Abrazos-Banner

Lea

La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Es importante adquirir en la vida buenas costumbres, buenos hábitos y ser puntuales, constantes, consistentes en nuestros buenos hábitos. Por supuesto un religioso, según el diccionario, es uno que cumple con las obligaciones de una religión. Cuando usted adopta una religión sea al judaísmo, el islamismo, el cristianismo, lo que sea, usted se compromete a cumplir fielmente con las obligaciones de esa religión. Un religioso, entonces, no es un hipócrita, es alguien que verdaderamente cumple con la fe que profesa.

¿Y por qué hablamos de la palabra religioso? Precisamente, porque es una palabra que el apóstol Santiago utiliza en el libro que lleva su nombre, y debemos entender esta palabra bajo la definición del diccionario y no una que probablemente teníamos en mente como religioso, un ministro de culto, alguien que lleva un hábito que lo distingue, una sotana, una tiara, lo que sea, pero no. Todo cristiano debe ser un religioso, uno que cumple con la obligación de su religión. Recordamos que Santiago fue escrito por un hermano de Jesús, a cristianos judíos que por causa de la persecución habían dejado Jerusalén y se habían dispersado por todo el imperio romano. Santiago, como uno de los principales líderes de la iglesia primitiva, les escribe para animarlos a permanecer y sobretodo a vivir su fe en medio de sus congregaciones.

Veamos la porción de la Escritura que estudiaremos, Santiago 1:26-27 “Si alguien se cree religioso pero no le pone freno a su lengua, se engaña a sí mismo, y su religión no sirve para nada. La religión pura y sin mancha delante de Dios nuestro Padre es ésta: atender a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y conservarse limpio de la corrupción del mundo”.

Santiago dice que si alguien se cree religioso que refrene su lengua, ya no sea mentiroso, no sea cuentero, ya no cuente chistes colorados, no hablar mal del Pastor, refrene su lengua. Que importante es entender que la religión pura tiene que ver con la lengua, lo que nosotros hablamos, lo que nosotros comentamos, lo que nosotros criticamos, por eso es importante pensar antes de hablar. Hace un par de semanas hablábamos que debíamos nosotros pensar primero, ser prontos para oír, lentos para hablar, lentos para enojarnos. Pero tendemos a hablar primero y a oír después.

Por eso una persona que oye atentamente es una persona religiosa, que cumple con la religión de Cristo, que sabe callar cuando debe callar. El problema para Santiago era la gente que se creía religiosa, pero hablaba de más. Seguramente los destinatarios de la carta de Santiago se parecen mucho a algunas personas en el año 2010, son personas que cumplen con todo lo externo de su fe cristiana, pero tiene un grave problema con la lengua. No pueden ponerle freno, viven inventando, compartiendo y contando cuales periodistas voluntarios, a todo el mundo lo que no deben, lo que no saben y lo que no comprueban, simplemente repiten lo que les escribieron en el script, no les consta. Un presentador de noticias no sabe nada, simplemente lee lo que le presentan. Usted no lea lo que le presentan, no repita lo que le cuentan, compruebe antes de hablar.

¿Cuántas vidas se habrían salvado, cuántas reputaciones se habrían salvado? En todos los países hay noticias que se difunden porque les pagan a los medios para que difundan una noticia, aunque sea falsa. Después sale una notita diciendo, si sale, “que nos equivocamos o no nos equivocamos”. Las aclaraciones no salen en primera plana, en primera plana salen las noticias muchas veces verdaderas, otras mentirosas. ¿Usted es un reportero que reporta con su lengua? Reporte lo bueno, reporte lo justo, lo edificante, no destruya. Para Santiago escuchar la palabra y no practicarla es tener una religión que no sirve de nada, porque no hay obediencia.

Recordemos que religioso es el que cumple con las obligaciones de su fe, pero si sigo hablando tonterías, chismeando y calumniando, entre otros, mi religión no sirve de nada, no chismee, no calumnie. Si usted de veras es religioso cristiano póngale freno a su lengua.

En otras palabras de nada sirve asistir a la iglesia y a la célula, servir en un ministerio, leer la Biblia, adorar con las manos en alto, escuchar música cristiana o hacer todo lo que externamente indica que es la conducta característica de un cristiano, si no llevamos a la práctica nuestra fe. Entonces la verdadera prueba de una confesión de fe en Dios no son los rituales visibles de adoración que pueden hacerse sin pensar, sin compromiso o del corazón. La verdadera prueba de la fe es la obediencia.

