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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Todos los logros que alcanzamos no son por casualidad sino es el producto de la disciplina, tener un cuerpo sano es el beneficio logrado por tener buenas costumbres alimenticias y hacer ejercicio, lo mismo si hablamos de  las posiciones en las que nos encontramos. Si nosotros queremos alcanzar grandes cosas debemos aplicar disciplina en nuestras vida. Las resoluciones de Año Nuevo -por lo general- son confesiones del fracaso del año viejo. El Año Nuevo nos da siempre oportunidades para retomar aquellas decisiones que no hemos puesto en práctica, porque del dicho al hecho hay mucho trecho. Una cosa es hablar y otra cosa es hacer. Por eso debemos procurar que este año seamos personas que tomemos alto gobierno, que nos disciplinemos, hay que aprenderlo.

Proverbios 6:20 dice “Hijo mío, obedece el mandamiento de tu padre y no abandones la enseñanza de tu madre”. Hablábamos recientemente de la importancia de “instruir al niño en su camino y aún cuando sea viejo no se apartará de él”. Tenemos que criar a los hijos en disciplina y amonestación del Señor. Cada vez que usted tiene un hijo tiene que dedicarle tiempo para enseñarle. Ningún niño nace sabiendo lo que debe hacer, bañarse todos los días, cepillarse los dientes, lavarse las manos. Todo eso hay que ensañárselo, y grabarle en su mente todas esas lecciones, por eso hijos pongan atención a los consejos de sus padres, a las enseñanzas de sus madres. En los versículo 21-23 dice “Grábatelos en el corazón; cuélgatelos al cuello. Cuando camines, te servirán de guía;  cuando duermas, vigilarán tu sueño;  cuando despiertes, hablarán contigo.

El mandamiento es una lámpara, la enseñanza es una luz  y la disciplina es el camino a la vida. Si queremos tener la vida en abundancia, si queremos tener una vida próspera, tenemos que incluir en ese camino la disciplina., porque ésta es la que nos va a llevar por el camino. La Biblia es una lámpara, Salmo 119:105 dice en Reina Valera versión del 60: Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino. La Biblia funciona como una lámpara que nos va mostrando paso a paso, y funciona como una lumbrera, como un sol que nos muestra todo el espectro de la vida. Podemos ver desde aquí lo que será nuestro mañana y nuestra eternidad a través de la Palabra de Dios.

Cuando hablamos de nuestros fracasos, a veces nos cuesta reconocer la falta de disciplina. Nos cuesta reconocer la dificultad de disciplinarnos en aquello que nos hemos propuesto. Hace poco una señora me pidió que orara por su hijo que iniciaría -como todos- el ciclo escolar. Vamos orar, le dije, pero antes te voy a dar unos consejos. En primer lugar hay que ir al colegio. Los estudiantes, por ejemplo, necesitan disciplina. Hay quienes en vez de ir al colegio se van a comer a restaurantes, andan por los centros comerciales, se van por distintos lugares, en vez de asistir al colegio.

Segundo consejo, vas a poner atención a la maestra, si no pones atención a la maestra o al maestro vas a tener muchas dificultades para aprender lo que enseña. Siempre hay oportunidades en la clase de distraerse, siempre va a ver un muchacho molestón a la par, platicador, contador de chistes o simplemente que siempre anda haciendo estupideces. Y uno disfruta de esos estúpidos. A veces puede estar ahí cerca aquella muchachita linda que hace que se le vaya el corazón al jovencito, la mira y la mira en lugar de ver y escuchar a la maestra. Así que pon atención.

En tercer lugar, las tareas que te tocan hacer hoy, hay que hacerlas hoy. Si no haces hoy las tareas que te tocan hoy, mañana vas a hacer las de ayer y las de mañana. Si no haces las de ayer y las de mañana, cuando sientas vas a tener acumulado mucho trabajo. Hay que orar, pero también hay que actuar, disciplinadamente y ahí es donde nos toca a los padres instruir a nuestros hijos para que sean disciplinados. Esta es una historia de nunca acabar. Cuando los hijos llegan con materias perdidas o el grado perdido o la carrera truncada, vienen las excusas de que “el maestro no me quería”, “El colegio es malo”, “me llevaban mal”, y usted sabe que su hijo es un haraganote, que se pasó toda la semana de todos los meses y todo el año sentadote en el sofá, que hasta tomó su forma corporal.

