Abrazos-Banner

Lea

La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Los fuegarones, así se conoce un ritual en Guatemala que se celebra cada 7 de diciembre, es un ritual en el que casi todos participamos alguna vez. Recuerdo de niño con mis hermanos acarreando un montón de monte seco para los fuegarones, éramos evangélicos pero nos gustaba el fuego. Estábamos participando de esas hogueras, los fuegarones les llamamos en Guatemala, son realmente hogueras que se hacen en toda la ciudad y se aprovechan para quemar colchones viejos, papeles y cuanto desperdicio se acumula día tras día en el hogar. Y se hace a las 6 de la tarde del 7 de diciembre de cada año, hora en la que se encienden las fogatas ubicadas frente a la puerta de la casa, para que por medio del fuego  salga el diablo de la casa, pero los que salen de la casa son todos los habitantes de ella, al menos a ver la fogata.

Se saca al diablo, según esta tradición, para que encuentre su camino de regreso al infierno. Debido a que cada persona le ha agregado tradiciones a esta celebración, los ritos varían de pueblo en pueblo y de familia en familia, algunos después de encender las fogatas rocían con “agua bendita” todos los rincones de la casa, barren con una escoba de escobillo para que “el diablo salga de ella”. Y muchos ritos más que se hacen en esta celebración al gusto del cliente.

La verdad es que nuestros países están llenos de leyendas, de tradiciones y de maneras “para poder salir bien”. Hay quienes quieren salir bien – en Guatemala lo que hacen es ir a visitar a Maximón y le van a quemar puro y a  darle alcohol. Otros para que les salga muy bien las cosas se encuentran una herradura tirada por el camino, la recogen y la clavan en la puerta de su casa, de su negocio. Otros usaron la pata de conejo para tener buena suerte, a otros les hicieron “una limpia”-, todos buscamos cómo salir bien en la vida, como salir adelante.

Una de las cosas más fascinantes de mi niñez fue sentarme en la banca de la cocina de mi abuela y escuchar historias, historias de mi abuela, de los tíos, de las tías y como en ese entonces no había televisión, no había internet, no habían celulares, ni teléfono, nada, en la casa, lo único que había eran historias, y ahí se embelezaba uno. Había un fuegarón ahí, pero ese era el del poyo, ahí estaba el comal colocado donde se habían las tortillas y después de la comida empezaban las historias de la Llorona que gritaba buscando a sus hijos. Del cadejo, un perro que se le aparecía a la gente, la Siguanaba con un hermoso cuerpo y cuando alguien se le acercaba tenía la cara de caballo. El Duende, un chaparrito con un sombrerón, y muchas otras historias,  leyendas muy simpáticas.

Yo les pregunto a ustedes ¿Cuándo usted hizo la fogata, el fuegarón como decimos en Guatemala, se fue el diablo de su casa o siguió sufriendo con su marido el resto de la vida? No se fue, el diablo no se va con eso, el diablo no sale con fogatas, gracias a Dios que estamos más conscientes hoy en día de que no hay que hacer este tipo de fogata porque se contamina el medio ambiente.

Yo quiero decirle una gran verdad, Juan 10:10 dice: “El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir”. Eso hace el ladrón, robar, matar y destruir. En nuestros países en Latinoamérica y en el mundo entero estamos sufriendo mucho las consecuencias de los ladrones naturales, humanos, que roban, matan, que destruyen, pero aquí Jesús está refiriéndose también a ese ser espiritual creado por Dios como un ángel protector pero que se reveló contra Su autoridad y se vio expulsado del cielo, el diablo. El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir. Esa es la función de Satanás, pero la función de Jesús es venirnos a dar vida y vida en abundancia. Recibamos esa vida en abundancia, abundancia de vida, de paz, de seguridad, de pan, de armonía, de Dios, porque Él no quiere que usted viva en escasez. Dios quiere que usted viva en abundancia, pero el diablo es el ladrón que viene a hurtar, matar y destruir. Esas fogatas que se hacen todavía en algunos lugares -esperamos que pronto nadie las haga más-, no funcionan para echar fuera diablo y solo hacen daño al medio ambiente. Nosotros tenemos que entender que hay que enfrentar a los demonios pero de una manera importante.

