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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Si algo tenemos que practicar, regularmente, es la lectura de la Palabra de Dios, pero no sólo la lectura y no sólo la predicación de la Palabra de Dios, sino también la obediencia, la práctica de la Palabra de Dios nuestro Señor.

Hoy comenzaremos a estudiar el libro de Santiago, que tiene solamente cinco capítulos. Antiguamente se conocía como el libro de Jacobo, porque la palabra Jacobo –Yacobo en griego eso quiere decir, Santiago – . Y así empieza el libro diciendo en Santiago 1:1 “Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que se hallan dispersas por el mundo: Saludos”.

Santiago lo escribe a algunas personas que necesitan mucho de la instrucción del Señor. Lo más probable que este libro haya sido escrito por Santiago, hermano de Jesús. Hay muchos Santiagos en el Nuevo Testamento, pero uno es el hermano de Jesús. Aquí puede surgir una pregunta: ¿entonces Jesús tuvo hermanos, tuvo Jesús hermanas? ¡Por supuesto! La Biblia enseña que la Virgen María concibió a Jesús por obra y gracia del Espíritu Santo, sin tener relaciones sexuales con su prometido José. Jesús nació siendo María virgen, ese es el milagro de la concepción virginal de María.

Ella era una señorita más o menos como de unos 15 años de edad, en el tiempo que nació Jesús. Estaba comprometida para casarse con José, se casaron. ¿Y qué piensan ustedes que pasó cuando se casaron José y María? Lo normal, tuvieron una vida íntima, conyugal, natural. Tradicionalmente se nos ha enseñado que las relaciones sexuales entre esposo y esposa son pecaminosas, y hay quienes se atreven a decir que son sólo para procrear hijos. Imagínese usted, ¿si cada vez que estuviera relaciones sexuales con su esposa procreara hijos, cuántos hijos tuviera hoy? 3516. Las relaciones sexuales también son para disfrutar de la comunión, de la intimidad entre pareja.

Cuando Dios creó a Adán y Eva y los puso en el jardín del Edén, antes de que ellos desobedecieran al Señor, ya tenían relaciones sexuales, era normal, cómo podía estar Adán y Eva desnudos y no sentir atracción el uno por el otro. El pecado no fue que ellos tuvieran reacciones sexuales, el pecado fue desobedecer la orden de Dios de no comer del árbol del bien y del mal.

Si usted ha vivido con su pareja pensando que cada vez que tiene relaciones sexuales con ella, usted comete pecado, es un pecado que piense así. Piense que tiene una bendición de Dios, aproveche y disfrútelo. Disfrútelo mientras pueda, porque eso también se acaba. En lugar de alegar, usted como esposa, que su compañero de vida quiere estar con usted, arrodíllese y déle gracias a Dios por esta bendición.

Volviendo al caso de María, vea lo que dice Mateo 12:47b: “Alguien le dijo: – Tu madre y tus hermanos están afuera y quieren hablar contigo -”. Mateo 13:55: “¿No es acaso el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María; y no son sus hermanos Jacobo, José, Simón y Judas?”. Ahí mencioné a cuatro, entre ellos a Jacobo que es el mismo autor de la carta de Santiago. Hechos 21:17 y 18 dice: Después de tres años, subí a Jerusalén para visitar a Pedro, y me quedé con él quince días. No vi a ningún otro de los apóstoles; sólo vi a Jacobo, el hermano del Señor.

Gálatas 2:9 “En efecto, Jacobo, Pedro y Juan, que eran considerados columnas, al reconocer la gracia que yo había recibido, nos dieron la mano a Bernabé y a mí en señal de compañerismo, de modo que nosotros fuéramos a los gentiles y ellos a los judíos”.

Hay quienes dicen que “María no tuvo otros hijos, pensando que si María tuvo relaciones sexuales con José deja de ser la Virgen María que el Señor escogió para que concibiera a Jesús”. Nunca dejará de ser la Virgen María que el Señor escogió, pero una vez que nació Jesús y una vez que José se casó con ella tuvieron una vida normal y lo normal es cuando usted tiene matrimonio que vengan hijos y toda mujer que tiene hijos también es bendecida por Dios, porque la Biblia dice que “Herencia de Dios son los hijos”. Todas las madres que están acá y tienen sus hijos no han cometido pecado. Excepto que usted sea una madre que fue seducida y que fue engañada y que fue violada, pero para todos los casos en donde hubo un problema de pecado, hay perdón de pecados. Dios nos perdona todos los pecados, pero tome en cuenta algo, las relaciones sexuales entre del matrimonio son normales.

Ahora dice ahí, “Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que se hallan dispersas por el mundo: Saludos”. Quiere decir que esa carta fue escrita a los judíos cristianos que vivían fuera de Palestina, porque habían sido dispersados, y usa aquí Santiago la figura de las “doce tribus que se hayan dispersas por el mundo”. Las doce tribus de Israel fueron formadas por los descendientes de los doce hijos de Jacob, el hijo de Isaac, a quien Dios le cambió el nombre por el de Israel, pero para esta fecha, las doce tribus ya no existían físicamente, sin embargo, Santiago utiliza el término para referirse a la comunidad judía que vivía dispersa en naciones fuera de Palestina, pero era comunidad judía cristianizada, recuerden que los primeros cristianos fueron judíos.