Disciplínese. Cuando un joven se disciplina va a tener éxito, no importa el colegio en el que esté. No importa el maestro que tenga. Muchos han estudiado en escuela pública y han salido bien, porque tuvieron disciplina. Ahora bien, muchos quieren ponérsela fácil a sus hijos y buscan colegios buenos, buenos para dejarlos pasar, aunque no sepan nada

Disciplina en los empleados. Los trabajadores disciplinados siempre logran buenas promociones, ascensos, aumentos, reconocimientos y sobre todo su propia satisfacción porque que han hecho un buen trabajo. Un empleado disciplinado sabe lo que tiene que hacer. Un vendedor disciplinado sabe que aunque tiene derecho a refaccionar, tomarse un cafecito, no tiene por qué pasarse todas las mañanas en una cafetería tomando café y platicando con los amigos, tiene que ir hacer sus citas, hacer sus visitas, sus ventas para que tenga resultados, porque al no lograrlos viene luego la destitución y entonces se afloja la lengua y los comentarios sobre que la empresa no sirve, que lo llevaban corto, pero la verdad es que ahí faltó disciplina.

La Biblia dice que el diligente delante de los reyes estará. Cuando usted tiene una persona que es diligente y usted le describe su puesto y le da las obligaciones de lo que tiene que hacer, una vez es suficiente. Va a hacer lo que tiene que hacer y cuando hayan problemas va a buscar cómo solucionarlos y cuando usted necesite ayuda se la va a ofrecer inmediatamente. Todo rey, todo gobernante, todo ministro, todo gerente, todo presidente, todo jefe necesita alrededor un equipo de personas diligentes, gentes que saben lo que tienen que hacer y que no necesitan estar siempre  supervisadas ni recordadas. Yo he conocido secretarias que hacen del jefe su propio secretario, es el jefe el que tiene que estar recordando sus obligaciones, sus tareas. Todo se lo tiene que estar recordando, entonces la asistente hace de su jefe su propio asistente.

  • Una de las promesas más comunes de todo Año Nuevo es bajar de peso. Pero a la gente que no bajó de peso, le faltó disciplina, fue con la nutricionista o el nutricionista y le dijeron qué hacer, pero no lo hizo. Fue con el médico, lo examinó y vio el colesterol alto, triglicéridos altos y la balanza ya rugía con él encima y, sin embargo, no hizo caso. Se enfermó porque le faltó disciplina para bajar de peso. Cuando uno tiene un hijo gordo, una esposa gorda, tiene que disciplinarlos para que bajen de peso, hacer ejercicios, caminar, abstenerse de comer todo aquello que le pueda hacer daño. Y bajar de peso se logrará por la disciplina que tenga. Si tiene que hacer ejercicio hágalos bien, no se conforme con hacer las cosas a medias, porque no alcanzará éxito.
  • A veces nos proponemos ahorrar y decimos vamos a ahorrar. Es importante ahorrar, si José no se hubiera propuesto ahorrar en Egipto por siete años, el 20 por ciento de toda la producción, el reino se hubiera venido abajo y la familia de José y todo Israel hubiera desaparecido, pero José logró salvar a los 70 miembros de su familia y a los miles de egipcios, porque practicó el ahorro. Ahorre. ¿Por qué no ahorramos? Porque gastamos más de lo que ganamos. Compramos lo que no necesitamos. Es importante que veamos la manera de evitar gastos superficiales, innecesarios. Haga una lista de lo que gasta cada mes y se va a dar cuenta al final del primer mes que hay gastos que hace y que no sirven. Deje de hacer esos gastos y ahorre.

El concejo práctico que yo les he dado es 10-10-80. La primera décima parte es el diezmo para Dios nuestro Señor, es un ahorro que hacemos en el cielo. El otro diez por ciento es un ahorro para nosotros, es el ahorro que hacemos en el suelo y que nos sirve para situaciones que van a venir. Eso no es falta de fe, por eso les mencionaba el caso de José, vienen crisis, vienen momentos difíciles. En todo este tiempo crítico que ha vivido el mundo, ha habido gente que la pasó muy bien, a dormido bien, ha tenido todo lo justo, porque ha seguido los consejos y los mandamientos del Señor, fueron fieles diezmadores, ahorraron fielmente y vivieron de acuerdo al ochenta por ciento restante. Si a usted le incrementan los ingresos puede ahorrar más, puede dar más. Es importante practicar el ahorro. Tenemos que aprender a administrar los bienes. Si usted no tiene disciplina, usted no tiene nada.

