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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Junto con el Pastor General visité la empresa de uno de los miembros de la congregación, quien empezó con algo muy pequeño y ahora es bastante grande, tres bodegas, ahora ya no es él y uno que le ayudaba, ahora son 56 empleados. Ahora ya no es arrendatario del local de 7x11 metros, ahora es propietario de un terreno de 26x110 metros, los hijos le apoyaban en la visión empresarial que él comenzó en 1986. Es un hombre que tiene su fe puesta en Cristo Jesús y no sólo su fe sino que le sirve como integrante del cuerpo de servidores.

Me gustan las historias personales, porque todos tenemos historias que pudieran convertirse en una película de Hollywood, y esta también es interesante. Le pregunté cómo lo había logrado. Y me contó que empezó en 1984, pero antes venía soñando en su corazón para independizarse y hacer algo de lo que anhelaba, tener lo propio. Todos sabemos que la planificación es crucial si queremos alcanzar nuestros sueños. Planificar es básico, de hecho, en su libro “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”, el autor Stephen R. Covey habla sobre la  primera y segunda creación. El segundo hábito dice que nosotros somos los creadores, porque cada vez que soñamos algo estamos teniendo la primera creación, por eso él escribe “comiencen con un fin en mente”, y tercer hábito él lo llama primero. Lo primero tiene que ver con la administración de su persona, esta es ya la realización de la primera creación que es el segundo hábito que lo lleva al tercero. La planificación es crucial, si usted y yo planificamos y luego ejecutamos en base de lo planificado todo lo podemos lograr. El ejemplo que muchos ponen es el de los arquitectos, un arquitecto siempre dice la función sigue a la forma.

Cuando usted lee la Biblia en Génesis1:1, 2 “Dios, en el principio, creó los cielos y la tierra…y el Espíritu de Dios iba y venía sobre la superficie de las aguas”. La pregunta que yo quiero hacerles es ¿qué hacía Dios yendo y viniendo sobre un caos total? Entender que es un caos total es muy sencillo: usted visualice el cuarto de su hijo. ¿Quién quiere ver un caos total? Usted y yo queremos ver un atardecer. Queremos ver un amanecer, queremos ver un bebe precioso como mi sobrino Jorge Mario. ¿Qué hacía Dios yendo y viniendo? Básicamente estaba soñando con su creación.

La planificación es  crucial, si queremos alcanzar nuestros sueños. Yo no sé cuántos aquí alguna vez planificaron enamorar a alguien. Cuando uno veía a una señorita guapa, yo me recuerdo, uno podía verla cuántas veces fuera necesario y cómo se sentía uno cuando la veía, el corazón golpeaba con fuerza. Y si uno venía a la iglesia y de pronto estaba sentada aquí al frente y usted volteaba la mirada y la veía, se le quedaba viendo. Y las dos miradas se cruzaban y usted suspiraba. Pero cuando decidía en su corazón que iba a enamorar a alguien y no conocía a ese alguien, usted planificaba, ¿quién conoce a esta mujer que me conozca a mí? No sólo eso, si usted la veía y se le quedaba viendo, entonces empezaba a soñar y en sus sueños usted escuchaba música nupcial  y se imaginaba a la mujer entrando y usted aquí al frente recibiéndola, la frase “los declaro marido y mujer”, el beso, la luna de miel y luego teniendo muchachitos y viéndose ya de viejo con la mujer de su vida. No la conocía pero usted ya había soñado hasta su muerte.

La planificación es crucial, pero hay algo interesante, la Biblia nos enseña que hay un tipo de planificación que es pecado. Hay una forma en la que usted y yo podemos planificar que realmente es pecado. ¿Cómo así? abra conmigo su Biblia en el libro de Santiago 4:13 “Ahora escuchen esto, ustedes que dicen: «Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad, pasaremos allí un año, haremos negocios y ganaremos dinero».

Lo que vemos aquí son empresarios. No sabemos si eran empresarios acreditados que ya básicamente habían hecho la plata y tenían mucha confianza en sí mismos o si eran empresarios soñadores. Pero podemos identificar en ellos a personas que habían determinado en su corazón hacer algo. Ellos iban a abandonar su ciudad por un año. Esta gente estaba dispuesta a dejarlo todo, precisamente, para ir y hacer dinero. Gente que pagaría el precio por dejar su casa. No sólo esto, no iba a ser dentro de un año: hoy o mañana. Estos hombres eran de sueños y de realizaciones. Sabían a donde ir, cuándo irían, qué iban a hacer. El propósito final era hacer dinero.

¿Por qué es pecado lo que hemos leído? Porque dice Santiago 4:13 “Ahora escuchen esto”. Es cómo cuando el papá o la mamá hablan: ahora me vas a escuchar hijo, sentate. A usted le tiemblan las piernas porque sabe que viene un regaño de aquellos buenos. Ahora escuchen esto,  ¿ustedes que dicen, es una advertencia, es un regaño? «Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad, pasaremos allí un año, haremos negocios y ganaremos dinero». ¿Por qué esta planificación es pecado? ¿Qué hay de malo en eso?