Juan 7:33-35  dice: “- Voy a estar con ustedes un poco más de tiempo – afirmó Jesús-, y luego volveré al que me envió. Me buscarán, pero no me encontrarán, porque a donde yo esté no podrán ustedes llegar. “¿Y éste a dónde piensa irse que no podamos encontrarlo? –comentaban entre sí los judíos–. ¿Será que piensa ir a nuestra gente dispersa entre las naciones, para enseñar a los griegos?

Lo más probable es que estos judíos cristianos debieron salir huyendo de Palestina por causa de la persecución de los discípulos de Jesús, tal como lo leemos en Hechos de los apóstoles 11:19 que dice “Los que se habían dispersado a causa de la persecución que se desató por el caso de Esteban llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, sin anunciar a nadie el mensaje excepto a los judíos. Santiago se define como un siervo de Dios y del Señor Jesucristo, ahora ¿por qué utiliza la palabra siervo? Hoy en día la palabra siervo ha tomado una connotación de mucha importancia. Se anuncia la visita de un predicador famoso y se dice: “viene el gran siervo de Dios.

Siervo significa  nada más  ni nada menos que esclavo. Y si usted es un siervo de Dios, es un esclavo. Entonces si yo soy un siervo de Dios yo me tengo que reconocer como un esclavo de Dios, un sirviente de Dios y un esclavo ya no tiene derechos, un esclavo ha rendido sus derechos, es propiedad por derecho de su amo. El diccionario define la palabra siervo como persona sometida totalmente a la autoridad de otra. Un siervo cristiano es una  persona que le sirve a Él y guarda sus preceptos.  Si usted es un siervo de Dios, usted realmente es un esclavo de Dios, está dispuesto a obedecer la Palabra de Dios tal y como Él la da. Santiago no era un siervo de hombres, era un siervo de Dios y del Señor Jesucristo, había decidido someterse voluntariamente a Dios y a Jesucristo para servirles, sin cuestionar su autoridad. No era un siervo de hombres, era un siervo del Dios Altísimo.

La tradición cuenta que Santiago murió  por causa de su fe como mártir en el año 62 dC. porque fue alguien que estuvo dispuesto a servir a Dios hasta la muerte. Es fácil servir a Dios cuando todo va viento en popa y todos nos elogian, todos nos aman, todos nos alaban y todos nos ayudan, pero es difícil identificarse como un siervo de Dios cuando nos atacan, nos persiguen, nos encarcelan, nos matan.

Al igual que Santiago, nosotros somos llamados a ser siervos de Dios. La palabra siervo en los círculos cristianos tiene que tomar el verdadero concepto de esclavo, de servicio, no hay cristianos “siervos de Dios”,  entre comillas, y cristianos que “no son siervos de Dios”, entre comillas. Yo les tengo buenas noticias, si yo soy un siervo de Dios, usted también es un siervo de Dios. Todos somos siervos de Dios, porque quien no vive para servir, no sirve para vivir, el que sirve, sirve y el que no sirve no sirve. La pregunta es ¿sirve usted, es un siervo de Dios?, porque un siervo de Dios no solamente manifiesta su servicio desde el púlpito predicando la Palabra de Dios nuestro Señor.

Dice en Mateo 20:25-28: “Jesús los llamó y les dijo: –Como ustedes saben, los gobernantes de las naciones oprimen a los súbditos, y los altos oficiales abusan de su autoridad.  Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor,  y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de los demás;  así como el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos”.

Si nosotros queremos imitar a Jesús, tenemos que vivir para servir y vivir para dar. Vivir para servir y servir para dar, dar nuestra vida. La vida cobra sentido cuando la usamos para servir a otros, para dar a otros nuestro tiempo, nuestro talento, nuestro tesoro, cuando nosotros vivimos como Jesús, vivimos para servir y vivimos para dar. Por eso cuando se habla de los servidores públicos, son personas que de veras deben estar dispuestas a dar buena atención a los ciudadanos de la nación. En cualquier dependencia del Estado, sea un ministerio, sea un tribunal, sea en la Contraloría o una sencilla dirección o la municipalidad, los ciudadanos que ahí acudan deben recibir una buena atención por parte de los trabajadores, porque ellos como servidores públicos están para servir y así imitarán a Cristo.

Si usted trabaja en un banco y le toca atender gente, usted tiene que servir como Jesús lo haría, si usted trabaja en un taller, ahí tiene que servir como Jesús lo haría. Si trabaja en un hospital ahí le toca servir como Jesús lo haría, Él vino para servir y dar su vida. Sirva bien en donde quiera que se encuentre, sirva como Jesús serviría, y si usted va a comer a un restaurante coma bien, como Jesús comería, pague bien como Jesús pagaría, dé una propina como Jesús la daría. Sirva bien donde esté, todos vivimos como cristianos imitando al Hijo de Dios, sirviendo.

