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Lea

La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Un  día de estos sacando conversación resulté platicando con un agente de seguridad en un restaurante, estaba esperando a un amigo y el amigo no llegaba, tampoco quería entrar. Luego de tomar confianza me contó de sus aventuras amorosas y de la infidelidad a su esposa. Al enterarse que yo era cristiano me dijo que todas las mañanas oraba, y le decía a Dios que amaba a su esposa, pero que le era infiel con otras mujeres, pero  que la culpa era de Él. Hay quienes, en medio de la tentación, tienden a echarle la culpa a Dios por su pecado. Empero, también hay otros que no le echan la culpa a Dios sino al diablo. Un amigo andaba con un dolor de columna, no fue a trabajar como tres días, porque estaba en su automóvil detenido cuando otro se le fue a empotrar atrás. Se baja, sale y le dice al señor que lo impactó.

- Mire, mi jefe, ¿qué pasó?

- Cállese usted, el diablo que se cruza.

- A cuenta de qué el diablo en un accidente. Nada que el diablo -le dijo-, por andar corriendo, por andar despistado en la calle se viene a chocar conmigo.

Hay quienes buscan echarle la culpa a Dios por la tentación y los pecados que comenten, hay otros que se la echan al diablo, pero usted y yo sabemos que no es omnipresente, no puede estar en todos lados. Dios es omnipresente, Él es el creador, el diablo es una criatura, un ángel de luz que se rebeló ante Dios, porque quiso ser igual a Dios, fue expulsado del cielo con otros ángeles que se le unieron, que son los demonios.

No es omnipresente, no está en todos lados, tampoco es omnisciente, no conoce todo, estos son atributos de Dios, tampoco es omnipotente, no lo puede todo.

Sabemos que la Biblia llama al diablo el tentador, ¿quién es el verdadero tentador, quién es entonces el que me tienta a mí y me seduce para que yo caiga en el pecado? Porque si yo voy a identificar al tentador, yo puedo entonces describir a mi enemigo, yo puedo entonces hacer algo para vencer la tentación y si no voy a experimentar ese dolor de fallarle a Dios, no sólo el cargo de conciencia sino el Espíritu Santo que es contristado en nosotros, y tener las consecuencias de muerte en nuestra vida.

Hemos venido estudiando el libro de Santiago, libro que fue escrito por un hermano del Señor Jesús, un libro que fue escrito a cristianos que eran judíos y que habían sido dispersados, probablemente por una persecución que se dio en Jerusalén donde estaban, y se dispersaron en todo el imperio romano. Santiago, entonces, les escribe a ellos para animarlos en su fe.

Abra su Biblia en el libro de Santiago 1:13 “Que nadie, al ser tentado, diga: «Es Dios quien me tienta.» Porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni tampoco tienta él a nadie”. Seguramente en medio de la persecución, en medio de la pobreza, algunos de ellos habían cometido distintos pecados y le estaban echando la culpa a Dios, porque si Dios pusiera la tentación ¿quién podría resistirse a la tentación del Todopoderoso? Santiago dice: “Que nadie, al ser tentado, diga: «Es Dios quien me tienta.» Porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni tampoco tienta él a nadie”. Todos sabemos que Dios es santo, es puro, no puede ser tentado, nunca va a pecar, su esencia es santidad y así como Él no puede ser tentado en ningún momento. Tampoco le va a mandar a una mujerona de 1.80 operada por todos lados, con ropa que se le encogió, a la puerta de su casa cuando no hay nadie, más que ella y usted. Dios no es el que tienta, Dios no busca el mal en  nosotros, es más, si lee los versículos 16-17 dice: “Mis queridos hermanos, no se engañen. Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, donde está el Padre que creó las lumbreras celestes, y que no cambia como los astros ni se mueve como las sombras.

