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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Realmente existe un mundo espiritual, existe el reino de la luz y el reino de las tinieblas. Existe Dios y Satanás, algunos dicen que lo inventamos para que la gente se porte bien, pero la Palabra de Dios claramente nos dice que existe una guerra espiritual entre el bien y el mal. La Biblia nos dice claramente que tenemos un enemigo, ese enemigo es el diablo. De Hecho, cuando usted lee en el libro de Job 2:2 está Dios en el cielo, hacen acto de presencia los ángeles y también llega el diablo. Y cuando le pregunta Dios ¿de donde vienes? Esta es su respuesta: “Vengo de rondar la tierra y de recorrerla de un extremo a otro”. Bien sabemos que el diablo no es omnipresente, no puede estar en todas partes como Dios, como el Espíritu de Dios que está en todo lugar, pero sí ronda la tierra. Y cuando leemos más adelante en el Nuevo Testamento, en 1 Pedro 5:8 encontramos que nos dice “Su enemigo el diablo, ronda como león rugiente, buscando a quién devorar”.

Usted y yo somos la presa del enemigo, él quiere destruirnos, él quiere quitarnos la paz, porque él ha venido para robar, matar y destruir, que es lo que nos enseña la Biblia. Y esta lucha no es física. Si vamos al libro de Efesios 6:10-12 nos damos cuenta que el apóstol Pablo está hablando de la armadura del cristiano que debemos tener en esta lucha: “Por último, fortalézcanse con el gran poder del Señor. Pónganse toda la armadura de Dios para que puedan hacer frente a las artimañas del diablo. Porque nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales”.

Aquí vemos claramente que hay una estructura del mal que se llama poderes, autoridades, potestades. Nadie puede saber cómo es esta estructura, porque la Biblia no lo enseña. Hay libros que presentan estructuras y qué demonios están en tal país, en tal nación. Eso no existe. Pero sí existe una estructura, sí existe un enemigo y  tenemos una guerra, pero no una guerra como la concebimos nosotros, es algo diferente, porque la guerra –y esta es de las buenas nuevas- ya fue ganada en la cruz, así de sencillo. Ya existe un ganador, lo leemos en Colosenses 2:13-15 “Antes de recibir esa circuncisión, ustedes estaban muertos en sus pecados. Sin embargo, Dios nos dio vida en unión con Cristo, al perdonarnos todos los pecados y anular la deuda que teníamos pendiente por los requisitos de la ley.

Es aquella deuda impagable, la injusticia, el pecado que usted y yo cometemos, y pecado no es solamente matar a alguien sino es hablar mal de alguien. De saber hacer lo bueno y no hacerlo. No es evitar hacer el mal, es hacer el bien. No es una actitud de no hago sino hago. Sigamos: Él anuló esa deuda que nos era adversa, clavándola en la cruz. Desarmó a los poderes y a las potestades, y por medio de Cristo los humilló en público al exhibirlos en su desfile triunfal…”.

La Biblia dice que Desarmó a los poderes y a las potestades, y por medio de Cristo los humilló en público al exhibirlos en su desfile triunfal…”. Jesús cien por  ciento Dios, cien por ciento hombre, nace de la Virgen María, vive sin cometer un solo pecado, muere en la cruz del Calvario y el diablo dice “Ya la hice”, pero al tercer día resucita y hoy está sentado a la derecha del Padre y Él intercede por nosotros, ya pagó el precio por nuestros pecados y hoy tenemos libertad.

Así que tenemos un enemigo, el diablo, esta guerra ya fue ganada en al cruz, no estamos peleando para ver quien gana. Usted lea el libro de Apocalipsis. Habla  del anticristo y ya hay muchos hoy en día. Es un libro que trata de poner en un lenguaje humano lo que Juan vio en el cielo cuando fue llevado y cayó como muerto. Cuando dice que sale una espada de la boca de alguien, no es que literalmente salga una espada, es como él explica lo que estaba pasando. Cuando dice que viene Jesús montado en un caballo blanco con la espada en la mano, equivaldría a poner la figura que viene en un avión de combaste F-14 Tomcat lleno de misiles, pero el punto del libro de Apocalipsis es enseñarnos el triunfo, porque el diablo atormenta a la gente en el infierno, dice la Palabra, pero cuando todo se acabe, tema que estudiaremos la próxima semana acerca de la verdad del mundo, el diablo ya no hará sufrir al que muere lejos de Dios, sino se convertirá en compañero de tormentos con ellos en el lago de fuego. Ya sabemos quien gana.

La Biblia nos enseña que tenemos autoridad, porque esa guerra ya fue ganada. Nos dice qué hacer con los demonios: echarlos fuera. Porque es cierto, la gente sí puede estar endemoniada, sí puede ser poseída por un espíritu. Abre puertas cuando vive lejos de la voluntad de Dios. Sólo existen Hijos de Dios o hijos del diablo, La Biblia es radical, pues estamos con Dios o estamos con el diablo. Jesús dijo: El que no es conmigo contra mí es. Y el que conmigo no recoge, desparrama. O estamos con Dios o estamos con el diablo. Pero como vivimos en un mundo material no vemos lo espiritual, a menos como aquel profeta del Antiguo Testamento que le dijo a su criado –Nos van a matar, mira cuantos vienen- Tranquilo señor. Entonces abre los ojos y ve el mundo espiritual y ve el resto de ángeles. Lucas 9: 1 dice: Habiendo reunido a los doce, Jesús les dio poder y autoridad para expulsar a todos los demonios y para sanar enfermedades. Entonces los envió a predicar el reino de Dios ya sanar a los enfermos.