Estos empresarios no sólo se creían dueños de su empresa, se creían dueños del mañana. Leamos Santiago 4:14-17 y vean por qué es pecado planificar así. “¡Y eso que ni siquiera saben qué sucederá mañana! ¿Qué es su vida? Ustedes son como la niebla, que aparece por un momento y luego se desvanece. Más bien, debieran decir: «Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.» Pero ahora se jactan en sus fanfarronerías. Toda esta jactancia es mala. Así que comete pecado todo el que sabe hacer el bien y no lo hace”.

Esta gente eran dueños de sus empresas, además se creían dueños de su mañana. Y el ser rico le da a las personas un poder bastante fuerte. El empresario que ha prosperado, el ejecutivo que ha prosperado, el que tiene dinero aprende a mandar, aprende a tener control sobre todo. Todo lo puede arreglar, contrata al mejor abogado, contrata los mejores médicos, contrata todo lo que él puede utilizar con su dinero para alcanzar sus planes. Santiago les dice: planificar es pecado, porque usted no sabe qué va a pasar mañana. Ni siquiera sabe qué sucederá mañana. Pero no sólo eso, les dice: La vida es como la neblina, aparece, sale el sol y se desvanece. Es muy breve.

¿Cuánto iré a vivir? Sólo Dios sabe. El dinero puede comprar muchas cosas, pero no puede comprar la certidumbre por un mañana. La incertidumbre por el mañana siempre estará presente. Y eso es lo que aflige a muchas personas. Lo único que tenemos en medio de la incertidumbre es la certidumbre de Dios. Saber que Dios existe y nos ama. Ellos soñaban con el mañana como si ellos fueran dios, seguros, vamos, venimos y ya la hicimos. El rico, el que tiene utiliza su dinero para comprar de todo. Si el niño quiere un inflable para su cumpleaños, se lo compra, trae un show de motos, payasos, de todo. Está triste la abuelita, la manda a Europa. Está enfermo alguien y ve como contrata a los mejores doctores. Pero si algo no puede comprar el dinero es un minuto más de vida.

Estos empresarios no sólo se creían dueños de sus empresas sino dueños de su mañana. Y más aún, dueños de su vida. Cuando planificar en grande es pecado es cuando usted y yo planificamos cosas grandes y quien realmente es grande no está presente. Eso es pecado. ¿Por qué? porque entonces yo soy arrogante, tan arrogante que puedo decir: tengo todo bajo control, tengo dinero, tengo poder, y mi mañana está seguro, mi vida está segura.

Qué tal si analizamos lo siguiente: cuando alguien quiere hacer un pastel, usted puede tener el frosty que se le echa encima, me gusta el frosty más barato del país, dulce, brumoso, delicioso. Usted puede tener el frosty, puede tener lo que sea para decorar el pastel por encima, puede tener los huevos, pero y ¿si no tiene la harina? Todos estos son ingredientes de segunda categoría, son ingredientes no indispensables, porque si tiene la harina y le echa sus huevitos usted hace su pastel. La pregunta: ¿Dios es un ingrediente más en su vida o es Dios el ingrediente principal de su vida.        ¿Utiliza una agenda en papel o una agenda electrónica? Tome su agenda y tabule las veces en que Dios ha aparecido en su vida, en su agenda de 2010 de enero a octubre. Y entonces me dice si Dios es un ingrediente más en su vida, es un accesorio más en su vida o si Dios es el ingrediente principal y es el fundamento de su vida. Si su agenda dice: reunión mensual de líderes de células, dirigir la reunión de liderazgo por las casas, asistir con mi líder de células a su casa, discipular a fulano de tal. Día de célula, me toca la refa. Domingo, me toca servir Fráter Roosevelt tres servicios, sábado anterior también, quince días después Fráter Ciudad San Cristóbal, 6:30 horas preservicio en la Fráter. Ayudar económicamente a fulanito de tal que perdió a su mamá, seguramente ha de estar pasando penas.

¿Qué dice su agenda? Porque su agenda dice lo que es más importante para usted. Vamos más allá. Gracias a Dios porque no soy como estos empresarios, porque tú eres grande y yo también, no soy como ellos. ¿Cuántos aquí utilizan algún formato de presupuesto en papel, en Excel o en lo que sea? El que gana poco tiene que hacerlo para que le alcance y el que gana mucho para que ahorre. Pero vaya y vea su presupuesto y pregúntese si aparece Dios en su presupuesto. ¿Cuántas veces aparece Dios en mi presupuesto? Y cuando hablamos de Dios, lo primero que viene a la mente son lo diezmos, ofrendas y promesas de fe, y usted sabe que nosotros los miembros de la Fráter ya hemos aprendido a  diezmar, ese no es problema de nosotros, eso ya lo tenemos metido en el corazón, es lo mínimo que le damos a Dios, el diez por ciento de nuestros ingresos.

