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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

En la edición dominical del diario Prensa Libre del domingo 10 de enero, se publicó una encuesta bajo el titular a dos líneas en letras rojas y negras “FELICIDAD RESTRINGIDA y dice que el 49.5 por ciento de los guatemaltecos afirma que la familia los hace feliz y la inseguridad les produce infelicidad. Dios nos permitió hace 31 años iniciar Fraternidad Cristiana de Guatemala y la iniciamos con una visión muy clara, Ser una iglesia cristiana para la familia que proclame el amor de Dios, manifieste el poder del Cristo resucitado y persevere en el orden dado en la Biblia.

¿Por qué creemos que Dios tiene un plan para nosotros y ese plan lo está desarrollando a través de la familia? Porque el Señor decidió crear a la raza humana a través de una familia, formó a Adán y lo dejó solo en el Jardín del Edén y aunque él estaba en una situación ideal dijo Dios no es bueno que el hombre esté solo, le haré ayuda idónea. Y con Adán y Eva, una familia, se procreó la raza humana. En el capítulo 6 de Génesis dice que la maldad de los hombrees creció tanto, la violencia, la inmoralidad, la inseguridad se volvió tan grave que subió este ambiente a los cielos como un hedor y ese hedor hizo pensar  a Dios en arrasar a la raza humana. Decidió hacerlo, pero le dio oportunidad de arrepentimiento y envió a un hombre con un mensaje de restauración para la familia. Y fue Noe quien predicó “Viene un diluvio, arrepiéntanse, entren al arca que estoy construyendo”, pero no le hicieron caso. Vino el día en que empezó a llover, las puertas del arca se cerraron y toda la gente en la tierra fue arrasada, murieron todos. Hasta que Noé salió del arca con sus hijos y sus nueras se volvió a poblar la tierra, Dios preservó la raza humana a través de una familia.

Luego Dios dijo “Tenemos que bendecir a las familias de la tierra”, porque sin bendición las familias van al caos. Por eso Dios escogió a un hombre que sabía que iba a ordenar los mandatos del Señor a sus hijos, y a los hijos de sus hijos y seleccionó a Abraham y le dijo: Vete de tu tierra y de tu parentela a las tierras que te mostraré, yo haré de ti una nación grande. Y Abraham salió con Sarai su mujer que era estéril. Por más de 20 años Abraham proclamó por todos lados el pacto y la promesa que Dios le había hecho: Haré de ti una nación grande. Pero eran estériles, no tenían hijos, pero cuando Dios promete cumple, y luego le dio a su hijo Isaac y a través de esa descendencia Dios cumplió la promesa de bendecir a todas las familias de la tierra.

Dios siempre ha pensado en la familia como la unidad básica, no sólo de la sociedad sino de la fuente de felicidad como dice el diario Prensas Libre. Como la fuente de refugio, como la fuente de instrucción la familia es importante. Termina el Antiguo Testamento con las palabras del profeta Malaquías quien dice que Dios enviará al profeta Elías, para restaurar el corazón de los hijos a los padres y el corazón de los padres a los hijos, no sea que venga y destruya la tierra.

De nuevo puede repetirse ese juicio arrasador divino por esas malas relaciones que hay entre padres e hijos. Los mayores conflictos se dan en el hogar, hijos rebeldes, padres irresponsables. Por eso el Nuevo Testamente comienza con el mensaje de Juan el Bautista, quien vino con el poder y el espíritu de Elías y el mensaje de Juan fue el mismo que dio Malaquías cuatro siglos atrás, en los que no hubo ni cantante ni predicador, ni profeta ni pastor, cuatro siglos de silencio y ese mensaje quedó resonando en los oídos del pueblo, hasta que aparece Juan y vuelve a predicar que el corazón de los hijos se vuelva al corazón de los padres y el corazón de los padres a los hijos. Que exista una reconciliación familiar, que exista una relación entre padres e hijos que sea saludable, porque existe un divorcio no solamente entre esposos, hay muchos padres que se divorcian de sus hijos, los abandonan y  eso trae serios, serios problemas.

