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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

El último día de mayo de 1966, en el garaje de una casa en Brooklyn que se utilizaba para la venta de crack, se produjo un incendio. Acudieron los bomberos para sofocarlo, pero el jefe de la unidad bomberil observó que una gata entraba y salía entre las llamas y cada vez venía con un gatito, lo que hizo en cinco ocasiones, luego de contarlos y que estaban todos, se desmayó como consecuencia de las quemaduras que sufrió en su cuerpo. El heroísmo gatuno fue motivo de historias y de un libro que narra este hecho singular. Por otro lado, he visto en los diferentes medios de comunicación la información sobre la actitud de muchas mujeres que abandonan a sus hijos en la calle, los tiran en los basureros, madres que no se preocupan de sus propios hijos.

No hay duda que la tarea de ser madre y de ser padre es ardua, es difícil, luchar por los hijos no es fácil. Se viven momentos difíciles como cuando los padres son llamados del colegio porque no rinden sus hijos, porque no asimilan, porque no aprenden, y hay que invertir, un año, dos años más, pero se lucha por ellos, aunque también hay casos de aquellos hijos ingratos que no corresponden al esfuerzo de sus padres, quienes les pagaron la universidad y después de seis años se descubre que nunca fueron a estudiar, simplemente se la pasaban vagando en vez de aprovechar la lucha que los padres hicieron por ellos.

Hay hijos que de veras parecen endemoniados, siempre están enojados, toda la vida están rebeldes, toda la vida están metidos en líos, siempre se meten en  conflictos, se meten en problemas, están peleando, resultan metidos en robos, drogas y en vicios. ¿Qué hacer cuando se tiene un hijo endemoniado, un hijo que de veras no da una, por más que se ha hecho todo lo posible de darle educación, el buen ejemplo y no responde como debe ser? La Biblia nos relata el caso de una mujer que tuvo una hija endemoniada. Usted abre su Biblia en Mateo 15:21-28 “Partiendo de allí, Jesús se retiró a la región de Tiro y Sidón. Una mujer cananea de las inmediaciones salió a su encuentro, gritando: — ¡Señor, Hijo de David, ten compasión de mí! Mi hija sufre terriblemente por estar endemoniada.  Jesús no le respondió palabra. Así que sus discípulos se acercaron a él y le rogaron: —Despídela, porque viene detrás de nosotros gritando.  —No fui enviado sino a las ovejas perdidas del pueblo de Israel —contestó Jesús.  La mujer se acercó y, arrodillándose delante de él, le suplicó: — ¡Señor, ayúdame!  Él le respondió: —No está bien quitarles el pan a los hijos y echárselo a los perros.  —Sí, Señor; pero hasta los perros comen las migajas que caen de la mesa de sus amos.  — ¡Mujer, qué grande es tu fe! —contestó Jesús—. Que se cumpla lo que quieres. Y desde ese mismo momento quedó sana su hija”.

Todos quieren ver sanos a sus hijos, sanos de las drogas, del alcohol, de la pereza, de las maras, sanos de muchas enfermedades. Eso requiere lucha, esfuerzo. Muchas veces dicen a algunos padres que tienen buenos hijos por suerte, porque son estudiosos, educados, corteses, diligentes. Pero quiero decirle que usted no tiene buenos hijos por suerte, usted no tiene buenas hijas por fortuna, usted tiene buenos hijos porque luchó, porque hizo el esfuerzo de hacer que salieran buenos. Esta mujer enfrentaba una terrible prueba en la vida de su hija, que sufría terriblemente por estar endemoniada. Se nota su angustia en los gritos y en la súplica de compasión. Ella reconocía quien era Jesús y le pedía compasión, pero Jesús no le respondió palabra. ¿Qué hubiera hecho usted si se acerca después del servicio al Pastor de la iglesia y le pide oración por su hija que está muy enferma, y el Pastor le voltea la cara y sigue como si nada? Usted pensará “qué creído este hermano, ¿qué se cree?”. Muchas veces tenemos necesidad, pero no tenemos humildad. Jesús la trató como cualquier judío trataba a una cananea, nosotros hablamos mucho del holocausto y de los seis millones de judíos que fueron quemados en el holocausto, pero nunca hablamos del racismo de ellos para los gentiles.