Quiero hacerle una pregunta, ¿aparece su prójimo en su presupuesto? O es de los que dicen que la situación es difícil, que está tremenda, que no alcanza ni para compartir con el necesitado. A veces no tenemos para compartir, porque sólo gastamos en nosotros. ¿Por qué alguna vez no dice que en lugar de ir a comer a tal o cual lugar, ese dinero se lo regala a alguien que tenga necesidad? Que  tal si en su presupuesto usted dice vamos a reglar esto, porque no le importa reglarle dinero a su estómago, que con un pedacito de carne vegetal y su guacamolito con tortillas estaría muy bien. ¿Qué tanto se esfuerza usted para honrar a su jefe y que tanto se esfuerza usted por honrar a su jefe? Al trabajo, yo veo a la gente, si entran a las ocho, ocho menos cuarto están marcando su ingreso, si viven lejos a las seis para evitar el tránsito, pero llegan a desayunar,  leen la Biblia, los cuatro periódicos del día, miran internet, les da tiempo para todo. Pero la gente llega puntual. Yo quiero preguntarle ¿a qué hora entró usted a la iglesia? Porque si usted no entró puntual, simple y sencillamente viene porque hay que cumplir.

A veces nos preocupamos tanto por el jefe y no por el jefe. Que le parece iglesia si a las 9:30 empieza nuestro servicio y a las ahora en punto estamos todos sentados, porque eso dice mucho, eso significa que Dios es el ingrediente principal en mi vida y no un ingrediente más, para darle sabor a mi currículum como poner: “soy cristiano. Cristiano nacido de nuevo, aleluya, gloria a Dios”. ¿Qué dice mi agenda? ¿Qué dice mi presupuesto? ¿Qué dice mi relación con mi jefe terrenal y qué dice mi relación con mi jefe celestial?

Planificar en grande es crucial para alcanzar nuestros sueños, pero planificar en grande es pecado cuando Dios no forma parte de nuestros planes. Por eso Santiago exhorta a decir: Si Dios quiere, si Dios quiere realmente. No es decir únicamente si Dios quiere nos vamos a los Estados. No. Si Dios quiere lo que denota es una separación entre el creador y sus criaturas, Él manda, yo le sirvo. Lo que hace es separar al Todopoderoso de simples mortales. Si Dios quiere haremos esto o aquello, pero dice: “Pero ahora se jactan en sus fanfarronerías”. ¿Qué es eso de jactarse en sus fanfarronerías? Es alabarse excesivamente. Fanfarronería viene de fanfarrón ¿qué es un fanfarrón? Aquel que presume de algo, especialmente de ser valiente, dice el diccionario. Se jactaban en sus fanfarronerías, decían: ahí vas a ver lo que vamos a hacer, vamos a viajar a tal o cual ciudad hoy o mañana iremos, haremos negocios, haremos dinero y vamos a regresar. Se alabaron excesivamente de su mañana, tenían tanto que decían ya la hice y lo que dice Santiago: Toda esta jactancia es mala. Así que comete pecado todo el que sabe hacer el bien y no lo hace”. Y esto se aplica a todo el ámbito cristiano, el ámbito de nuestra vida diaria, pero el contexto de lo que estamos leyendo es planificar en grande sin incluir a Dios en nuestra agenda, es pecado.

Les quiero leer una porción de la Escritura en el libro de Lucas 12:13-21, porque eso nos puede pasar a nosotros:  “Uno de entre la multitud le pidió: —Maestro, dile a mi hermano que comparta la herencia conmigo. —Hombre —replicó Jesús—, ¿quién me nombró a mí juez o árbitro entre ustedes?  »¡Tengan cuidado! —advirtió a la gente—. Absténganse de toda avaricia; la vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes. Entonces les contó esta parábola: —El terreno de un hombre rico le produjo una buena cosecha.  Así que se puso a pensar: "¿Qué voy a hacer? No tengo dónde almacenar mi cosecha.  Por fin dijo: "Ya sé lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes, donde pueda almacenar todo mi grano y mis bienes. Y diré: Alma mía, ya tienes bastantes cosas buenas guardadas para muchos años. Descansa, come, bebe y goza de la vida. Pero Dios le dijo: "¡Necio! Esta misma noche te van a reclamar la vida. ¿Y quién se quedará con lo que has acumulado? »Así le sucede al que acumula riquezas para sí mismo, en vez de ser rico delante de Dios”.

Nosotros no somos cuerpos teniendo una experiencia terrenal, somos espíritus teniendo una experiencia terrenal en un cuerpo terrenal. Iglesia, que en nuestros planes Dios siempre esté presente.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…