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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Una mamá le pregunta a su hijo –esto es de la vida real- ¿qué quieres ser cuando seas grande? A lo que le responde: panzón como mi papá. No importa si nuestro papá es panzón, no importa si no es el hombre más fuerte del mundo, la mayoría de niños quieren ser como su papá, porque todo niño ve hacia arriba, es más pequeño que su papá, es más, si el papá mide 1.40 el niño siempre tiene que ver hacia arriba.

Es increíble el lugar que ocupamos nosotros los papás en la vida de nuestros hijos,  muchas veces lo olvidamos o lo ignoramos. Un día de estos estábamos acostados con Juan Marcos, mi hijo, yo lo tenía abrazado y él, medio acurrucadito me decía: Papa me gusta cuando me tenés así. Yo recuerdo, ahora que celebramos los 60 años de mi papá, que en las mañanas,  porque generalmente él andaba trabajando mucho de noche, yo entraba al cuarto después de haber desayunado me metía en la cama, le levantaba el brazo y me lo tiraba encima. ¡Qué ricos esos abrazos, abrazos de papá!

Es tan importante que nosotros entendamos el rol que desempeñamos en la vida de nuestros hijos. Cuando pregunto ¿quién fue el primer papá en la historia de la humanidad? ¿En quién piensa? probablemente Adán, el padre de Caín y Abel,  pero realmente el primer papá, aunque no fue carne y hueso, fue Dios, porque él formó primero a Adán, recordará que estaba solito y Él tenía que fungir como papá y enseñarle todo lo que había en esta tierra. Yo no sé a qué edad nació, pero yo creo que fue como a los 33 años, porque no nació chiquito, ya nació logradito como dirían.

En Génesis, capítulos 2 y 3, encontramos cómo fue que Dios trató con Adán y también con Eva, y conseguimos extraer de estos dos capítulos lecciones que  podemos aplicar a nuestra familia, específicamente a nuestros hijos, y fue el Padre Dios quien enseñó todo esto a Adán y Eva. Los mismos principios se aplican a la mujer, porque ningún papá quiere tener un hijo fracasado, pobre, vicioso, mentiroso y en la cárcel. Todos queremos hombres de bien, mujeres de bien, que vivan el camino de la justicia y vengan a la iglesia – aunque sea época  de la Copa del Mundo de Fútbol -. A lo mejor usted ya se murió como papá, pero el hijo aquí está sentado, a pesar de todas las circunstancias y distracciones.

Lo que vamos a estudiar tiene el poder de cambiar el curso de la vida de nuestros hijos, sin importar si estos tienen 5 años o 50 años. Yo lo invito a que abra su Biblia en Génesis 2:15 y estudiemos esta relación que Dios tuvo con Adán y después cuando formó a Eva. Génesis 2:15 “Dios el Señor tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara”.

Tomen nota que todavía no ha desobedecido Adán al mandato del Señor, de no comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Es más, Eva todavía no existe y, sin embargo, el jardín del Edén lo pone a cuidarlo y a cultivarlo. El trabajo de Adán era cuidar y cultivar, esto es trabajo, esto requiere esfuerzo. Lo que Dios hace es enseñarle a Adán cuál es su responsabilidad, lo primero que le dice: “De todo te puse aquí para esto”, en otras palabras, le entrega su manual de funciones, cuidar y cultivar el jardín del Edén. En la actualidad estamos criando hijos que en su mayoría son haraganes e irresponsables, 15 años, 20 años, 40 años, porque las mamás en el afán de atender a los hijos, porque las mamás chapinas son un amor, no les enseñan algunos principios básicos que le servirán más adelante. La mamá chapina no quiere que su hijo esté desatendido y entonces en el afán de atenderlo, lo hecha a perder.  A ella le enseñaron a hacer tortillas, le enseñaron a hacer huevos revueltos, frijoles, pepián, pollo en Jocón, arroz, carne adobada, pero en su afán de proteger a los suyos no comparte esta enseñanza y sus hijos – ahora – sólo conocen de comida ya elaborada, comida rápida. Y lo que está haciendo es entregarle al que va ser el esposo de su hija un gran problema.                       En el afán de atenderlos, los hijos no hacen tareas domésticas ni siquiera ven sus estudios, yo conozco amigos que estudiaron hasta quinto Bachillerato y fueron los primeros de su clase, pero no se graduaron sólo ellos, se graduaron ellos con su mamá, y entran a la U y el primer año lo pierden, ¿por qué? porque no se les enseñó a ser responsables, los papás en el afán de que sus hijos no sufran lo que ellos sufrieron, entonces les dan de todo, menos el regalo más importante que es conocer la fe y ser personas productivas e íntegras en todo lo que hagan.

