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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

¿Cuántos ya cayeron en alguna tentación? o ¿Cuántos nunca han caído en una tentación? La oración del Padre Nuestro termina diciendo “Y nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno”, porque existe el riesgo, sobre todo en épocas de fin de año cuando hay tantas posibilidades. Tentar es inducir a pecar, pecar es un desafío que se nos presenta para ver si pasamos la prueba o no. El problema principal de caer en la tentación es que nos confiamos en nosotros mismos. Por confiados, por atenidos corremos peligro.

Pablo en 1 Corintios 10:1-13 nos ilustra esta realidad. Nos da una serie de advertencias basadas en la historia de Israel. Recuérdense que Israel en el Antiguo Testamento fue el pueblo escogido por Dios para demostrarle al mundo que había un pueblo que podía vivir bajo las normas divinas y conducirse de manera diferente. Ese iba a ser el modelo de conducta para el mundo. Hoy en día es la Iglesia el modelo de conducta para el mundo, pero a veces nos pasa en la iglesia lo mismo que pasó en Israel. Mire lo que dice 1 Corintios 10:1-13: “No quiero que desconozcan, hermanos, que nuestros antepasados estuvieron todos bajo la nube y que todos atravesaron el mar. Todos ellos fueron bautizados en la nube y en el mar para unirse a Moisés. Todos también comieron el mismo alimento espiritual y tomaron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que los acompañaba, y la roca era Cristo. Sin embargo, la mayoría de ellos no agradaron a Dios, y sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto. Todo eso sucedió para servirnos de ejemplo, a fin de que no nos apasionemos por lo malo, como lo hicieron ellos. No sean idólatras, como lo fueron algunos de ellos, según está escrito: «Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se entregó al desenfreno.» No cometamos inmoralidad sexual, como algunos lo hicieron, por lo que en un sólo día perecieron veintitrés mil. Tampoco pongamos a prueba al Señor, como lo hicieron algunos y murieron víctimas de las serpientes. Ni murmuren contra Dios, como lo hicieron algunos y sucumbieron a manos del ángel destructor. Todo eso les sucedió para servir de ejemplo, y quedó escrito para advertencia nuestra, pues a nosotros nos ha llegado el fin de los tiempos. Por lo tanto, si alguien piensa que está firme, tenga cuidado de no caer. Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir.

El pecado es la tentación de fin de año, de principio de año, de medio año, de todo el año. Todo el tiempo estamos sujetos a estas cosas, pero si algo nos enseña Pablo acá es que hay un peligro de ser demasiado confiado en sí mismo, y los hijos de Israel a pesar de que tuvieron las bendiciones maravillosas, de ver partirse el Mar Rojo y pasar en seco, de ver la nube que los guiaba de día y los protegía del frío por la noche, de comer el maná en el desierto, de ver milagro tras milagro, tras milagro, todos esos privilegios no los libraron de las tentaciones. Nosotros debemos recordar que los privilegios especiales de ninguna manera garantizan seguridad cuando ataca la tentación. Usted puede decir que fue a un retiro espiritual, que allá la gloria de Dios se manifestó y que casi pudo tocar el borde del vestido del Señor y tuvo Su presencia y fue lleno con el Espíritu Santo, fue liberado y vio cosas gloriosas.

Magnífico, pero todos esos privilegios especiales no son garantía de que usted no va a ser tentado, al contrario, Pablo está seguro de que la tentación ha de llegar. Hay algunos que no han caído en pecado, porque no han tenido la oportunidad de pecar. Hay quienes critican a otro, porque se metió con otra mujer, pero al pobre no se le acercan ni las moscas, pero cuando tiene la oportunidad, entonces es ahí cuando se pone a prueba. Es muy importante reconocer que la tentación va a llegar. La tentación no es pecado, es una inducción. El pecado está cuando se comete.

La otra cosa que Pablo nos menciona acá es que las tentaciones que nos han sobrevenido no son únicas, usted no es el único que ha sufrido una de ellas. Leímos acá que son comunes al género humano, todo hombre y toda mujer tiene las mismas tentaciones, todos estamos sujetos, por eso es que Pablo nos dice que siempre hay una salida. No piense que usted se va a quedar ahí y va a caer. No, hay una salida. Cuando hay una tentación siempre hay una salida, Pablo dice acá en estos versículos que Dios es fiel y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar, más bien, cuando llegue la tentación, Él les dará también una salida a fin de que puedan resistir. Usted puede resistir, no tiene por qué caer.

