Abrazos-Banner

Lea

La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Todos tenemos una vida de hábitos buenos o malos. Por ejemplo, hay quienes se hurgan las fosas nasales con un dedo que no se ve con agrado, en cambio, hay otros buenos que son de bienestar para nosotros mismos como el baño, cepillarnos los dientes después de cada comida, etc. Hay hábitos que debemos adquirir, pero esto no  se logra de un día para otro. ¿Se acuerda de aquella época en que bañarlo a usted era una lucha? Era una pelea con mugre detrás de las orejas, todo sucio, todo hediondo y sin embargo,  su mamá le decía venga para acá, hay que bañarlo. Hasta que al fin agarró el hábito.

Alguien dijo: “Siembra un pensamiento y cosecharás una acción, siembra una acción y cosecharás un hábito. Siembra un hábito y cosecharás un carácter” y si queremos tener un carácter bueno, un carácter templado, firme, de dominio propio, que valga la pena, tenemos que empezar con un pensamiento y el pensamiento da la acción y la acción volverla un hábito que no sea una acción  ocasional sino una acción cotidiana, entonces se volverá un hábito que formará en nosotros un carácter.

Como cristianos necesitamos adquirir ciertos hábitos, hay unos que son muy buenos, hay personas a las que ya no se les dificulta -por ejemplo- traer su diezmo al alfolí, porque ya se volvió un buen hábito. Cuando reciben su cheque reconocen que primero es Dios, que hay que buscar primero el Reino de Dios y el primer cheque que hay que hacer es el de Dios, el del diezmo. La primera transferencia electrónica que hay que hacer es la del Señor, después vendrá la de la Empresa Eléctrica, la del banco, etc. Son hábitos buenos que una vez adquiridos, usted forma un carácter cristiano valedero.

Otro hábito muy bueno que debemos tener es el hábito de la lectura bíblica. Hay muchos que tienen una Biblia, otros dos, tres, hasta diez, pero ¿cuántas veces leemos una de esas Biblias?

El problema hoy en día no es tener Biblias, el problema es adquirir el hábito de leerlas. Cuando uno lee siempre aprende. En uno de los periódicos que suelo leer todos los días, hay algo que aprender. Y una de las cosas que aprendí, muy interesante, es que según la tabla de terremotos aquí en Guatemala tuvimos en 1976 un terremoto 7.6 grados en la escala de Richter, pero en Chile tuvieron uno de 8.8 grados y pareciera que entre 7.6 y 8.8 no hay mucha diferencia, sin embargo, de uno a 10 esa escala es exponencial, es logarítmica. En cada grado que sube la exponencia sube 10 veces, quiere decir que en Chile hubo un terremoto 15.8 veces más fuerte que el que tuvimos en Guatemala, ¿se imaginan ustedes eso? ¿Cómo quedarán nuestras casas aquí en Guatemala con un terremoto 15 veces más fuerte? Tenemos que aprender a construir para soportar terremotos como el de Chile. Si leemos, aprendemos. La lectura nos enseña.

Jesucristo tuvo el hábito de la lectura. La Biblia nos enseña que Jesús entraba a la sinagoga todos los sábados como era su costumbre y se levantaba a leer. En el pasaje donde encontramos eso dice que leía el rollo del profeta Isaías, porque la Biblia en la época de Jesús, no la tenían como nosotros hoy en día, en libros de distintos tamaños y distintos volúmenes, ahora hasta se lleva en los teléfonos celulares, porque ahora no solamente son eso, ahora son agendas, computadoras. ¿Jesús tenía celular en la mano? Y entonces ¿cómo predicaba? De memoria. Él no andaba con el gran rollo del libro del profeta Isaías de arriba para abajo y diciéndole a Pedro detenme ahí, desenrolla, voy a leer. En la sinagoga sí tenían los rollos y ahí pasaba cada uno y leía el pasaje que le asignaba el maestro de la Sinagoga, pero Jesús no sólo aprendió a leer la Biblia, aprendió a memorizar. Mi abuela-siempre me impresiona contarlo-, era una señora analfabeta, pero sabía más Biblia que la mayoría de los que estamos aquí, ¿por qué? Porque la memorizaba, a sus nietos nos ponía a leérsela, la oía cada vez que iba a la iglesia, cada vez que le pedíamos un centavo nos decía toma, pero antes léeme la Biblia. Si nos iba a llamar la atención, lo hacía leyendo la Biblia. Si usted no la  memoriza, va a pasar por momentos difíciles en la vida, en los que no va a tener una Biblia a la mano, no va a tener una agenda electrónica a la mano, no va a tener nadie que se la lea.