Debemos hacerlos responsables. Pongámonos de acuerdo con nuestra esposa, nos sentamos y decimos amor qué tienen que hacer aquellos,  uno, el más pequeño ya debe recoger sus juguetes, los niños de 3 años ya pueden recoger sus juguetes. Es más, no puede solo, entonces la mamá le enseña jugando, diciéndole  “Vamos, a ver quién mete más juguetes”, la próxima vez lo hará solo, pero ya el niño de 5 años ya es fácil decirle: Hijo, recoja sus juguetes. ¿Será que un hijo de 5 años ya puede hacer su cama? claro,  puede quedar torcida, pero la hace.

Responsable es aquel que cumple con sus obligaciones. Debemos hacer responsables a nuestros hijos. Haga responsables a sus hijos para que no dependan de usted, porque usted se va a morir y su hijo grande no podrá valerse por sí mismo. Dios hizo responsable a Adán, “Vas a cuidar y cultivar el Jardín del Edén”. Que sus hijos sepan qué es lo que deben hacer, si usted ha fallado en esto, siéntelos y dígales: perdónenme, porque realmente no había entendido bien este concepto, pero quiero que ustedes sean hombres y mujeres de bien, así que aquí les va: Aquí están las responsabilidades, ahora en la casa se hará esto y debe quedar así. A Dios le funcionó.

Segundo lugar, en Génesis 2:26-17: “…y le dio este mandato: «Puedes comer de todos los árboles del jardín, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no deberás comer. El día que de él comas, ciertamente morirás.»

Vemos que Dios claramente le dice a Adán lo que es bueno y lo que es malo y que habrá consecuencias. Nosotros somos los responsables de enseñarles a nuestros hijos lo que es bueno y lo que es malo. Porque hoy en día, encontrarse una billetera con dinero y llevársela,  no es ser malo, es no ser tonto. Y nos reímos, pero hay un montón de hijos que se van a encontrar una billetera y pensarán primero ¿eres tú Señor? Enseñemos que es lo bueno y que es lo malo y cuáles son las consecuencias.

Papás, nuestros hijos necesitan recibir de nosotros esa enseñanza. Un hijo nace y nace con un disco duro en blanco, sin nada de contenido. ¿Quiénes son los responsables de depositar en ese disco duro la información que debe haber? Los papás. Sí, nosotros somos el filtro  somos el antivirus, no dejamos que entre basura en la mente de nuestros hijos, por eso no los dejamos ver todos lo canales de televisión, ¡porque hay unos canales que son cosa seria! Enseñe a sus hijos lo que es bueno y lo que es malo. ¿Qué es bueno y qué es malo? Dejé olvidado mi celular en un restaurante y cuando me di cuenta llamé, me llamé a mi mismo, y la primera vez colgaron al escuchar mi voz, luego en la segunda me contestaron. Le dije que yo había dejado ese teléfono olvidado. –Sí, yo lo encontré -me dijo la otra voz-, y me lo llevé porque tenía prisa, pero a la noche paso por ese restaurante y se lo dejo ahí -. No llegó.  Se robó mi celular. Y me fui a comprar un tarjetero para tener algo para mientras, comento con el encargado de la venta de tarjetas y me responde que no va a aparecer, porque teléfonos de ese tipo son una tentación. Quien sabe lo que es bueno y lo que es malo, devuelve todo.

Hoy muchos jóvenes creen que pueden hacer lo que quieran, y es cierto uno puede hacer lo que quiera, pero las consecuencias y las decisiones son como un palo, cuando uno levanta un extremo, también levanta el otro extremo. Es decir, yo puedo hacer lo que quiera, pero yo no puedo librarme de la consecuencia. Yo puedo hacer lo que quiera, claro que si yo vivo bajo el techo de mi papá y de mi mamá yo no puedo hacer lo que quiera, estoy bajo autoridad y tengo que obedecer a mis papás. Porque así es, los papás saben más no porque sean más inteligentes, muchas veces, sino porque la han regado tanto y han sufrido tanto.