La Biblia nos dice como podemos enfrentarlos. En primer lugar hay que establecer esta realidad, el diablo sí existe, no es una fábula, el diablo es una realidad, sí existe. Oí la historia de aquel niño que andaba por las calles en horas en las que debía estar en la escuela y un policía de Inglaterra lo aborda y le dice. Oye niño, ¿cómo te llamas? No respondió. ¿Quién es tu papá? El diablo, dijo. Extrañado el policía le dice. ¿Y tu mamá? El puro Demonio. ¿Dónde vives? En el infierno. Muéstrame tu casa y empezó a caminar el niño, por  ciertas calles de una ciudad inglesa y finalmente llegaron a una casa, hasta afuera se oían los gritos de un esposo y una esposa peleando y decía el esposo: Tú eres el puro diablo. Este no es un hogar, es un infierno. Y la mujer le respondía y tú eres el puro demonio. El policía ya no quiso tocar la puerta para decirle al niño que entrara.

Hay muchos que de veras viven en un infierno, pero le tengo noticias: también hay un infierno preparado para el diablo y sus ángeles, ahí el Señor va a encender la verdadera fogata eterna, donde está preparado el lugar para el diablo y todos sus demonios y todos aquellos que rechacen la fe en Cristo. La verdad es que el diablo sí existe, pero muchos piensan que el diablo es igual a Dios en el sentido de que es como Dios omnipresente, pero yo quiero recordarles que solo Dios es Omnipresente. Estas son características de la deidad que  es Omnipresente, Omnipotente, Omnisciente, ese es Dios. El diablo no está presente en todos lados, no conoce todas las cosas, el diablo no tiene todo el poder que tiene Dios.

El diablo es un enemigo vencido, que no lo asuste, nosotros tenemos que tenerlo bien claro. 1 Pedro 5:8-9 nos dice que  “Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Resístanlo, manteniéndose firmes en la fe, sabiendo que sus hermanos en todo el mundo están soportando la misma clase de sufrimientos”. Pedro reconoce que el diablo es nuestro enemigo y que busca a quien devorar. Es comparado al león, porque le gusta lo mismo, comer carne. La Biblia dice que manifiestas son las obras de la carne que son adulterio, fornicación, ira, blasfemia, hechicerías, todo este tipo de prácticas son las que le gustan al diablo y si usted es una persona carnal, que siempre está iracunda, el diablo lo va a buscar a usted, por carnalote, por bravo, por malicioso, por celoso, por hechicero, hechicería quiere decir manipulación y si usted es una persona manipuladora, iracunda, celosa, fornicadora y adúltera ¿quién va a estar rondando alrededor de usted? Si usted en vez de andar en la carne anda en el Espíritu, el Espíritu no le atrae al diablo.

Ante la gente espiritual el diablo se aleja. El diablo se acercó a Jesús a tentarlo por cuarenta días y cuarenta noches cuando se inició en el ministerio después de recibir al Espíritu Santo. Y dice la Biblia que Jesus venció las tentaciones, siguió el consejo que nos dio Pedro: permaneció firme. Jesús permaneció firme, no cayó en las tentaciones, diferentes tentaciones que le presentó el diablo y al permanecer firme, después de esos cuarenta días y cuarenta noches en el desierto, en las que le ofreció a Jesús la gloria de este mundo, le ofreció hacer milagros y hacerlo dueño de esta tierra, está en Lucas 4, léalo,  el diablo no volvió a acercarse a Jesús. Entonces Jesús vivió el resto de su vida sin tener al diablo cerca, porque sabía el diablo que Jesús no iba a caer en ninguna tentación, porque andaba en el Espíritu. ¿Quiere usted vencer al diablo? Tiene que andar en el Espíritu y no satisfacer los deseos de la carne, pero si usted los satisface el diablo va a rondar alrededor suyo.

La Biblia dice que la tentación llega a las personas y cada uno es tentado de lo que le gusta, de su propia concupiscencia. Pedro dice que el diablo anda alrededor de nosotros buscando a quien devorar, pero si usted no le da lugar a la carne no va a encontrar atractivo. Por eso toda forma de pecado es el mejor alimento del diablo y con lo que busca destruir nuestras vidas. 2 Corintios 11:13-15 dice: “Tales individuos son falsos apóstoles, obreros estafadores, que se disfrazan de apóstoles de Cristo. Y no es de extrañar, ya que Satanás mismo se disfraza de ángel de luz. Por eso no es de sorprenderse que sus servidores se disfracen de servidores de la justicia. Su fin corresponderá con lo que merecen sus acciones”. El diablo es astuto y por ello se disfraza en cuestiones que parecieran ser buenas, pero su fin es muerte. ¡Tenga cuidado! El diablo se disfraza de ángel de luz y a veces pone las cosas como muy atractivas, inocentes, tenga cuidado. Porque el diablo se disfraza y le hace ver las cosas como que son angelicales y la verdad es que son diabólicas. Hay que tener mucho cuidado. Por eso dice Pedro que debemos tener  dominio propio.

