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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Estar casados nos hace tener una simbología misteriosamente profunda, de la relación de Cristo y la Iglesia, que es muy similar a del esposo con la esposa.  Le invito  que abra su Biblia en Efesios 5:21-27, 32: “Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo. Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor. Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo. Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo. Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra, para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable…32 Esto es un misterio profundo; yo me refiero a Cristo y a la iglesia”.

Los que estamos casados sabemos que el aspecto higiénico es clave paras tener una buena relación entre marido y mujer. ¿Quién quiere acostarse con una persona hedionda? ¿Quién quiere acostarse con una persona mugrosa? Es muy importante la limpieza. Comencé ahí en Efesios, porque la relación entre esposo y esposa es semejante entre Cristo y la Iglesia. Cristo es el esposo y la Iglesia es la esposa. Yo puedo garantizarles que Cristo está limpio, es santo, es puro. Usted y yo ¿estamos limpios? ¿Hay higiene espiritual entre nosotros o estamos tan contaminados por el mundo, tan infectado por la mugre de esta sociedad que nuestro esposo –Cristo- cuando se acerca a nosotros le cuesta, porque hay hediondez que está llegando a su nariz?

Cuando se acerca la Semana Santa o la Semana Mayor, como se le conoce en muchas partes, hay un intenso movimiento en los medios de comunicación y en las congregaciones cristianas para hacer obras y distintas actividades que recuerden que la semana es santa, pero muchas veces es la menos santa de las semanas, porque  se aprovecha el tiempo para irse de vacaciones, a descansar, que para mí tampoco es malo en esta época de tanto trajín, de tanto ajetreo, a veces son los pocos días que la gente tiene para estar juntos, para visitar a su familia, a su pueblo o descansar un poco. Pero hay quienes piensan que con tener una semana santa al año, las 51 semanas restantes se pueden vivir como a uno le dé la gana, y como esta semana es santa nos vamos a poner ropas especiales, vamos a hacer penitencias especiales, porque de esa manera vamos a obtener el perdón de Dios.

La salvación no es por obras, es por gracia. En el libro de los Efesios 2:8-9 leemos: “Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte”. Si fuera por obras, muchos entrarían al cielo diciendo: Yo soy salvo porque hice estas obras, alimenté a mil huérfanos por 20 años, ¡ah que buena obra! Yo ayudé a los pandilleros por 15 años, muy buena obra. La salvación no es producto de las buenas obras, las buenas obras son producto de la salvación. Si se salva por la fe en Cristo, usted hace buenas obras.

Un hermano, de los primeros que logré evangelizar y traer a los pies de Cristo hace más de 31 años, era un típico religioso de los que se ocupan nada más de la Semana Santa, para buscar la manera de justificar sus pecados, y me decía a veces que andaba en sus prácticas  religiosas tradicionales de la Semana Santa y andaba borracho, andaba vestido como religioso, pero borracho a más no poder. El Señor quiere que tengamos una Vida Santa.Traigámosla a nuestra comparación natural. ¿Usted quiere que su esposa se bañe, se perfume, que esté bien acicalada una semana al año, y las 51 semanas restantes del año esté sin bañarse, sin peinarse, sin cepillarse, toda hedionda? No.

Si nosotros queremos tener una buena relación con Dios, la relación tiene que ser cotidiana, no puede ser solamente para ciertos días festivos. ¿Qué pensaría usted si llega a su casa y no encuentra su esposa, anda de viaje, se fue al extranjero y ni siquiera le avisó, solamente se fue? Al otro día llega y tampoco está en casa, pasa un mes y tampoco, seis meses. Eso sí, cada quincena lo llama para que le deposite lo del gasto y para que pague la renta de la casa y para que se encargue del colegio de los niños, pero ella no está en casa. ¿Cómo cree que va a parar esta relación? Mal. Luego viene a los tres años y le dice: Te amo, sólo tú eres digno de recibir mi amor. ¿Qué diría ese esposo? Me estás engañando, me estás abusando.

Yo quiero decirle una cosa, el esposo de la Iglesia que es Cristo,  siempre está presente aquí en su casa, usted a veces no viene, pero el esposo que es Cristo siempre está listo para sostenerlo, para proveerle, para protegerle, para cuidarle, sanarle, bendecirle. Empero, usted siempre en sus oraciones dice: Dame, dame, dame, y el esposo que es Cristo está siempre dándole, dándole, dándole, pero ¿usted dónde está?

