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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Gracias a los reporteros, hoy estamos enterados de muchos acontecimientos, de las noticias más importantes que se producen tanto en el país como en el mundo. La gente comenta que en estos tiempos se registran muchos terremotos. Pero la verdad es que siempre los ha habido. Lo que ocurre  es que antes uno no se enteraba por falta de tecnología o por la inexistencia de medios informativos de acción inmediata, hoy tenemos esa ventaja: lo vemos el día que pasa en los noticieros. Y ahí estamos prendidos todos para saber dónde fue, o qué sucedió.

¿Cuál es el evento deportivo más importante que se acerca este año, cómo saben que se realizará este año? Por las noticias. Los reporteros nos ponen al tanto de los grandes acontecimientos, y ahora cada vez es más rápido, ahora en unidades de control remoto de los telenoticieros que se encuentran en donde se producen las noticias. Nosotros tenemos que ser también reporteros de Dios. ¿No creen que sea bueno que demos noticias buenas y hablemos de Dios? Precisamente el Evangelio tiene que ver con noticias. En Lucas 1:19 nosotros encontramos un pasaje muy interesante sobre este tema. Dice que había una pareja de viejos estériles y cuando se habla de esterilidad, se habla de personas tristes y frustradas, porque no pueden tener  hijos. En este pasaje llega  un ángel de Dios y les da una buena noticia ¿cuál cree ustedes que es la buena noticia? que van a tener un hijo. Imagínense a un viejo infecundo que nunca ha podido  tener hijos y se le aparece un ángel y le dice: Tu mujer va a tener un hijo. ¿Será esa una buena noticia? Para una pareja que no ha podido tener hijos y que le digan que su mujer está embarazada, es una buena noticia. Es la historia de Zacarías y Elisasbet, la prima de María, y dice en el versículo: 19: “—Yo soy Gabriel y estoy a las órdenes de Dios —le contestó el ángel—. He sido enviado para hablar contigo y darte estas buenas noticias”. Lo interesante es que la palabra evangelio es un término griego que significa buena noticia. Principalmente en las cartas apostólicas de Pablo, el término se usa con sentido especializado, es decir, el mensaje acerca de Jesucristo. Cuando se habla del mensaje acerca de Jesucristo se refiere al Evangelio y esto quiere decir buenas noticias.

Y el ejemplo se los leí en Lucas 1:19 y en Hechos  5:42 hay otro buen ejemplo que dice: “Y día tras día, en el templo y de casa en casa, no dejaban de enseñar y anunciar las buenas nuevas de que Jesús es el Mesías”. En otro pasaje se ha traducido como buenas nuevas o buenas noticias, más tarde el término llegó a usarse para referirse a los libros que relatan la historia de Jesús. Así que hoy estamos aprendiendo algo que deberíamos saber hace mucho tiempo, pero a lo mejor no habíamos caído en esto. Evangelio es buena noticia y cuando hay una buena noticia ¿qué debemos hacer nosotros los cristianos? Darla. Hablar de Jesucristo.

Yo he visto reporteros de deportes que si usted los pone a correr les da un infarto, porque físicamente son descuidados, hablan de deporte pero no lo practican. Ahora el cristiano debe hablar del Evangelio, pero debe practicarlo. Usted debe ser un  creyente practicante, un cristiano que vive lo que predica, que practica lo que predica. Cuando hablamos del amor de Dios tenemos que ser gente que amamos. Muchos  quieren dar la buena noticia, pero no la practican, como el papá que le dice a su hijo que no fume y él con el cigarro, no tiene autoridad. Por eso el cristiano que da la noticia del Evangelio, tiene que ser una noticia viviente, encarnada en él, tiene que ser una persona que lo vive. Yo les digo, cuando me invitan a predicar en otros países y hablo en las iglesias, que si quieren llenar sus iglesias debe tener gente en la puerta, desde la calle, y adentro que sea amable con todos. Si Dios es amor y el Evangelio es una buena noticia debe ser compartida por personas que lo viven, como aquellos que escriben la noticia del deporte, pero que también lo practican y lo viven. ¿Con quién le gustaría escuchar hablar de fútbol, con Lionel Messi o con alguno de ustedes? Todos nos sentaríamos hablar de fútbol con Messi, porque este vive el fútbol, lo practica, es excelente en fútbol. Entre mejores cristianos seamos nosotros, más nos van a escuchar, la noticia va a ser más creíble.