Por eso Jesús no le respondió palabra, pero esta madre luchadora por su hija se fue con los discípulos a decirles, el maestro no me pone atención ayúdenme. Hasta que uno de ellos dijo Señor, tenemos un problema, el problema es serio. Recuerda que el ministerio debe tener buenas relaciones públicas, no podemos permitir estos escándalos. ¿Qué va a pasar su aparecen todos los medios de comunicación? Van a sacar en primera plana: “Jesús no atendió a la mujer cananea”. Le dieron a Jesús los argumentos y Jesús les dijo: ¿por qué tengo que atender a esta mujer? Si no es del pueblo de Israel. Esta es una perra, así nos consideraban los judíos a los gentiles, perros, vulgares, bárbaros, ajenos a la promesa, pero gracias a Cristo Jesús, ya no somos ni perros, ni vulgares ni bárbaros, ni somos ajenos a la promesa, somos hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús y tenemos acceso y derecho a todas las promesas que Dios ha hecho en Su Palabra.

Usted no tiene que ser judío para ser bendecido, usted puede ser chapín y ser bendecido, usted puede ser salvadoreño, hondureño, nicaragüense, africano, mexicano, norteamericano, en Jesucristo no hay discriminación como existe ahora en Arizona. En Cristo No hay acepción, Dios no hace acepción de personas, somos uno en Cristo y en el reino de Dios todo el que se convierte y cree en Cristo es parte del reino de Dios, ciudadano del reino de Dios. Alégrese, porque somos parte del reino de los cielos.

La mujer cananea sintió el rechazo y la discriminación, pero cuando usted lucha por sus hijos no le importa que lo desprecien, que lo rechacen. Al fin la mujer logró meterse entre el grupo con los discípulos, se arrodilló a los pies de Cristo. Ella escuchó cuando Él dijo “no es bueno quitarles el pan de los hijos y echárselo a los perros”. ¿Cómo hubiera reaccionado usted si le dicen así? O que le digan usted no es miembro de la Fráter y ¿por qué viene a que oren por usted? Vaya con su pastor, dígale que ore por usted, ¿qué está haciendo por aquí? Su reacción hubiera sido qué malo es el Pastor, pero Cristo no discrimina. ¿Y qué hizo la mujer? Se arrodilló ante Cristo y le dijo: Señor, ten piedad de mí, porque hasta los perros comen las migajas que caen de la mesa de sus señores. Tírame migajas Señor. Eso es fe y esto es lo que Jesús le dijo, esto es gran fe, eso es fe. Si usted cree que su hijo o hija no tiene remedio, que su hijo no tiene esperanzas, busque a Cristo, porque en la mesa de Cristo no sólo hay migajas, hay banquetes, hay abundancia de pan para sus hijos, liberación, sanación, transformación.

Claro, uno piensa en migajas y piensa en pedacitos de pan que se caen unas veces en la mesa y otras al suelo, pero cuando la Biblia habla aquí de migajas se refiere a lo que en aquel entonces se usaban como servilletas. Usted se comía su pepián, sus frijolitos colorados con carnita, con arroz y se manchaba la boca con el recado, como no había servilletas de papel – en ese entonces – agarraban el pedazo de pan, se limpiaban y lo tiraban. Esa era la manera que los ricos del mundo en aquel entonces se limpiaban su boquita con rodajitas de pan y los perros estaban ahí listos, cuando tiraban la migaja la  agarraban. Quiero decirles que el Señor está dispuesto de  tirarle a usted todas las bendiciones que necesite, todos lo que usted necesite está en la mesa de nuestro Señor. Él quiere bendecirle a usted y a sus hijos.

