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Lea

La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Escuché tu testimonio Jennifer (Márquez), -médico que hace 19 años recibió una oración de sanidad por el Dr. Robert y fue sanada de cáncer, a su pequeña edad estaba más tiempo en el hospital, donde su mamá la sacó y la llevó a una cruzada evangelística y de sanidad-, pero hasta ahora te conocí. El milagro se realizó en el Parque de la Industria, en un piso plano, recuerdo que cuando terminó el último servicio yo impuse manos sobre cinco mil personas, cuando terminé esperaba que alguien orara por mis hombros. Pero no sabía, cuando puse las manos sobre ella, lo que pasaría, ella me dijo hoy en la mañana que cuando la toqué, ella vio una luz blanca y un hombre frente a ella, ese hombre era Jesús el Hijo del Dios viviente. Y no fue por mi toque, aunque Dios usó mis manos, era Su toque, así que le  damos la gloria por el milagro. Dios usa las manos de todos. En la Biblia Jesús puso las manos sobre la gente, siempre tocaba a alguien, solía hacerlo y decía: Así será hecho. Imponer manos es la forma de decir vamos a orar por los enfermos, pero muchas personas hoy día no ponen las manos sobre los enfermos y no lo hacen porque está temerosa que nada pasará. Una vez alguien me dijo, yo tengo miedo de orar por los enfermos ¿por qué? – Le pregunté- tal vez no pasará nada -dijo él-, yo le dije: Si pones las manos sobre alguien y oras por él, ¿crees que se pondrá peor? ¿Crees que si alguien tiene cáncer y pones las manos sobre él o tiene problemas de corazón y lo tocas o tiene problemas de presión sanguínea o problemas de azúcar alta, o tiene artritis y pones las manos sobre ellos, crees que se pondrán peor y no pasará nada? Nunca pensé de esa forma -me dijo-. ¿Qué pasa si no pasa nada? Yo te pregunto ¿qué tal  si sucede? Algunas personas  ven un vaso y dicen está medio lleno, otros dicen está medio vacío, depende de tu actitud. ¿Por qué la gente sana cuando yo oro? Porque yo creo en la salud, yo creo que Jesús es el mismo de ayer, hoy y siempre, lo mismo que hacía en los tiempos de la Biblia lo hace ahora, tú puedes decir que yo no creo en eso, entonces explícame a mí lo de Jennifer. Es una prueba viviente de lo que Dios hizo y lo sigue haciendo. Tú puedes decir no me siento cómodo usando mis manos, ¿por qué va a estar incómodo? Hagamos un ejercicio en este momento. Pon tus manos en alto, esas manos son la extensión de ti, ¿qué dijo Jesús acerca de tus manos? “Pondrás las manos sobre los enfermos y  sanarán”. Les está hablando a sus discípulos, a los 12, por supuesto que sí, pero nosotros somos sus discípulos, no éramos de los doce, pero somos de los millones. Eso hablaba para ustedes y para mí, como creyentes. Vamos a poner las manos sobre los enfermos, no es nuestra labor sanar, no somos los sanadores, Jesús es el sanador. Nuestro trabajo es orar. Vengo de una cruzada, la cruzada más grande que he estado en mi vida, estaba en el este de África, en Kenia, en el último día habían 200 mil personas que vinieron a escucharme predicar, y esa noche me recuerdo que vi diez mil más o menos personas que vinieron a conocer a Jesús y vi cómo el cáncer salía del cuerpo de las personas, vi a ciegos ser sanos, vi personas que no oían quedar sanas, personas paralíticas que no podían caminar, caminaron, sanados por el poder de Dios. Una persona estaba allí y yo oré por ella, estaba en las últimas etapas de sida. Ella regresó para dar testimonio que los doctores habían dicho que no había sida en su cuerpo, no fui yo, yo fui solamente un instrumento. Los doctores creerán que ellos son instrumentos, ellos no dan la salud, no hacen la sanidad, Dios es el que hace la sanidad. No importa cómo venga la sanidad, si viene por la oración de fe, agradécele a Dios,  si viene por la labor buena de un doctor agradécele a Dios, si viene por ejercicios, dietas y demás, agradécele a Dios. El apóstol Pablo puso las manos sobre los enfermos, pero tenía a un médico en su equipo que viera. Pablo impuso sus manos sobre los enfermemos y Lucas miraba. A mí no me importa cómo venga la sanidad, si es por la oración, si es por la obra del doctor, no me importa. Yo le doy gloria a Jesucristo. Puedes decir que te sientes intimidado de tocar a alguien. La ciencia médica nos dice que nuestros cuerpos fueron hechos de piel en una sexta parte. Veamos, ponga sus manos al frente, la sexta parte es piel, es importante que sepa sobre esto de la piel, porque hubo tiempo en el cual las personas no podían llegar a Dios, no lo podían ver, no lo podían tocar, no lo podían saborear, no lo podían sentir ¿qué fue lo que Él hizo? Mandó a alguien con piel, envió a Jesús en la