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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Sólo en la banda de músicos hay cinco ingenieros y un auditor, hoy no vinieron dos ingenieros más, Ovid Vásquez que hoy tocó el punto especial es ingeniero. Demos gracias a Dios que gente cristiana que ama a Dios de corazón, cada día se capacita más, no sólo para servir a la nación sino para ser de testimonio para todo el mundo. Jóvenes sigan adelante.

En estas décadas que han pasado, Dios ha utilizado la Fráter para ser la diferencia y yo disfruto estar en la iglesia, la iglesia para mí ha sido un lugar de crecimiento no solo espiritual sino también el poner en práctica  lo académico que aprendemos en lo secular. Cuando yo estudiaba en la U y estudiaba organización y métodos, todo el mundo sentía aburrida la clase, nosotros en la Fráter ya estábamos trabajando con manuales, con otra visión. Y esa es la iglesia donde yo he podido disfrutar de lo que es la fe. Fue la iglesia donde yo pude desarrollar, mi plan que hicimos en unas vacaciones  con unos amigos, nos íbamos a Cobán a evangelizar, porque usted sabe que usted y yo como cristianos existimos para ser la luz del mundo, así que decidimos irnos a Cobán a predicar del Señor. Yo conseguía Nuevos Testamentos regalados, íbamos a los parques a predicar, hacíamos una escuela bíblica de vacaciones para niños, hacíamos obras de teatro en el parque.

En una ocasión decidimos acompañar a quienes iban en el Ministerio Correccional de Mujeres, zona 1. Mientras nos permitían el ingreso para dirigir la alabanza, vimos que llegó un charamilero que se sentó enfrente, borracho, encogido. Dispusimos, nosotros como cristianos alegres, dejarle en la mano, mientras dormía, cinco quetzales. De pronto el borracho se despierta y se le cae el billete, nos ve, nos hace una señal de agradecimiento. Nos paramos y nos fuimos a hablarle, a platicar, la idea era evangelizarlo y él nos dijo: Jóvenes lo que ustedes están haciendo, yo lo hacía antes. Yo fui pastor. Y estábamos en el momento de llevarlo al punto de la reconciliación cuando nos dijeron que nos tocaba dirigir la alabanza. Jorge -mi hermano mayor- se quedó afuera con el borracho. Logró reconciliarlo y le regaló sus zapatos, él se quedó en calcetines toda la jornada.

¿Cómo es posible que alguien que fue pastor  se convierta en un borracho, en un charamilero? Nos contaba que tuvo una decepción tan grande, pero tan grade que se tiró al abandono. ¿Será posible que un día nosotros que hemos disfrutado la fe, porque estar en Dios es vida, es paz, es una tranquilidad inexplicable, es una alegría tan buena, caigamos? Más, si usted es de los que ya se conectó con su iglesia más allá de una masa de gente y asiste a una célula. Usted tiene una familia espiritual en casa, las células son maravillosas, en la células se pasa bien, nos conocemos uno con otros, aprendemos de la Biblia, cantamos, oramos uno por otros, nos apoyamos en los momentos de tristeza, en los momentos de felicidad.

¿Pero cómo puede alguien que ha disfrutado esto, que ha llorado en la presencia del Señor, que ha hecho un servicio de acción de gracias porque se gradúa del colegio, de la universidad, que oraba antes de comer, que leía la Biblia, alguien que ha participado del Evangelio pueda venir y decir ya no más? Todos nosotros corremos el riesgo de extraviarnos de la fe que hoy profesamos. No es de un día para otro, es un proceso que nos aleja de la presencia de Dios. Seguramente a este ex pastor algún día le dijeron que por el frío en extremo se tomara un traguito y poco a poco fue tomando más y más hasta convertirse en un charamilero. Muchos prueban y ¿qué tal si les gusta? Y cuando sienten se están poniendo de esas buenas. Hay cristianos que hacen un bar en su casa. Otros dirán que este domingo no irán a la iglesia, que ya fueron todo el año y que estos últimos meses tomarán sus vacaciones, hasta enero. Poco a poco podemos extraviarnos, hay un riesgo para nosotros los que estamos aquí hoy, adorando al Dios vivo y que un día le demos la espalda y nos alejemos de Él. La gente se aleja en los tiempos de bendición, la gente viene al Señor generalmente en los tiempos de pruebas y se va en los tiempos de bendición, como dice Eclesiastés: “Dios le llena tanto el corazón de alegría al hombre que muy poco reflexionan sobre su vida”.

