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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…



En los meses de fin de año, particularmente diciembre, encontramos cosas muy especiales, una de las bonitas es que algunos cobramos el aguinaldo, en Guatemala nos dan  un sueldo extra sin  descuentos como beneficio para los comerciantes, para que tengamos más que gastar, en otros países no  se cuenta con esa prestación. Así que si usted está aquí en Guatemala y cobra el aguinaldo alégrese que esté bajo esta legislación. Pero también los que pagamos el aguinaldo nos alegramos, todos los que tenemos gente trabajando en nuestras organizaciones, empresas, industrias, fincas, tenemos que pagarlo. ¿Se alegra usted cuando paga el aguinaldo? Más le vale porque, qué le queda.

En este mes de diciembre la gente tiende alegrarse por el dinero extra que recibe, ya sea por aguinaldo  o por las ventas, porque todos los comercios hacen sus mejores ventas, por lo general en diciembre, hay quienes quisieran que todos los meses se llamaran diciembre, pero tienen que conformarse con un solo mes de muchas ventas y adecuarse a vivir el resto del año de acuerdo a sus ingresos, sin embargo, hay quienes en medio de esta alegría se sienten tristes. Hay varios que se sienten tristes, cuando empiezan a oír esa música de la temporada que les tocan los sentimientos más profundos, empiezan a recordarse de muchas cosas. Hay quienes se ponen tan tristes, tan tristes que se deprimen y terminan el año tristes y deprimidos y así empiezan el nuevo año. Yo les tengo a ustedes una buena noticia: aquí en la Fráter está prohibido permanecer triste, aquí nos entristecemos por ratos, pero no permanecemos tristes. Nos entristecemos cuando muere un hermano, pero solo por un rato, después nos ponemos alegres y decimos: dichoso el hermano que ya está en la presencia del Señor. Que alegre que el hermano ya esté descansando.

¿Por qué la gente se pone triste en una época como ésta? A veces se pone triste porque recuerdan a un ser querido que falleció. Por supuesto que todos tenemos algún ser querido que ha fallecido, una abuelita, una mamá, un papá, un hijo, un novio o una novia, un amigo, en fin, y eso puede causar tristeza, pero como dije antes, se vale estar triste pero por un rato, no se permite permanecer triste toda la vida. Cuando usted vaya a un funeral y se encuentre con alguien que está llorando por su ser querido, llore con él ahí, sálgase a otro lado a contar chistes y estar alegre, pero ahí en ese momentito con él déjelo llorar, llore con él, no lo regañe porque está triste. Tiene razón de estar triste en ese momento, por una semana, por algunos meses, pero no puede quedarse así para siempre.

Recuerdo a una señora llamada Ofelia, me dijeron sus amigas, hace como 30 años, que fuéramos a orar por ella.  Estaba encerrada en su cuarto, había muerto su esposo, estaba triste, deprimida, encerrada. En ese lapso no había podido atender a su hija de 4 o 5 años. Llegamos a su casa, le hablamos, la animamos, abrió su corazón a Jesucristo, empezó el Espíritu Santo a hacer una obra maravillosa en ella. Se levantó, empezó a salir, empezó a activar, cambió su vida. Un día venía de un viaje, bajé del avión, entré al aeropuerto, oí una voz que me decía “Pastor Jorge, Pastor Jorge” y veo que era Ofelia, muy alegre, muy bien vestida, muy bien arreglada y me  cuenta de su casamiento. Qué buena manera de vencer la tristeza y la depresión. Si usted quiere conseguir con quien seguir el resto de la vida, salga del cuarto,  báñese, péinese, perfúmese, arréglese, salga y lúzcase bonita para que pueda conseguir repuesto y disfrutar el resto de la vida. Si no quiere repuesto, suficiente una vez, de todas maneras arréglese bien para que esté contenta o contento.

Por supuesto que hay dificultades. Todos hemos tenido problemas económicos alguna vez y los problemas económicos a veces nos entristecen. Por ejemplo: usted con esfuerzo ahorra en un banco y empieza a vivir de los intereses y, de repente, los banqueros desaparecen con toda su plata. Por supuesto llega la Navidad y usted pasa por las vitrinas y quisiera comprarle  algo a sus hijos y no tiene, se acuerda de aquellos banqueros que se llevaron su dinero o de aquellos dueños de una financiera fantasma que se llevaron su dinero, o de aquel negocio que usted hizo pensando que iba a salir bien y salió al revés y está mal. Por supuesto que hay problemas económicos.