Enseñémosles a nuestros hijos lo que es bueno y lo que es malo, pero no sólo cuando hay un sopapo, se robó algo y entonces le enseñan sobre el robo. Cuando miremos a alguien en un centro comercial que va corriendo como loco y lo agarran y lo esposan y lo tiran al piso, usted tome del brazo a su hijo y camine con él y le enseña: Así paran los ladrones, dejará a sus hijos, se lo llevarán a la cárcel y ahí hay gente mala, algunos están injustamente ahí, pero la mayoría son malos.

Eso es administrar el riesgo, no a puro sopapo.

El libro de Proverbios son lecciones de otros para que las aprendamos nosotros. Un hijo suyo de 12 años le pide permiso para tener novia, usted puede reírse, pero ya hay jovencitos de esa edad que tienen novia y usted le dice, hijo hay mucho riesgo. Mucha tentación. Un patojito de 12 años embaraza a una jovencita de 12 años, ahora ella parece jovencita de 18. Otras dirán, estoy tan tranquila, mi cuerpo no reacciona para nada. Mentira del diablo.

Otros jovencitos quieren tener novio o novia para tener compañía. Pero les debemos recordar que el noviazgo es la antesala del matrimonio y no es para jugar. Hay quienes desobedecen la recomendación y resultan siendo padres, ser padre cuesta. Hay papás que le dicen al hijo: Si se va a acostar con alguien se protege, no me vaya a embarazar usted a nadie. O sea que ya no enseñamos lo que es bueno y lo que es malo sino librarnos de las consecuencias, nadie puede librarse de las consecuencias.

Dígale a su hija cuáles son las consecuencias de perder la virginidad. Un hombre no quiere a una mujer que ya estuvo con uno, con otro, con muchos. La virginidad se regala para uno solo, claro que no todo está perdido, porque Dios perdona, pero hay consecuencias, la joven así llevará suciedad a su matrimonio. Lo mismo sucede con el hombre, lo que pasa es que no se le ve, hay consecuencias.

Si usted le da permiso a su hijo para llegar a una hora determinada a la casa y él llega a otra, usted debe decirle que le falló a la confianza que le depositó, que no lo estuvo llamando ni controlando, pero que ya no habrá otra oportunidad y que durante un mes no le dará permiso y si le contesta, le aumenta el castigo. El que decide, decide las consecuencias. Usted le deja pasar esta falta y será malcriado, y un día llegará tarde al trabajo y ahí no habrá consideraciones de ningún tipo, le mandarán un memo y con la amenaza que la tercera vez lo mandarán de vuelta a casa para siempre.

No consienta a sus hijos, porque el mundo no los va a consentir, discipline a sus hijos con amor o el mundo se va a encargar de disciplinarlos sin amor, usted se va a morir y el dinero se le va a acabar también. Proverbios 19:18 dice “Corrige a tu hijo mientras aún hay esperanza; no te hagas cómplice de su muerte”. El Señor le muestra lo que es bueno y lo que es malo y las consecuencias.

Más adelante en Génesis 2:18 dice: “Luego Dios el Señor dijo: «No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada.» Vamos a los versículos 21-25 “Entonces Dios el Señor hizo que el hombre cayera en un sueño profundo y, mientras éste dormía, le sacó una costilla y le cerró la herida. De la costilla que le había quitado al hombre, Dios el Señor hizo una mujer y se la presentó al hombre, el cual exclamó: «Ésta sí es hueso de mis huesos  y carne de mi carne. Se llamará “mujer” porque del hombre fue sacada.» Por eso el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer, y los dos se funden en un solo ser.  En ese tiempo el hombre y la mujer estaban desnudos, pero ninguno de los dos sentía vergüenza.”

Increíble, Dios baja a ver la necesidad de su hijo y ve de repente al león con la leona, al mono con la mona, al canguro con la cangura y el pobre Adán ahí sentado, sus oídos secos porque nadie le hablaba, entonces Dios se dice que no es bueno que el hombre esté solo, suple sus necesidades, ¿está usted supliendo las necesidades de sus hijos? ¿Cuáles son las necesidades de sus hijos? Son tantas, pero podemos resumirlas en dos: económicas y emocionales. Un hijo sin dinero no se muere, si no hay dinero no se muere, si no hay para comer no se muere, si no hay para taparse no se muere, no se muere porque no tenga zapatos ni camisas de marca, pero un hijo sin afecto es un muerto en vida.