Cada vez que hay una tentación, hay una salida. No es necesariamente el camino de la rendición ni de la retirada, sino el camino de la conquista, en el poder y la gracia de Dios. Usted puede conquistar a la tentación, puede, no tiene por qué caer. Usted puede, el Señor le da el poder para hacerlo. Puede decir no, hasta que llegará  el momento en el que ya el diablo ni lo tienta en esas cosas, porque sabe que no va a caer fácilmente, pero no hay que confiarse, pero nosotros tenemos la oportunidad de salir vencedores de cualquier tentación que se nos presente. Hay que tener cuidado con lo que pasa, porque a veces pensamos que sí podemos y no es cierto.

A veces nos encontramos bajo tentaciones, porque compartimos con muchos que no comparten nuestra fe. Hay personas que ni fe tienen, hay personas a quienes lo normal es robar, asaltar, estafar, secuestrar, engañar, ese es su pan cotidiano, ellos se mueven como peces en el agua en ese ambiente. Y si usted se mueve con ese grupo de gente, va a estar sujeto a ser tentado, a caer también en la misma línea de “trabajo” de ellos. Por eso debemos tener mucho cuidado, nosotros somos los que tenemos que ser luz en medio de las tinieblas. Por eso ante las invitaciones a realizar cualquier cosa que esté en contra de la voluntad de Dios nuestro Señor, de manera cortés, aprenda a decir no. Alguien habrá, porque no tuvo trabajo todo el año, puede hacerle el “favor” de llevarle unos cuantos miles de dólares a otro país y por ello ganarse una comisión, hacerla de mula –gente que transporta dinero o drogas de un país a otro. Y de repente lo capturan. Hay que tener cuidado, porque dentro de situaciones difíciles se puede caer en negocios ilícitos. Hay que tener cuidado, porque -la verdad- por andar con gente que no comparte su fe, usted se ve en problemas.

Hemos visto muchos casos. Recuerdo a un joven que se retiró de las maras y se convirtió a Cristo aquí en la Fráter. Muy activo en los caminos del Señor, alejado de maras y drogas. De repente ya no lo vi y pregunté por él. Me informaron que había caído nuevamente. ¿Qué pasó? Un día  llamó al Pastor Alex para decirle que estaba mal, él le animó, oró, pero lamentablemente se desconectó completamente del Señor y la próxima noticia que recibimos fue que un día tocaron a la puerta de su casa y cuando la abrió, quien tocaba le clavó un cuchillo en el pecho y cayó en el suelo. Entre lágrimas y gritos. Mientras yacía en el suelo, le pedía perdón a su mamá y oraba a Dios que lo perdonara. Ese día este joven falleció, todavía pudo pedirle perdón a su mamá, a Dios nuestro Señor por la vida pecaminosa en que vivió y el dolor que le causó a muchos. Todo por juntarse con amigos que no compartían su fe.

Yo no le digo a usted que no se junte totalmente con amigos que no comparten su fe, pero júntese con ellos para compartir del Señor. En el trabajo, en la escuela, en la universidad, en el club, donde quieren que nos movamos, vamos a encontrarnos con personas que no comparten nuestra fe, pero debemos compartirla. Yo recuerdo a un famoso predicador, compartir su experiencia. Contaba que para no tener problemas donde quiera que llegara, lo primero que decía era “aleluya. Entonces decían, ese es aleluya. Ese es cristiano. De tal manera que me identifico”. El problema con muchos es que son cristianos submarinos, toda la semana andan bajo el agua, haciendo y deshaciendo, el domingo suben el periscopio, ven si no hay moros en la costa y se meten a la iglesia. Otra vez salen, suben el periscopio, ven si no hay moros en la costa y se hunden otra vez en su doble vida. No podemos llevar vidas divididas. O somos cristianos 24 horas o somos pecadores 24 horas. Así que es muy importante que evitemos caer en la tentación y lo podemos hacer al vivir bien conectados a Cristo y hacer que nuestros amigos se hagan a nosotros y no nosotros a ellos. Porque ellos están robando, usted tiene que robar o porque están criticando usted tiene que criticar, porque están adulterando usted tiene que adulterar. Usted no tiene por qué hacer lo mismo que hacen todos.