¿Cuándo fue la última vez que habló con su esposo que es Cristo? ¿Cuándo fue la última vez que le sirvió algo a su esposo? ¿Cuando hizo algo bueno por su esposo que es Cristo? Debemos entender que Dios quiere de nosotros una vida santa y no sólo una Semana Santa, déjeme darle rápidamente unos tips para que usted quede bien con su esposo que es Cristo:

  1. 1. Busquemos agradar a Dios todos los días de nuestra vida

Para agradarlo debemos empezar por el arrepentimiento. Señora, si usted le da un sartenazo a su esposo, aparte de llamar a los bomberos para que lo lleven al hospital lo primero que debe hacer es arrepentirse, tiene que arrepentirse y pedirle perdón. Si usted ofende a su esposa, también debe arrepentirse de lo que hizo y pedir perdón. El esposo y la esposa esa noche antes de acostarse -si es posible al mediodía, no tienen que esperar hasta la noche- deben reconciliarse, pedirse perdón mutuamente y entonces se van a acostar en paz, porque hubo arrepentimiento. Si usted no se arrepiente y no reconoce su falta y no se disculpa por la falta, va a tener una persona en su casa con la que se va ir distanciando, enfriando, alejando hasta que van a ser dos extraños en la noche.

¿Qué es arrepentirse? Es cambiar de dirección, es sentir dolor por lo que hemos hecho, pero también es dar media vuelta y volver al punto de partida. Estando con Dios, nos empezamos a alejar, cometemos pecado y el arrepentimiento hace que demos la vuelta y volvamos al Señor. Cuando usted se arrepiente lo encuentra. Y Él sabe que somos pecadores, dice que “en esto está demostrado el amor de Dios para con nosotros, que aún siendo pecadores, Cristo murió por nosotros”. Él sabe que usted es un sinvergüenza, no lo podemos engañar, sabe pero nos ama y busca que nos arrepintamos para poder tener con nosotros una buena relación. Usted quiere estar en paz con Díos y agradarle, arrepiéntase de sus pecados.

Eso fue lo que predicó Juan el Bautista. Mateo 3:1 y 2 “En aquellos días se presentó Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea. Decía: «Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca»”.

Jesús predicó, en Mateo 4:17, desde el principio de su ministerio: “Desde entonces comenzó Jesús a predicar: »arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca». Los apóstoles, su primera predicación después del día de Pentecostés en Hechos 2:38 dice Pedro: “Arrepiéntase y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de  Jesucristo para perdón de sus pecados —les contestó Pedro—, y recibirán el don del Espíritu Santo”.

2.- Alejémonos de la tentación

¿Usted se arrepintió? aléjese de la tentación, Si usted sabe que sus tentación es emborracharse, aléjese de los bares, no vaya a tomarse un coctel antes de irse a su casa, mejor váyase directo, o pase por una venta de jugos de frutas y tómese una limonada, una naranjada, un licuado de banano. Si usted tiene problemas con el licor deje el bar que tiene en su casa, saque todo y conviértalo en un bar de ensaladas o un bar de jugos, huya de la tención. Cuando se encuentra frente a la tentación de lo que sea, huya. Si su problema es la pornografía en la televisión, huya, sáquela de su cuarto si le está causando problema, sáquela de su computadora si le está causando problema. Huya de la tentación, el consejo bíblico ante la tentación no es orar, el consejo bíblico ante la tentación es huir.

1 Corintios 6:18 “Huyan de la inmoralidad sexual. Todos los demás pecados que una persona comete quedan fuera de su cuerpo; pero el que comete inmoralidades sexuales peca contra su propio cuerpo”. Usted se acuesta con una persona que no es su esposa, su cónyuge, se arriesga de ser contagiado de una enfermedad de transmisión sexual. No sólo de la que tiene esa persona, sino de las otras 20 con las que ésta se metió. Usted recibe 20+1=21 y usted queda con su cuerpo afectado. Es triste ver como, a pesar de tanta difusión de estos peligros, sigue la gente practicando la inmoralidad sexual. Huya. Cuando José se enfrentó a la mujer de Potifar, no se puso a orar, adorar, tocar guitarra, a reprender, si hubiera hecho todo esto, cae. El consejo es huya.

3.- Oremos y expongamos nuestras peticiones ante Dios

Una buena relación personal entre esposo y esposa se caracteriza por una buena comunicación. Hoy tenemos celulares con los que podemos llamar a cualquier parte del mundo, pero no podemos hablar con nuestra mujer. Aunque sea por celular háblele, mándele mensajitos, comuníquese, pero hable con ella. Podemos hablar con el hombre en el espacio, en la luna y no podemos hablar con la mujer en la cama. Cuando se pierde la comunicación, se agria la relación, es muy importante comunicarnos.

A veces hasta llega a decir que Dios no le habla, y cómo le va a hablar si usted no está en la casa. Si quiere que Dios le hable, venga a las reuniones de la iglesia, lea la Biblia, póngale atención, hable con Él. La oración es hablar con Dios. Cuando se suba al auto y entre a ese arroyo continuo de tránsito en las ciudades, aproveche para hablar con Dios. Mándele sus penas, cuéntele sus triunfos, pídale que le ayude, llore con Dios, ría con Dios.

4.- Leamos y practiquemos la Biblia todos los días.