Papás, la mayoría de ustedes son buenos para proveer en sus hogares, esforzados. Si usted es medio pasmado, medio apocado como dicen, déle giro a su vida, pero si usted provee del dinero necesario pero no da afecto, eso es malo. Para un hijo, amor no solamente es proveer dinero, es tener un padre que no le de vergüenzas sino es motivo de orgullo, eso es suplir las necesidades de su hijo. Yo no conozco a ningún niño que se sienta orgulloso porque su papá bebió alcohol e hizo escándalos y lo comparta con alegría con sus amigos, y sin embargo, ese vicio ha destruido familias enteras, ha matado. Una jovencita que tuvo mucho dinero  dijo: “Lo único que tuve en mi casa fue dinero”. Papás, sus hijos necesitan de su tiempo, de sus actividades y no dinero para no asistir a las actividades, un hijo es feliz cuando el papá llega a la clausura, es feliz cuando el papá llega a la graduación, a un partido de fútbol. Necesitan de nuestros oídos y nuestra sabiduría, que les escuchemos y que no les critiquemos inmediatamente, porque nos creemos todopoderosos. Necesitan consejos oportunos sin que los humillemos y destruyamos su dignidad, cuando los corregimos públicamente. Es más, necesitan héroes, no que tengan músculos como un mister Universo, sino la integridad del tamaño del edificio más grande del mundo. Los hijos lo que quieren es ser comprendidos, que suplan su necesidad de ser escuchados.

Y cuando el papá no los oye, hay gente afuera que ve que su hijo está como apachurrado, que nadie lo atiende, que el papá es indiferente, entonces aparecen algunos – no tengo nada personal contra ellos, pero la Biblia dice que todas esas personas van al infierno – que se llaman homosexuales. Entonces abusan de su hijo, ¿por qué? porque entran por la puerta que tiene afecto, un homosexual siempre hace a otro homosexual. Con la gente que he podido ayudar, me he dado cuenta. Un jovencito me decía: No me gustan las relaciones homosexuales, pero disfruto del trato, disfruto de la atención. Atienda a su hijo. Hay padres que a garrotazos  agarraban a sus hijos, los maldecían con la clásica frase: “nunca va s a lograr nada en la vida”. Bendígalos.

Y era porque no estábamos en Cristo, porque la Biblia dice: “El que está en Cristo es nueva creación”. Debemos ser diferentes, si a usted nunca lo abrazaron, ya no llore. Si su papá no lo abrazó, tome a su patojo barbudo y déle un beso. Abrace a su hija, porque si no la abraza usted, uno en la calle la va a abrazar. Si las patojas pierden su virginidad, es  simple y sencillamente, porque en la mayoría de los casos no quieren perder el afecto de un hombre que se llama novio y que se aprovecha de eso, cuando ya perdieron la virginidad dicen ¿ahora qué hago, quién me va a querer?

Dios es un Dios de amor. Papás amemos a nuestros hijos.

Génesis 3:8a “Cuando el día comenzó a refrescar, oyeron el hombre y la mujer que Dios andaba recorriendo el jardín…” ¿Qué hacía Dios? Recorría el jardín, Dios bajaba, es decir, es Dios el Todopoderoso y Él bajaba a hablarles, a compartir con ellos, en otras palabras, Él se daba a conocer, promovía comunión. Sólo quiero recordarle algo a los papás con amor: nosotros no somos invencibles y si el que es invencible se tomó el tiempo de bajarse, cuánto más nosotros. Lo que ocurre muchas veces es que el papá se convierte en un huésped de hotel que solamente llega a dormir y se va, pero se excusa en decir que les está dando buena casa. El hijo preferiría una casita, pero que saliera jugar con él. Un papá responsable debe darse a conocer. El papá es el líder. Muchos ponen cara de ogro cuando les piden algo, cuando quieren los  hijos compartir con ellos. Tenga comunión. No se necesita gastar mucho, con lo que se tiene puede hacerse una buena relación y una  sana convivencia con los hijos.

No olvidemos la enorme posición que tenemos en la vida de nuestros hijos, porque tal vez yo me veo de menos, tal vez yo siento que no soy gran cosa, pero hay alguien en este mundo que cree que soy el mejor, que anhela verme  triunfar, y quiere sentir mis besos, mis abrazos y estar en su graduación del colegio, de la U, en un ascenso, ese chiquito es su hijo, es su hija y  tal vez ya tienen cuarenta años, pero es su hijo, es su hija, que Dios nos ayude a ser papás de excelencia.

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