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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

El 13 de noviembre del 2009 se estrenó la película 2012 que tuvo una inversión de 760 millones de dólares y siguen recaudando esa cantidad, rompiendo récord de taquilla. También hace algún tiempo, se exhibió “Una verdad incómoda” que preparó el ex vicepresidente de los Estados Unidos, Al Gore, sobre el cambio climático. La temática en ambas películas es el fin del mundo. ¿Realmente existirá el fin del mundo? ¿Cuál de todas las predicciones es la verdad? ¿Cómo será el fin del mundo? ¿Puede alguien con certeza predecir el día y la hora del fin del mundo? ¿Habrá algo después del fin del mundo? ¿Podemos hacer algo al respecto para evitarlo? ¿Qué enseña la Biblia sobre el fin del mundo?

Abra su Biblia en Hechos 1:9-11 y veamos lo que dice: Habiendo dicho esto, mientras ellos lo miraban, fue llevado a las alturas hasta que una nube lo ocultó de su vista. Ellos se quedaron mirando fijamente al cielo mientras él se alejaba. De repente, se les acercaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: —Galileos, ¿qué hacen aquí mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido llevado de entre ustedes al cielo, vendrá otra vez de la misma manera que lo han visto irse”. La promesa de la segunda venida de Jesús y su tardanza tiene explicaciones convenientes para nosotros y para todo el mundo. 2 Pedro 3:1-7 nos recuerda cuando nos dice Queridos hermanos, ésta es ya la segunda carta que les escribo. En las dos he procurado refrescarles la memoria para que, con una mente íntegra, recuerden las palabras que los santos profetas pronunciaron en el pasado, y el mandamiento que dio nuestro Señor y Salvador por medio de los apóstoles. Ante todo, deben saber que en los últimos días vendrá gente burlona que, siguiendo sus malos deseos, se mofará: « ¿Qué hubo de esa promesa de su venida? Nuestros padres murieron, y nada ha cambiado desde el principio de la creación.» Pero intencionalmente olvidan que desde tiempos antiguos, por la palabra de Dios, existía el cielo y también la tierra, que surgió del agua y mediante el agua. Por la palabra y el agua, el mundo de aquel entonces pereció inundado. Y ahora, por esa misma palabra, el cielo y la tierra están guardados para el fuego, reservados para el día del juicio y de la destrucción de los impíos”. Hay quienes se burlan porque por siglos se ha predicado la segunda venida de Cristo y dicen: “no viene, ¿por qué tarda?

Y si Cristo no viene es porque tampoco habrá fin del mundo, porque entendemos que el fin del mundo es la venida de Jesucristo. Y Pedro aquí dice: “Ustedes se olvidan que el mundo ha existido desde mucho antes y que nosotros vimos al mundo antiguo perecer”. Y pereció a través de la inundación, del diluvio, sólo Noé y su familia entraron en el arca, los demás no creyeron por lo tanto no entraron. Hoy hay muchos que tampoco creen. En tiempo de Noé la gente decía aquí jamás había llovido menos podían creer en un diluvio, pero llegó el día. Cien años después que se terminó el proyecto de construcción del arca, se cerraron las puertas y ya nadie pudo entrar.

Y por ¿por qué Pedro habla que la tierra será destruida por fuego y no por agua? Porque Dios hizo un pacto con Noé y le dijo: Jamás voy a destruir a la tierra con agua. Y le dio el arco iris como señal del pacto, pero nunca le dijo que iba a hacer por fuego. Ahora burlarse es ignorar ese hecho histórico que ya ocurrió una vez. ¿Por qué la promesa de la segunda venida de Cristo no se ha cumplido? 2 Pedro 3:8-9 dicePero no olviden, queridos hermanos, que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza. Más bien, él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca sino que todos se arrepientan”.