Hoy y siempre hay personas  preocupadas, porque anoche no llegó su hijo a dormir a la casa, porque anoche su hijo salió y no ha regresado y usted piensa ¿qué será?, será que se emborrachó, será que chocó, será que lo metieron preso. A veces usted no sabe dónde está su hijo y está preocupado. Hoy volvió a salir con esa patoja larga, peor si ya me hizo abuelo. Volvió a salir con aquel muchacho que cada vez que viene a traerlo viene en un carro diferente. Y  no es que sea rico, es ladrón de carros. Se preocupan los papás cuando no ven a sus hijos, no duermen, por eso es necesario que luchemos por nuestros hijos. Tenemos que aprender a luchar por ellos, así como esta mujer. Yo recuerdo a un hermano hace muchos años, él era un buen  hombre, pero le faltó autoridad con sus hijos y su esposa, una esposa buena, pero se me hace que consintieron  mucho a sus hijos y uno se volvió drogadicto. Con tal de ayudarlo decidieron invertir de su dinero, ponerle un negocio en el centro, y a los pocos meses se dieron cuenta que no había nada de producto en el negocio y estaba más endeudado.

Cuando se tienen esos problemas no le queda más que luchar por sus hijos. Pero esa no es una buena excusa para no tener hijos, eso es cobardía. Usted luche por sus hijos, usted tiene que pagar la factura que le debe a sus papás. Cuando uno es hijo siempre alega porque no nos dan permiso para ir a ningún lado, por muchas causas. Siempre están alegando los hijos a los padres, pero cuando ellos comienzan a tener a sus propios hijos dicen: Voy a poner una veladora a mi santo padre, a mi santa madre, cómo pudo conmigo. Hasta que uno es padre comprende a sus padres, la lucha que tienen los papás para que uno pueda salir adelante.

Recuerdo al coronel Mario España, ya falleció, me llamó un día porque su hijo se moría, quería oración. Me fui al Centro Médico y ahí lo tenían en la emergencia preparándolo para meterlo a la sala de operaciones, impusimos manos sobre él, oramos al Señor por ese niño, tenía un problema cerebral y lo iban a operar. Estaba luchando por su hijo, y el Señor lo rescató y se sanó el niño. Por ahí debe andar, ojalá que se recuerde que el Señor lo sanó. A partir de eso el coronel España se apropio de un salmo que utilizó en medio de esa crisis, el Salmo 50:15 que dice: “Invócame en el día de la angustia; yo te libraré y tú me honrarás”. Quedó tan agradecido por la sanidad de su hijo, que mandó a imprimir esa cita bíblica en tarjetas y se las daba a sus amigos militares, a donde quiera que fuera las distribuía, sus colegas ya no le decían Mario España sino 50:15. Porque aprendió que cuando  se ora por los hijos, Dios responde para salvarlos. No importa lo que estemos pasando, Dios nos responde, Dios nos ayuda.

Ya les he contado lo difícil que fue mi infancia, lamentablemente en esa época mi pobre viejo estaba atrapado por el alcoholismo y por más que quería no podía. Cuando usted está atrapado por el demonio del alcoholismo no puede hacer mayor cosa por sus hijos y en medio de esas adversidades y de la pobreza y de la ausencia paternal, hubo una mujer que luchó por sus hijos, y otra por sus nietos. Si, mi madre luchó por sostenernos y sacarnos adelante. Mi abuela todavía dos horas antes de morir me mandó a llamar, me pidió que me arrodillara a la orilla de su cama, puso sus manos sobre mi cabeza y dijo: “Dios mío, haz de Jorge un predicador del Evangelio, hazlo un siervo tuyo”. Ya se estaba muriendo de cáncer, a los 92 años, dos horas más tarde murió pero todavía hizo la lucha para dejar marcado que yo debería ser un predicador del Evangelio. Necesitamos más viejas de esas, necesitábamos más abuelas como esa, más madres como esa, que luchen por sus hijos.

