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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Yo creo que la paz es como un bebé durmiendo, es más, la paz es una noche silenciosa, con el fondo de la lluvia. Se acuesta, se pone como le gusta, de lado, toma una almohada, abraza a su esposa. La Paz  es una noche en la que usted está descansando, escucha las olas del mar que revientan sobre la playa a la distancia. Pero en una noche de paz, sólo se requiere de un pequeño insecto, para que se la destruya. Tiene que pararse, encender la luz o prender la tele y ver si aparece por ahí y cómo que los insectos se van pasado la sabiduría de generación en generación, porque no aparecen. Por fin usted logra matar a ese insecto y entonces usted alcanza la paz. Aunque tal vez le cueste volverse a quedar dormido pero hay paz.

Si algo debemos valorar es la paz. Es lo que todos queremos. Cuando la Biblia dice que Dios vino a darnos por medio de Jesús vida y vida en abundancia, se refiere a la vida, compartir, al pasar un buen momento con la pareja, con los hijos, con los amigos, con los parientes, pero a veces en medio de esa paz total aparece algo tan chiquito como un insecto que no mide más de 5 milímetros, un sarcasmo, a veces es un espíritu burlón de alguien en la familia, a veces simple y sencillamente la imprudencia de alguien.

De pronto se pierde la paz y de nada sirve esta vida cuando no hay paz, de nada sirve que el joven que añora su ipod, que su padre se lo lleve, pero dentro de esa alegría se escuchen los gritos del conflicto de los padres. Se pierde la paz, cuando nosotros permitimos que pequeñas cosas nos dividan. ¿De qué le sirve a un joven tener el sueño de su vida, su ipod, si no hay paz con sus papás? ¿De qué le sirve a usted mujer que el esposo le lleve un perfume de los más caros, por el cargo de conciencia que tuvo, porque  hizo algo malo? ¿De qué le sirve al marido estar en París, si su mujer pareciera enviada del mismo infierno para atormentarlo?

Cuando la Biblia dice que Jesús vino a darnos vida y vida en abundancia se refiere precisamente a una vida de paz, de bendición, no sólo económica sino especialmente de paz. ¿Sabe que es paz? Es cuando usted y yo nos callamos. Todo se arruina precisamente cuando hay un conflicto. Estamos en un churrasco, la carne ya está sobre la parilla, usted la ve deliciosa. La sirven en el plato y van a comer, oran y antes de comer alguien hace un comentario, el otro se mete y lo defiende, se mete el otro y defiende al otro y el otro se une al otro, al final parece Estados Unidos e Irak, se pierde la paz, se pierde todo.

¿Por qué hay  gente que tiene todo en este mundo y aún tiene insatisfacción? Por eso nos enfocamos tanto en conseguir más, más, y más y perdemos el enfoque de la vida. La vida es disfrutarla porque es corta. Lo primero que se pierde cuando nos metemos en un pleito no son los dientes es la paz. Como cristianos debemos hacer la diferencia, debemos ser distintos.

Hace poco abrí mi facebook, porque todos los jóvenes me lo pedían, lo abrí. No abrí una página de amigos sino una de fans, porque las páginas de amigos tocan con 5 mil personas y creo que para más gente. El propósito es llevarles la Palabra de Dios. Y me di cuenta que algunas veces que estuve viendo los perfiles de la gente, que hay cristianos que dan vergüenza, porque publican fotos con un cigarro encendido en su perfil. Un cristiano fumando. Publican fotos con una cerveza. Da tristeza, los cristianos cada vez nos parecemos más a los mundanos ¡no puede ser!

No puede ser que en las casas de nosotros los cristianos, que declaramos ser hijos de Dios, que queremos ser discípulos de Jesús, exista conflicto todo el tiempo, no puede ser, porque Dios es un Dios de paz.  Abra su Biblia conmigo en el libro 1 Reyes19:11-13, es una porción donde Dios le estás hablando a Elías, un profeta: “El Señor le ordenó: —Sal y preséntate ante mí en la montaña, porque estoy a punto de pasar por allí”.

Qué haríamos si Dios nos dice “—Sal y preséntate, porque estoy a punto de pasar por ahí…” ¿Qué esperaríamos ver, cómo sería Dios, se parecería algo así a la celebridad de Michael Jackson en vida? Eminem?  Continua  “Como heraldo del Señor vino un viento recio, tan violento que partió las montañas e hizo añicos las rocas; pero el Señor no estaba en el viento. Al viento lo siguió un terremoto, pero el Señor tampoco estaba en el terremoto”. Tras el terremoto vino un fuego, pero el Señor tampoco estaba en el fuego. Y después del fuego vino un suave murmullo. Cuando Elías lo oyó, se cubrió el rostro con el manto y, saliendo, se puso a la entrada de la cueva.  Entonces oyó una voz que le dijo: — ¿Qué haces aquí, Elías?