carne, para que fuera como un hombre, para que no dijeran que era Dios  sino que era hombre, Dios se encarnó, la Palabra, el Verbo se hizo hombre, en piel. Él tocó gente. La Biblia dice que vino a esta tierra y pasó por lo que nosotros hemos pasado, experimentado y vivió a nivel del Espíritu Santo. ¿Por qué estamos intimidados de tocar a alguien? Hay algo especial cuando tú lo haces, a todos nos gusta ser tocados. Vuélvase a su compañero que está al lado, vea su cara, vea si no está sonriendo. A todos les gusta ser tocados. Cuando la mujer tocó el borde del manto de Jesús y Jesús dijo ¿quién me tocó? ¿Cómo tocas a alguien mientras oras? bueno, tú haces la oración de fe y pones tus manos. Si tú dices: “Señor si es tu voluntad” pones dudas en tu oración. La Palabra dice que es la voluntad de Dios que nosotros seamos prósperos y sanos. En Éxodo dice “Yo soy el sanador y proveedor”, así que no ores “si es tu voluntad”, porque sabemos que esa es Su voluntad. Debemos cambiar nuestra actitud y tener nuestras palabras en armonía conforme la Palabra. Cuando oremos, esperemos un milagro. Yo aprendí esto de mi padre, él le enseñaba a la gente alrededor del mundo que esperaran un milagro. Me enseñó que cuando orara por las personas, cuando los tocas o cuando oras de diferente manera, sueltas tu fe y esperas un milagro. Quiero enseñar como dijo Jesús: “Van a hacer cosas mas grandes, porque yo voy a mi Padre”. El Señor puso un mandato en mí de enseñarles a las personas a orar por otras. A estas personas que he llamado, porque tienen dolor en la espalda, les pondré mis manos, no porque yo tenga poder sanador, pero tengo fe en el que lo hace. En el nombre de Jesús pondré mis manos…adiós dolor. Sanaron en el nombre de Jesús, se fue el dolor, gloria a Dios. Solamente es tocar y orar, tú lo puedes hacer, yo no soy algo especial, solamente soy un ser humano, pregúntele a mi esposa. Ella sabe cosas de mí que el periódico no sabe de mí. Soy una persona normal, tengo dos manos, no tengo poder sanador, pero tengo fe en el nombre que lo tiene. En el nombre de Jesús fuera dolor. En el nombre de Jesús todo dolor fuera, ustedes dicen: Quiero hacer eso, paréense, voltéense a su vecino. Déjenme enseñarles cómo orar por alguien. Quizá sea una de las lecciones más valiosa de tu vida. ¿Qué pasa si no sucede nada? No es tu trabajo, tu trabajo es orar, puede pasar instantáneamente, quizá pase mañana o la semana entrante, no estamos a cargo de la agenda del Señor, no tenemos el calendario, Él tiene calendario, en la Biblia dice que los enfermos sanaban cuando iban a sus casas. Mi padre decía que muchas veces cuando hemos sanados fuimos caminando. Yo he visto milagros dos semanas después. Así que voltéate con alguien, a tu vecino, ponle las manos, no lo toques todavía, espera hasta que esté listo y cuando lo toques quiero que ores algo como esto: En el nombre de Jesús, yo reprendo este ataque de Satanás. Enfermedad te hablo a ti, fuera, en el nombre de Jesús, fuera. Y si haces lo que yo te digo, te asombrarás de lo que vas a pasar, o la gente vas a ser sana aquí. Yo ni los voy a tocar, tú lo vas a hacer. No digas, oh Señor si es tu voluntad, no, ordena a la enfermedad que salga de ese cuerpo, tomando autoridad. La Biblia dice que Él te dio autoridad, así que toma toda la autoridad que te dio. Empieza a orar, empieza a decirle a Satanás “que salga, deja este cuerpo en el nombre de Jesús, déjalo libre. Ordeno a la enfermedad que salga en el nombre de Jesús”. Algunas veces no es apropiado tocar a las personas, las circunstancias son diferentes, Yo estoy en la televisión cinco noches a la semana en los Estados Unidos y no puedo tocar a todos, pero hay otro método y dice en el Salmo 120 cuando él dijo su palabra y fueron sanos. Eso es lo que hizo Jesús con el centurión. El centurión tenía a un ayudante que estaba muy enfermo y Jesús dijo yo voy  ir a orar por él y el centurión le dijo: no, no, di la Palabra, envía la palabra y él será sano. Jesús mandó la Palabra, no lo tocó, pero mandó la Palabra y la Biblia dice que fue sano. De la misma forma en la que tú tocas puedes mandar la Palabra, una noche estaba en la televisión y Dios me dio la palabra de conocimiento y dije: una mujer me está viendo, está en un Estado del Este, ella fue diagnosticada con cáncer, ella está embarazada y el doctor le dijo que tiene que ser sometida a una cirugía inmediata para salvar su vida. Yo no sabía nada de ello, excepto por la profecía que Dios me dio en su Palabra. Quien quiera que sea, dije yo, pon tu mano en la televisión, voy a enviar la palabra a ti, Ella que regresaba entró a su casa y alcanzó a escuchar lo que yo decía, su madre estaba viéndome en televisión: Hay