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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Cuando la fe genuina es probada hasta en los partidos de fútbol se ve a la gente llorar, hemos viste llorar a los que pierden amargamente en los campos de fútbol en África. Yo le decía a Marcela Gándara y a su grupo la semana pasada -cuando estaba jugando México y por alguna razón no pudo ganar,  estaban un poquito tristes – ¿me ven a mi triste, me ven preocupado, me ven a mí estresado? No les dije, porque no enviamos a nuestra selección a esa competencia, para qué estar sufriendo como ustedes sufren, mejor estamos aquí felices alabando al Señor. Alégrese porque Jesús siempre gana. Pero así como sufre la gente, porque pierde su equipo, mucho más sufren los cristianos cuando pierden a un ser querido, eso causa dolor, eso causa sufrimiento, lamentablemente  nos ha tocado ver a muchos  queridos amigos y hermanos nuestros sufrir el amargo dolor de la muerte de un ser querido.

Apenas la semana pasada les compartía de un joven de 24 años que iba a su trabajo el sábado a las 7 y media de la mañana. Fue interceptado por unos delincuentes que se lo llevaron, le robaron su carro, lo asesinaron. Tuvimos que llorar y sufrir con toda la familia la muerte de este jovencito. Y así, hace un par de años, un querido amigo nuestro fiel de la Fraternidad Cristiana de Guatemala saliendo de su trabajo fue acribillado, falleció.

Les estoy hablando de familias cristianas, no familias escépticas  o alejadas de Dios, sino familias cristianas que sufren este tipo de situaciones tan duras. Precisamente esta mujer que sufrió la muerte de su esposo hace dos años, muy conocida de nosotros, muy amada, escribió una carta en facebook a los dos años de pasar esa prueba genuina de su fe, lea con atención lo que ella puso: “Es increíble como una llamada telefónica cuando menos la esperas cambia la vida, lo que más temías te avisan, lo que menos creías te anuncian, y empieza un proceso interminable. Han pasado 2 años desde ese día cuando nos avisaron que teníamos que ponernos la armadura de Dios, porque lo que venía no era fácil. Nos avisaron que el Señor había decidido que los planes para mi esposo eran otros, y que su trabajo en la tierra había terminado. Pero contar la historia es bonito, hasta aburrido suena, pero ¿Qué haces con la ausencia? ¿Con la necesidad de hablar con esa persona? ¿Qué haces cuando hay que tomar una decisión y no está? ¿Qué haces cuando lo buscas y por más que busques no lo encuentras?

Es difícil levantarse al otro día y salir con la frente en alto, con el llanto en la garganta sostenido, comunicando que las cosas siguen igual, es complicado cuando lo que te demanda el cuerpo es acostarte porque no tienes fuerzas para seguir, es difícil por momentos confiar y creer que Dios tiene todo bajo control cuando las circunstancias dicen lo contrario, es allí donde se hace viva la fe, donde lo que has leído de Job viene a tu mente y tratas de ponerlo en práctica o al menos de decirlo en voz alta para ti mismo para no desmayar. Es difícil aparentar fortaleza cuando lo que quieres es gritar al mundo que te duele, que ya no quieres seguir viviendo, porque no te interesa, y lo único que quieres es encontrarlo y abrazarlo.

Pero ¿Saben? allí entendí lo que dice la Palabra que Dios es como un papá fiel, paciente, amoroso, porque espera que se te pase el berrinche, el reclamo, espera que querrás ser abrazado por él de nuevo, y en ese momento te toma en sus brazos y te dice al oído: NO TEMAS YO ESTOY CONTIGO, TENGO PLANES DE BIEN Y NO DE MAL, SOLO ESPERA Y VERAS MI GLORIA EN TU VIDA, Y VERAS QUE ESTO ES DIFICIL PERO LO QUE TENGO PARA TÍ ES MEJOR! No ha sido fácil, ha sido TERRIBLEMENTE DIFICIL, TERRIBLEMENTE DOLOROSO, y no puedes más que vivir el día a día, confiando que esto pasará.

Quiero aprovechar para agradecerle a mis hijos, por pelear la batalla espiritual por mí, por luchar en esos meses de abandono por mí, por clamar por que volviera a ser la mamá que ellos estaban acostumbrados, por levantar fortalezas de oración a mi alrededor, Gracias Hijos por tenerme paciencia, Por amarme tanto, por soportar cosas inimaginables.

En muchas ocasiones yo le dije a mi esposo, que tenía mucho miedo por lo feliz que éramos como familia, que me preocupaba tanta bendición, que todas las personas pasaban por momentos duros en la vida, y que yo temía que nos llegaran esos momentos a nosotros, sin imaginar que vendría más tarde, y EL ME CONTESTABA: NO TE PREOCUPES, DIOS TIENE TODO BAJO CONTROL, y vaya que tiene todo bajo control!!!