Uno de los problemas por los que caemos en la tentación, es porque pasamos mucho tiempo sin hacer nada. La mente desocupada es taller de Satanás. Si no tiene nada que hacer invéntese algo, haga algo. Ocúpese, no puede pasar toda la vida sin hacer nada, desocupado. Ocúpese, cuando tiene sus mente desocupada empieza a pensar en lo que no debe, de imaginarse lo que no debe y resulta haciendo lo que no debe. Por eso es tan importante esta ocupado.

El rey David en una de las batallas que tuvo al frente de  sus soldados estuvo a punto que lo mataran y costó rescatarlo. Entonces todos sus soldados de confianza, su círculo de confianza, lo que hoy llamaríamos su equipo de trabajo, le dijo: David no podemos arriesgar a que te maten, qué vamos a hacer si te matan. La próxima batalla que tengamos te quedas en el palacio, porque allá que maten a cualquier de nosotros, pero Israel no puede vivir si ti. Así que David se quedó en el palacio y dice 2 Samuel 11: 1en adelante: “En la primavera, que era la época en que los reyes salían de campaña, David mandó a Joab con la guardia real y todo el ejército de Israel para que aniquilara a los amonitas y sitiara la ciudad de Rabá. Pero David se quedó en Jerusalén. Una tarde, al levantarse David de la cama, comenzó a pasearse por la azotea del palacio, y desde allí vio a una mujer que se estaba bañando. La mujer era sumamente hermosa, por lo que David mandó que averiguaran quién era, y le informaron: «Se trata de Betsabé, que es hija de Elián y esposa de Urías el hitita.»4 Entonces David ordenó que la llevaran a su presencia, y cuando Betsabé llegó, él se acostó con ella. Después de eso, ella volvió a su casa. Hacía poco que Betsabé se había purificado de su menstruación, así que quedó embarazada y se lo hizo saber a David.

Se le complicó la vida a David, mandó a llamar al marido, Urías, le dijo, él estaba en la guerra y le dijo: te traigo Urías porque quiero que estés en tu cama con tu mujer, le quería endosar el patojo al marido, como pasa hoy en estados Unidos. Allá está el marido y la señora aquí dando a luz, ahora por internet lo hace. Eso le pasó a Urías, pero en lugar de irse acostar con su mujer se quedó con los soldados en el palacio y cuando le dijeron a David que no había ido a su casa, que se había quedado en el palacio, entonces hizo una cartita, se la dio y le dijo que se la diera a Joab, y cuando la recibió Joab decía: Cuando haya batalla pongan a Urías en la parte más difícil, donde esté más complicado, ahí lo ponen. Y cuando la cosa se ponga peor, déjenlo solo. Ahí se murió.

Pero David fue un buen político. Después que pasó el luto Betsabé, la mandó a llamar y le dijo que se iba a hacer cargo de ella, después el pueblo dijo: que buen rey tenemos, tan misericordioso, se va a hacer cargo de la viuda. Si hubiera sido fea no se hace cargo. David cayó en la tentación, ¿por qué? Porque estaba desocupado, ocúpese. Haga algo, vaya a ver a su mamá aunque sea, vaya a ver a su abuelita, a su tía que tiene tres años de no verla, ocúpese, invite al pastor a tomar un café, ocúpense, llamen a sus líderes de su célula, vayan a visitar a un enfermo ocúpese, aproveche el tiempo. Así que en este fin de año en estas vacaciones no permita que la pasividad mental llegue a su vida, llénese de Cristo siempre, de Su Palabra, de pensamientos de vida, porque si nuestros pensamientos son de vida tendremos deseos de vida y viceversa.

Proverbios 23:26 dice Dame, hijo mío, tu corazón y no pierdas de vista mis caminos. Dios nos pide el diezmo de nuestros ingresos eso es la décima parte de sus ingresos. Eso es diezmar, eso es lo mínimo, pero de nuestro corazón  el Señor pide el cien por ciento. Así que ocúpese, no sea como la niña aquella que se le murió el gato angora y al enterrarlo pidió que le dejaran la cola afuera y cada vez que se recordaba de su mascota iba a sobarla. Así hay muchos hermanos, han dejado su vida pasada, menos la cola del gato. Y cuando se acuerdan, van a sobarla. ¿Qué hacer con nuestra vida pecaminosa?  Sepultarla completa.