A mi me preguntan si no me preocupo con tantos compromisos económicos que tengo, hay que pagar la televisión, la radio, las publicaciones, las remodelaciones, en la Roosevelt estamos remodelando desde hace un año, tenemos techo nuevo, se está poniendo cielo nuevo, sonido nuevo, sistema eléctrico nuevo, lámparas nuevas, baños nuevos, red de drenaje nueva, red de agua potable nueva, todo se está haciendo nuevo, se han gastado millones ahí, pero ¿sabe por qué yo no estoy triste ni preocupado?  Porque el Señor ya proveyó todo lo que necesitamos.

Lo único es que lo depositó en las cuentas bancarias de ustedes, ahí en su cuenta está lo que el Señor proveyó para todo lo que necesitamos. ¿Sabe qué estoy esperando? Que hoy cuando recojamos la ofrenda y los diezmos, usted saque su chequera, haga su diezmo correspondiente y diga: Hay aguinaldo, doble diezmo, además como tengo extra, una ofrenda extraordinaria y entonces yo duerme tranquilo, porque el dinero ya está aquí, en las cuentas de ustedes. Solamente échese aceite en el codo, aflójelo y tráigalo para la obra del Señor. Yo por eso no paso las navidades triste, feliz las paso, porque no solo recibe su sueldo sino su aguinaldo, no solo venden sino que requetevenden, entonces la obra del Señor tiene que tener en abundancia. Así que dígale adiós a la tristeza, gócese, porque el Señor ha provisto para usted todo lo que usted necesita. No se aflija, pero eso sí, adminístrese bien, no gaste por vanidad, compre por necesidad, no compre al crédito, compre al contado, aproveche cuando están los productos rebajados y adquiéralos. No compita con nadie, viva de lo que Dios le da y nunca gaste más de lo que gana y nunca va a estar triste ni en Navidad ni en Año Nuevo.

Todos alguna vez nos hemos equivocado, hemos cometido errores y a veces esos errores nos llegan a la memoria en la época de Navidad y nos sentimos tristes. Tener a un familiar lejos o estar lejos nosotros de la familia, por supuesto que hace sentirnos tristes, pero no podemos permanecer así, es decir, apenados, melancólicos, afligidos, porque el gran problema de la tristeza es que nos roba las fuerzas para seguir viviendo. Cuando usted está triste y afligido, se decae. Si usted se encuentra triste tiene que enfrentar la tristeza de la misma manera que la enfrentó nuestro Señor Jesucristo. Mateo 26:36-39 “Luego fue Jesús con sus discípulos a un lugar llamado Getsemaní (que quiere decir trapiche o prensa de aceitunas. Un trapiche en Guatemala es usado para sacarle el jugo a la caña de azúcar. Lo mismo ocurría en el Getsemaní, estaba en un lugar fuera de la ciudad de Jerusalén, en un jardín privado que se llama Monte de los Olivos, ahí había una prensa para aceitunas. ¿Qué es lo que hace entonces esta prensa? Agarra la aceituna con todo y la semilla y le pega una prensada que le saca el jugo, el aceite de oliva. Las prensas de aquel entonces eran  grandes rocas con un gran canal alrededor y encima de ese canal pasaba otra roca en forma de rueda que aplastaba las aceitunas. Si ellas pudieran hablar dirían: Ay, ay, ahí viene otra vez.

Todos nosotros tenemos nuestro propio Getsemaní. Cuando usted se encuentra con  problemas es como si viera venir la gran piedra esperando que lo aplaste y usted dice: Ay, ay, ahora me tocó a mí. A todos nos toca, un familiar que muere, a todos nos toca algún accidente automovilístico alguna vez, a todos nos toca una pérdida de trabajo, a todos nos toca un negocio mal hecho, a todos nos toca sufrir un poco el menosprecio alguna vez, a todos nos toca ser rechazados alguna vez, a todos nos toca ser criticados alguna vez, así que no se alegre que estén criticando a otro, porque ya le va a tocar su turno. Así que no se alegre porque otro sufre.