Marcos 16:16 dice “Estas señales acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios”. ¿En el nombre de quién? De Jesús. Usted preguntará ¿se me puede meter un demonio? Tal vez si. Si usted no es de su Padre Dios. Muchos se escudan en decir que creen en Dios, pero le contesto, los demonios también creen en Dios. Hay gente que cree en la justicia, pero son injustos, se juntan con el diablo, los pervierte, les enseña técnicas de corrupción.

Tenemos autoridad en el nombre de Jesús. ¿Cómo echar fuera demonios? En el nombre de Jesús. Aunque la guerra ya fue gamada en la cruz y tenemos autoridad sobre los demonios, éstos existirán hasta el fin de los tiempos, no para ver quien gana. En el año 2003, 20 de marzo, estados Unidos entró a Irak y ganaron la guerra, pero hasta el día de hoy siguen habiendo disparos y bajas, porque el enemigo, aunque disminuido, sigue operando. Lo mismo es con el reino espiritual. El diablo, dice la Biblia, que es el príncipe de este mundo y no podemos echarlo de la tierra, eso le tocará al Señor cuando sea el fin del mundo. Mientras estemos acá nos va a tocar pelear.

¿Cuál es entonces el propósito de la guerra? Si ya fue ganada ¿por qué sigue existiendo guerra? Porque el diablo lo quiere a usted y a mí. La mentalidad del diablo, que ya ha sido derrotado, es ganarse más almas para que lo acompañen cuando sea también enviado al lago de fuego. Convence a los que vienen a la iglesia para que ya no lo hagan con el señuelo de que si Dios está en todos lados, ¿por qué venir? Pero la Biblia dice no dejen de congregarse como algunos tienen por costumbre. El diablo dice que ya convenció a un jovencito, que las relaciones no son tan malas, que tenga sexo seguro y si no embaraza a la jovencita no habrá consecuencias. Pero no existe preservativo que proteja la mente y los recuerdos que va a experimentar la jovencita en eso y que no le afecte nunca en su matrimonio futuro, porque créanme le van a preguntar. Dios mismo es un Dios celoso, Él dice que nos quiere sólo para Él. Y su pareja la va a querer solo para usted y usted sólo para él. Nadie que ame al mundo y los deseos de este mundo puede decir que es un hijo de Dios, aunque esté aquí sentado, si piensa así, y actúa así.

Les leo el pasaje 1 Juan 3:10 “Así distinguimos entre los hijos de Dios y los hijos del diablo: el que no practica la justicia no es hijo de Dios; ni tampoco lo es el que no ama a su hermano”. Si no practicamos la justicia y no amamos a nuestro prójimo no podemos ser hijos de Dios. Entonces somos hijos del diablo, porque el diablo es mala gente. A veces nos enojamos, chismoseamos, y se hacen cosas que no se deben hacer. Ahí está obrando la carne y la carne no es de Dios, ni de los deseos pecaminosos. Ahí está actuando el diablo en la vida de quienes estén en esos deseos. Cuando tenemos rencores estamos reflejando el carácter de nuestro padre el diablo. No de Dios nuestro Señor.

Tenemos autoridad. No todo es del enemigo, le fue mal en el negocio, no fue el enemigo, a veces somos negligentes, perezosos y no planificamos, no ejecutamos, no visitamos, ni nos movemos, pero como somos cristianos decimos que la culpa fue de ¡Satanás! El diablo sí existe y tiene poder, pero  no el poder de Dios. Sí es una criatura que se rebeló al poder de Dios, porque quiso ser igual a Dios y algunos ángeles rebeldes también se rebelaron y ahora son el reino de las tinieblas. Cómo pelear esta guerra espiritual. Debemos pelear de dos formas: la primera es de carácter individual: yo peleo esta guerra, porque el objetivo de la guerra que ya fue ganada, es llevárselo a usted en la derrota. Eso quiere el diablo. Si usted y yo vivimos y permanecemos en la fe, podemos decir que andamos en victoria espiritual, si vivemos y permanecemos en la fe podemos decir que somos victoriosos espiritualmente.

En 1 de Pedro 5:8 nos dice  Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Es decir, gobiérnense ustedes mismos y estén pendientes. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar”. El Señor nos dice 1 de Pedro 1:15-16 “Más bien, sean ustedes santos en todo lo que hagan, como también es santo quien los llamó; pues está escrito: «Sean santos, porque yo soy santo»”. Usted y yo ganamos o perdemos la batalla espiritual en cada decisión que tomamos. En cada decisión que tomamos ganamos o perdemos nuestra batalla  espiritual, porque el objetivo del diablo es que nosotros nos rebelemos a la perfecta voluntad de Dios, vayamos a los placeres engañosos de este mundo que prometen paz, pero traen guerra. Que prometen placer, pero traen dolor. Que prometen vida, pero traen muerte. En términos reales, la guerra espiritual es una guerra que ocurre en usted, en mí y ocurre en la iglesia. El diablo está ahí en la puerta, llama a la tentación. Cuando yo vivo en santidad, entonces yo estoy ganando mi guerra espiritual y ojo en esto: mi pasado puede ser la destrucción de mi presente, porque en este lugar no hay justos ni siquiera uno.