El problema de la concepción del tiempo debemos entenderlo de esta manera. Leímos que para el Señor un día es como mil años y mil años como un día. Yo les quiero decir algo que a veces nos cuesta comprender y es que Dios en su entorno vive en la eternidad, en el cielo no hay relojes. En el cielo no se marcan los minutos, las semanas, los años, los siglos. En el cielo lo que hay es eternidad, ese es un concepto que nosotros los humanos nos cuesta comprender, porque vivimos atados al tiempo, a los minutos, a los meses, a los años, pero para Dios no hay ninguna prisa. Dios no está urgido por venir ya, porque le da lo mismo tardarse un día más que mil años más, porque el tiempo sólo funciona en la dimensión humana, entre nosotros tenemos el tiempo cronos, el tiempo medido,  pero en la eternidad no hay esa limitación.

La tardanza de Dios, realmente, no es tardanza, es paciencia con un propósito de salvación. Es una oportunidad para volverse a Él en arrepentimiento de pecados para que nadie perezca. Es un chance para que la gente se arrepienta antes del juicio final, porque Jesús es nuestro abogado mientras estemos con vida, pero se convierte en nuestro juez una vez hayamos muerto. Jesús no vino a condenar al mundo pero el que no cree su mensaje, ya ha sido condenado.

En  Juan 3:16-21  leemos “Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.  Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él.  El que cree en él no es condenado, pero el que no cree ya está condenado por no haber creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios.  Ésta es la causa de la condenación: que la luz vino al mundo, pero la humanidad prefirió las tinieblas a la luz, porque sus hechos eran perversos.  Pues todo el que hace lo malo aborrece la luz, y no se acerca a ella por temor a que sus obras queden al descubierto.  En cambio, el que practica la verdad se acerca a la luz, para que se vea claramente que ha hecho sus obras en obediencia a Dios”.

Nadie sabe ni el día ni la hora de su venida. A principio del siglo pasado, allá por 1914, hubo una denominación de cristianos que recibieron de su liderazgo “la revelación” de que Cristo vendría ese día y se fueron todos a esperarlo, vendieron sus posesiones, abandonaron sus trabajos y llegó el día señalado. Lamentablemente Jesús no vino ese día, porque el día y la hora nadie lo sabe. En 1987, un reconocido líder religioso en Guatemala, al parecer encontró un folletito que se publicó en Estados Unidos, que decía 88 razones por las cuales Jesús podría venir en el 88, y él lo tomó y lo predicó a su denominación como la “revelación” recibida que Jesús vendría ese año.

Muchos que se iban a graduar de la universidad o de la escuela secundaria ya no lo hicieron, porque su apóstol decía que Jesús venía en el 88. Muchos que iban a ser un buen negocio, abandonaron el negocio, porque ya Jesús venía. Otros que iban a bajar de peso mejor subieron, unos que se iban a casar ya no se casaron, porque creyeron que en 1988 Jesús vendría. Lamentablemente tampoco fue así y quedó en el corazón de muchos hermanos la frustración de esa enseñanza equivocada.

A propósito, se levantó otro, un norteamericano en Guatemala que decidió escribir un libro grueso y decía que Jesús venía si no me equivoco en 1995. Me lo regalaron para que lo leyera, la verdad nunca lo leí, porque cualquiera que me diga que sabe la fecha de la venida de Cristo, con eso me está diciendo que no sabe nada, porque la Biblia es clara cuando enseña que nadie sabe ni el día ni la hora en que Cristo vendrá.

Mateo 24:36-39 »Pero en cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre. La venida del Hijo del hombre será como en tiempos de Noé. Porque en los días antes del diluvio comían, bebían y se casaban y daban en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca; y no supieron nada de lo que sucedería hasta que llegó el diluvio y se los llevó a todos. Así será en la venida del Hijo del hombre”. ¿Qué quiere decir que comían y bebían?  Porque usted y yo comemos y bebemos, pero lo que está diciendo ahí es que estaban dados a los deleites, a las parrandas, cuando habla de comida, es que sólo se dedicaban a los placeres del vientre, se hartaban. Cuando habla que bebían se refiere a que se emborrachaban. Cuando hablan que se casaban y se daban en casamiento no se refiere a lo que usted y yo hemos hecho: casarnos, se refiere a casarse, divorciarse, casarse y divorciarse. Llevar cuatro, cinco, seis, Elizabeth Taylor lleva 9 divorcios. Y hay mucha gente que piensa que la vida es eso, dedicada solamente a los placeres y así como vivían en la época de Noé, cuando vino el diluvio, muchos viven así ahora. Pensando sólo en los deleites del cuerpo, hedonistas, gastando su dinero en placeres y se olvidan que Cristo vendrá otra vez. Lucas 12:40 dice “Así mismo deben ustedes estar preparados, porque el Hijo del hombre vendrá cuando menos lo esperen”.