Hay algo que a mí me impresionó. Un par de días antes de morir, llegó a  visitarla mi tía Teresa, tenía 60 años más o menos cuando llegó a verla y tenía 30 de no hablarle, porque mi abuela se había convertido a Cristo. Ahí le dijo “¡Qué bueno que vienes Teresa!, porque yo ya partiré pronto a la presencia de Dios, pero si tu quieres estar conmigo en el cielo, tienes que arrepentirte de tus pecados, creer en Cristo Jesús como tu Señor y Salvador personal y serás salva”. En ese momento mi tía recibió a Cristo como su Salvador. No hay peor lucha que la que no se hace. Cuando usted lucha por sus hijos y lucha por sus nietos, usted logra rescatar a su familia entre los  tizones del infiero, de ahí saca a su hijo.

Por eso aquí tenemos a miles sentados que estuvieron atrapados por el enemigo, pero ahora son libres, gracias a la oración de fe de sus padres, gracias a la oración de fe de sus abuelos. Luche por sus hijos en oración. No importa que parezca que se están muriendo, luche, ore por ellos y ore con ellos. Y si son muy chiquitos aproveche, entre más chiquitos que empiece es mejor, entre más chiquitos sean sus hijos será mejor, enséñeles desde el principio el poder de la oración, ore con ellos. Es importante aprender a orar,  a luchar por nuestros hijos. Por supuesto, tenemos que ser buen ejemplo para ellos. Hay que enseñarles la Biblia, hoy en día el sueño de todos los muchachitos es tener un celular. Casi todos tenemos un teléfono celular, y los niños tienen como sueño tener su  celular. Metidos en internet, son unos científicos para manejarla.

Usted se queda con la boca abierta viendo cómo le hacen, y a usted todavía le cuesta encontrar el canal de la tele. Los papás están dispuestos a comprarles a sus hijos computadora para que tengan internet y para que puedan estar en faceboock. Hoy por la mañana le digo al Pastor Alex, mira a esta jovencita que está aquí en esta fila, se graduó esta semana de arquitecta y yo lo supe porque me mandó una invitación y así me enteré. Y me dice, si, me enteré en  facebook. Es un chismógrafo internacional. Yo no sé como todos saben lo de todos, pero ahí están metidos.

Usted está dispuesto a comprarle internet, computadora, celular, carro, de todo, pero cuando le sugiero que le compre una Biblia, la respuesta que me da es que está muy chiquito. Para la Biblia está muy chiquito, pero para el internet ya está viejito. No escatime, cómprele a sus hijos una buena Biblia, si están chiquitos hay Biblias ilustradas para que ellos conozcan la Palabra del Señor, léaselas y así aprende usted de la Biblia, si usted no sabe, leyéndoselas usted va a aprender. Vaya y a Fráter Librería y pida una Biblia de estudio, para aprender y enseñarle a sus hijos, la Biblia es clave, si queremos que nuestros hijos sean prosperados hay que enseñarles lo que dice la Palabra de Dios. Vea lo que dice Deuteronomio 6:1-3 “Éstos son los mandamientos, preceptos y normas que el Señor  tu Dios mandó que yo te enseñara, para que los pongas en práctica en la tierra de la que vas a tomar posesión, para que durante toda tu vida tú y tus hijos y tus nietos honren al Señor tu Dios cumpliendo todos los preceptos y mandamientos que te doy, y para que disfrutes de larga vida. Escucha, Israel, y esfuérzate en obedecer. Así te irá bien y serás un pueblo muy numeroso en la tierra donde abundan la leche y la miel, tal como te lo prometió el Señor, el Dios de tus antepasados”. Y siga leyéndolo completo el capítulo, va a encontrar las promesas de Dios para usted, sus hijos y sus nietos.

