muramos lo vamos a dejar todo. Por eso de hoy un buen diezmo hermano, una buena ofrenda, qué está esperando, cuando se muera no va a poder dar nada, ahora puede dar, ahora puede invertir en la obra del Señor. Ahora puede ayudar y bendecir a su propia familia. Cada día es diferente. Pasan cosas. Mire lo que le pasó a los discípulos en Hechos 5:41-42, ellos hicieron una gran labor. Hicieron milagros, sanaron a un cojo, entró saltando por el templo, fue la noticia de primera plana en Jerusalén, cojo de 40 años, fue  sanado milagrosamente por Pedro y Juan. ¿Qué creen que les hicieron a Pedro y Juan? ¿Un monumento por haber hecho ese milagro? Los metieron presos, los somataron a los pobres, los azotaron, le dieron con látigo y dice en los versículos: Así, pues, los apóstoles salieron del Consejo, llenos de gozo por haber sido considerados dignos de sufrir afrentas por causa del Nombre. Si usted sufre por causa de Cristo gócese de ser tomado por digno de sufrir afrenta por causa de nuestro Señor. Y el siguiente dice: Y día tras día, en el templo y de casa en casa, no dejaban de enseñar y anunciar las buenas nuevas de que Jesús es el Mesías.

Estos eran discípulos de 24×7 estaban sirviendo al Señor. Cuando usted amanezca cada día, recuerde que ese día es del Señor y para el Señor. Haga lo que haga. Mientras usted esté quitando uñas encarnadas, déle gracia a Dios que no es la suya la que está quitando. Mientras usted esté enseñando a los alumnos, déle gracias a Dios que usted ya se graduó y ahora es maestro, pero alabe al Señor todos los días en el templo y por las casas. Por eso es que animamos a asistir semanalmente a la congregación el domingo o el sábado o el martes o miércoles, pero también a una célula, porque los discípulos se reunían en el templo y por las casas.  Ir a una célula es parte crucial para vivir una vida cristiana genuina. Eso les permite estar conectados con la iglesia. La iglesia no es este edificio, la iglesia son las personas que vivimos en este edificio. Este edificio es la casa en la cual nosotros nos reunimos para adorar a Dios nuestro Señor. Por eso si usted se reúne en una casa, ahí está una parte de la Fraternidad Cristiana, una parte de la iglesia local. Y eso nos permite tener un soporte de otros que nos ayudan a permanecer firmes y a echar raíces en nuestra fe.

Busque a Dios los fines de semana en la Fráter y entre semana por las casas. Es importante que todo miembro forme parte de una célula, porque las células proveen muchos beneficios. Recordemos lo que dice Hebreos 10:25: No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacerlo algunos, sino animémonos unos a otros, y con mayor razón ahora que vemos que aquel día se acerca. Aquel día se acerca hermanos, el día de la venida del Señor, el día que usted se muera, el Señor viene por usted. Y ese día ya se acerca hermano. Créanme que ya se acerca, para algunos de los que estamos aquí, bien cerca está. Así que no dejemos de congregarnos, porque ese día se acerca, el día en que el Señor vendrá por nosotros que somos su iglesia, para llevarnos a su presencia, vendrá el famoso rapto por una sola vez, pero mientras llega ese rapto para todos por una sola vez, ya viene uno por uno.

Cuando va usted a una célula experimenta la comunión extra iglesia y extra célula, porque ahí hace amigos. Es maravilloso que usted no se quede desconectado, que se conecte a una célula a para que tenga amigos. A veces usted quiere irse a tomar un café, qué aburrido es ir solo, llame a unos de la célula si no tiene a quien llamar, pues busque en la oficina o en los Centros de Información, que le dirán donde están localizadas las células, vaya e intégrese y tendrá con quien conversar, con quien recibir apoyo cuando haya necesidad. Podrá llevar a sus parientes y amigos con más facilidad, a una célula para que ellos conozcan del Señor y ahí recibirá ese discipulado efectivo. Ahí se cuida a todo nuevo convertido, a quien se le asigna a alguien ya maduro,  para que lo discipule y le enseñe todo lo que Jesús nos enseñó y se encarga de inscribirlo en la Facultad de Liderazgo. En ocho meses aprende la doctrina básica de nuestra fe, la visión de la Fráter y los principios de liderazgo para apoyarnos en la visión. En la célula usted va a recibir capacitación bíblica permanente, pastoreo personalizado. 

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…

 

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