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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Hace poco más de un año y medio estalló la burbuja inmobiliaria en los Estados Unidos de Norteamérica. Vimos quebrar a grandes bancos como el Lehman Brother, el Washington Mutual, entre otros que alcanzaron una cifra record de 95 instituciones financieras que se desplomaron, sin embargo, cuando apenas comenzábamos a oír noticias que la economía se está recuperando surge otra burbuja, la burbuja del euro, la burbuja de la crisis europea que ha hecho que esa moneda que nació con tanta fuerza que un dólar llegó a cambiarse 1.6 por un euro.

¿A qué se debe esta crisis económica europea que está afectando las bolsas del mundo entero? Una de las razones principales fue que Grecia gastó mucho más de lo que ganó y se endeudó tanto que no pudo pagar sus multimillonarias deudas. La Comunidad Económica Europea tuvo que prestarle esta semana 14 millardos y medio de euros, 14 mil 500 millones de euros, para pagar el compromiso de deuda que vencía. Además el Fondo Monetario Internacional le prestó 5.5 millardos de euros.

¿Qué es lo que tiene Grecia ahora? Más deuda y serios problemas. Hemos visto las noticias que nos informan sobre las protestas de los griegos, porque el gobierno tratando de rescatar la economía del país ha tenido que hacer recortes del presupuesto, ha tenido que hacer recortes en diferentes lugares, ha tenido que aumentar impuestos. Lo que ha pasado en Grecia está pasando en otros países, hay países como Islandia que tuvieron una quiebra económica, hay países como España que en este mismo momento de cada cinco trabajadores, uno está desempleado y la situación es tan complicada que están queriendo tomar medidas drásticas aunque prácticas, sacrificiales, para sacar adelante al país de esta situación.

Un redactor de Prensa Libre escribió el martes 11 de mayo: Tragedia griega, lecciones chapinas. Y decía que el ingreso de Grecia a la Comunidad Económica Europea y luego a la zona del euro no era un pase gratis a la prosperidad. Y hay una frase que me hace a mí mucho sentido: “actuar como rico no le hace a uno rico”. Las apariencias engañan. Hay muchos que actúan como ricos no siendo ricos y por eso tienen su tragedia griega en chapinlandia, porque se ponen a gastar más de lo que ganan. Grecia nos recuerda que sólo los ricos pueden actuar como ricos.

El desarrollo económico no es un derecho, hay que trabajarlo y dice el refrán que “el tonto no aprende de sus errores, que el inteligente si, pero que el sabio aprende de los errores de otros”. Y nosotros tenemos que aprender de los errores de otros. La macroeconomía simplemente es lo mismo que la microeconomía, que la economía familiar. Los principios que se practican son los mismos que practicaba la abuelita en la casa para que le alcanzara el dinero. Lo mismo que debemos practicar en nuestra casa,  para que nos alcance el dinero.

¿Por qué tiene problemas usted con su dinero? ¿Por qué está endeudado, por qué no le alcanza lo que gana? Lo que hizo Grecia a nivel nacional lo hacemos a nivel personal, por eso tenemos que aprender estos principios que hemos enseñado en Fraternidad Cristiana a través de los años. Cada vez que viajo o cada vez que me visitan grupos nacionales o del extranjero hay una pregunta casi obligada en ellos: ¿Cómo hicieron para construir ese gran proyecto Mega Fráter, 114 mil metros cuadrados de construcción bajo techo, cómo hicieron para hacer eso? Con fondos propios y sin quedar endeudados. En primer lugar, porque creemos que Dios es nuestro proveedor, es nuestro pastor y nada nos falta, Él es nuestro proveedor. La siguiente parte de la respuesta tiene que decirse: Hemos enseñado a los fieles de nuestra congregación a administrar bien sus finanzas.

Cuando los miembros de una iglesia administran bien sus finanzas y no viven tan endeudados, viven solventes y al contado, pueden venir a diezmar, ofrendar y contribuir para los proyectos de la iglesia. Pero cuando no tienen ni para ellos mismos vienen a la iglesia a pedir dinero. También ayudamos a mucha gente, de muchas maneras, pero es mejor enseñar a cada uno a administrar bien sus recursos. Estas lecciones deberían darlas cada empresario a sus empleados, cada maestro a sus alumnos, cada padre a los miembros de su familia y, por supuesto, cada gobernante a sus gobernados, para que podamos vivir la vida que Cristo nos ofreció en Juan 10:10, cuando dijo: “El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia”.