Es más, Dios en lugar de enviar tentación, es el dador de todo regalo, de todo don perfecto. La Biblia dice que Dios hace salir el sol sobre justos e injustos y hace que llueva sobre justos e injustos, Dios es bueno, y no sólo eso, dice que no cambia como los astros ni se mueve como las sombras. Es el dador de lo bueno, y no quien nos da cosas buenas un mes y luego un mes de malas. Dios no es como algunos jefes que llegan en la mañana contento y al otro día todos se asustan. Dios no es lunático, Dios es bueno, el no tienta a nadie. La Biblia dice en Hebreos 13:8 “Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos”. En otras palabras, en lugar de actuar destructivamente contra nosotros, Dios actúa constructivamente, Él nos dio el perdón de pecados.  Por eso el versículo 18 dice: “Por su propia voluntad nos hizo nacer mediante la palabra de verdad, para que fuéramos como los primeros y mejores frutos de su creación”. Nos hizo nacer, se refiere al nuevo nacimiento. Jesús dijo: De cierto, de cierto, te digo, te es necesario nacer de nuevo. Cuando la Biblia dice acá que el Señor nos puso como los primeros y mejores frutos de la creación, el nacimiento, se refiere al nacimiento a una nueva vida. Usted puede tener 20, 40, 60, años y haber cometido cualquier cantidad de pecados, pero si viene con fe y se arrepiente, los confiesa y se aparta, dice la Biblia que alcanza misericordia, y entonces nace a una nueva vida. Dios cambia la vida de las personas, Dios no sólo cambió al mundo, estableció los principios para que tengamos paz, armonía, salud en nuestro cuerpo, vida, esperanza.

Dios no es el tentador, de Él viene lo bueno, busca construirnos, busca bendecirnos, ¿quién es entonces el tentador? ¿Quién es el que nos presenta la tentación? La respuesta la encontramos leyendo los versículos 14-17 “Que nadie, al ser tentado, diga: «Es Dios quien me tienta.» Porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni tampoco tienta él a nadie.” Todo lo contrario, cada uno es tentado cuando sus propios malos deseos lo arrastran y seducen. Luego, cuando el deseo ha concebido, engendra el pecado; y el pecado, una vez que ha sido consumado, da a luz la muerte”.

Dios no es el tentador, porque de Él viene lo bueno, si el diablo no es el tentador, entonces ¿quién es? ¡El mal está en nosotros! Cuando sus propios malos deseos lo arrastran y seducen. El deseo no es pecado, el dejarse arrastrar y seducir por el deseo sí. ¿A cuántos les gustan las mujeres? ¿A cuántas les gustan los hombres? Ese deseo no es pecado. Tome en cuenta que el deseo no es el pecado, son los malos deseos. ¿Cuáles son los malos deseos? En otra parte de la Escritura se les llama deseos engañosos, porque el propósito es destruirnos, presentan algo y nos dan otra cosa, ofrecen paz y nos traen guerra. Ofrecen amor y traen temor, ofrecen placer y traen dolor. El deseo no es pecado, pero sí dejarse arrastrar y seducir por los malos deseos.

¿Cuál es el proceso  de la tentación que enfrentamos? Si el mal está en mí. Dice la Biblia que los malos deseos nos seducen y arrastran, pero tomemos en cuenta que no llegan por si solos, un deseo es malo porque yo pienso lo contrario de lo que Dios quiere que piense. Cuando era estudiante en el colegio se jugó una broma, se dejó en el suelo un billete atado a una pita y cuando alguien pasaba y lo miraba e intentaba recogerlo se tiraba del cordel. Hasta ahí nada malo, pero cuando se perseguía el objeto se tenían otros pensamientos, no entregarlo sino comprar chucherías en la tienda de la esquina. El deseo nació cuando pensó qué podía hacer con eso. Eso equivale a cuando usted va en la calle y mira un mujerón, cuando usted señora va en la calle y mira a un hombre y piensa por qué no lo conocí antes. Entonces peca. Todo nace con los pensamientos. La mente no puede registrar un pensamiento verdadero real o uno imaginario, la mente sólo ve pensamientos. La Biblia dice que los malos, los propios malos deseos lo arrastran y lo seducen. ¿Sabe qué pasa después que usted piensa y nace el deseo? Usted y yo cometemos pecado.

Muchas veces el mismo tentador, el diablo, los demonios, o este mundo que está lleno de maldad nos presentan la tentación tan linda y una vez que caemos vemos la realidad y eso es les que la Biblia llama muerte. La Biblia dice que todo pecado es digno de muerte, no sólo muerte física sino muerte eterna. El acusador muestra el video de su pecado. Así opera  la tentación. ¿Quién es el verdadero tentador? Yo, ¿dónde comienza la tentación? En mis pensamientos, en el deseo. Yo me embarazo del deseo, dejo que madure y lo paro, doy a luz muerte, dice la Escritura, porque pequé.

¿Cómo podemos la tentación? Vencer al tentador,  que usted y yo llevamos dentro. Todo comienza con el pensamiento. El objeto de la tentación puede ser televisión, mujeres. Hay quienes les gusta enseñar mucho. Yo le voy a dar un consejo, si usted está casada enséñele a su marido todo lo que quiera. Porque en la calle se convierte en objeto de tentación para todos los hombres. El hombre que es débil, en ese momento, no piensa en lo que debe pensar que es bonita, pero debe decir con permiso, soy casado.