una mujer a la que le acaban de diagnosticar que tiene cáncer y está embarazada y debe abortar y tener cirugía, pon tu mano en la televisión y déjame enviar la palabra a ti. Oré esta oración y es la palabra de Dios, de acuerdo al Salmo 120, oré. Ella sintió el poder de Dios, estaba a 15 mil millas viéndome a mí en televisión. Llamó a sus doctores que le pidieron hiciera de nuevo todos los exámenes, y una semana después le dijeron, al leerlos: Y yo no sé lo que está pasando, pero no hay nada de cáncer aquí. No sólo eso, tuvo una bebé hermosa y yo llevó esta historia a través del mundo. Yo envío la palabra, eso fue lo que dijo Jesús, Él envió la Palabra, el no tocó al ciego, la Biblia no dice que lo tocó, Él envió la Palabra, tú y yo podemos enviar la Palabra, a veces no es apropiado tocar a alguien, a veces las circunstancias no son las correctas, pero podemos enviar la palabra. Pongan la mano en alto, esta vez no van a tocar a su vecino, no lo tocarán, vamos a enviar la palabra de acuerdo a la Biblia, yo no voy a hacer nada que no encuentre en la Biblia, si no está en la Biblia yo no lo voy a hacer, pero Jesús envió la palabra y dice: porque él irá a su Padre y Él puede enviar la palabra. Vamos hacer la oración: empiece a enviar la palabra, envíela. En el nombre de Jesús envío la palabra a ti Satanás, rechazo el ataque y quita las manos de las propiedades de Jesús, y pido sanidad, empieza la sanidad en las piernas, en la espalda, en el estómago, en la respiración, ahora ahí está el poder de Dios, ¡ahora! ¡Ahora! Nosotros como humanos a veces sentimos miedo de algunas cosas y cuando tenemos miedo a lo desconocido, no queremos que la gente piense mal de nosotros, no queremos ser criticados, no queremos ser juzgados. Sólo queremos que la gente diga cosas bonitas de nosotros.  Los cristianos deben de decir: Yo creo en Dios, en el Salvador, en el que libera a la gente. Yo voy a orar por ti y voy a esperar el milagro. Yo crecí en un hogar donde mi padre ponía manos sobre los enfermos, creo que el que más personas en el mundo lo ha hecho. Creo que mi papá tocó a más de dos millones de personas durante su vida. Recuerdo cuando tenía 19 años me uní al ministerio y estuve con él hasta el último día cuando mi padre viajó a la presencia del Señor el pasado diciembre. Y cuando él ponía manos y oraba recuerdo que poníamos las manos a mil personas en un día, eso quiere decir que es una ventaja para mí. Ahora le tengo buenas noticias, la Biblia no dice que Richard Robert tiene una ventaja, eso no dice la Biblia, dice pondrás manos en los enfermos y ellos sanarán. Tú lo harás. Ora por milagros. La Biblia dice que las multitudes asistían por los milagros que se hacían, ser un ganador de almas, necesitarás de la demostración del poder de Dios. Estaba predicando en una ciudad en el norte de África y el Señor me dio palabra acerca de un joven paralítico, yo no lo conocía, tenía como 20 años y nunca había caminado, sus padres lo llevaban todos los días a un lugar donde se sentaba y pedía dinero y nunca había dado un paso en su vida. Oré por él y el Señor sanó sus piernas y caminó en la plataforma, la gente empezó a gritar y a emocionarse, el se sentaba y se levantaba y la gente saltaba de regocijo. La siguiente mañana salió en los periódicos la noticia de este milagro, era la primera noticia de todo el periódico, la siguiente noche, cien mil personas llegaron a escucharme predicar y esa noche 25 mil musulmanes vinieron al conocimiento de Jesucristo. Tú lo puedes hacer. Yo no tengo poder, dirás, pero el poder viene de Dios, la diferencia es que yo creo y que no voy a tener un no por respuesta. Levanta tus brazos y ora al Padre. Tú eres un sanador, la Palabra lo declara y yo lo creo y voy a hacer un compromiso hoy, ya no más voy a sentirme intimidado en poner las manos en alguien y hacer la oración de fe, nunca, nunca más estaré intimidado, pero seré fuerte en la fe, dándome cuenta que yo no soy un sanador, Dios es el sanador y nunca más estaré intimidado al enviar la palabra en oración, porque no hay distancia en la oración, Dios está en todos lados, es Omnipresente, el está en todo lugar, Él está en ti y en mí, así que en el nombre de Jesús haré lo que la Biblia dice y voy a orar por las necesidades, sus mentes, en sus finanzas, en sus familias, en sus ministerios, en sus negocios, en su trabajo, en su matrimonio, en sus hijos, en cualquier área de su vida, porque soy cristiano, yo creo en Dios. Yo le hablo a cualquier enfermedad en el nombre de Jesús, cualquier dolor fuera, para cáncer fuera, todo tumor en crecimiento fuera.
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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…