La Biblia dice en el libro de Proverbios 22:6 “Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará”. Luche por sus hijos, hágales que vean la Palabra de Dios más seguido que el faceboock, haga que ellos conozcan del Señor tanto como saben de internet, busque los recursos que hay para que ellos conozcan la Palabra del Señor. Hay padres que vienen a la iglesia y dejan a sus hijos jugando en su computadora. Y ponen excusas como “no quiere venir”, pregúntele si quiere ir a la escuela, es más probable que le diga que tampoco quiere ir, pero usted lo manda a la escuela, porque sabe que es bueno para él. Mientras su hijo viva en su casa, duerma en su casa, se bañe en su casa, coma en su casa, usted mande en su casa, y si usted tiene autoridad oblíguelo a ser las cosas bien, bañarse, limpiarse, cepillarse y alimentarse bien no sólo en lo natural sino también en lo espiritual. Si usted deja que los hijos escojan ir a la escuela le van a decir que no, si usted les pregunta si quieren bañarse le van a decir que no, quieres ir a trabajar, le van a decir que no, que usted los mantenga todavía.

Tenemos que instruir a nuestros hijos. Tráigalos, involúcrelos y, por supuesto, comience usted por involucrarse. En Lucas 2 hay una historia muy interesante desde el versículo 42. José y María se fueron con su hijo a Jerusalén a celebrar las fiestas típicas de los judíos, luego que celebraron se retiraron, pero luego se dieron cuenta de que en toda la peregrinación no iba Jesús con ellos, un chico de doce años. Yo recuerdo cuando tenía doce años, estaba saliendo de sexto año primaria, estaba muy involucrado en la iglesia, estaba muy feliz ayudando al líder de jóvenes que hoy ya descansa en la presencia del Señor y con él aprendí muchas cosas ahí en la iglesia, aprendí deportes, a jugar básquetbol, voleibol, fútbol, fuimos a hacer montañismo, subimos los volcanes. Me enseñó a nadar, con él aprendí muchas cosas. Y los sábados dedicábamos la tarde para ir de casa en casa visitando a los jóvenes de la congregación para invitarlos a las reuniones que teníamos, yo tenía doce años y estaba involucrado en las cosas de la iglesia que me quedaba al otro lado de mi casa.

Cuando no estaba en mi casa estaba en la iglesia, allá aprendí a hacer los anuncios, ojalá en cartelera como lo hacemos ahora en pantalla, ¡en cartulina! Ahí aprendí a cortar las letras y hacer los rótulos y a pegarlos y a ponerlos en el templo para anunciar nuestras actividades. Pero esos años involucrados en los negocios del Señor son los que me prepararon y me entrenaron. Es un proceso, y por eso es importante que los padres involucren a sus hijos. No sólo se involucren los padres sino también los hijos. A veces he visto aquí a padres bien involucrados en la iglesia y ¿sus hijos? estudiando, como si los que están aquí no estudiaran. Todos los jóvenes y niños que están aquí en la congregación estudian. Yo he visto médicos graduarse que faltaron una o dos veces a su responsabilidad en la Zona de Campeones, en la actividad con los jóvenes, sus responsabilidades en sus células. Involúcrelos. A Jesús no lo hallaron por tres días. ¿Dónde estaba Jesús? En el templo estaba  hablando con los ancianos, con los doctores de la ley.

¿Qué estaba haciendo Jesús a los doce años? Aprendiendo de los que saben. Mire el adagio popular dice: “El que a buen árbol se  arrima, buena sombra le cobija”. Y “El que anda entre la miel, algo se le pega”. Pero si sus hijos en lugar de estar en la Fráter están con la mara 18 ¿qué van a ser sus hijos? Sabe por qué muchos jovencitos no se involucran en las cosas del Señor, porque los padres son comodones. Si ellos están viendo su tele y los hijos les piden que los lleven al estadio para ver el partido, salen corriendo, para llevarlos. Tráigalos con ese entusiasmo a la casa del Señor.  Es importante involucrar a nuestros hijos en las cosas del Señor para que ellos no se aparten de Sus caminos.

