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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

¿Alguna vez se ha enojado? Es increíble pensar que los cristianos tan bonitos, tan maduros, también vestidos, bien peinados, se enojen. Todos alguna vez nos hemos enojado, pero tenemos que aprender a manejar bien nuestras emociones, una de ellas se llama enojo, tenemos que aprender a ser lentos para reaccionar, el consejo bíblico es que seamos lentos, pero lentos para hablar, y lentos para enojarnos y prontos para escuchar. Ahí está la clave del control de nuestro enojo, como decimos en Guatemala no partir con la primera, dar tiempo, escuchar atentamente, no explotar a la primera. Recuerdo a un amigo que me dijo: -Pastor, llegué a mi casa, tipo 9 de la noche, normalmente llegaba tipo 7, y mi esposa estaba enojada, porque llegué tarde. En cuanto entré sentí el ambiente tenso, pesado y me empezó a reclamar por qué llegaba a esa hora, con quién estaba. Y ese regalo que traes quién te lo dio-. Él la dejó hablar, porque aprendió que debía ser pronto para escuchar y lento para la ira. Después que dijo un montón de cosas que no debió se levantó, él le dice – Sabes qué, ¿te acuerdas de aquella bolsa que perdiste y cómo te hace falta y que siempre estabas recordando? Pues vine tarde porque fui a buscarte una igual. Aquí está el regalo, es para ti, por eso me atrasé. ¿Cómo se sintió la señora en ese momento? Avergonzada.

Eso nos pasa a menudo a todos cuando somos prontos para hablar, tontos para enojarnos. Tenemos que aprender a ser lentos para hablar, lentos para enojarnos. La Navidad tiene una peculiaridad, se celebra con cohetillos, de niño me encantaba quemarlos, aunque no tenia dinero para comprarlos, porque apenas había para comprar el café, el pan y los tamales, pero yo empezaba ahí por noviembre a ver dónde quemaban cohetillos en las distintas actividades, siempre quedan algunos sin quemar. Los juntaba, los guardaba en un frasco y cuando ya llegaba la Navidad, tenía mi montón de cohetillos para quemarlos uno por uno. Y cuando alguien me regalaba el paquetillo de cohetes, los “despenicaba” y los quemaba uno por uno, pero el Señor siempre me ha bendecido y me ha provisto. Tenía un amigo que era hijo de la dueña de la tienda donde yo pedía fiado, era mi amigo, y éste  siempre hacía “gavetazos”, llegaba con cosas a mi casa, porque él vivía en una casita típica, yo vivía en una manzana de terreno donde había mucha área para jugar y ahí nos divertíamos. Un día llegó con un montón de cohetes en la bolsa. Nos pusimos a quemarlos, de repente hubo un cohete más largo y más grueso, a esos les decimos en Guatemala morteros, porque son mortales, esos tienen una mecha larga y como había mucho aire, mi primo, mi vecino y yo nos pusimos abrazados a encender con fósforo el mortero y lo encendió el vecino, porque era el primero que quemaba, tiró el mortero y no estalló, uno de niño y bobo cuando no estalla uno de esos cohetes, va a recogerlo. Esta vez le tocó al futuro Pastor de la Fráter, otra vez nos abrazamos, se encendió el mortero, lo tiré lo más pronto que pude y no estalló otra vez. ¿Qué hicimos? Allá íbamos los tres, esta vez le tocó a mi primo tomarlo, la mecha ya estaba corta, otra vez a encender el mortero, apenas se le puso el fosforito y estalló.

Yo pensé que me había quedado sordo, porque miraba a mis dos compañeros de travesuras gritar y yo no oía nada, solamente miraba los movimientos de la boca. -Hoy sí me quedé sordo-, pensé. Así como estaba solo oía un zumbido largo, de repente empecé a recuperar el oído y escuché cuando mi primo gritabas. “Me quedé ciego, me quedé ciego”. Y es que al estallar todos los papeles salen disparados por todos lados, al parecer parte del papel de china se le pegó en los ojos.

Las mechas pueden ser muy largas, pero se van quemando poco a poco hasta que estallan, ahí es donde debemos tener mucho cuidado, porque hay quienes son de mecha corta y explotan por cualquier causa, en cualquier momento, en  todo lugar. Conocemos a alguien que se enoja por cualquier cosa, porque es de mecha corta, no le pueden decir cualquier cosa, porque ya está discutiendo, hablan de todo, somatan de todo, gritan de todo y después van a pedir perdón. No conviene ser de mecha corta, de los que estallan rápido por cualquier causa, tenemos que aprender a escuchar.