Los hijos son la razón de la vida de los guatemaltecos

De acuerdo a esta encuesta, los hijos son la razón de vivir y la relación  familiar que genera mayor satisfacción es la que se mantiene con los hijos. El 51.6 por ciento de los entrevistados opina que el vínculo con ellos es lo mejor que puede haber. Lamentablemente el ser humano ha tomado una actitud displicente en relación al hogar, a la responsabilidad paternal y al deber de tener hijos. ¡Ah! Que importante es que nosotros nos demos cuenta de esto. Eclesiastés 4:7-9 dice: Me fijé entonces en otro absurdo en esta vida: vi a un hombre solitario, sin hijos ni hermanos, y que nunca dejaba de afanarse; ¡jamás le parecían demasiadas sus riquezas! « ¿Para quién trabajo tanto, y me abstengo de las cosas buenas?», se preguntó. ¡También esto es absurdo, y una penosa tarea! Más valen dos que uno.

Podemos pasar la vida entera afanándonos por estudiar, por trabajar, por tener más casas, más carros, más sueldos, más puntos, ¿para qué? Si vamos a llegar al final de la vida solitarios y vamos a decir “todo esto que he hecho ¿para quién? ¿Para qué? ¿Cual es el propósito del trabajo que yo hago? Dios nos ha dado la oportunidad que tengamos hijos y que nuestros hijos tengan hijos y que podamos nosotros cual Abraham instruir a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos y enseñarles que obedezcan los mandamientos de Dios nuestro Señor. Esa es una gran responsabilidad. Hay quienes han querido tener hijos y no han podido, pero les puedo asegurar que con una oración al Dios de los cielos usted puede llegar a tener hijos, he visto en Fraternidad Cristiana  muchos casos. No hay nada imposible para Dios. El mayor milagro que hay en la vida es que Dios nos dé hijos, es una gran bendición, pero ser padre de familia no es solamente engendrarlos, ser padre de familia no es solamente mantenerlos.

Cuando Dios nos da la responsabilidad de la paternidad es para que nosotros nos instruyamos. Vea lo que dice la Biblia claramente en Proverbios 22: 6, este es un pasaje claro de lo que muestra el deber que tenemos los papás para con nuestros hijos, dice así “Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”. En Guatemala se enseña que ser padre de familia significa dar lo del gasto. Usted trabaja y da una porción de su dinero a su esposa y que ella haga milagros para pagar la renta, la luz, el teléfono, la comida, los viajes a Disney y todo lo demás. Y usted feliz porque cree que ya cumplió. Dar lo del gasto no es suficiente para una familia, en una familia los padres tenemos que dar más que lo del gasto, tenemos que dar instrucción al niño, enseñarle a vivir, tenemos que enseñar a nuestros hijos. Me impresiona lo que dice acá el siguiente versículos el v.7 “Los ricos son los amos de los pobres;  los deudores son esclavos de sus acreedores”. Me llama la atención porque el contexto en el que se da este Proverbio se habla del manejo del dinero. Los deudores son esclavos de sus acreedores, usted como padre no quiere que sus hijos sean esclavos, entonces tiene que enseñarles a no endeudarse. El problema de las deudas es grave, es tan grave que países tan ricos como Dubái, de los Emiratos Árabes Unidos, pidió una moratoria de seis meses, porque no pudo pagar sus deudas. Con tanto petróleo que nos venden, con tantos millones que tienen, con tantos hoteles e islas que hacen en forma de palmeras -en esta semana inauguraron el hotel y el edificio más alto del mundo que se llama así, Dubai-, pero están endeudados tremendamente y esto puede causar otra burbuja financiera en el mundo.

Ahora que hemos estado empezando a respirar y pensando que se había compuesto la situación producto de la burbuja inmobiliaria en los Estados Unidos, ahora aparece Dubái, allá en los Emiratos Árabes, endeudadísimo, los grandes jeques árabes endeudadísimos. Esto nos demuestra que no se trata de tener mucho dinero,  se trata de no gastar más de lo que se tiene o se gana, así sea usted Juan Pérez o sea Dubái, no gaste más de lo que gana. Eso hay que enseñarles a nuestros hijos el manejo de las finanzas. Debe saber que se debe comprar por necesidad y no por vanidad. Instruya al niño en su camino y aún cuando sea viejo no se apartará de Él.