Vino un suave murmullo, nuestro Dios es un Dios de paz y nosotros como sus hijos debemos reflejar paz. De hecho, Pablo le dijo a los Tesalonicenses en la segunda carta 3:16 “Que el Señor de paz les conceda su paz siempre y en todas las circunstancias. El Señor sea con todos ustedes”.

Yo no sé si usted anhela paz, pero yo anhelo paz para mi familia. Yo anhelo paz para mis hijos, yo quiero que ellos se casen bien, con una persona de paz. Yo con gusto voy a entregar a mi hija a un hombre que sea cristiano, trabajador, que haya estudiado, que tenga a Dios, que sirva en la iglesia. Yo quiero que mis hijos tengan paz. Yo quiero que nuestra iglesia tenga paz. Dios quiere que en nuestras familias, en nuestro vecindario haya paz, más si nos llamamos cristianos.

El diablo es un ser de destrucción y vino para robar, matar y destruir. Jesús dijo yo he venido para que tengan vida y vida en abundancia… Paz. Es tan sencillo entrar en un conflicto, tan fácil. Vea lo que dice Romanos 12:18 Si es posible y en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos. La semana pasada el Pastor leyó estas porción de la Escritura y dicen los versículos 19-21: No tomen venganza, hermanos míos, sino dejen el castigo en las manos de Dios, porque está escrito: «Mía es la venganza; yo pagaré», dice el Señor. Antes bien,  «Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer;   si tiene sed, dale de beber.  Actuando así, harás que se avergüence de su conducta.» No te dejes vencer por el mal; al contrario, vence el mal con el bien.

Si es posible y en cuanto dependa de ustedes viva en paz con todos. ¿Cuándo depende de nosotros estar en paz con otras personas? Yo diría que casi siempre, 99.99 por ciento de las veces si no respondemos a la ofensa, ahí se acabó, hay paz. Sino que el 99.99 por ciento de las veces si alguien lo empuja usted puede seguir adelante, si alguien le pega una bofetada, una, usted se va, pero no, responde. Mantenga la paz y no sólo debemos mantenerla, debemos promoverla. Yo he escuchado a la gente citar para sus “cuentazos” personales a Dios. ¿Cuándo termina la guerra? ¿Cuándo termina un conflicto? Cuando alguien gana y siempre hay uno que gana y otro que pierde y está resentido y espera venganza, pero la guerra también termina cuando alguien cede. Y eso es precisamente lo que estudiamos la semana pasada, sobre perdonar y liberar nuestro corazón del pasado.

En Efesios 4:30-32 leemos: “No agravien al Espíritu Santo de Dios, con el cual fueron sellados para el día de la redención. Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia. Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo”.

Más adelante en el libro de Colosenses 3:8-14, Pablo también dice: “Pero ahora abandonen también todo esto”. Porque ser cristiano es abandonar la vida que antes llevábamos, es nacer a una nueva vida y vivir una nueva vida en Cristo Jesús. Pero ahora abandonen todo esto: “enojo, ira, malicia, calumnia y lenguaje obsceno”. Alguien dirá, Pastor, las malas palabras no son malas palabras, son malas expresiones. La Biblia sí habla sobre el lenguaje obsceno. Continuemos: “Dejen de mentirse unos a otros, ahora que se han quitado el ropaje de la vieja naturaleza con sus vicios, y se han puesto el de la nueva naturaleza, que se va renovando en conocimiento a imagen de su Creador. En esta nueva naturaleza no hay griego ni judío, circunciso ni incircunciso, culto ni inculto, esclavo ni libre, sino que Cristo es todo y está en todos”.

Así que esta porción de la Escritura nos dice que ya no hay diferencia ante Dios, somos uno, “Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia”. ¿Sabe por qué hay conflicto? Porque usted y yo tenemos algo que se llama orgullo. Tal vez no somos orgullosos todo el tiempo, sino cuando nos provocan. Es difícil, es lo que quiere Dios de nosotros. “De modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes. Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto”.