Yo me he encontrado con personas que recibo y platico con ellas, pero realmente lo que hago es escucharlas, y después de media hora o una hora de oírlas, me dicen: – Pastor qué bonito es hablar con usted-. Yo no he dicho nada, sólo les he oído, porque algunos son así, hablan y hablan. Hay que aprender a escuchar y ser lentos para enojarnos. Proverbios 17:28 dice: “Hasta un necio pasa por sabio si guarda silencio; se le considera prudente si cierra la boca”. ¿Quiere ser considerado prudente? Cierre la boca. Escuchaba a un amigo que un día en el semáforo se detuvo detrás de un vehículo y sin saber por qué, empezó a retroceder  y se le encaramó en su auto. ¿Usted lo deja ir tranquilo? Un policía se le acercó y le dio un consejo: Sígalo, sígalo. Y se fue detrás del fugado, hizo un bosquejo del discurso que le iba a dar cuando lo alcanzara. Le dio alcance, se paró a la par de él y el cuate bajó la ventana, acarició una pistola que cargaba. Mi estimado amigo le dijo: Dios te bendiga mano.

¿Por qué? Porque usted tiene que ser prudente. Si usted con alguien que tiene la pistola en la mano empieza a reclamar, lo más probable es que si  le chocó su automóvil y se fue, además tiene la pistola, no va a tener empacho para gastarse unas cuántas balas para mandarlo a tocar el arpa y la sinfonía celestial. Hay que tener mucho cuidado, ser prudente., aún del necio cuando calla es contado como sabio.

¿Por qué se enoja uno? Muchas veces se enoja por celos y envidia, como el hermano del hijo pródigo que cuando vio que el menor regresó después de malgastar todo en el mundo y el papá le hizo fiesta, no se alegró de que hubiese vuelto. Se enojó de ver que su papá había recibido con los brazos abiertos a ese sinvergüenza, parrandero, mujeriego y disipador, pero así es Dios, ese padre es un ejemplo de Dios. Cuando usted vino a Cristo no vino, precisamente, como santo sino como pecador. Todos hemos venido a Cristo en calidad de pecadores. Dios, toma al que no es para avergonzar al que es, siempre y cuando haya arrepentimiento. El hijo pródigo se arrepintió, pero el mayor se enojó por sus celos y envidia.

Sea lento para hablar y enojarse. ¿Se enoja Jesús? Sí se enoja, ejemplo Juan 2. Nos cuesta a veces imaginarnos a Jesús enojado, pero lea lo que dice Juan 2:13-17  Cuando se aproximaba la Pascua de los judíos, subió Jesús a Jerusalén. Y en el templo halló a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, e instalados en sus mesas a los que cambiaban dinero. Entonces, haciendo un látigo de cuerdas, echó a todos del templo, juntamente con sus ovejas y sus bueyes; regó por el suelo las monedas de los que cambiaban dinero y derribó sus mesas. A los que vendían las palomas les dijo: — ¡Saquen esto de aquí! ¿Cómo se atreven a convertir la casa de mi Padre en un mercado? Sus discípulos se acordaron de que está escrito: «El celo por tu casa me consumirá.» Nadie se imagina a Jesús haciendo un látigo de lazos y latigueando a todo mundo ahí, todos se imaginan a Jesús siempre tranquilo, siempre sereno, siempre calmado, “como oveja fue llevado al matadero, enmudeció, no abrió la boca, delante de sus trasquiladores”, eso ocurrió en la cruz, pero en su ministerio varias veces se dirigió a los fariseos diciéndoles ¡hipócritas, generación de víboras! ¿Ustedes creen que eso lo decía así muy tranquilo? En tono molesto.