¿Qué hacemos si todo comienza con un pensamiento? Pensemos como dice la Escritura en Filipenses 4:8 “Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio”. Pensemos sólo en lo que sea excelente y merezca elogio y ahí vamos a evitar que el mal deseo surja en nosotros. Debemos  pensar solamente en lo que sea excelente. Jovencito, señorita, ustedes que son novios, si usted empieza a pensar en su novia lujuriosamente ella va a terminar perdiendo  su virginidad, embarazándola.

Pensemos en lo que es excelente o merezca elogio. Si criticamos a una persona, caemos en el pecado de calumnia, porque no estamos pensando en lo que es excelente. El que no me conoce  no me puede juzgar, como yo tampoco puedo juzgar  a usted si no lo conozco. A veces uno conoce a la gente y la primera impresión es que es orgullosa, y cuando lo tratan a uno es un pan de Dios, un amor, una buena persona, bien buena gente, agradable. Piense entonces sólo en lo que sea excelente y merezca elogio, ¿qué hacer entonces cuando un pensamiento llega? Va en la calle, mira el objeto del deseo, piensa en el objeto de deseo y siente el deseo. El ser humano es el único ser que estimula la respuesta, tiene un período para la toma de la decisión, ahí usted y yo lo que tenemos que hacer es cambiar el pensamiento por uno que sea excelente o merezca elogio. Si nos embarazamos del pensamiento, concebimos el deseo, pasan los nueve meses, pecamos y damos a luz muerte, solo que esos nueve meses son nueve segundos.

Alejémonos de personas, lugares o cosas que nos hagan caer. Aléjese de los lugares que lo hacían caer, no busque que el pasado vuelva a su vida. Aléjese de cosas. El internet es una bendición, nos facilita el trabajo, nos permite estar en contacto con gente en tiempo real, pero el internet como tiene tanta bendición tiene también tanta basura y tanta maldición, y con un click usted y yo podemos estar viendo cualquier cantidad de mujeres y hombres desnudos. Cuidado con la computadora, no sólo los patojos, también los señores, las señoras, alejémonos de personas, lugares o cosas que siembren malos pensamientos en nosotros.

Quiero finalizar dejando esto en su corazón. Aléjese de personas que se llaman cristinas y no viven como tales. El apóstol Pablo dijo en 1 Corintios 5:9-11 “Por carta ya les he dicho que no se relacionen con personas inmorales. Por supuesto, no me refería a la gente inmoral de este mundo, ni a los avaros, estafadores o idólatras. En tal caso, tendrían ustedes que salirse de este mundo. Pero en esta carta quiero aclararles que no deben relacionarse con nadie que, llamándose hermano, sea inmoral o avaro, idólatra, calumniador, borracho o estafador. Con tal persona ni siquiera deben juntarse para comer”.

A veces el mal no sólo está en mí, el objeto de la tentación es un miembro de mi misma iglesia, tal vez tiene amigos que pecan mucho con su lengua, son calumniadores. ¿Sabe que la calumnia es la acusación falsa hecha maliciosamente para hacer daño? Calumniar es atribuir a alguien falsamente y con malicia actos o intenciones deshonrosos. La calumnia es pecado, porque destruye reputaciones, destruye relaciones. Cuidado con la refacción en la célula, cuidado con los desayunos, almuerzo y cenas ociosas, donde la gente empieza hablar y hablar, hablar, y entonces alguien que está amargado, que está lastimado empieza a sembrarle cizaña en su corazón y usted empieza a pensar algo y empieza a sentir rechazos contra una persona que ni conoce. Empieza a rechazar a su jefe de servidores, a su líder de célula, a su Pastor, a su mejor amigo, simple y sencillamente porque el objeto de la tentación se lo puso un amigo cristiano, empezó a hablarle a usted. Si algo destruye a la empresa, destruye a la iglesia es la gente que habla mal por envidia, por orgullo, porque son bocones.

Yo pienso que todo aquel que está en contra de toda decisión quiere el puesto del que toma las decisiones. A veces no nos emborrachamos, no cometemos pecados de tipo sexual, no estafamos a nadie, pero tenemos una boca que mata vidas, tenemos una boca que mata gente. Esto no debe existir  en medio de nosotros. Podemos vivir en santidad, porque Dios no nos pide algo que no podamos lograr, el dice: Sean santos porque yo soy santo.

Finamente, todo comienza, en lo que yo pienso, deseo y siento. Yo cometo el pecado y recibo muerte, experimento entonces lo que la escritura dice, que Adán y Eva experimentaron: miedo, vergüenza, culpabilidad.

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