Es inconcebible que tengamos hermanos en la carne y no nos hablemos con ellos, llamándonos cristianos. Es inconcebible que un hijo no le hable a su mamá, no le hable a sus papás llamándose cristiano. Es inconcebible que el socio ya no hable con el ex socio, porque tuvieron un conflicto. En Cristo, la Biblia nos enseña: nos vestimos de amor o nos vestimos de odio. O somos hijos de Dios o somos hijos del diablo. No hay miles de caminos. Se le enseña especialmente a la juventud que es libre de elegir lo que quiere y la juventud sólo puede elegir entre dos caminos que son el bien y el mal, la justicia o la injusticia. No hay nada más que esto.

Debemos abandonar la guerra. La guerra se acaba cuando alguien gana, cuando alguien cede. Promovamos y mantengamos la paz, cedamos, perdonemos, liberemos al otro de la ofensa. Es cierto, oiga el mensaje de la semana pasada, si usted no pudo venir, acceda a www.frater.org y en recursos lo encuentra o pase a reproducción y compre la prédica. No podemos llamarnos cristianos y odiarnos. Evitar al necio no es pecado, usted puede evitar a alguien, pero si es su papá el necio no puede dejar de visitarlo, simple y sencillamente órele a Dios para que haya paz en esos momentos. Los familiares sabemos qué botón hay que presionar para que el otro se enoje. Cuide lo que habla. Debemos cuidar la lengua, entonces, para mantener la paz.

Proverbios 18: dice: “En la lengua hay poder de vida y muerte; quienes la aman comerán de su fruto”. Es en ese momento en que le provocan a usted, la lengua es como una chispa, quema un bosque por completo. Proverbios 21:23 dice: “El que refrena su boca y su lengua se libra de muchas angustias”. Alguna vez se habrá dicho ¿por qué abrí la boca?  Esta lengua construye o destruye, especialmente la gente que admira. Y estos son pareja, hijos, amigos íntimos.

Hay gente que tiene 60 años y recuerda las palabras de su papá, cuando públicamente la negaba y apenas tenía cuatro años de edad. Cuidado con la boca. Hablen sólo si su boca va a edificar a los presentes, cuando no vamos a edificar a los presentes ni abramos la boca, nos vamos a pasear en todo. Por eso en Efesios 4:29 dice: “Eviten toda conversación obscena. Por el contrario, que sus palabras contribuyan a la necesaria edificación y sean de bendición para quienes escuchan”. Que sus palabras sean una grúa que llega a construir y a poner vigas, está edificando, pero hay quienes son almádanas que derriban y destruyen.

Para mantener la paz, cuide su boca. Los seres humanos, los papás cometen el error de enseñar a los hijos desde pequeños a que no se dejen, que respondan las ofensas o las agresiones. Después tenemos al jovencito de 16 años, en la calle con el ojo todo hinchado, por eso los matan, por pendencieros. La vida nos enseña humildad, perdón. ¿Sabe qué es los que más nos enseña la Palabra? Pasar por alto la ofensa. Proverbios 19:11 dice: “El buen juicio hace al hombre paciente; su gloria es pasar por alto la ofensa”.

Cuando usted y yo somos orgullosos, por orgullo no dejamos pasar la ofensa. Es como cuando alguien le echa el auto, ¿lo ha visto? Usted tiene dos opciones, o dejarlo que se vaya o “segundear”. Y luego viene el otro. Porque cuando nos hacen una ofensa y respondemos de la misma manera, el otro se ofende y responde y ofende y responde y se ofrende. La gente se divorcia al final de cuentas porque no le gustaba cómo usaba la pasta en el baño, el toilete ni como cocinaba los huevos. Fue creciendo tanto el problema que se acabó el matrimonio.

Si queremos tener paz pasemos por alto la ofensa. Si alguien le lastima y usted no responde, hay paz. Si alguien le ofende y usted no contesta igual hay paz, por eso la Biblia dice en Proverbios 15:1“La respuesta amable calma el enojo, pero la agresiva echa leña al fuego”. Si el conflicto fuera un fuego, Dios es agua, el diablo gasolina. Quiere mantener la paz, quiere mantener una nación donde haya paz, donde usted sin pena cargue el celular y esté en la parada de bus con su Black Berry, con su iphone, como si nada, quiere andar con sus aretes y sus argollas en la parada de bus como si nada, prediquemos de Cristo Jesús, porque si la gente conoce al Señor va a encontrar la paz y la va a promover y tendremos paz en nuestras nación.

Aprendamos a pasar por alto la ofensa. Leímos que el proverbista dijo: “El buen juicio hace al hombre paciente; su gloria es pasar por alto la ofensa”. Cuando pasamos por alto la ofensa, sin lugar a duda, mantendremos la paz, y algo más

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