Vivir en santidad, mantener la fe hasta la muerte. Se habrá dado cuenta que a veces queremos convertir a Dios en nuestro genio, solamente para que nos prospere, para tener la casa, los carros, los viajes, la comida, la servidumbre de los sueños. La Biblia no prohíbe que sean ricos en la tierra y que soñemos con ser ricos no está mal, pero siempre a los ricos les da un propósito y les dice que sean generosos en buenas obras y esto no es el diezmo, el diezmo es con el Señor, generosos en buenas obras es con el necesitado. Por eso cuando viene la crisis y usted está sin trabajo pueden venir los pensamientos negativos y perder su batalla espiritual. La Biblia dice que el Señor nos ha dicho todas las cosas que vana ocurrir para que en Él hallemos  paz, el cristiano gana la guerra espiritual en la medida en que se mantiene firme en su fe en las buenas y en las malas, como el matrimonio, en la pobreza, en la riqueza, en la salud o en la enfermedad, porque no somos de este mundo. Igualamos prosperidad económica, porque estamos bien con Dios. Dios promete prosperarnos más allá de lo que necesitemos. Mantenga su fe hasta la muerte. El apóstol Pablo en 2 Timoteo 4:7-8:”He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, me he mantenido en la fe. Por lo demás me espera la corona de justicia que el Señor, el juez justo, me otorgará en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que con amor hayan esperado su venida”.

Peleamos en lo espiritual. Peleemos en lo espiritual, vivamos en santidad, mantengamos la fe y oremos por lo no creyentes. Usted y yo estamos aquí reunidos y sin embargo, hay un montón de personas que nos dicen que usted y yo somos locos. Ore por ellos para que Dios abra sus ojos. Yo conozco a personas que hoy sirven al señor y antes se burlaban de los cristianos. Gente que hace chiste de lo que hacemos nosotros. Ore por los no creyentes, aún por los que le caen mal, aún por los que lo han herido y lo han ofendido y lastimado y han perjudicado sus finanzas. Ore para que se conviertan.

¿Sabe cuándo va  haber paz en Guatemala? Cuando todos vivan como Dios manda. Dios dice: traten a los demás como quieran que ellos los traten a ustedes. Cuando los secuestradores aprendan a vivir de acuerdo a la regla de oro se acabarán todos los secuestros, se acabarán los narcos, los corruptos en el gobierno y en la empresa privada. El tráfico sería una belleza. Prediquemos del Señor, esa es la guerra espiritual en lo individual.

En segundo lugar

Es una pelea en lo colectivo. Y esto es lo que hablamos. Oramos por el no creyente, pero prediquemos de Cristo para que se arrepienta de sus pecados. La gente está necesitada de Dios. No todos sus compañeros son felices, hay muchos  felices y hay muchos que ya no saben qué hacer con su vida. Muchos buscan llenar su vacío espiritual, con las cuestiones materiales, y no hay dinero que pueda quitar la depresión. Una oración, una entrega de la vida a Dios, un arrepentimiento genuino por los pecados. Usted y yo debemos predicar de Cristo. La Biblia nos enseña que podemos ser diferentes, que aunque hayan aflicciones Dios abre puertas donde no hay, por eso en Lucas 1:77.79 dice que Jesús vinos a dar luz a quienes vivían en tinieblas. 2 Corintios 4:4 el apóstol Pablo dice “El dios de este mundo ha cegado la mente de éstos incrédulos, para que no vean la luz del glorioso evangelio de Cristo, el cual es la imagen de Dios”.

La pregunta es: ¿está usted atrincherado en medio de la guerra o anda volando plomo como decimos en Guatemala? Tenemos que ser la diferencia en donde quiera que nos movamos, predicar de Cristo, predicar  que todo ser humano es un pecador, que Jesús nunca cometió pecado, que el Hijo de Dios murió en la cruz del Calvario por nuestros pecados y que por su muerte Él pagó el precio de nuestros pecados futuros y que Dios nos perdona y que podemos vivir una vida nueva hoy en él.

Usted y yo no peleemos directamente contra los demonios o contra Satanás, el objeto de la guerra son las almas y el objetivo del diablo es llevarse cuántas pueda con él en su derrota, alejándolos de Dios para que sufran no solamente aquí en la tierra sino por la eternidad. Peleemos en lo individual, peleemos en lo colectivo, vivamos en Santidad, mantengamos la fe, oremos por el no creyente y prediquemos del amor de Dios y entonces, créame, estaremos ganando la guerra espiritual a nivel almas, porque Cristo ya la ganó.

Escuche

La fe viene por el oir…