1 Juan 3:8 “El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo ha estado pecando desde el principio”. Así que no practique el pecado. Todos los que estamos aquí pecamos alguna vez y muchas veces, todos somos pecadores,  pero una diferencia es cometer pecado y otra vez es practicar el pecado. ¿Alguna vez jugaron básquetbol? Yo también. ¿Cuántos practican ahora? Una cosa es haber practicado y otra es practicarlo ahora. Se juntan los hermanos para una comida, luego surge la idea de jugar un partidito y al día siguiente todos bajo atención médica, porque ya no estaban en forma, ya no practicaban. El cristiano tiene que estar fuera de práctica en cuanto al pecado. Ya no debemos practicarlo,  porque el que lo practica es del diablo. Si usted es experto chupador, es del diablo. Si usted es experto estafador, es del diablo. Usted está practicando el pecado, eso no debe ser una práctica continua.

Dios ya venció al diablo al morir en la cruz del Calvario. Colosenses 2:13-15 dice: “Antes de recibir esa circuncisión, ustedes estaban muertos en sus pecados. Sin embargo, Dios nos dio vida en unión con Cristo, al perdonarnos todos los pecados1 y anular la deuda que teníamos pendiente por los requisitos de la ley. Él anuló esa deuda que nos era adversa, clavándola en la cruz. Desarmó a los poderes y a las potestades, y por medio de Cristo los humilló en público al exhibirlos en su desfile triunfal”. Todos nacimos endeudados por el pecado. Pero Cristo en la cruz pagó nuestra deuda. Somos libres de deudas. No le debemos nada al diablo, nos le debemos nada a nadie, Cristo ya pagó la deuda por nosotros. No ande más preocupado porque usted cometió pecado en el pasado. Sí, usted cometió pecado en el pasado, pero en el presente ya no lo practica, porque usted se arrepintió, lo confesó, Dios lo perdonó. Además de pagar nuestra deuda en la cruz, dice que Cristo desarmó al diablo, a las potestades y a todos los demonios. Cuando Cristo venció y resucitó desarmó al diablo, le quitó todas sus armas, no solo le quitó las armas sino que lo exhibió en su desfile triunfal.

Por supuesto, como decimos en Guatemala, el diablo todavía está dando patadas de ahogado, patadas de ahogado, pero sigue moviéndose. Para enfrentarnos al diablo y a sus demonios es importante, como dijimos ya, apartarnos del pecado, digámoslo de otra manera: vivir en santidad. Vivimos en santidad o vivimos en pecado, no hay para donde. O somos  santos o no somos  santos, somos luz o somos tinieblas. Hoy se nos enseña en esta teoría de conducta relativista en que vivimos, de que no existe el negro ni el blanco, hay muchos grises, hay claroscuros y nos enseñan que no podemos decir que esto es malo o bueno, depende, dicen, en vez de decirnos que es malo matarse. O somos luz o somos tiniebla, o somos hijos de Dios o somos hijos del diablo o somos verdaderos o somos falsos, o somos trigo o somos cizaña.

¿Qué es usted? ¿Es hijo de Dios? tiene que conducirse como tal y no puede estar  variando su manera de conducta. Por eso la Biblia dice que debemos ser santos como Dios es santo. Santos significa que hemos sido separados y consagrados para el servicio de Dios. Y no podemos estar aquí cantando y alabando al Señor y luego salir y estar cantando y alabando a la carne. Tomar aquí la Santa Cena y luego ir a bajarnos unas cuantas botellas de whiskey o charamila, dependiendo de donde usted se encuentre. Tenemos que vivir en santidad. Así que además, 2 Corintios 4:4 dice que “El dios de este mundo ha cegado la mente de éstos incrédulos, para que no vean la luz del glorioso evangelio de Cristo, el cual es la imagen de Dios”. Y esa es la gran lucha que tenemos, por eso oramos por los que no conocen de Cristo, les llevamos la Palabra de Dios a través de la radio, de la televisión, los periódicos, de distintas maneras, con tal de que vengan al conocimiento del Señor y salgan de la ceguera en que el mismo enemigo los tiene para que no crean.