Tuvimos nuestro propio Getsemaní y quedamos como la caña de azúcar, aplastados, pero tenemos un jugo delicioso. Toda persona que es muy agradable, que es muy dulce, que cae bien, que es muy amable, toda persona que no es arrogante, orgullosa, creída, es una persona que ya pasó por su propio Getsemaní, ya sabe que no puede volverse muy inflada, porque la trituran en un dos por tres. No se le infla la cabeza, porque se le achiquita la corona, el Señor se encarga de ponernos en su debido lugar.

Jesús no era dueño de nada, pero era dueño de todo, aquí acaba de pasar la entrada triunfal y un amigo acaudalado que Él tenía le prestó el Mercedes Benz que hubiera usado hoy, porque entrar en un asno era un trasporte de rey, los reyes entraba en un asno cuando iban en son de paz y entrababan sobre un caballo cuando iban en son de guerra. Ahora Jesús, sabemos que no tenía nada, pero lo tenía todo, porque estaba rodeado de amigos acaudalados. Luego le dijo a los discípulos: Tenemos que hacer una cena, vayan a tal lugar, allá tengo otro amigo, este amigo le prestó el Aposento Alto y ahí tuvieron su cena. Y ahora Él quería estar en un jardín privado, otro amigo se lo prestó, porque los jardines privados en Jerusalén solo estaban fuera de la ciudad, hasta cuando murió le prestaron una tumba de lujo, tremendo mausoleo en una montaña, una cueva.

Por eso a mí me gusta tener amigos acaudalados y los que no tienen caudal, los ayudo a que lo tengan. Yo me alegro cuando usted pone su casa en el puerto con piscina en forma de corazón, con cataratas y todo lo que quiera, porque cuando yo necesito una, usted me la va a prestar, yo no estoy afligido que no tenga mi propia casa allá en Marina del Sur, cuando yo tengo mi montón de amigos que me la prestan. A usted también Dios lo bendice, por eso no se sienta mal ni triste porque sus amigos son acaudalados, alégrese, porque cuando usted los necesite ellos lo van a ayudar.

La tristeza no debe llegar a nuestros hogares ni mucho menos a nuestras mentes. ¿Qué más pasó en el Getsemaní? “y les dijo: «Siéntense aquí mientras voy más allá a orar.» ¿Qué hay que hacer cuando usted está afligido? Número uno, busque a sus amigos, busque a los otros discípulos. Jesús llamó a sus discípulos y les dijo  acompáñenme. Cuando usted esté triste no se encierre, al contrario, llame a todas las del cuchubal, llame a todas de la promoción, llame a todas las de la célula y les dice: Vengan aquí conmigo, estoy triste, creo que se me está acabando mi marido, siento que se me va a morir y ahora ¿quién podrá defenderme? Usted busque a sus hermanos en la fe. La ventaja de que usted esté conectado en una célula es que si usted está triste puede llamar y decidirles: Estoy triste, oren conmigo, juntémonos. Llámelos para que estén con usted. Y usted nunca va a estar solo. Ya Jesús dijo: No es bueno que el hombre esté solo, por eso, tanto en una iglesia grande como en una iglesia pequeña, es necesario que haya pequeños grupos, células, para que podamos orar juntos, platicar juntos, conversar de nuestras necesidades. Jesús llamó a los discípulos para que le acompañaran y dice que les dijo: Siéntense aquí mientras voy más allá a orar. Ore en medio de la tristeza, el Señor lo va a ayudar: “Se llevó a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo”. Dejó a todos los discípulos en un lugar y comenzó a sentirse triste y angustiado”.

¿Jesús  se sintió triste y angustiado? Sí, ¿Jesús se sintió menospreciado? Sí. ¿Jesús se sintió traicionado? Si, ¿Jesús se sintió solo y abandonado? Si, pero ahí está lo que hizo, llamó a sus discípulos, los reunió para orar con ellos y dice que, versículo 38, «Es tal la angustia que me invade, que me siento morir —les dijo—. Quédense aquí y manténganse despiertos conmigo.»Yendo un poco más allá, se postró sobre su rostro y oró: «Padre mío, si es posible, no me hagas beber este trago amargo. Pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.»