Así que ¿cómo puede usted ser un siervo de Dios? En primer lugar, sea santo y predique el amor de Dios. Como decía alguien hace algún tiempo, predique el Evangelio y si es necesario use palabras, porque con el ejemplo, con el testimonio y con los hechos nosotros predicamos también, cuando usted se conduce bien, cuando usted es un estudiante correcto, cuando usted es un trabajador correcto, cuando usted es un esposo correcto, cuando usted es un ciudadano correcto, usted está predicando con su vida, con su testimonio, usted es santo y santo significa ser diferente, viene del término griego hagios que significa diferente, un santo es una persona diferente, no es violento como los demás son violentos, no es injusto como los demás son injustos, no es peleonero como los demás son peleoneros, es santo, es diferente.

Hay buenos cristianos que guardan los mandamientos, pero son indiferentes ante la necesidad de Dios en la vida y hogares de otras personas, viven para Dios pero nunca se preocupan por hacer que otros vivan para Él. Sea cristiano real y productivo y comparta con otros su fe en Dios. Sirva a Dios y a Jesucristo en todo lugar, sea excelente en su servicio donde quiera que vaya y si usted necesita prepararse para servir en la obra con excelencia, dentro de la iglesia en un ministerio y fuera de la iglesia en una célula, usted estará cumpliendo la misión de todo cristiano en la Fráter. Creemos que servir a Dios en la Fráter es importante, si usted todavía no sirve, inscríbase hoy en la Facultad de Liderazgo durante ocho meses una hora y media a la semana  y usted aprenderá lo básico, lo esencial para poder servir a Dios en distintos aspectos de la obra del Señor, pero el servicio a Dios y a Jesucristo no se limita a un lugar, sólo a la célula o sólo a la congregación, el que es siervo de Dios, el que es sirviente y esclavo de Dios le sirve en todo lugar.

Por amor a Jesucristo sirve en su lugar de estudios, en su gimnasio, en su trabajo, en el vecindario, en donde sea que se mueva, en todo lo que hace usted sirve a Dios. Por eso le enseñamos que haga todo como para Dios y no como para los hombres, porque yo quiero decir una cosa: aunque su jefe no esté viendo, Dios siempre está viendo. Al que tenemos que agradar no es solamente a nuestro jefe terrenal, sino a nuestro jefe celestial. Si somos siervos de Dios y esclavos de Dios, estamos trabajando para Dios nuestro Señor Y de paso nos paga el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, nos pagará el Ministerio de Educación o nos pagará la PNC o una empresa privada o autónoma, pero nuestro trabajo – sea lo que hagamos-, debemos hacerlo para Dios. Así que si usted es un cirujano plástico toda cirugía que haga, hágala como para Dios, que le quede bien esa abdominoplastía  que está practicando. Que le quede bien esa cirugía del corazón que está haciendo. Si usted es ingeniero que le quede bien ese puente y que no se lo lleve el río, tiene que trabajar como para Dios. Todo lo que hacemos en esta vida de palabra o de obras, lo hacemos como para Dios.

Yo quiero decirle una cosa, no espere que lo contrate una iglesia o un ministerio a tiempo completo y le pague esa iglesia o ese ministerio para que usted se considere un siervo de Dios, usted donde está ahora ganando de la empresa que le paga, viviendo del negocio del que vive, usted ya es un siervo de Dios, o si es mujer, usted es una sierva de Dios, donde quiera que esté, y por eso me alegro cuando veo a jueces sirviendo a Dios en el juzgado, veo a médicos sirviendo a Dios en el hospital, veo a ingenieros sirviendo a Dios haciendo las carreteras y todo lo que hacemos de palabra o de obra debemos hacerlo como para Dios y no como para los hombres. Si hiciéramos las cosas como para Dios, todas las cosas serían bien hechas. Señora, cuando usted esté preparando la comida para su familia, no lo haga de mala gana, hágalo como para Dios. Piense que en la mesa se va a sentar nuestro Señor Jesucristo y ¿cómo quisiera usted que estuviera esa mesa si Jesucristo se sentara ahí? Yo le tengo una noticia, cuando lleguen sus hijos, llegue su esposo, lleguen sus amigos y también el Pástor, ahí en esa mesa va a estar el Señor, porque cada uno de nosotros, los hijos de Dios, tenemos a Cristo en nuestro corazón y cuando usted sirve a una persona, sea un familiar o no lo sea y lo sirve consciente de que es un siervo de Dios, usted tiene éxito, porque todo lo hace como para Dios.

Si a usted le toca abrir zanjas en Amatitlán, porque se llenó de  lodo y hay que sacar todo eso, hágalo como para Dios, ayude como para Dios, recuerde que cuando nosotros ayudamos a alguien y le prestamos al pobre, a Dios le damos prestado. Sirva a Dios en todo tiempo, en todo lugar y a toda persona. Comprométase a ser siervo de Dios.

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