La vida en abundancia se conceptualiza con esta frase: tener lo que necesito y algo más para compartir. ¿Por qué muchos tienen problemas con su dinero? Porque se esfuerzan por ganarlo y casi nada por administrarlo. De nada sirve ganar mucho dinero si se gasta igual. De nada sirve que usted trabaje de sol  a sol y gane mucho, si no sabe administrarlo. Si yo lo pusiera a escoger entre dos libros, uno que se llame “Aprenda los secretos para convertirse en un millonario” y  “Aprenda los secretos para administrar su dinero”, le aseguro que la mayoría compraría el primero. La Biblia dice: “El que es fiel en lo poco, es puesto en lo mucho. Si usted administra lo poco que tiene va a poder ser un buen administrador de lo mucho que tiene. Así que déjeme darle unos principios básicos que gobiernan la abundancia aquí en la tierra.

1.- No gastar más de lo que gana. Y eso se aplica al individuo, a la familia, a la nación. Una nación que gasta más de lo que gana le pasará lo de Grecia, le pasará lo de otros países que están atravesando esa crisis. Si usted gana diez mil no gaste diez mil uno. No gaste diez mil cien. Tenemos que entender que debemos ajustarnos a lo que ganamos, por eso cuando la sábana no alcanza hay que encoger las piernas. Si usted siente que su sábana económica es corta, pues póngase en posición fetal, para que lo tape todo, no se descubra gastando más de lo que gana.

A veces sabemos lo que ganamos, lo que no sabemos es en qué lo gastamos. Por eso el consejo práctico es apunte –por lo menos durante este mes- en qué gasta su dinero. Y todo lo que usted compre, apúntelo, periódicos, dulces, salidas al cine, comidas afuera, ropa nueva, etc., al final del mes usted va a saber lo que gastó, en qué lo gastó y al comparar el total de sus gastos, por el total de sus ingresos, se va a dar cuenta que está gastando más de lo que gana y por eso tiene sus tarjetas de crédito topadas y pagando altos intereses, haciéndose cada día más pobre y volviéndose esclavos de sus acreedores. Es conveniente que haga un presupuesto, para tener una proyección de los ingresos y egresos que le permita ajustar sus gastos mensuales a la realidad de sus ingresos.

Tiene que ver la manera de cómo recortar sus gastos y adecuarlos a sus necesidades. En vez de cambiar el carro, tal vez solamente conviene repararlo, en vez de comprar más ropa, tal vez conviene usar la que tiene, en vez de salir a comer a los restaurantes a la calle, saque la mesa al patio y lleve a su familia a comer afuera. En vez de ir a McDonalds, compre francés, y banano y métalo en el pan y dígales aquí vamos a comer un Mcbanano. Tiene que buscar la manera de recortar sus gastos, para que le alcance el dinero y sobre todo ir pagando sus deudas.

2.- Ahorre mes a mes para gastos anuales. Hay gastos anuales que tenemos que hacer, seguro de vida, seguro del automóvil, seguro de salud, seguro de la casa, impuestos, además cuotas escolares, inscripciones escolares, útiles escolares. Para que cuando tenga que realizar esos gastos, cuente con el dinero suficiente para hacerlos, divida los gastos anuales en ahorros mensuales. Si usted va a pagar dos mil cuatrocientos quetzales en la inscripción de sus hijos, divídalo en doce y ahorre doscientos cada mes, cuando llegue la inscripción no va a tener problemas, usted tiene ahí su dinero previsto, provisionado para ese gasto.

Uno de los consejos más prácticos que he podido dar a través de la vida, y aquellos que lo han escuchado y lo han practicado están felices en medio de cualquier crisis,  es lo que llamo la fórmula 10-10- 80, de los diez mil quetzales que usted gana, el diez por ciento son mil quetzales, eso son para Dios, eso es nuestro diezmo. El otro diez por ciento es para usted, ese es su ahorro, y el otro 80 por ciento es el total con el que podemos presupuestar nuestra vida. Si usted ahorra diez por ciento en el cielo, dando sus diezmos y ofrendas, y ahorra diez por ciento en el suelo guardando para usted, para sus necesidades, va a encontrar que tiene razón la Biblia cuando dice: “ Mira a la hormiga oh perezoso, la cual guarda en verano para tener en invierno”. Haga inversiones, porque llegará el día cuando usted va necesitar vivir en su invierno de lo que guardó en su verano. 10-10-80, diezmo para el Señor, diezmo para sus ahorros y viva con el 80 por ciento, puede que llegue el día en que usted ya deba vivir con el diez por ciento y dar el 80 por ciento. Cuando usted se hace muy rico, usted puede ser también más rico en buenas obras, porque para eso trabajamos para tener no sólo para nuestras necesidades, sino algo más para compartir con otros.