Hoy, cuando veo hacia atrás, y veo el camino recorrido, me sorprendo de la fortaleza que hemos tenido, y nos damos cuenta que solo tomados de la mano de Dios hemos podido caminar y seguir viviendo.

Así que tú que lees esto, te invito a que disfrutes de los momentos insignificantes con tu gente, ámalas, abrázalas, quiérelas, porque llega un día en que lo único que tienes en tu memoria de recuerdo es lo que permanece”.

¿No creen que valga la pena que nosotros nos preparemos para cuando vengan las pruebas a nuestra fe? Aquí tenemos gente como esta mujer que ha pasado por una gran prueba, hay gente aquí que está pasando ahora por una gran prueba y hay otros que están aquí a punto de entrar en la gran prueba. Todos debemos estar listos para cuando nos llegue el momento, si usted tiene cerca a su familiar, a su esposa, su esposo, a su hijo, le doy segundos para que en estos momentos se voltee, lo bese, lo abrace y le diga: -Te quiero, perdona que no te lo he dicho durante los últimos 30 años, pero hoy te digo que te quiero.

Es importante aprovechar estos momentos, a veces parece insignificante un momento en el cual nos juntamos para desayunar, almorzar o refaccionar, merendar, pero es importante aprovechar cada instante de la vida y vivir al día de hoy como si fuera el último día de nuestra vida y prepararnos para cuando el Señor nos permita pasar por dificultades. Las pruebas siempre llegan a cristianos y a no cristianos, al igual que a esta mujer, nos llegan situaciones tristes y difíciles, enfermedades, despidos, falsos testimonios, calumnias, accidentes, muerte y cuanto problema puede presentársenos. Las pruebas y dificultades llegan a nuestra vida. La diferencia no está en lo que nos ocurre, la diferencia está en cómo reaccionamos ante lo que nos ocurre.

Dos hombres estaban en una cárcel, uno veía lodo y el otro miraba las estrellas, cómo la perspectiva de dos personas en la misma circunstancia puede variar. Dos son despedidos de la misma empresa, uno sale triste y llorando pensando que se acabó su fuente. Y el otro sale diciendo: Que bueno, ahora tengo la oportunidad de hacer algo diferente, algo mejor. Nosotros tenemos que reaccionar bien, positivamente.

Hoy continuamos con el estudio de la epístola de Santiago, que precisamente así ha comenzado hablándonos de las pruebas, este libro escrito por un hermano de Jesús que se convirtió en líder de la iglesia primitiva, en su primer capítulo nos habla de la actitud que debemos tener cuando nos enfrentamos a diversas pruebas. Santiago 1:2-4 dice  “Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia. Y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada”.

Cuando se encuentra en una prueba, tiene la gran oportunidad de desarrollarse, de crecer, de madurar, de hacerse completo, de perfeccionar su carácter, su mentalidad, su espiritualidad, sin pruebas no hay graduación.  En un acto de graduación, en un examen público de un médico, de una médica y cirujana y usted está pensando “que bien que está saliendo”. Pero sin esa prueba no podría graduarse. Hay nervios, hay estrés, hay desvelo, hay preocupación, pero al pasar esa prueba ya sale completa la estudiante, con su título de médico y cirujano. Si la prueba muchas veces nos aflige y nos causa dolor o tristeza, ¿por qué dice la Biblia que debemos sentirnos dichosos? Pareciera un contrasentido. “- ¿Qué dijo el doctor? – Que tenía cáncer-”. Dichoso usted, suena como un contrasentido. ¿Qué le pasó? Me robaron el carro. Dichoso usted. Cuando secuestraron a mi hijo, dichoso. Suena como al revés, como un contrasentido el hecho que una persona esté pasando por una prueba difícil y que se sienta dichoso. Lo más probable es que los judíos cristianos tal como dice acá, que vivían dispersos en el mundo a quienes les escribe Santiago, estaban enfrentando pruebas tan duras. Los cristianos al principio fueron perseguidos por su fe, y eso los obligó a salir huyendo de sus naciones y al huir, por donde quiera que iban sufrían.

Y sin embargo, esta gente que está en el exilio sufriendo las consecuencias, en el extranjero, es a las que Santiago les escribe y les dice: “Dichosos, considérense dichosos por estar en esas diversas pruebas”. ¿Por qué? ¿Por qué debemos sentirnos muy dichosos cuando nos enfrentamos a diversas pruebas? Porque la prueba de una fe genuina o una fe que ha pasado la prueba permanece hasta el fin. Un cristianos que ha pasado pruebas y las ha superado, un cristiano que ha tenido la oportunidad de sufrir enfermedad, de sufrir despido, de sufrir ataques, de sufrir calumnias, de sufrir tristezas, de sufrir luto, si logra pasar la prueba ese personaje cristiano permanecerá hasta el fin.