Yo recuerdo a un querido hermano de la congregación, a él lo secuestraron. Contó que en esas horas de aflicción lo único que lo sostuvo fueron los pasajes de la Biblia que él tenía memorizados, ¿qué vas a hacer usted cuando esté en el intensivo del hospital, si es que alguna vez le toca? Va a tener que recordarse de lo que aprendió, y si no aprendió nada de ¿qué se va a recordar?

Otro personaje del país, hijo de un conocido empresario y banquero, lo secuestraron junto con su hijito de cinco años. Sus plagiarios para reclamar el cobro del secuestro le cortaron un dedo y lo mandaron a la familia, a fin de que se convenciera de que lo tenían en su poder, además le cortaron la espalda con una hoja de afeitar, se la cortaron toda, y todo eso, se lo hicieron llegar a la familia. En cautiverio le dijo a su hijo que iban a jugar, que el pequeño iba a ser el médico y él el paciente, para que le aplicara una crema que había encontrado en un rincón del cuarto donde los tenían privados de su libertad. Alguien le hizo llegar una Biblia y empezó a leerla y le dijo a su hijo: vamos a leer el Salmo uno: “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos”. El niño lo interrumpe y le dice. Papi ¿qué quiere decir bienaventurado? Y en ese momento ese hombre empezó a recordar las muchas veces que vino a la iglesia, pero vino así como de mala gana. Las muchas veces que estuvo sentado oyendo la prédica diciendo: a qué hora va a terminar, porque quiero ir a ver el partido de fútbol. Las muchas veces que ahí sentado durante la prédica estuvo haciendo presupuestos para su negocio. Las muchas veces que estuvo indiferente en la casa del Señor. Las muchas veces que pudo leer la Biblia, estudiarla, meditarla, aprenderla y no lo hizo

Por eso es tan importante que seamos hombres y mujeres de la Biblia, que leamos la Biblia y que memoricemos la Biblia. Jesucristo cuando empezó su ministerio, fue llevado al desierto, por cuarenta días y cuarenta noches estuvo en ayuno y fue tentado por el diablo. En Mateo usted encuentra que Jesús  al enfrentarse al diablo, en tres ocasiones le citó la Biblia y se la citó de memoria, dice así en Mateo 4:3-11  “El tentador se le acercó y le propuso: —Si eres el Hijo de Dios, ordena a estas piedras que se conviertan en pan.  Jesús le respondió: —Escrito está, ¿cómo sabía Jesús que estaba escrito? Porque Él lo había visto, Él lo había leído, Él lo había memorizado.

“No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.”  Luego el diablo lo llevó a la ciudad santa e hizo que se pusiera de pie sobre la parte más alta del templo, y le dijo: —Si eres el Hijo de Dios, tírate abajo. Porque escrito está:      “Ordenará que sus ángeles  te sostengan en sus manos, para que no tropieces con piedra alguna.” —También está escrito: “No pongas a prueba al Señor tu Dios” —le contestó Jesús. De nuevo lo tentó el diablo, llevándolo a una montaña muy alta, y le mostró todos los reinos del mundo y su esplendor.  —Todo esto te daré si te postras y me adoras.  — ¡Vete, Satanás! —le dijo Jesús—. Porque escrito está: “Adora al Señor tu Dios y sírvele solamente a él”.  Entonces el diablo lo dejó, y unos ángeles acudieron a servirle”.