¿Por qué tiene muchos problemas con el dinero? Porque desea aún más de lo que puede comprar. Y ahí se complica la vida. Usted desea más de lo que puede comprar.     1 Timoteo 6:9 nos da un consejo sabio para vivir siempre felices, sin importar cual es nuestra situación, dice: “Los que quieren enriquecerse caen en la tentación y se vuelven esclavos de sus muchos deseos. Estos afanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la destrucción”. La felicidad del hombre no consiste en aumentar de bienes, consiste en reducirle sus deseos. Entre menos deseos usted tenga en la vida, más le abunda lo que usted tiene. Cuando usted logre entrar a un centro comercial sin necesidad de salir con las bolsas llenas de cosas que no necesita, entonces estará practicando lo que dice la Biblia: Estar contento, estar satisfecho con lo presente. Yo he aprendido en la vida a estar siempre satisfecho, he predicado en galeritas sencillas, he predicado en cines feos, he predicado en fastuosos salones de hotel, he predicado en un edificio viejo como cuando compramos allá en la Roosevelt y con el tiempo lo remodelamos y lo pusimos bien lindo, pero en cada una de esas etapas siempre he estado contento con lo presente.

No esperé a tener este auditórium precioso con ustedes para estar contento, llevo 32 años de estar contento en la Fraternidad Cristiana de Guatemala, no importa donde estemos, he aprendido que no es el lugar el que hace a la persona, es la persona la que hace al lugar. Y por eso nosotros debemos aprender a discernir entre lo que son necesidades, deseos y lujos. ¿Cuáles son nuestras necesidades, qué es lo que necesitamos? Comer, todos necesitamos comer, eso es una necesidad, hay que gastar en comida. Usted necesita desayunar y puede desayunar muy bien con una taza de café, por años en mi infancia yo me levantaba y era feliz cuando llegaba a la mesa y encontraba pan y café. En la tarde era feliz cuando me decían vaya a comprar el pan, porque salía un olor sabroso de la panadería y habían cachos, cortadas con ajonjolí que las llevaba calientes a la mesa de la casa y me sentaba con mi mamá y mis hermanos a comer pan con café. Eso es una bendición tener pan y como dice la Escritura el pan cotidiano, ahí está uno feliz. No siempre tiene uno que sentarse a comer una langosta al terminator, también puede uno estar contento cuando se come una tortilla que sale del comal con sal o con queso de Zacapa. Cuando usted está contento usted come los que sea, pero esa es una necesidad, pero si exigimos cada día comer un banquete suntuoso y fastuoso ya estamos pasando de la necesidad al deseo, al lujo.

El agua es una necesidad, pero no tiene que ser una bebida gaseosa, ¿por qué debe tomar usted un litro de soda, al mediodía y en la tarde? Con agua está cumpliendo la necesidad. Transportarse es una necesidad, todos nos tuvimos que transportar hoy para venir a adorar a Dios en la Fráter. Para transportarse usted debe usar un taxi, un autobús, un transmetro, un transfácil, un transbordador espacial, pero usted no necesita el transbordador espacial para transportarse de aquí a Estados Unidos. Algunos jóvenes me cuentan su necesidad de comprar un automóvil. Les pregunto si de veras lo necesitan, hay que comprar seguro, echarle gasolina, pagar el impuesto de circulación, hay que repararlo, comprarle llantas nuevas y darle mantenimiento. Les digo hagan cuentas. Si hasta ahora  se han podido transportar sin el carro, piénsenlo, a lo mejor no les conviene y no necesitan endeudarte tanto. Todos necesitamos transportación, pero a veces lo que compramos es ostentación. Claro, los mercadólogos y los publicistas le venden a usted la ostentación. Hay una diferencia entre necesidad, deseo y lujo. El diccionario dice que deseo es el movimiento del alma que aspira a la posesión de una  cosa.