Un famoso cristiano millonario, Paul. J. Meyer, fallecido el año anterior, dijo esta frase: Si usted no tiene disciplina, no tiene nada. La Biblia nos dice lo mismo: el perezoso, el dejado, el indisciplinado termina completamente en la pobreza, porque el que no tienen disciplina no tiene nada. En Proverbios 6:-11 hay un pasaje bíblico que es uno de los tesoros que he encontrado en ese libro y dice:¡Anda, perezoso, fíjate en la hormiga! ¡Fíjate en lo que hace, y adquiere sabiduría! No tiene quien la mande, ni quien la vigile ni gobierne;  con todo, en el verano almacena provisiones y durante la cosecha recoge alimentos.  Perezoso, ¿cuánto tiempo más seguirás acostado? ¿Cuándo despertarás de tu sueño?  Un corto sueño, una breve siesta, un pequeño descanso, cruzado de brazos…  ¡y te asaltará la pobreza como un bandido, y la escasez como un hombre armado!

La hormiga es un pequeño animalito que lleva un gran peso encima, varias veces su peso, y trabaja y trabaja. Almacenar significa ahorrar. Y cuando usted es joven y productivo debe aprender de la hormiga, guarde, porque cuando sea viejo no va a tener de que vivir. Guarde, almacene, ahorre, haga provisión, aprenda de la hormiga.  Usted joven que está ganando mucho ahora, no lo malgaste, guarde. Un perezoso está garantizando su desastre tarde o temprano y va a ser más temprano que tarde. Pereza, el diccionario describe la pereza como un vicio que nos aleja del trabajo y del esfuerzo.

Usted, como estudiante, quiere salir bien parado este año, no sea perezoso y estudie Usted quiere, como empresario, salir bien parado este año, no sea perezoso, accione, tome medidas, reúna su gente, motívela, desafíela. No sea perezoso. Si usted quiere perder peso no sea perezoso, haga ejercicio, y el primer ejercicio es el que yo le recomiendo: Ponga las manos alrededor del plato en la mesa y retírelo, para no estar repitiendo más veces de las que debe.

La pereza es uno de los siete pecados capitales. Generalmente se acusa a alguien por un pecado escandaloso, mató a alguien, sobornó a alguien, engañó a alguien, es prostituta, es adúltero y señalan todo eso. Pero un perezoso es tan pecador como el que asesina. La pereza es un pecado capital y tenemos que quitarla de nuestra vida. Proverbios 19:15 dice: La pereza conduce al sueño profundo; el holgazán pasará hambre. Tenemos que decirles a nuestros hijos, a nuestros amigos no seas holgazán, no seas haragán. Proverbios 19:24 nos dice: El perezoso mete la mano en el plato, pero es incapaz de llevarse el bocado a la boca. Ese si que “d’altiro”. Hay gente que de veras es perezosa y ¿cómo puede salir adelante con esa actitud? Eclesiastés 10:18 dice: Por causa del ocio se viene abajo el techo,  y por la pereza se desploma la casa. Así que aprendamos nosotros de la hormiga y no seamos perezosos.

La disciplina personal es nuestra responsabilidad. Para el éxito no existen atajos, solamente la ley de la siembra y la cosecha. El esfuerzo disciplinado que al final da fruto. Cumpla con lo que se promete y le irá bien. Muchas veces nos prometemos cosas a nosotros mismos que no cumplimos. Cuando se prometa algo, cúmplalo. Sea íntegro consigo mismo, cumpla lo que se promete a sí mismo, para que pueda tener éxito. No se exija tanto que se quiebre ni tampoco que no se desafíe. Es muy importante que seamos íntegros con nosotros mismos, prometerse cosas es algo serio, porque sin promesas no hay futuro. Si nos prometemos hacer algo tenemos que tener disciplina para alcanzarlo, pero si no nos prometemos nada por temor a no alcanzarlo, nunca pasaremos de donde estamos.

La Biblia dice en Eclesiastés 5:4-5 “Cuando hagas un voto a Dios, no tardes en cumplirlo, porque a Dios no le agradan los necios. Cumple tus votos: Vale más no hacer votos que hacerlos y no cumplirlos”. Usted les dice a sus hijos, mañana vamos ir a nadar. Ellos quieren ir a nadar y se emocionan. Y al otro día usted recibe una llamada de sus cuates y lo invitan a ver un partido, y usted les dice a sus hijos que lo llamaron para ir a trabajar a la oficina. Que no los podrá llevar a nadar. Usted con sus hijos va a quedar muy mal. Porque usted les prometió y no les cumplió. Cumpla lo que promete y cuando le promete a Dios algo debe cumplirlo.

