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Lea

La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

En distintas épocas de la vida hemos pasado bonitos momentos y no vamos a decir que este día o mañana va a ser mejor que aquellos que ya vivimos. Todos son buenos, porque vamos de gloria en gloria, vamos progresando con el Señor. Si, son  diferentes, pero llenos de bendición y sucesos. Me esposo sonríe cuando me dice que “Gracias a Dios, no seguiste tus sueños”, porque si yo hubiera seguido mis sueños de torera -siendo cristiana, amando al Señor, en mi juventud ya estaba bien metida en ese mundo y lista para firmar un contrato y convertirme en la primera mujer torera en Latinoamérica- o ya me hubiera corneado algún toro o quizá  siendo tan vieja que no pudiese estar haciendo el trabajo.

Yo tenía el sueño de casarme, como toda mujer, como todo hombre. Tuve la oportunidad con dos hombres cristianos, en distinta fecha y ocasión. Muy dedicados, muy bien establecidos, uno un empresario y el otro un predicador. Con anillo, convenida la fecha, con todo, era mi sueño, y con cada uno de ellos se deshizo la oportunidad de matrimonio. Y ahora puedo decir eso, los dos están en el cielo con el Señor, el sueño que el Señor tuvo para mí, es mi esposo y la gente de Dios es mejor, porque tengo con quien venir a Guatemala, con quien comer, puedo ir al cine, puedo hacer otras tantas cosas. Tengo un compañero en mi vida, puro sueño de Dios. Muchas veces nuestros sueños son limitados en comparación con el sueño que Dios tiene para cada uno de nosotros. Siempre estamos en el proceso de descubrir día a día la grandeza de las ideas de Dios hacia nosotros.

El mes pasado cumplí 68 años, y tuve crisis por esto, lo que no había pasado a los 40 años. Me casé a los 34, pero a los 40 yo estaba entrando al mero mole, yo no sentí tristeza. A los 50 la iglesia me celebró una gran fiesta en un club campestre muy elegante, no lo sentí, me hijito había llegado cuando yo tenía 44 años de mi vida, para entonces yo tenía un bebé en kinder, en primer grado, ¿cómo me iba a sentir vieja a esa edad? A los 60 años estaba tan ocupada que ni pensé, pero cuando llegué a los 68 me llegó esa crisis, yo no sé si era porque el gran siete cero estaba descendiendo del cielo. Yo lo vi llegando como el rapto, pero me dio ansiedad. Mi esposo me dijo: “¿Por qué no vas y platicas con un hermano de la iglesia, habla con él, te conoce muy bien?”. También es muy amigo mío, es un consejero. Así lo hice.

Y cuando platiqué con el hermano consejero le dije: -Yo no sé que me pasa, me siento inútil, siento que no he hecho nada con mi vida, y ya se está acabando-. Casi cayó de la silla donde estaba sentado. Sandra – me dijo- ¿qué es lo que quieres hacer con tu vida? Has predicado por 58 años, empecé muy pequeña en los  campos de México, edificado y predicado repetidas veces en 22 países. Haz hecho esto, haz hecho lo otro, has venido por aquí, por allá y ¿qué más quieres hacer con tu vida?

Quiero hacer las cosas justas – le dije-, quiero hacer lo correcto, quiero predicar lo correcto, lo justo. Quiero pastorear y organizar eventos correctos, justos. Quiero que el vínculo de mis relaciones sea justo, correcto. Yo creo que no utilicé la palabra “perfecta”, pero tal vez eso era mi sentir. Esto era lo que sentía surgido de un lugar profundo dentro de mí, lleno de emoción.

-                     Sandra, todos necesitamos pulir nuestros talentos y destrezas – me respondió -. Ten presente, Dios trabaja con nuestro mal carácter y trata con nuestras debilidades, todos necesitamos eso. ¡Pero tú has vivido 68 años! Si no te amas a ti misma y gozas tu vida, ¿cuándo piensas hacerlo? Y me dejó con la boca callada. Salí y empecé a meditar sobre la pregunta. Y me recordé, entonces, que una crisis no solamente sucede con la gente madura. Cuando yo tenía 24 años de edad, trabajaba en Los Ángeles, California, ayudando a establecer una iglesia en un área en ese tiempo muy peligrosa. Estuve trabajando día y noche por 4 años, sin dinero, empezando, durmiendo en el carro, sin tener donde poner mi cabeza, comiendo a veces una soda y una dona al día.