Tenemos que tener cuidado, que Dios nos guarde. Pero nosotros tenemos que vivir para el Señor cien por ciento, un pasaje bíblico tremendo es el que está en Romanos 13: 12-14 que dice: “La noche está muy avanzada y ya se acerca el día. Por eso, dejemos a un lado las obras de la oscuridad y pongámonos la armadura de la luz. Vivamos decentemente, como a la luz del día, no en orgías y borracheras, ni en inmoralidad sexual y libertinaje, ni en disensiones y envidias. Más bien, revístanse ustedes del Señor Jesucristo, y no se preocupen por satisfacer los deseos de la naturaleza pecaminosa”. Estos versículos bíblicos llegaron al corazón del famoso Agustín, Agustín cuenta que caminando por el jardín, su corazón alterado por los fallidos intentos de vivir una vida en bondad, repetía diciendo: “Hasta cuando, hasta cuando, mañana y mañana, ¿ por qué no hoy? ¿Por qué no esta misma hora terminar con mi depravación? Hablaba, pensaba y sollozaba de esta manera, cuando súbitamente oí una voz que decía: toma y lee, toma y lee. Sonaba comos la voz de un niño y traté de recordar algún juego de niños que contuviera esas palabras, pero fue en vano. Retorné presto al asiento donde estaba sentado mi amigo Alipio, porque había dejado ahí un volumen de los escritos de Pablo, lo recogí y leí en silencio el primer pasaje sobre el cual cayeron mis ojos”. ¿Cuál pasaje creen que fue? Este: “La noche está muy avanzada y ya se acerca el día. Por eso, dejemos a un lado las obras de la oscuridad y pongámonos la armadura de la luz. Y así se convierte el famoso San Agustín de Hipona. Quizá usted está como Agustín ¿cuándo voy a dejar esta vida, esta práctica, este vicio, dejar de matar? Pues usted puede, claro que puede, pero tiene que vivir en santidad y reconocer a Jesús como su Señor y Salvador personal.

Recuerde que pecar es más que fallar, es rebelarse ante la voluntad de Dios.

Santiago 4:4 dice “¡Oh gente adúltera! ¿No saben que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Si alguien quiere ser amigo del mundo se vuelve enemigo de Dios. Todo el que peca se rebela contra la voluntad del Padre y se convierte en un enemigo de Dios. Dimensione la terrible marca que la desobediencia trae a su vida y viva en santidad. Un consejo más: rodéese de amigos cristianos. La Biblia nos exhorta a llevar las cargas los unos de los otros, también al que ha caído debe ser restaurado por aquellos que son espirituales, los que no viven conforme a la carne o sea a la naturaleza pecaminosa. Un leño separado de la fogata se apaga, rodéese de amigos cristianos, que le ayuden a vivir una vida de santidad y de compromiso total con Dios nuestro Señor. Asista semanalmente a una célula que le quede más cercana, sino sabe a cual busque en los Centros de Información de la Fráter o llame al 22432243 y le informarán. Comience a estudiar en la Facultad de Liderazgo, inscríbase hoy en el Centro de Información y empiece a conectarse con personas que aman a Dios.

Lea la Biblia, Salmo 119: 11 dice: “En mi corazón atesoro tus dichos para no pecar contra ti”. La Biblia es el vallado de protección que nos ayuda a no irnos al precipicio desesperante de la tentación y caer en el pecado. Lleve su Biblia con usted. Hoy hay muchos teléfonos móviles en los que usted puede cargar cualquier cantidad de libros, pues cargue la Biblia ahí, cualquier rato puede leerla, puede poner un MP3 en su carro con la Biblia grabada, oírla. No deje de llevarla todos los días, memorice las citas bíblicas más importantes, llénese todos los días de la perfecta voluntad de Dios y atesore los dichos de Dios en su corazón, recítelos, medítelos y cúmplalos. No basta con ser oidores olvidadizos de la Palabra, hay que ser hacedores.

Los convivios a veces no pueden evitarse, pero si puede ser una oportunidad de dar testimonio, para ayudar a alguien, para invitarlo a su célula, para compartirle del Señor, pero no deje que el convivio sea su caída. Las vacaciones son un terreno fértil que el enemigo puede usar para tentarnos y separarnos de Dios este fin de año, al contrario, acérquese a Dios, termine el año en victoria, véngase el 31 por la noche de 21:00 del 31 de diciembre a 0:15 del primero de enero, aquí vamos a estar una multitud cantando a Dios, tomando la cena del Señor, oyendo Palabra del Señor, edificándonos en la comunión con los cristianos. No se desconecte.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…

 

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