Jesús había memorizado porciones completas de “así ha dicho el Señor”, que significa “Oye oh Israel”, en Deuteronomio 8:3 dice: “Te humilló y te hizo pasar hambre, pero luego te alimentó con maná, comida que ni tú ni tus antepasados habían conocido, con lo que te enseñó que no sólo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca del Señor”. Jesús había leído y memorizado Deuteronomio 6:16 “No pongas a prueba al Señor tu Dios, como lo hiciste en Masá”. También memorizó Deuteronomio 6:13 “Teme al Señor tu Dios, sírvele solamente a él, y jura sólo en su nombre”.

¿Qué va a pasar el día que usted tenga problemas, si no sabe la Biblia de memoria? ¿Cómo va a enfrentar las batallas espirituales? Vivimos en una generación musical que tiende a enfocarse más en la alabanza y adoración que en la lectura de la Palabra de Dios, no hay nada de malo que sean musicales las generaciones y que canten y alaben, lo malo es que sólo aprendan de memoria las canciones, inclusive hay muchas canciones que se cantan hoy en las iglesias que no tienen ningún fundamento bíblico, hay otras canciones que tienen basamento bíblico y nos sirven para aprender la Palabra del Señor. Pero está mal que no se aprenda, que no se memorice, que no se practique la Palabra del Señor.

Es importante que nos comprometamos a ser una generación que alaba a Dios, pero que también lee y memoriza Su Palabra. En el Liceo Bilingüe Fráter nos esforzamos porque los niños aprendan la Palabra de Dios, aprendan porciones como Éxodo 20 donde están los diez mandamientos, que aprendan pasajes bíblicos que les van a servir en su formación y en su carácter y en la Zona de Campeones, que es lo que llamábamos antes Escuela Dominical, ahí nos esforzamos porque nuestros niños aprendan Palabra de Dios, conozcan de la Palabra de Dios, y hoy en día hay tantos recursos para enseñarles con historias bíblicas apropiadas, para contárselas.

Es importante que los niños aprendan de memoria la Palabra de Dios. A veces cumplen años nuestros niños, nuestros hijos, y no sabemos qué regalarles, regalémosles Biblias. Existen algunas publicaciones pensando en los niños y que pueden adquirirlas en la Librería de la Fraternidad Cristiana., por ejemplo Historias de la Biblia, Biblia Alegría para niños, entre otras tantas. Hay padres de familia que me cuentan que han aprendido más de la Biblia ahora que la están leyendo a sus hijos. Y esto es muy importante, no siempre va a poder enseñarla a sus hijos, ellos van a preocuparse en otras muchas cosas. Entre más chicos empiecen,  será mejor. No pudo hacerlo con sus hijos, empiece con sus nietos, ellos también necesitan oír de la Palabra del Señor. Es bueno el hábito de la lectura bíblica y de la memorización, porque en la Biblia Dios nos revela Su perfecta voluntad y cómo vivir la vida en paz con Él y con nuestro prójimo.

Usted quizá se pregunta ¿será voluntad de Dios que yo pague mis deudas? La Biblia le dice cual es la voluntad de Dios sobre las deudas. Por supuesto que hay que pagarlas. ¿Será voluntad que yo me case? Por supuesto que sí, es la voluntad de Dios que usted se case. ¿Será voluntad de Dios que yo somate a mi esposa? La Biblia le enseña cual es la voluntad de Dios respecto a maltratar a su esposa. ¿Será voluntad de Dios que yo torture  a mis hijos? Por supuesto que no, la Biblia le va a mostrar. ¿Será voluntad de Dios que yo le cobre a mis empleados la cuota que hay que pagar al Instituto Guatemalteco de Seguridad Social y me lo robe y no lo declare? La Biblia habla sobre hay de aquel que hace explotar al obrero, etc. Si usted quiere saber la perfecta voluntad de Dios para su vida, ahí está la Biblia. Salmo 119:105: “Tu palabra es una lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero”.