En 2 Pedro 3:10 leemos Pero el día del Señor vendrá como un ladrón. En aquel día los cielos desaparecerán con un estruendo espantoso, los elementos serán destruidos por el fuego, y la tierra, con todo lo que hay en ella, será quemada”. ¿Qué significa este pasaje? Nos enseña que el fin del mundo, realmente es la segunda venida de Cristo. Desconocemos el día y la hora pero vendrá. Es en su segunda venida en que todos los elementos serán destruidos por el fuego. Todo será quemado.

¿Cuál deberá ser nuestra actitud? Deberemos estar preparados para la segunda venida de Jesús. La Biblia no cuestiona si habrá o no un fin del mundo, lo anuncia. Y Dios lo hace así para que todos estemos preparados, para cuando tengamos que presentarnos ante Él a rendir cuentas por todas nuestras acciones mientras estuvimos con vida, aún las realizadas en secreto. Por eso Pedro nos exhorta a llevar una conducta intachable como Dios manda.

2 Pedro 3:11-12 dice: Ya que todo será destruido de esa manera, ¿no deberían vivir ustedes como Dios manda, siguiendo una conducta intachable y esperando ansiosamente la venida del día de Dios? Ese día los cielos serán destruidos por el fuego, y los elementos se derretirán con el calor de las llamas”.

1 Tesalonicenses 5:1-3 “Ahora bien, hermanos, ustedes no necesitan que se les escriba acerca de tiempos y fechas (Noten, no necesitamos que nos digan acerca de tiempos y fechas), porque ya saben que el día del Señor llegará como ladrón en la noche. Cuando estén diciendo: «Paz y seguridad», vendrá de improviso sobre ellos la destrucción, como le llegan a la mujer encinta los dolores de parto. De ninguna manera podrán escapar. Hace unos 20 años, después de salir de predicar de Fraternidad Cristiana y al llegar a mi casa, la encontré abierta y vaciada, se habían robado casi todo. Créanme, ninguno me avisó que ese día iba a llegar el ladrón. Cuando uno sabe cuando va a llegar el ladrón se prepara.

Le quiero decir algo a usted, no sabemos qué día y a qué hora va a llegar Jesús, pero sí sabemos que va a venir y debemos estar siempre parados, siempre listos, porque Cristo viene otra vez por su iglesia, viene otra vez por nosotros y debemos estar preparados para esa venida. Por eso dice el versículo 4 de 1 Tesalonicenses 5: Ustedes, en cambio, hermanos, no están en la oscuridad para que ese día los sorprenda como un ladrón. Todos ustedes son hijos de la luz y del día. No somos de la noche ni de la oscuridad. No debemos, pues, dormirnos como los demás, sino mantenernos alerta y en nuestro sano juicio. Los que duermen, de noche duermen, y los que se emborrachan, de noche se emborrachan. Nosotros que somos del día, por el contrario, estemos siempre en nuestro sano juicio, protegidos por la coraza de la fe y del amor, y por el casco de la esperanza de salvación; pues Dios no nos destinó a sufrir el castigo sino a recibir la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo. Él murió por nosotros para que, en la vida o en la muerte, vivamos junto con él. Por eso, anímense y edifíquense unos a otros, tal como lo vienen haciendo”.

En teología  hay una frase que se usa muy a menudo, un “ya, y un todavía no”.  Ya hay un fin del mundo para algunos, y un todavía no para todos. En Haití, en enero de este año, vimos un terremoto sin precedentes en ese país, nos dan cifras de entre 50 a 150 mil muertos, aún no sabemos con exactitud, pero hemos visto por la televisión las montañas de cadáveres que han enterrado en fosas comunes y prenderles fuego. Ese fuego ha destruido esa tierra que es cada uno de esos cuerpos.  Y llegó el ya del fin del mundo para muchos en Haití y el todavía no para los millones que quedaron vivos. Para la aldea Panabaj en Santiago Atitlán ya llegó el fin del mundo cuando quedó sepultada por un alud durante el huracán  Stan, muchos cuerpos quedaron ahí sepultados. Pero para las otras aldeas todavía no ha  venido, pero va a venir, por eso debemos estar preparados. ¿Está listo?