Es en tiempos de bendición que la gente se pueda alejar, también en los tiempos de pruebas. Yo me encontré con una mujer que estudió en un colegio cristiano durante toda la vida, que de hecho nos atendía en algunos asuntos como proveedora. Un día me la encuentro y le pregunto ¿por qué no la he visto en la Fráter? Me responde que está peleando con el “colocho”. Una mujer que sirvió a Dios, una mujer que estuvo aquí en la iglesia. Cómo es posible que podamos llegar a este punto, porque no es de un día a otro, es un proceso. Hay mucha gente que está extravía de la fe, aunque asista a la iglesia. Porque aunque asisten no practican lo que la Biblia enseña, el extraviado de la fe a veces está adentro de las iglesias, a veces hasta toma notas, se extravía, porque el problema no está en conocer, el problema nuestro es que conocemos y no lo hacemos. El asunto es que alguien puede estar en la iglesia, conocer, pero no ser. Esta persona aunque esté y no hace, realmente es un extraviado de la fe.

Las últimas palabras que alguien le expresa a otra persona antes de morir cobran relevancia. Las últimas palabras son importantes. Las últimas palabras que mi papá escuchó de su abuela lo marcaron. El día que la abuela Choma se estaba muriendo lo mandó a llamar, siendo un jovencito, y le pidió que se arrodillara alrededor de su cama y oró, lo bendijo y le pidió que Dios lo hiciera un líder, un siervo que hiciera la diferencia en Guatemala. Y el Pastor Jorge no olvida esas palabras y ese día, ella falleció. Y hoy llegamos a las últimas palabras de Santiago, durante las últimas semanas hemos venido estudiando el libro de Santiago y hoy llegamos a los últimos versículos.

Abra su Biblia en Santiago 5:19-20, recuerde que esta carta fue escrita a los judíos cristianos que estaban dispersos por todo el Imperio Romano y muchos de ellos que vivían en Jerusalén, debieron salir huyendo a refugiarse a distintos pueblos por la persecución. Termina diciendo: Hermanos míos, si alguno de ustedes se extravía de la verdad, y otro lo hace volver a ella, recuerden que quien hace volver a un pecador de su extravío, lo salvará de la muerte y cubrirá muchísimos pecados”.

Santiago termina diciendo, “Hermanos míos, si alguno de ustedes se extravía de la verdad, recuerden que quien hace volver a un pecador de su extravío, lo salvará de la muerte y cubrirá muchos pecados”. Aquí encontramos tres cosas muy sencillas: una acción y dos reacciones. La acción es hagan volver a todo pecador de su extravío de la verdad. Este pecador ¿quién es? Les está escribiendo a judíos cristianos, es gente que ya vivía en la fe, pero es gente que se ha alejado de Dios. El otro día salía de la Fráter como a las 12 y pico estábamos con unos amigos, después de una reunión en la que  salimos bien noche y mientras iba para mi casa, exactamente a unas cuadras de mi casa vi que iba una mujer bien vestida, sin zapatos, iba descalza y tambaleándose. Bajé la ventana y disminuí la velocidad y puse las luces de emergencia: Señorita -le dije- ¿le puedo servir en algo? Ella me respondió, déjeme en paz, estoy bien. Le volví a preguntar ¿necesita que le ayude en algo? No -me respondió-. Siguió caminando y se sentó en la grada y vi que llevaba los tacones en la mano. -Estoy peleando con mi familia-. Mire es peligroso que ande en la noche – le aconsejé-, por donde yo vivía no habían casas. ¿No quiere que la lleve a un lado? No. Yo me voy a matar, me dijo, ya no quiero vivir para nada.