Lea la Biblia e inicie en el libro de Juan donde aprenderá de la vida de Jesús, su muerte y resurrección, estudie también el libro de Proverbios que es sabiduría y  tiene 31 capítulos, puede ver un capítulo todos los días. Hoy existen Biblias grabadas en discos compactos, usted puede ir en su vehículo y va oyendo la Palabra de Dios todos los días. Traiga a la iglesia su Biblia y un cuaderno de notas y apunte, porque el que no apunta no apunta. Después no se recuerda. Hay un proverbio chino que aprendí hace muchos años que dice: “Más vale pálida tinta que brillante memoria. Tenga la Biblia, léala, porque algunos solamente la tienen abierta en el Salmo 91 para que no les pase nada. Mejor léala y déjela abierta donde leyó y el otro día avance y deje su  señal. La Biblia hay que leerla para ser sabios, creerla para ser salvos y practicarla para ser santos. Lea la Biblia.

5.- Asistamos a la iglesia y a un grupo pequeño

Vea lo que dice Hebreos 10:23-25: Mantengamos firme la esperanza que profesamos, porque fiel es el que hizo la promesa. Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras. No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacerlo algunos, sino animémonos unos a otros, y con mayor razón ahora que vemos que aquel día se acerca”.

La semana pasada precisamente hablámos de Tomás que no estuvo presente cuando Jesús se apareció a los discípulos, porque se lamía sus llagas solo, lloraba su depresión a solas, estabas aislado. No se aisle, únase al pueblo de Cristo, congréguese siempre. Y este es un mensaje para mis amigos, vengan a vernos aquí cada semana por lo menos, no deje de congregarse como algunos tienen por costumbre, venga y congréguese, porque la Biblia dice que es bueno que los hermanos estén juntos en armonía, porque ahí envía Dios bendición y vida eterna. Un leño solo no arde igual que cuando usted pone una docena de leños, ahí la llama es ardiente, es fuerte, por eso asistamos a la iglesia. Si todavía no asiste a una célula, llame al 22432243, llame y diga: yo quiero estar en una célula por donde vivo, y ahí donde usted está hay una célula.

6.- Rodeémonos de amigos que sean buena influencia para nosotros

Dime con quién andas y te diré quién eres, es una realidad. Proverbios 18:24 dice: “Hay amigos que llevan a la ruina, y hay amigos más fieles que un hermano”. De veras dime con quien andas y te diré quien eres, si usted anda con secuestradores, no vamos a pensar que los está evangelizando. El que con lobos anda, algo aprende, pero el que con cristianos anda, aprende a ser santo. Somos la sal de la tierra, usted detiene la corrupción.  Cuando llega a un lugar la gente se frena de lo que está haciendo. Tenemos que ser santos, porque Dios es santo. Así como yo quiero una esposa limpia, Dios quiere una esposa limpia y nosotros somos la esposa. ¿Quién quiere acostarse con una borracha que acaba de vomitar, quien quiere acostarse con un borracho que acaba de soltar todo lo que tiene? Nadie.

Dios también quiere que su iglesia sea sin mancha, sin arruga, que esté radiante. Cuando pasa una mujer o un hombre que va radiante, bien peinado, bien afeitado, bien arreglado o una mujer bien vestida, bien peinada, bien bañada, bien perfumada, llama la atención. La Iglesia tiene que ser atrayente, tiene que atraer a los pecadores para que vengan a vivir como nosotros en santidad.

7.-  Hagamos buenas obras pero reconozcamos que éstas no salvan, sino que son el fruto de la salvación

Santiago 2:26 dice, “Pues como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta”. La fe sin obras es muerta. Si usted tiene fe haga obras. Si cree que Dios le proveerá, diezme. Pablo escribió a los Filipenses y les dijo: “Mi Dios suplirá todo lo que les falta de acuerdo a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús, Señor nuestro”. Pero ¿por qué se los dijo? Porque ellos eran quienes le habían enviado a él una ofrenda a la cárcel. Eso era lo que les faltaba a los filipenses, por eso Pablo les dice: “Lo que les falta a ustedes, porque me lo dieron a mi, Dios se los va a suplir. Si usted quiere que Dios le supla, usted tiene que dar primero. Por eso dice el Señor, dando es como recibimos. Sembrando es como cosechamos. Pero si usted no da, no recibe. Si no siembra, no cosecha. Si es buen creyente haga buenas obras. Pregúntese cómo puede hacer obras, vaya a la Zona de Campeones y pregunte qué buenas obras puede hacer. Vaya y pregunte a nuestro ministerio carcelario, vaya y pregunte al ministerio de Jornadas Médicas qué buenas obras puede hacer. Vaya a la Red de Mujeres o a la Red de Jóvenes o a la Red de Matrimonios. Va a poder hacer muchas buenas obras, porque ya es un hijo de Dios. Haga buenas obras, ayude a los pobres. Lucas 3:8  es un pasaje de Juan el Bautista que le decía a los judíos de la época: “Produzcan frutos que demuestren arrepentimiento.

Tenemos que dar frutos dignos de arrepentimiento. Jesús desea que nosotros le honremos con nuestro caminar, todos los días de nuestra vida y que no limitemos nuestra atención hacia Él solamente los días de la Semana Santa. Tenemos que orar a Dios para no caer en tentación, Jesús dijo oren para que no caigan en tentación y tenemos que estar listos para no caer en tentación.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…