Después de 4 años, caí exhausta. Me di por vencida, espiritual, emocional y psicológicamente estaba agotada. Regresé a México para quedarme a descansar y recuperarme, estando en casa de mi mamá en México por dos meses, no más comía, dormía, comía, dormía de nuevo, comía, dormía. Dos meses recuperándome y después estuve sola con Dios y abrí mí  Biblia, estaba leyendo en Jeremías 1, el llamado que Dios hizo al joven profeta. Y con esas palabras yo escuché del Señor que me dijo: Chiquilla, tengo trabajo para ti, levántate, ve y haz lo que te diga, di lo que te comparto y yo te voy a respaldar. Así lo hice y volví a la vida, entré entonces a la agenda de Dios, que tenía sorpresas para mí, tenía acontecimientos especiales y logros para mí que no podía imaginarme.

Tú que atraviesas por crisis de la vida, por dificultades, por edad, por juventud, por lo que sea, y sientes que la vida ha llegado a ser difícil o te sientes que la vida se te hace en cuadritos, en circunstancias adversas, yo te digo que hay una fresca y bonita Palabra de Dios para ti, Él tiene grandes cosas preparadas para tu vida. No te des por vencido. La fuerza del Señor te levantará con nuevas alas de águila, con nuevas fuerzas de búfalo, cuando pongas tus ojos en Jesús. Si abandonaste la escuela por diferentes motivos y ves a todos tus amigos graduándose y te consideras un fracasado, el Señor te dice levántate, levántate, levántate, no es tarde, tú puedes, vuelve a entrar en acción.

Yo crecí, en mi juventud, en el campo misionero donde no había escuelas o universidades donde pudiera estudiar. Regresé a la escuela a los 60 años de edad y fui uno de los estudiantes más populares dentro mis maestros y de los demás jóvenes, y me pude graduar. Nunca es demasiado tarde, levántate y vuelve a entrar. Si eres un adolescente y te estás lamentando que no tienes amigos, no te quedes ahí estancando, como si fueras un leproso. No, pon tus ojos en el Señor, aprende amar a Dios con todas tus fuerzas, con toda tu mente, con todo tu corazón, con tu pensamiento y ámate a ti mismo joven y levántate con confianza a ofrecer tu amistad a personas de rectitud, que verdaderamente respeten tu existencia y tendrás amigos. Si eres soltero, yo me casé después de los 34 años. Ya todos mis amigos se habían casado, unos ya se estaban divorciando y yo todavía no llegaba al altar. Y tal vez como yo, empiezas a pensar que te vas a quedar a forrar Biblias, pero el Señor te dice: ¿Por qué esperas hasta que te cases para vivir? Levántate, abraza tu vida donde estés y gózala, todo vendrá en su tiempo, no te paralices esperando a vivir. Si eres cuarentona y piensas que algunas personas de tu edad ya están establecidas en su vida  financiera, listas para jubilarse, y a ti te acaban de despedir, estás iniciando una nueva  relación laboral, empezando de nuevo y talvez con angustia. No, Dios no es limitado hay tiempos cronológicos para bendecir, promover, exaltar y enriquecer nuestra vida. La Biblia dice que no despreciando el momento de los primeros pasos, de pequeños empiezas, hazlo con todo tu corazón, con toda tu fe. Verás que a la carrera vendrán a los que con perseverancia y amor siguen en el camino de fe.

Habrá personas que quieran tener los problemas y los retos que he mencionado, sin embargo, déjame decirte que hay quienes han vivido el peor día de su vida cuando su cónyuge les dijo: amo a otra, ya no voy a seguir contigo y se deshizo la familia y brotó un cruel y amargo divorcio. Puede ser que perdiste todo el dinero, bienes, por lo cual has trabajado desde tu juventud y dices ahora que a esta fecha no tienes nada. Es difícil ser rico y convertirse en pobre, es muy difícil. Lindo es ser pobre y llegar a ser rico, pero cuando estás acostumbrado a un estilo de vida y de repente desaparece es difícil sacudirse, pero podemos avanzar y descubrir las verdaderas riquezas en nuestra vida, que no es dinero, no son Quetzales, puede ser que puedas pasar por un valle de lágrimas donde los médicos te digan que has perdido tu  salud.