Dios mismo le habló a Josué que debía leer y practicar Su Palabra para tener éxito. ¿Quiere tener éxito en la vida? Todos queremos tener éxito en la vida y sin embargo, no leemos la Palabra, no la meditamos, no la practicamos y no la cumplimos.

En Josué 1:6-9 dice »Sé fuerte y valiente, porque tú harás que este pueblo herede la tierra que les prometí a sus antepasados. Sólo te pido que tengas mucho valor y firmeza para obedecer toda la ley que mi siervo Moisés te mandó.

Cualquier gobernante que tenga valor y firmeza para obedecer la ley va a tener un país bien gobernado, va a tener a la delincuencia huyendo de la ley, va a tener a los corruptos lejos del gobierno, porque va a tener el valor y firmeza para obedecer y aplicar la ley. La justicia enaltece a una nación, pero el pecado deshonra a todos los pueblos dice Proverbios 14:34. Así que el consejo para Josué importante: No te apartes de ella para nada; sólo así tendrás éxito dondequiera que vayas. Recita siempre el libro de la ley y medita en él de día y de noche; cumple con cuidado todo lo que en él está escrito. Así prosperarás y tendrás éxito. Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas (Josué 1:7b-9)”. En el versículo 8 del capítulo 1 hay cuatro consejos muy prácticos.

1.- Recitar siempre el libro de la ley. Recitar es decir algo en voz  alta o de memoria en voz alta.

2.- meditar en él de día y de noche. Meditar significa pensar detenidamente con atención y cuidado, reflexionar, en meditar viene de leer su Palabra y pensar sobre lo que hemos leído.

3.- Cumple con cuidado lo que en él está escrito. Cumplir es ejecutar, llevar a efecto algo. Bien dijo Santiago, de nada sirve que seamos solamente oidores y no hacedores de la palabra. Cuántas veces les he predicado que la Biblia nos enseña pagar todo lo que debemos y no deber nada a nadie, pero usted sigue sacando la tarjeta de crédito.  Cuando llega el estado de cuenta en vez de pagar la totalidad, paga el mínimo y con ello se está poniendo la soga al cuello y se ahorca financieramente, porque una cosa es oír y otra es hacer. En cambio otros que me han oído predicarlo y han creído y lo han practicado están sin deudas ahora. No se endeude, no basta con leer la Biblia, hay que meditarla, pero también hay que cumplirla, hay que ponerla en práctica.

Cuántas veces ha leído en la Biblia que hay que perdonar a los que nos ofenden y usted tiene 15 años de no perdonar a su esposa o 15 años de no perdonar a su esposo, usted ve a algún ex funcionario en la televisión y se le revuelve el estómago, perdone.

4.- Prosperarás y tendrás éxito. Prosperar es mejorar, prosperar es avanzar. Éxito es tener el resultado feliz de un negocio o actuación, queremos tener éxito hagámoslo en base a lo que Dios enseña en su  Palabra, y nos va ir bien, vamos a tener éxito.

¿Cómo crear el hábito de la lectura? ¿Cómo lo vamos crear? En primer lugar, el consejo número uno que yo le doy es: Tenga una Biblia, porque si no cómo va a leer. Lea la Biblia que compró, que le regalaron, la de su abuelito que apareció en la casa. Lea una Biblia.

Segundo lugar: defina el lugar y la hora en la que la va a leer. ¿Cuál es el lugar en su agenda diaria par leer la Biblia? Si no tiene un lugar, una hora definida, le va a costar adquirir el hábito. Una señora me decía, Pastor, mi casa es un solo ir y venir de gente y he encontrado un buen lugar para leer la Biblia y orar con Dios, es en mi baño. Es usted de esas personas que madrugan, de aquellos  que se les va sueño por alguna razón y a la una de la  mañana está despierto, pues escoja un horario de madrugad y lea la Biblia. Defina un lugar, defina una hora, defina en qué libro va a anotar las lecciones que aprende o si es cibernético, pues en su computadora abra un archivo en el que va a anotar las lecciones aprendidas.