¿Qué es enojo? Enojo es ira, enojo es disgusto, enojo es molestia. ¿Ustedes creen que el Pastor de la Fráter se enoja a veces? Muy de vez en cuando, pero cuando se enoja se le nota, porque hay motivos de disgusto, de molestias, de ira, eso es enojo. Eso es lo que sintió Jesús cuando entró al templo. ¿Cometió pecado? No, resolvió el problema y cumplió la profecía que “El celo de tu casa me consume”. ¿Dios se enoja? ¿Cree usted que Dios no se enoja? Dios sí se enoja, vamos al libro 1 Reyes 11:1-11, hay muchos ejemplos en a Biblia de cuando Dios se enoja, pero les voy a compartir éste que creo es muy aplicable a nosotros: Ahora bien, además de casarse con la hija del faraón, el rey Salomón tuvo amoríos con muchas mujeres moabitas, amonitas, edomitas, sidonias e hititas, todas ellas mujeres extranjeras…

Yo sé que aquí hay varios que han tenido amoríos con muchas mujeres, pero éste es el peor, mire – …que procedían de naciones de las cuales el Señor había dicho a los israelitas: «No se unan a ellas, ni ellas a ustedes, porque de seguro les desviarán el corazón para que sigan a otros dioses.» Con tales mujeres se unió Salomón y tuvo amoríos. Tuvo setecientas esposas que eran princesas, y trescientas concubinas; todas estas mujeres hicieron que se pervirtiera su corazón. En efecto, cuando Salomón llegó a viejo, sus mujeres le pervirtieron el corazón de modo que él siguió a otros dioses, y no siempre fue fiel al Señor su Dios como lo había sido su padre David. Por el contrario, Salomón siguió a Astarté, diosa de los sidonios, y a Moloc, el detestable dios de los amonitas. Así que Salomón hizo lo que ofende al Señor y no permaneció fiel a él como su padre David. Fue en esa época cuando, en una montaña al este de Jerusalén, Salomón edificó un altar pagano para Quemós, el detestable dios de Moab, y otro para Moloc, el despreciable dios de los amonitas. Lo mismo hizo en favor de sus mujeres extranjeras, para que éstas pudieran quemar incienso y ofrecer sacrificios a sus dioses. Entonces el Señor, Dios de Israel, se enojó con Salomón porque su corazón se había apartado de él, a pesar de que en dos ocasiones se le había aparecido para prohibirle que siguiera a otros dioses. Como Salomón no había cumplido esa orden, el Señor le dijo: «Ya que procedes de este modo, y no has cumplido con mi pacto ni con los decretos que te he ordenado, puedes estar seguro de que te quitaré el reino y se lo daré a uno de tus siervos.

Dios tiene la mecha larga, pero tanto la quemamos, tanto la quemamos, tanto la quemamos, que un día lo hacemos explotar y cuando Dios explota se acaba Sodoma y Gomorra, cuando Dios explota se acaba nuestra vida, cuando Dios explota se termina su misericordia para nosotros. La Biblia dice que Dios es lento para la ira, grande en misericordia, Dios nos ha perdonado a todos una vez, dos veces, tres veces, un millón de veces. Dios es lento para la ira, pero no se atenga, porque un día la mecha va a estar tan corta que cuando usted detone su pecado el Señor va a explotar y usted va a morir. No se atenga. Dios es lento para la ira, pero eso no quiere decir que nunca va a sentir la ira. Dios es lento para enojarse, pero eso no quiere decir que nunca se va a enojar.

Tenemos que dominar nuestras emociones. Proverbios 19:11 dice: El buen juicio hace al hombre paciente; su gloria es pasar por alto la ofensa. No responda a la primera, no se enoje rápido, ya lo aconsejó aquel filósofo de las televisión mexicana, “pero no te enojes, tenga paciencia”, pase por alto la ofensa, vale la pena conservar la amistad, la familia. Efesios 4:26-27 es un consejo que hay que poner en práctica: «Si se enojan, no pequen.» No dejen que el sol se ponga estando aún enojados, ni den cabida al diablo.

Usted se puede enojar sin pecar, hay enojos que no son pecado, si se enoja no peque. Los cristianos no pierden sus emociones cuando se convierten, pero sus emociones deben purificarse. Algunos tipos de ira son pecaminosos y otros no, por eso dice: “no dejen que el sol se ponga estando aún enojados”, ningún sentimiento de ira debe durar más de un día, ningún sentimiento de ira, de enojo, de molestia debe durar más de un día. Muchos jefes nos hemos enojado alguna vez con un subalterno, nos enojamos, le decimos mil veces que no hiciera tal cosa y la vuelve hacer y la mecha larga se fue cortando, se fue cortando hasta que nos enojamos y ese día le dijimos: Mira, no te quiero volver a ver aquí en este trabajo, pasa a contabilidad para que te liquiden,  saludos.