La fe que cree en el Dios de la Biblia, en el Creador Todopoderoso si es genuina permanecerá hasta el fin. En el versículo 3 dice Santiago: “pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia. Y la constancia debe llevar a feliz término la obra…”.

Tenemos que aprender a confiar en Dios y para ser constantes es necesario pasar la prueba. Quien cree en Dios para salvación, para vida eterna y para su fortaleza en medio de cualquier situación, no debe preocuparse si la prueba llega, pues sabe que en medio de cualquier prueba su fe en Dios le sostendrá. Dios es grande, es fiel, nos pone a prueba cuando decimos que tenemos fe, decimos que el ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen y los defiende, pero a ver si creemos lo mismo cuando nos llevan secuestrados, cuando estamos enfermos a punto de morirnos o cuando nos ponen la pistola enfrente, pero yo quiero decirles una cosa, cuando pasamos cada prueba nos hacemos más constantes, más consistentes. Jesucristo dijo en Juan 16:32- 33  Miren que la hora viene, y ya está aquí, en que ustedes serán dispersados, y cada uno se irá a su propia casa y a mí me dejarán solo. Sin embargo, solo no estoy, porque el Padre está conmigo.3 Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo”.

Por eso la pregunta es ¿abandonarían entonces su fe estos judíos cristianos a quienes les escribió Santiago por causa de la persecución y la pobreza? Por supuesto que no, Cristo Jesús era su máximo ejemplo de sufrimiento y de fe en medio del sufrimiento. Cuando Jesús se quedó solo, cuando Jesús se quedó perseguido, cuando Jesús se quedó luchando en el Getsemaní solo, brotaban de su frente gotas de sudor como de sangre, dice la Biblia que como cordero fue llevado al matadero, enmudeció y no abrió su boca, no se quejó, porque aprendió a que la prueba pasa. Una cosa he aprendido en la vida, las pruebas son temporales, la gente creyente es permanente, porque pruebas vienen y prueban van, pero los que creemos en Cristo permanecemos para siempre y estamos listos para seguir a delante en la vida del Señor.

Somos dichosos, porque la prueba de una fe genuina nos hace maduros y completos, busque a un creyente maduro, a un creyente completo y encontrará a una persona que ha pasado muchas pruebas, pruebas de mucha clase. Yo no creo que un cristiano pueda decir: Yo jamás he tenido un problema, yo jamás he tenido una aflicción, yo jamás he tenido una angustia, porque la fe siempre es probada. No existe machete que corte bien la caña que no haya sido antes templado a altas temperaturas de fuego. No existe olla de barro para cocinar frijoles que funcione bien, si antes no ha sido sometida al horno de fuego para que ese barro se cocine de tal manera que no permita que se le salga el caldo de los frijoles.

Cada vez que pasa por una prueba, se parece más a Cristo. Cuando logra aprobar esa prueba, se va formando en usted la imagen de Jesús, que es nuestro ejemplo de que soportó la cruz y soportó el dolor, pero permaneció y por eso hoy es Rey de reyes y Señor de señores, nuestro salvador. Por eso somos dichosos cuando pasamos por una prueba, porque mantenemos la fe hasta el fin, salimos siendo más maduros, más completos y fuertes y más a la imagen y semejanza de nuestro Señor. Por eso en medio de la prueba cumplamos lo que dice el autor de Hebreos, en 12:2-3 “Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo”.

Las pruebas pasan, son temporales. De pronto usted ya va a pasar la prueba económica y va a andar otra vez con el rollo de billetes en la bolsa, para que pueda diezmar, dar una ofrenda generosa después en la iglesia, para que pueda ayudar a los necesitados, que pueda socorrer a los que perdieron su casas como consecuencia de la tormentas Agatha. Es importante que nosotros pasemos esas pruebas.

1 Pedro 1:3-9 dice: “¡Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo, para que tengamos una esperanza viva y recibamos una herencia indestructible, incontaminada e inmarchitable. Tal herencia está reservada en el cielo para ustedes,  a quienes el poder de Dios protege mediante la fe hasta que llegue la salvación…

Noten, Dios nos protege mediante la fe y es por la fe que creemos en Dios y en su Palabra, que nos podamos proteger hasta que llegue la salvación … que se ha de revelar en los últimos tiempos. Esto es para ustedes motivo de gran alegría, a pesar de que hasta ahora han tenido que sufrir diversas pruebas por un tiempo. El oro, aunque perecedero, se acrisola al fuego. Así también la fe de ustedes, que vale mucho más que el oro, al ser acrisolada por las pruebas demostrará que es digna de aprobación, gloria y honor cuando Jesucristo se revele. Ustedes lo aman a pesar de no haberlo visto; y aunque no lo ven ahora, creen en él y se alegran con un gozo indescriptible y glorioso, pues están obteniendo la meta de su fe, que es su salvación.