Hay que ser disciplinados en lo terrenal. Tenemos que tener tal autogobierno que cuando estemos solos no caigamos en la tentación de hacer lo malo, tan solo porque no nos están mirando. Tenemos que llegar a disciplinarnos, de tal manera que cuando estemos en el trabajo y el jefe esté de viaje, lo que hay que hacer debe hacerse con mayor responsabilidad. Tenemos que tener, entonces, autogobierno para hacer las cosas bien para cuando nos estén viendo y cuando no nos estén viendo, porque no trabajamos para que nos vea el ojo del hombre sino que Dios que está en los cielos y Él nos ve en todo lugar, en todo momento, a toda hora.

1 Corintios 9:24-25 ¿No saben que en una carrera todos los corredores compiten, pero sólo uno obtiene el premio? Corran, pues, de tal modo que lo obtengan. Todos los deportistas se entrenan con mucha disciplina. Ellos lo hacen para obtener un premio que se echa a perder; nosotros, en cambio, por uno que dura para siempre. Nosotros tenemos que disciplinarnos de tal manera que corramos para alcanzar el éxito. El atleta no tiene que ver si está su entrenador cerca para ver si come lo que no debe, bebe lo que no debe, se levanta a la hora que quiere. Se cuida solo. Autogobierno, autodisciplina. Quiero decirles que yo confieso que este año los estudiantes que están aquí presentes y los que nos están oyendo y los que nos están viendo y aplican estos principios, van a tener el mejor año escolar que han tenido en la vida, porque se van a disciplinar desde el principio.

Los trabajadores, obreros, van a trabajar este año como si tuvieran al jefe a la par todo el tiempo y Guatemala se va ir para arriba. Con gente diligente, con disciplina, todo país se levanta. Una de las cualidades de un país desarrollado, esto es comprobado a nivel mundial, es un país puntual, en sus entregas, en sus pagos, en sus citas. ¿Usted es puntual? Si no, su corazón está subdesarrollado. Desarrollo es puntualidad, tenemos que aprender a ser puntuales en todo lo que hacemos  y en todo los que nos comprometemos.

Yo quiero invitarlos a que hoy hagamos un compromiso para disciplinarnos. En el reciente caso a nivel nacional que hubo por el asesinato del licenciado Rodrigo Rosenberg, hubo una conmoción nacional que puso a prueba la indisciplina de muchos con la lengua. Debemos ser disciplinados con nuestra lengua, cuidemos lo que hablemos de nuestro jefe, de nuestra empresa, de nuestro Pastor, de nuestros hermanos, de nuestros familiares, porque la Biblia dice, en Santiago, que la lengua es como un pequeño fuego, usted enciende un cerillo en un monte y esa llamita puede provocar un incendio forestal de proporciones incalculables. Por eso Jesucristo nos advirtió y nos dijo “No juzguen, porque no conocen toda la verdad”, tenemos que dejar que los jueces investiguen, a que los fiscales investiguen, a que juzguen a las personas y entonces sabremos la verdad, pero aún así no tenemos ni autoridad, ni derecho de ser jueces, verdugos, fiscales que en un minuto destruimos la reputación de una persona, simplemente porque no nos hemos disciplinados en seguir los mandamientos del Señor. No levanten falsos testimonios,  no hablen mal de sus hermanos. Si tiene algo que hablar de su hermano, no hable de él, hable con su hermano. Así después no se va a lamentar de ser parte de aquellos que fueron timados o engañados por circunstancias que aparentaron ser una cosa y después resultan siendo otras. Es una lección que debe ser aprendida, porque no es la última que se va a dar, siempre van a haber problemas, en el lugar de trabajo, en la familia, en la iglesia, en el país y tenemos que ser gente prudente, gente sabia para edificar en vez de destruir lo que  tanto cuesta levantar. El daño que se le hizo a Guatemala internacionalmente no será reparable así nomás, pasarán muchos años, porque una cosa es regar el agua y otra es recogerla. Una cosa es regar las plumas en toda una ciudad otra es recogerlas, por eso debemos evitar regarlas. Cuidemos la lengua, nadie se arrepiente de no haber dicho algo, pero todos nos arrepentimos de decir cosas que no debemos.

Escuche

La fe viene por el oir…