Abrazos-Banner

Lea

La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Cuando iniciamos un nuevo año nos proponemos hacer muchas cosas como bajar de peso, ahorrar, graduarnos o seguir la universidad, porque el año pasado fracasamos en todos esos proyectos y nos inundó una sensación en la que experimentamos abatimiento de ánimo y hasta nos hemos considerado fracasados. Sin embargo, debemos entender que los reveses que experimentamos por diversas vías no nos convierten en fracasados, sino por el contrario, nos dan la oportunidad de levantarnos, tenemos que volver a intentarlo. Debemos ser ganadores, porque Dios nos ha creado para ser ganadores. Hay un libro escrito por un Pastor que se llama, ya traducido al español, “El fracaso se escribe con lápiz”.

Cuando usted escribe fracaso con lápiz, ¿qué idea le da? Que su fracaso se puede borrar. Todos los que estamos aquí hemos fracasado alguna vez, ¿sí o no? Al menos hemos fracasado en el intento de perder peso. El fracaso se da en los deportes, hay atletas que se preparan para un evento mundial y no logran los resultados, pero vuelven a entrenarse, a prepararse y a lograr el anhelo fijado. ¿Cómo podemos definir el fracaso? El fracaso es la falta de éxito o resultado adverso. Otra definición dice que es caída y ruina de una cosa con estrépito y rompimiento. En otras palabras podemos decir que es un resultado totalmente opuesto al esperado. Definir el fracaso es más fácil que describir el mismo. La sensación del fracaso podemos decir que es devastadora.  Se siente como una derrota.  Como una muerte a los sueños. Como que es el fin. Sin embargo, todos debemos estar preparados para cuando llegue porque podemos sobreponernos al mismo y experimentar el éxito de nuevo. Aún los cristianos debemos estar preparados para enfrentar el fracaso, porque no somos inmunes.

Ahora yo pregunto ¿los cristianos pueden fracasar? Sí. El que usted sea cristiano no lo hace inmune al fracaso. Yo conozco muchos cristianos que han tenido tremendos fracasos, se casaron y se divorciaron, quisieron tener hijos y no pudieron, empezaron un negocio y les fue mal, otros tuvieron hijos problema, muy cristianos ellos, pero sus hijos drogadictos, alcohólicos, rateros, estafadores, prófugos de la justicia. ¿Cómo se siente cuando usted es un hombre cristiano de buenas costumbres y su hijo es un muchacho de mala conducta? Se siente mal. Eso es devastador.

¿Quiere que le cuente algunos ejemplos de cristianos que fracasaron? Déjenme contarles uno muy conocido, el caso aparece en la segunda carta de Pablo a los Corintios 4: 7-16 “Pero tenemos este tesoro en vasijas de barro para que se vea que tan sublime poder viene de Dios y no de nosotros. Nos vemos atribulados en todo, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruidos. Dondequiera que vamos, siempre llevamos en nuestro cuerpo la muerte de Jesús, para que también su vida se manifieste en nuestro cuerpo. Pues a nosotros, los que vivimos, siempre se nos entrega a la muerte por causa de Jesús, para que también su vida se manifieste en nuestro cuerpo mortal. Así que la muerte actúa en nosotros, y en ustedes la vida”. Escrito está: «Creí, y por eso hablé.» Con ese mismo espíritu de fe también nosotros creemos, y por eso hablamos. Pues sabemos que aquel que resucitó al Señor Jesús nos resucitará también a nosotros con él y nos llevará junto con ustedes a su presencia. Todo esto es por el bien de ustedes, para que la gracia que está alcanzando a más y más personas haga abundar la acción de gracias para la gloria de Dios.  Por tanto, no nos desanimamos”.