Jesús les dijo a sus discípulos “ustedes me llaman Señor, Señor, pero no hacen lo que yo les mando”. Si queremos reconocer en verdad el señorío de Jesús tenemos que ser obedientes, sin ello la religión es vana, vacía y no sirve para nada. Jesús le dijo a los religiosos de su época, Mateo 23:23-28 “»¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas! Dan la décima parte de sus especias: la menta, el anís y el comino. Pero han descuidado los asuntos más importantes de la ley, tales como la justicia, la misericordia y la fidelidad. Debían haber practicado esto sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos! Cuelan el mosquito pero se tragan el camello. » ¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas! Limpian el exterior del vaso y del plato, pero por dentro están llenos de robo y de desenfreno. ¡Fariseo ciego! Limpia primero por dentro el vaso y el plato, y así quedará limpio también por fuera.  » ¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que son como sepulcros blanqueados. Por fuera lucen hermosos pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de podredumbre. Así también ustedes, por fuera dan la impresión de ser justos pero por dentro están llenos de hipocresía y de maldad”.

El enfoque de Santiago es que si decimos ser religiosos debemos mostrarlo en nuestra forma de hablar, al ponerle freno a la lengua. Así que mañana cuando usted le llame la atención a sus trabajadores, no tiene por qué usar aquel léxico prohibido, no tiene por qué hablarles con vulgaridades, usted puede hablarles de forma correcta. Póngale freno a la lengua.

Pero no queda aquí, no consiste en dejar de hacer sino en comenzar a hacer y esto nos lleva de nuevo al versículo de Santiago 1:27 “La religión pura y sin mancha delante de Dios nuestro Padre es ésta: atender a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y conservarse limpio de la corrupción del mundo”.

La religión pura y sin mancha conlleva una responsabilidad social, ser cristiano es también cumplir con una responsabilidad social y la primera de estas responsabilidades sociales precisamente es la que menciona aquí, atender a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones.  Una viuda pasa trabajos duros  para sobrevivir, un huérfano pasa por trabajos muy duros y serios paras sobrevivir a su orfandad, pero nosotros como cristianos tenemos que atender a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, algunas aflicciones son materiales, otras son morales, otras afectivas. El Salmo 68:5 dice “Padre de los huérfanos y defensor de las viudas es Dios en su morada santa”.

Cada vez que tengo la oportunidad de estar en un funeral donde queda una viuda o ha quedado algún huérfano, les recuerdo este Salmo. Así que si usted es huérfano, si usted es viuda y quiere un buen abogado, quiere un buen defensor, yo le recomiendo al mejor de todos: al Padre nuestro que está en los cielos. Ahora no está sola usted, tiene un padre, ese Padre es Dios que está en los cielos, ocupándose de usted.

Isaías 1:16-17 “¡Lávense, límpiense! ¡Aparten de mi vista sus obras malvadas! ¡Dejen de hacer el mal!  ¡Aprendan a hacer el bien! ¡Busquen la justicia y reprendan al opresor! ¡Aboguen por el huérfano y defiendan a la viuda!”.

¡Ay de aquel que hace agravio del jornalero, del extranjero y de la viuda! No sabe que se está metiendo con el defensor más grande de todos, que es Dios nuestro Señor. Y es nuestra responsabilidad abogar por el huérfano y defender a la viuda. Ahora, ¿por qué menciona la Biblia a las viudas y a los huérfanos? Porque el concepto es que las viudas y los huérfanos son un tipo de todas las personas que se encuentran desvalidas, impotentes e indefensas y que en sus aflicciones los cristianos somos los que debemos salir a ayudarles. Claro, tenemos que contextualizarnos. En la época de Santiago no habían viudas graduadas de la Universidad Francisco Marroquín, ni de la San Carlos, las viudas en la época de Santiago no sabían ni leer, no sabían escribir, las viudas en aquella época dependían absolutamente de sus esposos, de sus hijos, de sus familias.

Conozco a viudas que en lugar de darles hay que pedirles. Porque Dios las bendijo, trabajaron duro e hicieron una fortuna, un patrimonio, su esposo que era un hombre muy responsable las dejó con su casa propia, su carro propio, su cuenta propia y hasta les dejó un seguro de vida. Ella lloró cuando se murió, pero también le dio gracias a su esposo, por haber pensado en cuidar de ella. No la dejó en el abandono. Las viudas hoy en día, muchas viudas no necesitan el apoyo económico, material de la iglesia, ellas pueden apoyar a la iglesia, pero hay algunas viudas, huérfanos que sí necesitan y a éstos hay que ayudarlos.