Yo he aprendido que no necesariamente tengo que tener posesión de alguna cosa, lo que necesito es el servicio de esa cosa. No necesariamente tiene que se mío, lo importante es que yo lo use. El lujo es una suntuosidad excesiva en el vestir, en la mesa, etc. Si usted es rico, pues viva como rico, pero si no es rico, no trate de vivir como rico, ahí es donde está el problema, si Dios lo hace a usted un hombre rico, o una mujer rica disfrute de su riqueza y compártala con todos los que pueda. No convierta en necesidades sus deseos y lujos, practique el contentamiento y diga: No tengo todo lo que quiero, pero quiero todo lo que tengo. Es muy importante. Proverbios 22:7 dice: “Los ricos son los amos de los pobres; los deudores son esclavos de sus acreedores.

¿Por qué muchos tienen problemas con el dinero? Porque prefieren disfrutar hoy  endeudándose y sacrificarse el resto de la vida pagando la deuda. Fácilmente se encuentra uno con rótulos que dicen: un minuto para comprar, si,  cinco años para pagar. Hace años veía yo en el centro de la ciudad de Guatemala una vitrina que decía “cásese hoy, pague después” y como que era profecía, algunos todavía están pagando. Una de las tarjetas de crédito más famosas promueve el uso de su tarjeta diciendo “porque la vida es ahora”. A veces usted puede comprarlo, pero otras veces no debe, porque usted no ha hecho presupuesto para eso y cuando usted es deudor es esclavo de su acreedor. Si usted le debe a una empresa financiera, de un banco, por sus préstamos en tarjetas de crédito, usted es esclavo de esa institución.

Nosotros tenemos que aprender a endeudarnos con algo que pueda aumentar su valor, cuando compramos este terreno de la Fráter nos costó 14 dólares y medio la vara, hoy en día ya no vale eso, el siguiente terreno que compramos, uno pequeñito aquí en la entrada, nos costó 70 dólares la vara, y así va subiendo. Allá en la Roosevelt cuando compramos nos costó 24 quetzales la vara, la tasa de cambio estaba a 1.25 de quetzal por dólar, pero hoy vale 400 dólares la vara. Ese tipo de inversiones, un terreno, una casa, la puede hacer usted a plazos, pero aparatos eléctricos, televisores, resulta fastuoso y una deuda innecesaria. Para qué se va a comprometer con deudas que no necesita. Endéudese prudentemente si necesita capital para un negocio que conoce. El adagio dice: Zapatero a tus zapatos. El mejor negocio que usted va a hacer es aquel que usted sabe hacer bien. Cuando usted tiene el dinero para comprar, usted puede negociar, usted puede lograr que le bajen los precios. Usted puede comprar cuando están rebajados los productos, usted puede comprar cuando están ofertados los productos y ahorrar.       Recuerde que riqueza no es lo que gasta, aunque se viva bien, riqueza es lo que se guarda. Por qué tienen problemas muchos, porque entran al círculo de la competencia, empiezan a competir con la familia, los vecinos, los amigos, los compañeros de estudio o trabajo. Si usted sigue mi consejo van a andar con su mismo tacuche, pero tranquilo, sin deber nada. Así que esta frase apúntela y recuérdela: compre por necesidad, no por vanidad. Antes de comprar pregúntese: ¿realmente necesito yo esto? si lo necesita ahorre y lo compra, pero si es por pura vanidad no lo haga. Recuerde que la vida del hombre no consiste en lo que posee.

Lucas 12:15 dice: » ¡Tengan cuidado! —Advirtió a la gente—. Absténganse de toda avaricia; la vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes”. Avaricia es el deseo desordenado por acumular  cosas. Usted puede tener mil casas, igual la vida cuando se le acaba, se le acaba. Puede que usted tenga diez casas y no sea feliz como aquel que tiene una alquilada. La vida del hombre no consiste en las posesiones que tiene sino en las buenas relaciones que sostiene, podemos tener todo el dinero del mundo, pero ser mendigos espirituales.

Mateo 16:26 dice: ¿De qué sirve ganar el mundo entero si se pierde la vida? ¿O qué se puede dar a cambio de la vida? Cuando usted quiere salvar su vida está dispuesto a darlo todo. Si ahora tiene la vida y la tiene en paz, alégrese, aunque no tenga todos los bienes que quiere. Déle gracias a Dios por todo lo bueno que usted tiene.

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