Me impresiona eso, los deudores son esclavos de los acreedores. Por eso hay que enseñarles a nuestros hijos comprar al contado y no al crédito. Cuando se compra al crédito se paga hasta el 75 por ciento y a veces hasta 95 por ciento de intereses al año. Y lo peor que puede hacer cuando le llega el estado de cuenta de su tarjeta de crédito es hacer el pago el mínimo. Usted en ese momento adquiere una deuda eterna. Tenemos que enseñar a nuestros hijos la disciplina. En Efesios, Pablo nos dice que debemos crear a nuestros hijos en disciplina y disciplina son reglamentos de conducta. El ejército tiene su disciplina y se rige con esa disciplina. Los equipos de fútbol tienen disciplina y se rigen con esa disciplina. Los padres tenemos que enseñarles disciplina a nuestros hijos. Para enseñarles que sean responsables en el hogar, el padre tiene que dar lo del gasto. Si usted quiere que sus hijos sean responsables con las finanzas, usted tiene que ser ejemplo. Hay papás que exigen a sus hijos coman verduras y ellos no las comen, así no van a tener éxito. Hay papás que no quieren que sus hijos sean fumadores y ellos parecen chimeneas fumando todo el tiempo. Hay papás no quieren que sus hijos sean bebedores y ellos tienen un bar abierto en su casa todo el tiempo. Hay jóvenes que iniciaron su  adicción al alcohol en las fiestas de su casa, porque en ellas se servía mucho licor y se tomaban los residuos que quedaban en los vasos. Nosotros debemos ser abstemios del licor, del cigarrillo,  si queremos que nuestros hijos no sean bebedores o fumadores. Tenemos que ser para nuestros hijos ejemplo. Los niños aprenden de los papás.

Hay una prédica que di hace algún tiempo que se llama el ABC de los padres. Y el ABC de los padres es fácil de recordar. A viene de amar. Debemos amar a nuestros hijos. Amar significa compromiso, yo digo que el matrimonio es el compromiso total de la persona total, para la vida total. Si usted ama a sus hijos usted debe ser padre para ellos en su vida total. Uno nunca deja de ser padre. Tenemos que amar a nuestros hijos. Y no solamente pensarlo, sentirlo, hay que verbalizarlo. Dígale a su hijo que lo ama. Ámelo. Verbalice el amor a sus hijos, porque a nosotros los padres -sobre todo los hombres-, nos cuesta decirle a nuestro hijo: Hijo te quiero, hija ven para acá. Hay padres que jamás han abrazado, besado a su hija. Mis hermanos amados, tenemos que ser expresivos, amar, además de amar tenemos que aprender a bendecir. Bendecir  es decir bien, hablar bien de nuestros hijos, decirles que les amamos y que les va a ir bien. Bendiga a sus hijos. Lo que casi siempre hacemos con nuestros hijos es reprenderlos cuando botan un vaso de agua, cuando hacen algo malo los insultamos. Somos buenos para maldecirlos. Rara vez los felicitamos, pero cuando hacen algo que nos disgusta nos sale un discurso. Tenemos que amar a nuestros hijos y bendecirles, bendígalos. Felicítelos por todo lo bueno que hacen. Uno aprende por castigo o por estímulo, eso es lo que enseña la psicología hoy en día. Nosotros queremos que aprendan por castigo, les pegamos por todo.

Nosotros debemos entender que si queremos que nuestros hijos sean buenos, hay que amarlos, hay que bendecirlos y hay que corregirlos. Instruye al niño en su camino y aún cuando fuere viejo no se apartará de él. Proverbios 13:24 dice: “No corregir al hijo es no quererlo; amarlo es disciplinarlo”. Un conocido escritor escribió: Corrija a sus hijos con amor o el mundo se encargará de corregirlos sin amor. Explíqueles que espera de ellos, instrúyalos claramente, corríjalos cuando fallen, aplique un castigo. Y recuerde que la disciplina debe ser siempre correctiva, jamás destructiva. Efesios 6:4 dice: Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos, sino críenlos según la disciplina e instrucción del Señor.

Use lo que tenemos para bendecirlos. La Biblia  en Deuteronomio 6:4-9 dice Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Átalas a tus manos como un signo; llévalas en tu frente como una marca; escríbelas en los postes de tu casa y en los portones de tus ciudades”. Enseñe a sus hijos con la Biblia, involúcrese usted con sus hijos en la iglesia, lean la Biblia juntos y sea un padre que les enseña a ser personas de autogobierno, no sea padre sobreprotector, no ande volando sobre ellos todo el tiempo para cuidarlos, Dios nos ha de ayudar, pero nosotros tenemos la responsabilidad de hacer lo que nos corresponde.

Escuche

La fe viene por el oir…