En medio de las pruebas pidamos sabiduría a Dios para enfrentarlas, no sólo con determinación y fuerza, no sólo aguantar, soportar, es afrontarlas con fe y con un ingrediente más que se necesita en medio de ellas, sobre todo a nivel de las decisiones. Ese ingrediente es la sabiduría que Dios da para tomar las decisiones correctas, porque en medio de la prueba usted tiene que tomar decisiones. En medio de todas las situaciones se necesita sabiduría.

Santiago en los versículos 5 -8 nos dicen: “Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie. Cuando está en medio de una prueba, necesita sabiduría para tomar decisiones, a veces en medio de las pruebas tomamos decisiones festinadas, arrebatadas, impulsivas, y las decisiones que tomamos no son las mejores. Es importante, entonces, pedir a Dios sabiduría para tomar decisiones acertadas.

Continuemos con la lectura,  6 Pero que pida con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento. Quien es así no piense que va a recibir cosa alguna del Señor; es indeciso e inconstante en todo lo que hace. Muéstreme una persona indecisa e inconstante y yo le voy a mostrar a esa persona que es así porque duda, la gente que duda se pasa con un pie en el aire, en vez de dar el paso, está dudando, délo de una vez. Tome la decisión,  hay que pedir al Señor sabiduría y pedirla con fe. A veces estamos en medio de un proyecto en el que  tenemos que tomar decisiones pronto y necesitamos sabiduría, no nos podemos sentar frente al Mar Rojo a tener una larga sesión, si cruzamos no cruzamos, porque si no tomamos la decisión de lanzarnos, el faraón nos va alcanzar y nos va a ser trizas y nos va a llevar otra vez a la esclavitud. Hay momentos en los que ya no hay tiempo para hacer más análisis. John Maxwell bien dice: análisis =parálisis. Hay quienes entran a tanto análisis que caen en una parálisis y por eso es que no caminan, no avanzan, no se gradúan.

Dios es generoso, pero el que vive dudando no recibirá nada, es como las olas del mar que no están fijas, van y vienen, bajan, suben, se forman y se mueven de un lado a otro hasta reventar en la playa y se acaba. Dios puede, dice el que duda, cinco minutos después dice Dios no puede. Si usted cree, sea constante y firme en su decisión.

Santiago en los versículos 9-11 nos dice: El hermano de condición humilde debe sentirse orgulloso de su alta dignidad, y el rico, de su humilde condición. El rico pasará como la flor del campo. El sol, cuando sale, seca la planta con su calor abrasador. A ésta se le cae la flor y pierde su belleza. Así se marchitará también el rico en todas sus empresas”.

Nos dice Santiago 1:12 Dichoso el que resiste la tentación porque, al salir aprobado, recibirá la corona de la vida que Dios ha prometido a quienes lo aman”.

El rico y el pobre son probados por igual y  aquí en nuestra sociedad creemos que el rico es más que el pobre, pero cuando llega la muerte, tanto el rico como el pobre se mueren. He ido a visitar a los hospitales a ricos y pobres y los dos están igualmente desnudos, los dos están igualmente conectados, inyectados, igualmente se mueren. La muerte es la gran igualadora de los hombres. La diferencia entre un rico y un pobre no está en su estatus económico, está en su fe en Cristo Jesús. Si usted pasó la pruebas no importa que sea rico, que sea pobre, usted recibirá la corona de la vida eterna y allá delante del Señor no le van a preguntar ¿usted es rico, usted es pobre, donde vivía usted en la barranca, usted en la Cañada? No importa, donde viva, lo que importa es que usted sea aprobado en su fe.

Cuando muera alégrese, esa va a ser la última prueba, ya no para usted sino para los que se quedan, por algo decía Pablo: “Para mi el vivir es Cristo y el morir es ganancia.  Muéranse contentos cuando llegue la hora, denle gracias a Dios de que llegó la hora de su graduación y que lo espera el Señor con los brazos abiertos para decirle: Ven buen siervo fiel, en lo poco me has sido fiel en lo mucho te pondré.  Esfuércese, trabaje, diezme fielmente, ofrende generosamente, ahorre y sea cuidadoso con sus gastos, pero sobre todo no tire la toalla. Recuerde: para que su fe sea genuina arrepiéntase de sus pecados, lea la Biblia todos los días, inscríbase en la Facultad de Liderazgo y aprenda más de la Palabra, rodéese de amigos cristianos que le ayuden a vivir su fe, ubíquese en una célula, busque en el Centro de Información una que le sirva en cuanto al día, hora y geografía. Recuerde que la vida terrenal nunca se comparará con una vida eternamente con Dios.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…