Y si tiene hijos, cómo hará esto en familia, pues el mejor lugar es cuando desayunan, usted dirá nosotros desayunamos en el carro, nos saludamos en el carro, nos vestimos en el carro, pues hagan el devocional en el carro. Si tiene que estar una o dos horas en el vehículo, hagan ahí su devocional, nada más que usted que está manejando no cierre lo ojos, todos los demás pueden cerrarlos, pueden orar, pueden leer, pueden meditar, pueden opinar, haga un plan estratégico, defina en qué momento va a leer con sus hijos y sobre todo comprométase a hacerlo por el bien suyo, de su familia y de su nación, entre más cristianos comprometidos tengamos en nuestras nación menos ladrones vamos a tener, menos corruptos vamos a tener, menos asesinos vamos a tener. Si usted es cristiano y todavía está asesinando, robando, corrompiéndose, arrepiéntase, pues como dijo el Señor, tenemos que conducirnos como cristianos, ser santos como Él es santo, pero si somos iguales que los no cristianos entonces en qué nos diferenciamos.

¿Por dónde puede empezar a leer la Biblia? Es la pregunta. Empiece por la vida de Jesús en Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Ahí va a leer la vida de Jesús, continúe con la historia de la iglesia primitiva, lea el libro de los Hechos, ahí está como surge la iglesia, los problemas que hay dentro de la iglesia, los milagros que hay en la iglesia, los líderes de la iglesia de aquel entonces.

En tercer lugar conozca la historia de Israel y las promesas que le fueron dadas, conozca Génesis, lea Éxodo, Josué, Jueces y continúe con los demás libros del Antiguo Testamento. Lea libros de sabiduría para vivir con destreza como Proverbios, Eclesiastés. El libro de Proverbios tiene 31 capítulos, usted puede leer un capítulo el 1 del mes, el capítulo 2 el día 2 del mes, el 3 el día tres del mes, así sucesivamente. Lea, no hay excusa, lea por poquito que le servirá mucho en su vida. Lea la Biblia siguiendo el calendario de lecturas bíblicas que encuentra cada mes en el boletín Mensaje. Ahí, en todos los boletines, cada mes aparece una guía de lectura bíblica. Usted puede leer el Nuevo Testamento en 130 días, lea dos capítulos diarios. Empiece en Mateo.

Santiago dice no sean oidores, olvidadizos sino hacedores de la Palabra. El éxito de este mensaje se va a medir de esta manera: va a leer usted la Biblia o no, va a memorizar la Biblia o no, va a practicar la Biblia o no, la Biblia hay que leerla para ser sabios, creerla para ser salvos, practicarla para ser santos, ahora si usted está dispuesto a comenzar pues decida, pero quiero decirle que hoy es el mejor momento.

Dios nos habla cuando leemos la Biblia. Cuando oramos nosotros le hablamos a Dios Yo le pregunto ¿si se muere su papá o su mamá, y usted sabe que ellos tienen dinero,  cuando leería el testamento que hicieron ellos? Se buscaría un espacio para ir a leerlo, mientras están en la funeraria, para que no se lleven nada de lo que es suyo, porque le conviene. Nuestro Señor Jesucristo ya vino, ya murió, ya hizo el testamento y ahora no nos queda sino leerlo para ver lo que nos ha dejado. Usted tal vez no sabe lo que Dios le ha dejado, porque no lo ha leído, pero ahí está.

Comprométase hoy a leer la Palabra del Señor.  Aprenda también de la Palabra.

Escuche

La fe viene por el oir…

 

Vea

Como en casa aún en el extranjero…