Esta es la  oración perfecta. La oración perfecta es aquella que usted hace con la disposición de que se haga la voluntad de Dios y no la suya. Nosotros tenemos que hacer lo que Dios quiere que hagamos. Esa es la oración perfecta, aquella en la que estamos dispuestos a que se haga la voluntad de Dios, porque Jesús dijo: “Señor, si puedo evitar beber este trago amargo, para mi mejor”, En ese sentido era tan humano como usted y yo. ¿Quién quiere tomar un trago amargo? Ninguno. Si podemos evitar beber el trago amargo lo vamos a evitar, pero a veces no se puede. ¿Pudo evitar Jesús beber el trago amargo? No pudo. Tres veces hizo la oración y tres veces el Señor no le contestó como él hubiera querido en su humanidad, sino como Dios lo había planeado en su divinidad.

Y tuvo que pasar el trago amargo, pero en medio de ese trago amargo, por lo menos ahí en el Getsemaní, estuvo acompañado, allá en la cruz se fueron todos, excepto Juan y su madre María. Así que le animo a buscar hoy en la salida en el centro de Información donde está la célula más cercana para usted, intégrese y va a recibir ayuda. Hace algunos años me dijeron que habían baleado a la esposa del doctor Jorge Luis Méndez y que estaba en el hospital. Cuando llego me encuentro con que estaban llenos los pasillos, habían como cuarenta gentes ahí, todos de la célula del hermano. Yo dije: qué estoy haciendo aquí, mejor me voy con otro que no tiene célula, porque los que tienen célula están bien apoyados. El día que usted se muera ahí va a estar el montón de hermanos, dándole consuelo a su mujer y a lo mejor ofreciéndole suplir la necesidad. No va a quedar sola triste y desamparada, siempre va haber alguien que ayude a su familia, pero si usted está solo va a sufrir. Intégrese a una célula, sea parte de una célula y los hermanos lo van a ayudar, lo van a exhortar, lo van animar, lo van a regañar. No se quede estacionado en la tristeza ni pensando solo en las cosas del pasado. Cuando piense en el pasado, piense en las buenas cosas, no piense en las malas.

Hace poco les predicaba sobre el Salmo 103 que dice: Alaba, alma mía, al Señor y no olvides ninguno de sus beneficios. No se trata de borrar de nuestra mente lo que hemos sufrido. No, se trata de recordar únicamente lo bueno que hemos recibido. No se enfoque en lo malo, enfóquese en lo bueno. Ponga su mirada en lo que tiene y no en lo que no tiene.

Me gusta mucho lo que dice 1 Tesalonicense 5:16 Estén siempre alegres. ¿Qué quiere decir estén siempre alegres? Siempre alegres, siempre alegres. La Biblia dice que el corazón alegre… Yo no he visto hermano feo que no se vea bonito cuando sonríe, hasta la más fea  es linda cuando sonríe, sonría, esté siempre alegre. Aquí está prohibido estar triste. Claro habrá días que hay tristeza, pero usted no esté todo el tiempo triste, siempre alegre. Si están presos, alegres, Pablo y Silas estaban presos y en la cárcel estaban  cantando, imagínense si no tenían desconcertados a los demás presos, y los policías estaban peor todavía, pensaban ya lo somatamos, ya los latigueamos y ya los pusimos en el cepo y ¿qué hacemos? pongámosles tape en la boca. Pero Pablo estaba siempre alegre, preso pero alegre. Alégrese cuando cobre el aguinaldo y alégrese cuando pague el aguinaldo. Alegre cuando tiene la bolsa llena de plata y alegre cuando la vacía, porque su mujer se lo pide. Alégrese porque va a estar usted dando lo  del colegio para sus hijos, sin estar haciendo caras

Además dice Tesalonicenses: oren sin cesar, den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús. Con deudas, pero contento. Con enfermedades, pero contento. Si hermanos, gócense, a veces llega la tristeza, porque usted ve que su hijo  se casa. En ese caso usted debe ponerse triste un rato, pero alegrarse pronto, ¿sabe por qué? porque vas a empezar a cosechar todo lo que ha sembrado.  Uno se siente triste cuando se van los hijos o las hijas, hay mezcla de sentimientos, se alegra uno y luego vienen los nietos, que alegría los nietos. Doble alegría nos dan cuando llegan y otra cuando se van. Gócese,  la vida hay que disfrutarla en toda situación. Siempre alegres.

Salmo 30:11-12 Convertiste mi lamento en danza; Muchos de ustedes viven lamentándose de todo, pero el Señor se los cambió, cambió la mente en danza me quitaste la ropa de luto y me vestiste de fiesta, para que te cante y te glorifique, y no me quede callado. ¡Señor, mi Dios, siempre te daré gracias!

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…

 

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