A mi me diagnosticaron cáncer, no quería aceptarlo, pero tuve que enfrentarlo y no es fácil. Yo pedí a la iglesia que orara para que no se me cayera el cabello, no quería predicar calva.  Oraron, oraron, y yo no perdí mi cabello, fue un milagro, pero  no sabía que debía haber orado para que no perdiera los dientes. Con el tratamiento que me dieron pasaron los años y un día yo estaba en la ciudad de Washington con Marcos Witt, él enfrente de mí, en un evento, cuando se me cayeron los dientes. Fue uno de los momentos más penosos para mí. Pero puede ser la muerte de una persona que tú amas y que vas a sentir el dolor de la separación, aún sabiendo que esa persona amada está con el Señor. Mi esposo y yo cuando descubrimos muerto a nuestro hijo de 21 años. Una mañana cuando fui a despertarlo, era el día de su boda, lo encontré muerto. Yo puedo decir que fue el peor día de mi vida. Pero el Señor nos dice: Mira lo que te queda de vida, no solamente lo que has perdido, pero mira lo que te queda y sigue adelante con tu vida, porque Cristo pagó para que nosotros tuviéramos vida en abundancia.

Dios nos estimula a seguirle en una vida de ganancia y gozar nuestro viaje, como les dije, yo escuché la voz del Señor estimulándome en el viaje de vida, cuando yo era joven, pero recientemente a los 68 años estaba leyendo el capítulo 13:1 de Josué y el Señor me volvió a llamar con el llamamiento que le hizo a Josué y me dijo algo que yo no quiero que tú me lo digas, ni quiero que mi esposo me lo diga, pero se lo permito a Dios. Ahí sentada a solas con el Señor, me dijo: Vieja, oye vieja, tengo trabajo para ti. Como el dijo a Josué: Tú eres ya viejo y queda aún mucha tierra por poseer (VRV60). No importa tu edad, no importa tu condición, Dios nos dice que pongamos los ojos sobre Jesucristo, tu vida vale y sea el momento diferente del pasado, pero cada momento con Jesús es excelente, descubrimos nuevas cosas, nuevos amores, nuevas presencias, nueva abundancia. Nosotros somos llamados a amar la vida, amar a Dios con todas nuestras fuerzas, con toda nuestra mente y emoción, amar a los demás y amarnos. En 1 Corintios 13:1-3 dice: “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Si vimos una vida sin amor el precio será una vida vacía.

Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.

Puedes pulir tus destrezas, tus  talentos, tus habilidades hasta que brillen como joyas, pero si no amas lo que haces, si no amas, la gente a quien diriges los beneficios de esos dones, ¿qué ganas?

Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.

Quiero explorar un momento algunos ejemplos de la vida actual, en la que nosotros podemos identificar una vida que no tiene ganancia, que no tiene beneficios, a pesar del desarrollo de talentos y de obtención de recursos materiales. Podemos tener muchos talentos y muchas  cosas y no tener una vida de satisfacción. Los hijos, como dijo el Pastor Jorge H. López, son una bendición, pero a veces son un reto y a veces es muy complicado ser padre, requiere de mucho sacrificio, mucho trabajo, dinero, mucha inversión, pero podemos tener los hijos más inteligentes que vayan a la universidad de más prestigio y se gradúen, pero si no celebramos sus triunfos, sus éxitos, es una gran pérdida.

Si sus hijos se van a graduar de kinder, de primaria, de secundaria, de la universidad, de lo que sea, festéjelo, comuníquelo, comparta que su hijo se va a graduar en fecha próxima y va a avanzar al siguiente grado, o que se gradúa de ingeniero químico de la universidad, en un mes. Es tiempo de comunicar el éxito en tu familia, de tus hijos, es tiempo de festejar, de tener gusto en lo que los hijos han hecho. Muchos padres son muy reservados. No se reserve, brinque, grite, diga lo que sus hijos han hecho. Es un momento de celebración es triste cuando los padres no celebran.

Si algún día resulto con el gran siete cero, cuando eso suceda voy a romper la disciplina, voy a ir con un espejo en la mano, una blusa corta y voy a sentarme en un restaurante del pueblo mirando mi barriga y mis músculos comiendo mi  nieve. Voy a celebrar, no vivir toda mi vida angustiada tratando de llegar a una meta sin disfrutarla. Disfrute su vida.  Puede tener el mejor esposo como yo, o puede tener la mejor esposa como la pastora Elsy de López, es un ejemplo, durante todos los años que la he conocido. Pero si no se aguanta solo, si se cae mal a usted mismo, va a ver la manera de sabotear la relación y no va tener un matrimonio de ganancia y de dicha.