Cuando el Evangelio llegó a Samaria lo llevó Felipe y dice en la Biblia, en el libro de los Hechos, que creyeron a Felipe y luego creyeron a Jesús, porque la gente antes de creer en Jesús tiene que creer en usted, si usted habla del Evangelio y saben que usted es mala paga, que le pega a su esposo, que trata mal a sus hijos, todo el tiempo está haciendo escándalos, no le van a creer. El Evangelio lo tenemos que vivir, por eso dice Mateo 5:16: “Hagan brillar su luz delante de todos”. Nosotros somos la luz del mundo, eso dijo Jesús. ¿Qué pasa cuando hay un apagón? No podemos ver en dónde nos movemos. La luz evita que la gente sufra un accidente, que vea el  camino, que sepa donde ir y cómo ir. Eso somos nosotros, somos la luz del mundo y la luz del mundo sirve para que la gente vea el camino y el camino es Cristo, eso dice Juan 14:6  “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Y la gente necesita saber cuál es el camino y ¿quién se lo va a mostrar? Nosotros. Líder es  aquel que ya anduvo por el camino y que ya lo conoce, eso somos nosotros, por esos debemos compartir nuestra fe a los demás con el ejemplo, porque nuestros hechos hablan más fuerte que nuestros dichos.

Un evangelista de los Estados Unidos escribió hace muchos años sobre el quinto evangelio. Y decía ¿Sabe cual es el quinto evangelio? Su propia vida. Usted es el quinto evangelio y antes que la gente lea a Mateo, Marcos, Lucas y Juan van a leer la vida de usted, nuestra vida va a ser el Evangelio que la gente va a leer. Y cuando la gente vea nuestra vida, entonces va a decir: Yo quisiera ser como esa persona, siempre es muy amable, aunque es una persona muy encumbrada es siempre muy sencilla, aunque es poderosa, es a mable, aunque es muy rica, es muy creyente y aunque es una persona muy pobre, es muy feliz. Nosotros tenemos que ofrecer el Evangelio con nuestro ejemplo. Sea ejemplo.

Es muy difícil convencer a nuestros amigos de que somos cristianos si robamos como ellos, si chupamos como ellos, adulteramos, mentimos como ellos, pero cuando ya somos santos, lea bien, la palabra santo viene del término jaglios que significa diferente. Un santo es  uno que es diferente, todos roban, pero este no roba, todos chupan, pero éste no chupa. Todos explotan a sus trabajadores, éste no, todos se hacen la brocha con pagar, éste paga. Somos diferentes y cuando somos diferentes la gente  va querer ser como nosotros.

El apóstol Pablo dio una descripción del Evangelio a los cristianos en Corinto, Corintios 15:1- 11  que dice: “Ahora, hermanos, quiero recordarles el evangelio que les prediqué, el mismo que recibieron y en el cual se mantienen firmes. Mediante este evangelio son salvos” – ¿Qué ocurre cuando nosotros recibimos este evangelio? Somos  salvos, la gente necesita saber cómo ser  salvos-, “si se aferran a la palabra que les prediqué. De otro modo, habrán creído en vano.  Porque ante todo les transmití a ustedes lo que yo mismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras, que fue sepultado, que resucitó al tercer día según las Escrituras,  y que se apareció a Cefas, y luego a los doce. Después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, la mayoría de los cuales vive todavía, aunque algunos han muerto. Luego se apareció a Jacobo, más tarde a todos los apóstoles, y por último, como a uno nacido fuera de tiempo, se me apareció también a mí.  Admito que yo soy el más insignificante de los apóstoles y que ni siquiera merezco ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios.  Pero por la gracia de Dios soy lo que soy”. ¿Cuántos podemos decir hoy lo mismo que por la gracia de Dios somos lo que somos? Esa es la gran verdad. “Y la gracia que él me concedió no fue infructuosa. Al contrario, he trabajado con más tesón que todos ellos, aunque no yo sino la gracia de Dios que está conmigo. En fin, ya sea que se trate de mí o de ellos, esto es lo que predicamos, y esto es lo que ustedes han creído”.