Así debe ser. Al jefe más paciente le llega el momento en el que la mecha se le acaba. El padre más paciente llega el momento en el que la mecha se le acorta y explota con su hijo. Pero no hay que dejar que ese enojo pase el día. Ese mismo día hay que llamar al hijo, ese mismo día hay que llamar al hermano, ese mismo día hay que resolver el asunto y dormir en paz, sobre todo si el enojo es con su mujer, reconcíliese con ella antes de dormir. El enojo de hoy debe resolverse hoy, esa es la norma. Yo no le puedo decir a usted: no se enoje, por qué se vas a enojar, tarde o temprano le va a suceder, y cómo no se va a enojar uno de ver cuando están matando a la gente. ¿Es justo enojarse? Claro que es justo. Cómo no se va a enojar uno de ver que se están robando el dinero que no es de ellos en distintas instituciones públicas o privadas, claro que hay que enojarse, pero no viva enojado.

Proverbios 17:27 dice: “El que es entendido refrena sus palabras; el que es prudente controla sus impulsos”. Porque a veces el impulso es de violencia, de golpear, de agresión y en ese momento lo agarran a usted, la esposa toda golpeada al hospital y usted a la cárcel. Un matrimonio joven estaba viendo un desfile de aquellos de las tiendas Paiz, hace pocos años, estaba sentado con su señora en eso pasó alguien atropellándola y él dijo: -Éste que se cree, por qué está atropellando a mi señora-. Se le olvidó que era cristiano, no refrenó sus palabras, no controló sus impulsos y le dio un puñetazo. El otro controló sus palabras, refrendó sus impulsos y se fue. Al rato regresó con la policía. El hermanito fue a parar a la cárcel, por no refrenar sus palabras. Le dio paso libre a sus impulsos.

Si tiene el deseo de somatar a alguien, aguántese, tampoco le digo aguántese y al rato llama a sus primos, aquellos que les pagan para matar  a alguien, contrólese, refrene sus impulsos. Contrólese, de lo contrario puede sufrir las consecuencias.

Proverbios 14:17: “El iracundo comete locuras, pero el prudente sabe aguantar”. ¿Qué hacer para no caer en la ira humana que habla Santiago? Aguatarse, refrenarse, controlarse y, sobre todo, despojarse de toda inmundicia. Santiago 1:21 dice: “Por esto, despójense de toda inmundicia y de la maldad que tanto abunda, para que puedan recibir con humildad la palabra sembrada en ustedes, la cual tiene poder para salvarles la vida”. Si usted se rodea de gente inmunda y de gente pecaminosa, de gente malvada, ¿cómo va a ser? Inmundo, pecaminoso y malvado, el que anda entre la miel, algo se le pega, si usted anda con gente iracunda, con gente violenta, al rato usted va a ser iracundo, violento igual que ellos y se va a ver involucrado en situaciones difíciles. Despójese de toda inmundicia y eso tiene que ver con personas que representan maldad e inmundicia, ¿por qué tiene que andar con secuestradores? ¿Por qué tiene que andar con delincuentes? ¿Por qué tiene que andar con criminales?

Uno tiene que saber con quién se junta. Las malas amistades corrompen las buenas costumbres. ¿Qué quiere decir inmundicia? Suciedad, porquería, basura, marranada. Hay que limpiarse de eso, para recibir con humildad la Palabra sembrada, la cual tiene poder para salvarle la vida, dice la Escritura.

2 Timoteo 3:15 dice  Desde tu niñez conoces las Sagradas Escrituras, que pueden darte la sabiduría necesaria para la salvación mediante la fe en Cristo Jesús. Muchos acá conocemos la Palabra desde nuestra niñez, dejemos que esa palabra haga fruto en nosotros. No nos apartemos del camino. Salmo 119:105 ¿con qué limpiará el joven su camino, de toda inmundicia, de toda porquería, de toda maldad, de todo peligro? Con guardar Su Palabra. Si usted  no quiere verse en porquerías, no quiere verse en inmundicia, no quiere que Dios se enoje con usted, lo que tiene que hacer es guardar la Palabra de Dios

Escuche

La fe viene por el oir…

 

Vea

Como en casa aún en el extranjero…