Si Cristo viniera hoy ¿está usted listo? ¿Sería uno de los que se queda para sufrir la eterna condenación? Por eso Pedro nos dice que debemos estar alerta y vivir en santidad como Dios manda, porque el que nada debe, nada teme. Si vivimos en perfecta comunión con Dios nuestro Señor, no debemos temer al fin del mundo ni al juicio final. El hijo de Dios que está en paz con Dios, que vive en santidad, no debe temer el juicio final, al contrario, debe estar listo, preparado, esperando que llegue ese encuentro con Dios nuestro Señor. Es muy importante que sigamos el consejo de la Escritura, para que estemos siempre listos. Además tenemos que dar testimonio de su venida y de su misericordia.

Es el fin del mundo, el juicio de los seres humanos y la promesa también de un infierno la que debe motivarnos a predicar del Evangelio de perdón de pecados de Jesús. Porque el que cree no es condenado, pero el que no cree ya ha sido condenado. Predique de Cristo a sus familiares y amigos, porque el fin del mundo y la segunda venida de Cristo, son una realidad. No pierda más el tiempo, siéntese a hablar con sus amigos, compañeros de trabajo, miembros del club deportivo, señoras amigas de todo el cuchubal, toda la parentela, todos deben saber que hay perdón de pecados en Cristo Jesús, que podemos empezar una nueva vida, que podemos arrepentirnos de nuestros pecados y decirle Señor aquí estoy ya listo como un hijo de Dios, listo como un hijo de la luz, esperando que vengas. Señor, cuando quieras, ven como quieras, cuando quieras, donde quieras, aquí estoy Señor listo, para ir a tu presencia el día y la hora que tú digas.

Pero ¿están igualmente listos sus hijos? Si sus hijos andan lejos de Dios, perdidos en el pecado y en el mundo, el Señor está tardando su venida para darle a usted oportunidad de que ellos también vengan al conocimiento de Cristo. Debemos predicar por todos los medios, radio prensa, televisión, células, conferencias, desayunos y en cada momento que tengamos la ocasión, hablemos de Cristo a la gente, porque necesita arrepentirse de sus pecados.

Dice segunda de Pedro 3:13 “Pero, según su promesa, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva, en los que habite la justicia”. Yo quiero decirle una frase que espero la memorice, porque esto es como yo he entendido la venida del Señor, el fin del mundo y el propósito en nuestra vida, “el fin del mundo no es para que vivamos atemorizados sino para que vivamos alertas en paz con Dios para cuando nos llegue”. Puede ser que el fin del mundo para nosotros sea ya, como fue para muchos en Haití o muchos en Panabaj o muchos amigos nuestros a quienes les ha llegado el fin del mundo. Pero tampoco vamos a dejar de hacer lo que nos toca, y tirar la toalla y abandonar los estudios, los negocios y nuestro servicio a Dios. Porque hay un ya y un todavía no. Falta, así que tome nota de esto: “Vivamos como que Cristo viniera hoy y eso nos obliga a estar alertas en paz con Dios, en santidad, vivamos como si Cristo viniera hoy y trabajemos o estudiemos o invirtamos o sirvamos como si fuera a venir dentro de un millón de años. Nosotros tenemos que estar listos para el ya y para el todavía no, preparados para cuando Cristo venga.

Esperar no es fácil, sobre todo cuando tenemos conflictos, amenazas, presiones, enfermedades, problemas, dificultades económicas. Tenemos que aprender a esperar en el Señor. Vivamos como si Cristo viniera hoy y trabajemos como si fuera a venir en un millón de años y de esa manera traer el balance y equilibrio en nuestra vida, para que cuando Cristo venga nos encuentre fieles, sirviendo y trabajando.

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La fe viene por el oir…