Peleamos por ganar más almas para Cristo. Si se enfrenta usted a un endemoniado repréndalo, es decir, reprenda al demonio y échelo fuera en el nombre de Jesús. Lucas 9:1-2 dice “Habiendo reunido a los doce, Jesús les dio poder y autoridad para expulsar a todos los demonios y para sanar enfermedades. Entonces los envió a predicar el reino de Dios y a sanar a los enfermos”. Marcos 16:17a“Estas señales acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios…”. Si usted se encuentra con un endemoniado ahí en su casa, en su célula, en cualquier lado, lo que usted tiene que hacer es tomar autoridad. Dios le ha dado autoridad, si usted cree en Jesucristo Él le ha dado a usted autoridad. No crea que para detener un automóvil en la calle tiene que hacerlo el alcalde de la ciudad, hay una señora de verde con un casco que le hace el alto y usted tiene que detenerse, porque ella tiene autoridad, autoridad delegada. Cuando usted le pone al diablo la mano le dice: alto Satanás, no importa que usted esté todo mal emplasticado, usted no tiene que tener la cara de Luis Palau, el cuerpo de Billy Graham, la gracia de Jorge López, no importa quien sea usted, usted tiene autoridad delegada por Dios. El diablo va a salir huyendo por la autoridad que usted tiene.

Tenemos que tomar autoridad para vencer al enemigo, no nos dejemos intimidar por  sus gritos ni por sus gestos. Hay que vencerlos. Con la ayuda del Señor vamos a salir más que vencedores y cuando una persona ya ha sido libre,  tenemos que llenarla de Dios. Hay dos maneras de quitar el aire de un vaso, uno es meterlo en un equipo sofisticado de laboratorio que lo ponga en completo vacío y la otra es llenarlo de limonada. Es más fácil llenarlo de limonada. Una persona que está vacía de Dios podemos darle un montón de tratamientos y un montón de consejos y de cosas psicológicas y psiquiátricas y llenarlo de pastillas y hacerlo un adicto a las drogas para vencer sus problemas, eso es como meter el vaso en un equipo sofisticado de laboratorio de vacío, y la otra es tomar a la persona y llenarla de Dios. Cuando usted está lleno de Dios ya no cabe nada, cuando usted está llena de Dios ya no cabe ahí adulterio ni fornicación ni celos, ni ira ni contienda, ¿por qué? porque usted está lleno.

Vale la pena llenarnos del Señor, por eso dice la Escritura que debemos ser llenos del Espíritu Santo, y no satisfacer los deseos de la carne.

En Mateo 12:43-45 hay un pasaje importante que Jesucristo lo dio: Cuando un espíritu maligno sale de una persona, va por lugares áridos, buscando descanso sin encontrarlo. Entonces dice: “Volveré a la casa de donde salí.” Cuando llega, la encuentra desocupada, barrida y arreglada. Luego va y trae a otros siete espíritus más malvados que él, y entran a vivir allí. Así que el estado postrero de aquella persona resulta peor que el primero. Así le pasará también a esta generación malvada. Lo peor que usted puede tener es una vida desocupada, barrida y arreglada. Hay que ocupar nuestra vida en las cosas de Dios, hay que llenarnos de las cosas del Señor y nosotros vamos a ser personas que no seremos visitadas ni oprimidas ni llenadas por espíritus malos.

Conoce a Dios el que fue liberado, es una persona creyente, explíquele lo que ocurrió y vea que se arrepienta de sus pecados, luego tráigalo al siguiente domingo a la Reunión en Confianza para que comience su proceso de discipulado y sirva a Dios de corazón. En Fráter Ciudad San Cristóbal la reunión se tiene a las 9 horas en La Sala, es a donde pasan todos los nuevos convertidos. Y en Fráter Roosevelt a las 9.30 horas en el Aposento Alto, arriba del Auditórium Menor. Así que la verdadera quema del diablo se llevó al cabo ene la cruz del Calvario, por lo que no debemos participar en este rito de origen humano que ni cosquillas le causa al diablo, sino que debemos doblar rodillas en oración y por fe apropiarnos de la victoria de Cristo Jesús en la cruz del Calvario.

Escuche

La fe viene por el oir…