Tenemos que darnos cuenta de esta gran realidad. No sólo debemos refrenar nuestra lengua, debemos ser socialmente responsables con aquellos que atraviesan aflicciones como las viudas, huérfanos y los pobres.  Hay pobres, cuando usted no es pobre, no sabe lo que significa que le regalen un pantalón nuevo o usado. Claro, las cosas han cambiado tanto, yo recuerdo que cuando era niño, tener un pantalón Jean, de lona roto era señal de pobreza, hoy entre más plata tienen más rotos usan los pantalones. Hoy mira a los empresarios, empresarios jóvenes de grandes empresas que salen a presentar sus productos en fachas, que dan ganas de regalarles una ofrenda. Han olvidado el buen gusto al vestir, han olvidado a ser presentables, andan en unas fachas increíbles, hoy en día regalarle un pantalón roto y viejo a alguien es un tesoro.

¿Cómo puede usted ayudar a alguien? Muchas veces cuando alguien enviuda no sólo necesita un abrazo, a veces necesita una ofrenda, muchas veces no una ofrenda de una sola vez, sino una mensual con la que usted puede ayudar a alguien de acuerdo a sus posibilidades. Toda ayuda es bienvenida, una canasta de pan, una carreta de supermercado, víveres, son una gran ayuda para la gente.

Por supuesto que lo debemos hacer y lo estamos haciendo acá, aún cuando hay muchos que no necesitan, pero nosotros vamos a donde necesitan atención médica, víveres, medicinas y vamos al campo. Ayudamos como en el asilo Cabecitas de Algodón, a niños enfermos y niños necesitados. Ayudamos a las víctimas de la tormenta Agatha, fuimos a la aldea Palamá y llevamos médicos, medicamentos, víveres, ayudamos con raciones en dos ocasiones a las víctimas de ese fenómeno natural que fueron alojadas en los centros de refugio de Mixco. Vamos a buscar a los que sí necesitan.

En todas las células cada vez que hay necesidad de ayudar a una persona que está en crisis, se le ayuda. Constantemente se visita las cárceles y se ayuda a las mujeres que están embarazadas que dan a luz, con leche, con pañales, otros recursos. Usted no sabía que allá en la cárcel Santa Teresa entran muchas mujeres embrazadas y ahí dan a luz, ¿cómo van a cuidar de esos niños? Créame, hay mucha necesidad, hay mucha gente que podemos ayudar. 1 Timoteo 5:3-16 dice “Reconoce debidamente a las viudas que de veras están desamparadas. Pero si una viuda tiene hijos o nietos, que éstos aprendan primero a cumplir sus obligaciones con su propia familia y correspondan así a sus padres y abuelos, porque eso agrada a Dios.

Una viuda que tiene hijos, una viuda que tiene familia es responsabilidad de los hijos y de la familia cuidarla, no es responsabilidad del Estado ni de la Iglesia, es de la familia, la responsable de cuidar a sus propios padres y abuelos. Tenemos que cuidar de nuestros viejos, sostenerlos y ayudarlos, por eso les hemos enseñado a los jóvenes guarden, inviertan, ahorren para que, cuando sean viejos, tengan como sostenerse.

La viuda desamparada, como ha quedado sola, pone su esperanza en Dios y persevera noche y día en sus oraciones y súplicas. En cambio, la viuda que se entrega al placer ya está muerta en vida. Encárgales estas cosas para que sean intachables. El que no provee para los suyos, y sobre todo para los de su propia casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo.

Es responsabilidad de cada familiar sostener a sus hijos, a sus padres, a sus abuelos, viudos y viudas, a veces un abuelo pudo con cinco hijos y cinco nietos no pueden con un abuelo.
En la lista de las viudas debe figurar únicamente la que tenga más de sesenta años, que haya sido fiel a su esposo y que sea reconocida por sus buenas obras, tales como criar hijos, practicar la hospitalidad, lavar los pies de los creyentes, ayudar a los que sufren y aprovechar toda oportunidad para hacer el bien.  No incluyas en esa lista a las viudas más jóvenes, porque cuando sus pasiones las alejan de Cristo, les da por casarse. Así resultan culpables de faltar a su primer compromiso. Además se acostumbran a estar ociosas y andar de casa en casa. Y no sólo se vuelven holgazanas sino también chismosas y entrometidas, hablando de lo que no deben.

Yo conozco a muchas así y no son viudas.

Por eso exhorto a las viudas jóvenes a que se casen y tengan hijos, y a que lleven bien su hogar y no den lugar a las críticas del enemigo. Y es que algunas ya se han descarriado para seguir a Satanás. Si alguna creyente tiene viudas en su familia, debe ayudarlas para que no sean una carga a la iglesia; así la iglesia podrá atender a las viudas desamparadas.