En 1 Timoteo 2:5-6 dice: “Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, quien dio su vida como rescate por todos. Este testimonio Dios lo ha dado a su debido tiempo”. Evangelizar es dar la buena noticia de que Cristo murió por nuestros pecados. La gente vive agobiada por sus pecados, vive agobiada por la gente que mató, por la gente que engañó, por las estafas que hizo, por los abortos que cometió, agobiada por muchas cosas. Por eso vemos en las noticias que hombres ya adultos confiesan que su vida fue trastornada, traumatizada, porque algunos de sus guías espirituales les abusaron de niños, un abuso a un niño que se ha hecho por un guía espiritual, por su papá, por su hermano, por su abuelo, por quien sea, trastorna la mentalidad y el carácter de una persona. La gente está buscando una salvación y el camino de la  salvación, y Cristo es la buena noticia. La gente está atada a los vicios y se pregunta cómo librarse de esa esclavitud del vicio, necesita salvarse y liberarse del vicio y esa buena noticia es Cristo Jesús. Yo conozco cientos, miles de personas a las  que Dios ha librado de muchas ataduras de vicios, de pecados, de soledad, de tristezas, pobrezas, miserias, porque recibieron la buena noticia, pero debemos presentarla sabiamente y ¿quien debe presentar esta buena noticia, el pastor de la iglesia? Todos.

Los cristianos tenemos que ser sabios, hay quienes llegan con el familiar que ha recibido como herencia santos en bulto y lo condenan calificándolo de idólatra en su afán de llevar el mensaje de salvación, pero de esa manera no recibirá ese mensaje. Con sabiduría se va presentando el Evangelio. Debemos ser sabios y no ser cristianos como aquellos que convierten a las personas a bibliazos, tenemos que ser sabios, prudentes para que la gente vea en nosotros nuestro afán de que conozcan de Cristo, pero lo vamos a ser de una manera sabia.

Déjeme darle algunos consejos prácticos:

Haga una lista de los candidatos a los que usted debe evangelizar, por lo menos tres. Seguramente puede hacer la lista más grande. Serán personas a quienes usted debe darles las buenas noticias del Evangelio. Háblele a su amigo, a su familiar tal vez, a su vecino.

Personas que usted ama, personas que no conocen de Cristo. Hay personas que no conocen de Cristo para nada y usted las ama, piense en estas personas, anote sus nombres y diga: a ellas yo les voy a hablar de estas buenas noticias. Ahora si la persona a la que usted le quiere hablar, es alguien con quien no tiene una amistad verdadera, mi consejo es hágase amigo primero, es más fácil hablar con la persona que conocemos, nuestro amigo, nuestro cuñado, nuestro compañero de trabajo, tiene que haber una relación. Para transmitir una verdad, debe hacerse a través del puente de la buena relación, claro que podemos hablar con un desconocido, pero no es tan impactante como cuando lo hacemos con un conocido que además de conocerlo nosotros, él nos conoce a nosotros. Entonces le puede decir que a usted lo conoce y que no es como él, como ellos, y usted puede responderle: “Yo conocí a Cristo desde muy jovencito y cómo lo conocí a esa edad, Él me ha ayudado a no descarriarme tanto, no quiere decir que yo no haya cometido pecado, porque todos somos pecadores, pero debes saber cómo el Señor nos guarda y nos ayuda, pero no importa lo que haz hecho, Dios te transforma”.

A lo mejor la pregunta puede ser al revés: “Y vos como has cambiado, sos más controlado, ya no sos tan peleonero, ya no baleas a cualquiera, ya sos más decente ¿qué está pasando?”. Entonces le empieza a compartir sus fe, pero tenga la disposición de ser un buen amigo, entonces vas a tener un Evangelio amigable, un evangelismo amigable.

Hay dos maneras de presentarlo, uno es atacando el error y el otro es presentando la verdad. Yo creo que en lugar de atacar el error en el que se encuentran estas persona, hay que presentar la verdad. En lugar de estar orando a tal santo, diga la verdad, Jesucristo dijo cuando oren, oren así:”Padre nuestro que estás en los cielos”, Él nos instruyó a hacerlo al Padre. Si usted invita a una persona a su casa, a su célula, a su grupo C.A.F.E., procure hacerse amigo de ella, porque la amistad es necesaria.