Lucas 2:49 dice Jesús “— ¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que tengo que estar en la casa de mi Padre? Siéntase orgulloso cuando su hijo o su hija le diga: Yo tengo que estar en la casa de mi Padre, yo soy feliz en la Fráter, yo soy feliz. Hay miles de jovencitos que están ayudando en la Zona de Campeones, en el área de Pequeños Gigantes, en la célula de Júniors, en la célula de Jóvenes, de Jóvenes Adultos, están involucrados ¿por qué? Porque sus padres están luchando por sus hijos. Tráigalos. Usted mira a veces en las obras de teatros magistrales que aquí se presentan a un grupo numeroso de niños, ¿creen que para salir allí los papás los trajeron ese día y ya salieron? Los tienen que traer, semana tras semana, para que reciban sus clases de teatro, para que se aprendan sus guiones, para que practiquen y para que los instructores les digan: no es así, es asá, de esta manera, tienen que entrar en este momento, tienen que hacerlo así, tiene que hacerlo allí. Y ahí están los padres sentados, luchando por sus hijos y esto requiere esfuerzo de parte nuestra.

Enséñeles a ser responsables. Responsable, se dice de la persona que cumple sus obligaciones o pone cuidado y atención en lo que hace o decide. El propósito de un padre no es encargarse de su hijo de por vida. Nosotros tenemos que crear a nuestros hijos a ser autosuficientes, pero si usted no les da oportunidad de que ellos aprendan desde chiquitos ¿cómo lo va a lograr después? Un hijo debe tener obligaciones y cada vez mayores mientras más años tenga, hasta que pueda valerse por sí solo en todo.

¿Quiere usted enseñar a sus hijos autosuficiencia? Tiene que luchar y a veces luchar. Hay quienes no mandan a sus hijos al colegio, porque tienen miedo que les vaya a pasar algo. Mándelos. Ahí aprenden. El tiene que aprender a enfrentarse a sus problemas .Tenemos que luchar por nuestros hijos para meterlos a un mundo hostil, donde van a salir bien. Luche por sus hijos en lo terrenal, hágalo responsables, no se trata de preparar el camino para los hijos, sino preparar a los hijos para el camino. Todos trabajamos duro. No me dejaron bienes, me dejaron fe, enseñanza, el mejor legado que podemos dejarle nuestros hijos es la fe en Dios, la responsabilidad, los principios y valores que van hacer que lo hijos salgan adelante.

No prepararemos el camino para los hijos, que un terreno, una casa, acciones, dinero. Preparemos a los hijos para el camino, que sean honrados, responsables y eso implicará que nosotros apliquemos lo que llamo el ABC de los padres, que significa Amarlos, Bendecirlos y Corregirlos. Ame a sus hijos, no sólo los maltrate. Hay mujeres que están enojadas porque el marido no les da el suficiente dinero, como no le pueden pegar al marido, somatan al hijo, ira transferida. Hay quienes tienen problemas con el jefe y como no le pueden hacer nada al jefe llegan a la casa a somatar a los hijos. Ame a sus hijos, si siente amor por ellos no lo piense únicamente, dígaselo, Hijo te amo y cuando llegue con las notas de fin de año y mire que perdió cuatro, no lo somate, dígale hijo: Te  felicito, cuando yo terminaba el año había perdido seis. Pero yo te amo, no porque sacaste buenos resultados sino porque eres mi hijo. Ame a su hijo por lo que es, no por lo que hace. Bendígalo. No lo critique solamente, porque todos criticamos lo malo que hacen. Siempre criticando en vez de estimular. Ámelo, bendígalo, corríjalo.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…