Así que tomen nota, aparte de su presupuesto, por encima de sus diezmos, ofrendas y ahorros, una cantidad para compartir con el necesitado. Hechos 20:33-35 “No he codiciado ni la plata ni el oro ni la ropa de nadie. Ustedes mismos saben bien que estas manos se han ocupado de mis propias necesidades y de las de mis compañeros. Con mi ejemplo les he mostrado que es preciso trabajar duro para ayudar a los necesitados, recordando las palabras del Señor Jesús: “Hay más dicha en dar que en recibir”.

Usted está trabajando duro, para guardar, para tener, está bien, pero no se olvide que también es para ayudar. Así que en su presupuesto debe apartar diezmos, la décima parte, ahorros, la décima parte o la parte que quiera, y aparte la ayuda a los necesitados. A veces los necesitados no están lejos, los tiene en casa. Ahí tiene hospedada a su suegra, ella también  come, es una dicha poder sostenerla, es nuestra responsabilidad.

La religión pura es refrenar la lengua y en segundo lugar ser generoso con los necesitados, pero hay un elementos más. Mire Santiago “La religión pura y sin mancha delante de Dios nuestro Padre es ésta: atender a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y conservarse limpio de la corrupción del mundo”. ¡Conservarse limpio!

Hay caminos en este mundo con mucha corrupción, hay mucha maldad, donde quiera que usted vaya, por donde quiera que usted se mueva, hay corrupción. Usted se mueve en la iniciativa privada, hay corrupción, se mueve en el Estados hay corrupción, da pena decirlo pero hay. Se meta usted por donde se meta en el mundo hay corrupción,  el religioso verdadero se conserva limpio, aunque ande en la corrupción. En otras palabras, usted puede ser diputado y guardarse de la corrupción en el Congreso. Puede ser maestro y guardarse de la corrupción en el magisterio. Puede ser policía y guardarse de la corrupción en la Policía, usted puede ser lo que sea y estar en donde sea y guardarse limpio. Esta es la religión pura y sin mancha: refrenar la lengua – cómo nos cuesta-, ser generoso con el necesitado y conservarse limpio. No debemos ser absorbidos por el sistema de pensamiento contrario al cristianismo y muchas veces hasta anticristiano. No debemos ser absorbidos por el sistema que domina la mente de los no creyentes y que es contrario a las enseñanzas del cristianismo.

Hoy el mundo a lo bueno le llama malo y a lo malo le llama bueno, no cedamos a la corrupción del mundo, conservémonos limpios. ¿Cómo hacerlo en esta época? Juan 17:15 “No te pido que los quites del mundo, sino que los protejas del maligno.” La clave para vivir en santidad y no dejarnos corromper por el mundo es no es salir de él, es vivir en él siendo el contrapeso de la injusticia y la corrupción. Donde quiera que estemos nosotros tenemos que ser la sal de la tierra. La sal no sólo le da sabor a la comida, evita la corrupción de la comida. Nosotros tenemos que ser sal, darle sabor y gusto a la vida, demostrarle a la gente que podemos ser felices viviendo como cristianos y que podemos ser freno, no solo a la lengua sino también a la corrupción. Así que tome cada decisión con la mente en Dios, su Señor. Hágase esta pregunta cuando tenga duda sobre cómo actuar, ¿qué haría Jesús si estuviera en mi lugar? ¿Qué haría Jesús si estuviera en mi lugar como juez, como policía, como maestro, como Presidente, como gerente, como padre de familia? ¿Qué haría Jesús si estuviera en mi lugar?

Además, arrepiéntase de sus pecados y conozca su fe. Conocer nuestra fe no es algo opcional, es un imperativo, leer  la Biblia todos los días. Le ofrecemos la Facultad de Liderazgo, inscríbase, es nuestro semillero de líderes y durante ocho meses usted puede aprender de Dios nuestro Señor, de la visión de la Fráter y cómo puede apoyar como líder la visión que el Señor nos ha dado, esta comienza el primer domingo de cada mes y están disponibles otros días y otros horarios, pregunte en el Centro de Información o llame al 22432243, practique su fe no sea un oidor sino un hacedor.

Recuerde traer todos los domingos su Biblia que es un libro de texto, un cuaderno de notas y escribir después de cada mensaje qué cambios hará en su vida a la luz de la enseñaza recibida, forme parte de un grupo de amigos que le ayuden a vivir su fe, asista a una célula, un grupo pequeño de miembros de la Fráter que se reúnen por las casas, pase al Centro de Información o llame al 22432243.

Nosotros podemos tener la religión pura y sin mancha. La religión pura y sin mancha es la que hace que le pongamos freno a la lengua, seamos generosos con el necesitado y nos conservemos limpios de la corrupción en el mundo.

Que esa sea nuestra firme resolución para el Señor, lo mejor de cada uno de nosotros

Escuche

La fe viene por el oir…

 

Vea

Como en casa aún en el extranjero…