En tercer lugar, ore por ellos. Ya tiene apuntados los nombres de ellos, ore, comparta lo que Dios ha hecho por usted. El testimonio debe ser ABC, eso quiere decir Auténtico, Breve y Cristocéntrico, no se invente cosas. Debe ser auténtico, breve y Cristocéntrico, es decir, Cristo es el centro de todo. ¿Cómo era su vida antes de Cristo? ¿Cómo conoció a Cristo? ¿Cómo es su vida ahora, después de haber conocido a Cristo? Así debe ser. ¿Cómo vivía usted antes de conocer al Señor? ¿Cómo conoció al Señor? ¿Cómo vive ahora que es creyente?

Siguiente consejo después de presentar el Evangelio, es muy elemental, todos somos pecadores, todos necesitamos perdón de pecados, todos necesitamos un redentor, el redentor es Cristo Jesús, ese es el Evangelio. Por supuesto, una vez que usted lo haya presentado pregúntele ¿querés recibir a Cristo hoy? Esa pregunta es clave. ¿Querés orar conmigo en este momento y entregar tu vida a Cristo? Y la persona va a decir sí o no. Pero en ese momento, si le dice sí, oremos por él. Hay muchos que han tenido esa experiencia de orar por otra persona, pero también hay muchos que no lo han hecho hasta el momento. Yo lo hago domingo a domingo, pero también lo puedo hacer en otro lado, me ha tocado hacerlo en distintas ocasiones, inclusive en los cementerios, donde en una ocasión una pareja lloraba a un ser querido fallecido, se hablaba del acontecimiento en su vida, les dije que por eso era necesario estar preparado para ese momento, entregando la vida a Cristo. Me preguntaron como se hacía y en ese momento oré por ellos y recibieron a Jesús. Tenemos que hablar de Cristo cuando estamos con nuestros amigos y cuando estamos con nuestros familiares, pero es muy importante hacer la pregunta a que se arrepientan, porque es Romanos 10:10 dice: “Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo”.

Sea paciente, no vaya de prisa, comparta, vaya con paciencia, no se desmotive si su amigo no se convierte la primera vez o le contradice o le ridiculiza, porque a todos los creyentes alguna vez alguien ha tratado de ridiculizar, la gente molesta, cada vez molesta menos, pero tenemos que tener paciencia. Muchos de los creyentes eran de los que molestaban a los creyentes, de los que apedreaban las iglesias de los creyentes, de los que rayaban los carros de los pastores, eran de los que hacían un sinfín de daños, pero hoy están aquí convertidos, porque alguien les tuvo paciencia, les habló de Cristo y creyeron.

Así que es importante que no discuta ni hable mal de las creencias de la otra persona, pero presente la verdad con amor, ese es otro buen consejo, además discipúlelo. En el momento en que usted ora por él y se convierte a Cristo, es una persona nacida de nuevo, una nueva criatura, un bebé espiritual. Cuando una persona tiene un bebé, lo cuida en su desarrollo, se tiene la responsabilidad de cuidarlo, somos padres espirítales de esa persona, la debemos tener a nuestro cuidado hasta que madure. Mientras llegue ese momento, tenemos que cuidarlo y llevarlo a una célula, pero no hay que decirle te espero, hay que ir a buscarlo, llevarlo las primeras veces. Ubíquelo, tráigalo personalmente a la Reunión en Confianza que tenemos cada domingo y asegúrese que se inscriba el primer domingo del mes siguiente a la Facultad de Liderazgo. Sea su padre espiritual hasta que esté listo, para dar a luz a sus propios hijos.

Debemos ser los reporteros de Dios. Vamos a estar reporteando para dar la noticia que Cristo es el camino. Que Cristo es la salvación.

Todos queremos que la Tierra sea llena de su gloria, pero tenemos que hacer algo para que eso ocurra y eso es llevar la buena noticia, el Evangelio. Hablémosle a aquellos que amamos, a aquellos que están cerca de nosotros y si no tiene a nadie a quien amar, escoja uno para amarlo, y diga voy a hablarle a mi trabajador, a mi jefe, voy a invitarlo al desayuno del Día de la madre, voy a invitarlo a la Conferencia de la Cumbre de Desarrollo Integral, voy a llevarlo a mi célula, voy a invitarlo a tomar un café, le voy a contar cómo Dios ha obrado en mi vida. Aproveche cuando le pregunten para dar respuesta de su fe. Cuando le digan “no sé qué hacer, estoy angustiado”,  aproveche para decir lo que usted ha hecho cuando ha estado angustiado, gracias a su fe en Cristo Jesús. Aproveche cada oportunidad que se presente para dar fe.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…