Necesitamos apreciar quiénes somos en Jesucristo y en el amor de Dios y levantarnos, amar a nuestro prójimo como hemos sido apreciados y amados, yo puedo tener el gran ministerio, ganar muchas almas para Cristo, pero si yo no me regocijo en mi relación con Dios, si yo no tengo gozo en mi vida personal, con mi familia, con lo que me gusta hacer, tener algunos gustos correctos y lindos, yo no voy a tener la ganancia. Voy a ganar mucha gente al reino de Dios, pero aquí en esta vida seré pobre personalmente y no tener muchos beneficios para mi pobre vida. Y ese no es el plan del Señor, la vieja escuela en el cristianismo era dar todo, todo el tiempo, con todo lo que tienes y cuando se acaba todo, decir: Señor, sacrifiqué a mis hijos, mi familia, mi salud, mi juventud, mis beneficios, sacrifiqué todo para ti, pone en mi cuello las medallas.

Cuando Cristo vino y pagó el costo, tenemos que trabajar, este mensaje no es para la gente perezosa, para los que no hacen nada. Es para que nos levantemos y sirvamos al Señor. La disciplina es necesaria, pero la excelencia es hacer lo mejor que podamos y dejar que Dios haga lo que no podamos hacer. Todos necesitamos amor, seguridad, aceptación, autoestima, un propósito en la vida, pero nunca se va a llenar con nuestros propios esfuerzos, se llena cuando abrimos nuestra vida y permitimos que Dios nos llene con Su presencia. Esa es la razón por la que Dios mandó a Su Hijo unigénito, para que aquel que en Él cree sea perdonado y no solamente perdonado sino completo en Cristo. El Señor Jesús, es perfecto, sin mancha, sin falla, sin debilidades, Él es el completamente obediente, Él es el Justo y nosotros podemos tener una vida de abundante gracia y  ganancia cuando estemos en Él.

La Biblia en Romanos 5 dice que en Él somos constituidos justos. Yo dije a mi amigo consejero, quiero hacer las cosas justas, la única manera que yo puedo vivir justo, correcto es estar en Cristo, porque en Él soy constituida justa, alineada, aceptada, correcta. Cuando Dios Padre me dé, me dará, porque me ve en Cristo Jesús. Voy hacer lo mejor que pueda, pero jamás abusando de la gracia de Dios. Mis mejores esfuerzos nunca van a llegar al estándar necesario, aceptando a Jesús es como yo llego a una vida de beneficios, de ganancia, de emoción, de paz, de acontecimientos y de libertad. En Cristo yo no soy constituida para culpa y pena, vergüenza, sino en Cristo soy llevada a una vida de libertad y de triunfos.

La pregunta que Dios me ha hecho que yo le hago hoy es: ¿Cuándo vas a comenzar a gozar tu vida? Los años en que vivimos son agitados, las presiones y las pérdidas en nuestras naciones son reales, la violencia, el odio, la inseguridad internacional es real, pero nosotros somos llamados a vivir en otro reino, en el reino de la presencia de Jesús. ¿Cuándo vas a comenzar a gozar tu vida y si nadie te celebra, si nadie te dice eres una persona fabulosa, oh gracias por el Día de las Madres, a la mamá mas querida, si nadie te lo dice, si nadie te dice bien hecho en tu trabajo, si nadie te celebra tú te celebrarás? Delante de Dios no vas a tener que responder por los otros que no reconocieron el valor de tu vida, pero tú tendrás que responder a Dios por la oferta que Él nos da en Jesús y que celebraste el valor de tu vida, que Cristo vino a salvarnos. ¿Cuándo lo harás? La Biblia dice que hoy es el día de al salvación, hoy, no mañana, hoy es nuestra oportunidad, hoy es el día que debe sonreír, hoy es el día de sanar la discordia que hay entre la familia. Hoy es el día de pedir perdón, hoy es el día de servir a la comunidad, de servir aquí en la gran iglesia Fraternidad, dar algo de ti, hoy es el día de dar tus finanzas para bendecir al hambriento, este es el día para aprender un chiste y compartirlo con tu familia, a comer y reír juntos. Hoy es el día de tomar unos días de descanso, de vacaciones, hoy es el día de comprar una nueva corbata, este es el día que el Señor nos ha dado para vivir. Hoy es el día de abrazar la vida, es día libre de pecado, día de gozarte de la bendición de Cristo. Hoy es el día de vivir en ganancia. Este es el año de gozar, este es el año, de vivirlo, vamos a abrazarla, vamos a despertar. Di, Señor ya no voy ser un hijo que duerme durante la cosecha, pero voy a despertar y ver la bendición de Dios y activar mi fe.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…