Y ¿qué hace usted, casi a la una de la mañana en la calle con una mujer sin zapatos, borracha, con los tacones en la mano? ¿Sabe qué le dije? Lo que puedo decirle esta noche es que Dios la ama y no importa los problemas que usted esté enfrentando.  Dios la puede ayudar, sólo tiene que acercarse a Él. Me respondió, siempre que ando mal y borracha me aparece un evangélico como usted. Me contó, que iba a una iglesia y que servía, pero que se había alejado del Señor. Yo le dije: Es tiempo de regresar, usted no necesita que yo le predique, usted conoce. Cuando vuelva a sus cabales recuérdese de mí y busque a sus líderes. ¿La llevo a algún lado? No, aquí vivo.

La gente que está alejada está esperando que alguno de nosotros –que estemos bien con Dios- vayamos a traerlos. ¿Cuántos conocen a un amigo, a un conocido que estando en la fe, habiendo participado de lo que es el cuerpo de Cristo le dio la espalda al Señor y ahora no se congrega y no busca a Dios?  Hagan salvar al extraviado de la fe, vayan y traigan, dice Santiago, son sus últimos palabras, es decir que el que cayó no lo dejemos ahí tirado, vayamos y traigámoslo, levantémoslo.

En una ocasión fue fui al puerto con unos amigos, una pareja que se acababa de casar, dos amigos solteros y yo. Llegamos al puerto, yo no miraba bien y usaba anteojos. Entramos al mar y de pronto una correntada me llevó mar adentro. Uno de los amigos gritó y lo empujaron, logró salir, pero yo no. Cada vez que nadaba contra la corriente me quedaba en el mismo lugar, pero dejaba de nadar era llevado hacia adentro. A los amigos lo miraba y les gritaba que me tiraran una tabla y ellos como si nada. Yo estaba bien asustado, pero mantenía la calma, la calma hasta el fin. Llegó un momento en que dije, ya no más, estaba tan cansado. Cuando de pronto salieron dos personas del agua, eran salvavidas.

Lo que pasa, me dijeron, hay alfaque y cuando hay alfaque usted no nade contra la corriente, usted debe nadar en diagonal. Cuando llegué a la arena, empecé a caminar todo tembloroso, los amigos me dicen: hermano menos mal que no le pasó nada. Vi a un montón de gente de la Fráter que me decía que bueno que no le pasó nada, a ellos no les importé. A veces uno de nuestros amigos vive en el mar del pecado y no nos tomamos ni siquiera el tiempo de ir a traerlos y decirles: vení, reconciliate con el Señor. Santiago dice: Hagan volver al extraviado de la verdad. Esa es la acción. Dos reacciones: la primera es hacer volver al pecador de su extravío, le  salvará de la muerte y no de una muerte física nada más, sino de una muerte eterna,  la Biblia habla de la segunda muerte.

Hay gente que cree que el infierno es un invento que hicieron los hombres con tal de que se porten bien. El infierno realmente existe, es un lugar donde no está la presencia de Dios, es donde está el diablo. Apocalipsis habla también del lago de fuego, que es donde el diablo ya no atormenta a los que han muerto sin Cristo sino es compañero de tormentos. La segunda reacción, hacer volver al pecador de su extravío de la verdad cubre muchísimos pecados.  Cuando alcanzamos a un amigo que ha dejado la fe y lo traemos de regreso, estamos cubriendo muchísimos pecados. En otras palabras, Santiago nos dice no hay pecado que Dios no pueda limpiar. No hay pecado tan grande o tan vergonzoso que Dios no pueda perdonar.

Esa vez que fuimos con unos amigos a Cobán a predicar, tres años seguidos, hacíamos una obra de teatro en el parque, “Repáralotodo” se llamaba, repara de todo, la suegra, la mujer, el carro, aviones, pero no podía reparar el corazón roto de alguien y entonces alguien predicaba. Me tocó a mí predicar en una ocasión y al terminar ninguno se convirtió. Nos fuimos al parque y le decíamos a la gente: ¿Me regala cinco minutos de su tiempo? Y eso se le dije a un señor y me senté a la par. Le empecé a hablar del Evangelio, que existe un Dios que ha dejado mandamientos para evitarnos sufrir, para permitirnos vivir con paz, tranquilidad. Llegó el momento de decirle: ¿Usted quisiera hoy entregarle su vida a Jesús y arrepentirse de sus pecados? Me dijo, sí, pero no puedo. ¿Cómo así? He hecho cosas tan terribles en este mundo, que Dios no puede perdonarme .lo que yo he hecho. Cuénteme: Yo soy un asesino a sueldo. Dios puede perdonar a uno de todo lo malo que ha hecho. Al final de cuentas quedó convencido de que Dios no puede perdonar a quien ha hecho algo tan terrible y ese hombre decidió no entregarle su vida al Señor. Que un no creyente crea eso, tal vez pasa. Pero no que alguien que ya ha estado en la fe y diga que con todo lo que ha hecho no puede. Una acción, vayan y traigan al extraviado, dos reacciones, lo librarán de la muerte y cubrirán muchísimos pecados.

¿A quiénes conoce que pueda hacer volver de su extravío? Yo quiero animarlos a que piense en uno y empiece a orar por él. La Biblia dice que la oración del justo puede mucho y que esta semana que viene se reúna con esa persona, lo llame, lo visite a su casa, lo invite a comer a su casa, lo visite en el trabajo y vaya le diga: “Me hace falta verte en la iglesia, yo sé que te alejaste del Señor y tendrás tus razones, pero sólo vengo a decirte que Dios te ama y que Él te quiere como el hijo pródigo de regreso a casa”.

Créame, hay gente que sólo está esperando que lleguemos nosotros. Cuando alguien recibe al Señor en la iglesia es porque alguien la llevó. No sólo eso, invítelos a venir la semana entrante. Tráigaselos. Y no solo eso, llévelos a su célula y salvemos de la muerte a alguien y cubramos muchísimos pecados. Usted puede afirmar que nada lo puede mover ni alejarlo del Señor, pero y ¿sus hijos? Jóvenes, los bienes se heredan,  la salvación es personal.

Podemos venir a la iglesia y escuchar, pero nunca hacer, somos solo oidores y no hacedores. El Señor nos dice que nos quiere por completo. Yo no conozco a nadie que decida casarse y el día que se case, en la luna de miel, alquile dos cuartos de hotel. Todavía no lo conozco, por qué dos cuartos, porque cada quien  va a dormir en su cuarto y en su cama. Sería extraño. La Biblia dice que nosotros somos la esposa. Dios nos quiere completos. ¿Cual es su completo que todavía no le ha entregado al Señor? ¿Su barcito que tiene en su casa y que es solamente para relajarlo, qué después de echarse su traguito se pone a leer, para calmar los nervios, hablar obscenidades siendo cristiano? ¿Cuál es la cosa que le falta entregarle al Señor?  Termino con esto, en el libro de Apocalipsis 3:14-22, “»Escribe al ángel de la iglesia de Laodicea: Esto dice el Amén, el testigo fiel y veraz, el soberano de la creación de Dios: Conozco tus obras; sé que no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras lo uno o lo otro! Por tanto, como no eres ni frío ni caliente, sino tibio, estoy por vomitarte de mi boca. Dices: “Soy rico; me he enriquecido y no me hace falta nada”; pero no te das cuenta de que el infeliz y miserable, el pobre, ciego y desnudo eres tú. Por eso te aconsejo que de mí compres oro refinado por el fuego, para que te hagas rico; ropas blancas para que te vistas y cubras tu vergonzosa desnudez; y colirio para que te lo pongas en los ojos y recobres la vista. Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Por lo tanto, sé fervoroso y arrepiéntete.  Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo. Al que salga vencedor le daré el derecho de sentarse conmigo en mi trono, como también yo vencí y me senté con mi Padre en su trono. El que tenga oídos, que oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.»”

Hechos 3:19 “Por tanto, para que sean borrados sus pecados, arrepiéntanse y vuélvanse a Dios, a fin de que vengan tiempos de descanso de parte del Señor”. Cuando nos arrepentimos de nuestros pecados, la paz de Dios inunda nuestros corazones. Yo no sé qué área de su vida no ha entregado hasta el día de hoy. Dejemos la tibieza, despojándonos de lo que nos conduce al pecado. Diga: Señor yo no te he entregado esta parte de mi vida, hoy necesito entregártela.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…