Pablo es un cristiano que experimentó fracaso tras fracaso. Cada vez que iba a predicar a algún lugar, le salía el tiro por la culata, lo perseguían, lo criticaban, lo amenazaban, lo apedreaban y a pesar de tanto fracaso ¿quién fue el predicador del Evangelio que más cartas escribió, que aparecen en el Nuevo Testamento? Pablo. Por eso él dice no nos desanimemos. En  2 Corintios 6: 3-5 sigue diciendo Pablo “Por nuestra parte, a nadie damos motivo alguno de tropiezo, para que no se desacredite nuestro servicio. Más bien, en todo y con mucha paciencia nos acreditamos como servidores de Dios: en sufrimientos, privaciones y angustias; en azotes, cárceles y tumultos; en trabajos pesados, desvelos y hambre”. ¡Qué clase de ministerio es ese! Un ministerio de fracaso, tras fracaso. Un ministerio en el que usted tiene que pasar hambre, azotes, desvelos. Eso es para ya no seguir predicando. Imagínese que usted sale a predicar, invita a los miembros de su  célula y se van a predicar el Evangelio y deciden irse a predicar a alguna parte de la ciudad y de repente le caen a usted un montón de enemigos del Evangelio, lo toman preso, se lo lleven, lo desnudan y le pegan 39 latigazos en la espalda. ¿Cómo saldría usted de ahí? Y sobre todo si le dicen: si vuelve a predicar le damos otra vez 39 golpes. Después de esa azotada se vuelve ateo y dice: Si esto es predicar el Evangelio, para qué, pero Pablo recibió no solamente 39 azotes, cinco veces le dieron 39 azotes.

¿Quiere ver otro ejemplo de Pablo? 2 Corintios 11:23-33  “¿Son servidores de Cristo? ¡Qué locura! Yo lo soy más que ellos. He trabajado más arduamente, he sido encarcelado más veces, he recibido los azotes más severos, he estado en peligro de muerte repetidas veces. Cinco veces recibí de los judíos los treinta y nueve azotes. Tres veces me golpearon con varas, una vez me apedrearon, tres veces naufragué, y pasé un día y una noche como náufrago en alta mar. Mi vida ha sido un continuo ir y venir de un sitio a otro; en peligros de ríos, peligros de bandidos, peligros de parte de mis compatriotas, peligros a manos de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el campo, peligros en el mar y peligros de parte de falsos hermanos. He pasado muchos trabajos y fatigas, y muchas veces me he quedado sin dormir; he sufrido hambre y sed, y muchas veces me he quedado en ayunas; he sufrido frío y desnudez. Y como si fuera poco, cada día pesa sobre mí la preocupación por todas las iglesias. ¿Cuando alguien se siente débil, no comparto yo su debilidad? ¿Y cuando a alguien se le hace tropezar, no ardo yo de indignación?  Si me veo obligado a jactarme, me jactaré de mi debilidad. El Dios y Padre del Señor Jesús (¡sea por siempre alabado!) sabe que no miento. En Damasco, el gobernador bajo el rey Aretas mandó que se vigilara la ciudad de los damascenos con el fin de arrestarme; pero me bajaron en un canasto por una ventana de la muralla, y así escapé de las manos del gobernador”.

¿Experimentó fracasos Pablo? Montones, y usted cree que seguramente no es la voluntad de Dios porque encontró dificultades. Cuando encuentre dificultades siga adelante, porque si usted se casa y encuentra dificultades y piensa que no fue la voluntad casarse, se equivocó, porque todos los que se casan se casan con un ser humano imperfecto. Nosotros tenemos que determinar casarnos y permanecer casados a pesar de los problemas. Usted pone un negocio y tendrá problemas, y no le queda más que seguir adelante. En todo trabajo hay problemas, en toda profesión hay problemas, en todo cristiano hay problemas y algunas veces sonoros fracasos. Pregunto ¿Jesús cuándo estuvo en la tierra experimentó fracasos? Sí. Un día se le acercó un joven rico a Jesús. Y Jesucristo le dice: Si quieres venir conmigo, anda y vende todo lo que tienes y repártelo a los pobres. Y ¿qué hizo el joven rico? Dio media vuelta y se fue. ¿Tuvo éxito Jesús o fracaso? Fracaso, no ganó al discípulo.

Un día Jesús decidió entrar a su pueblo natal, llegó a Nazaret y dijo: aquí vamos a tener una cruzada de milagros y de sanidades y todos empezaron a decir cuando lo oyeron predicar: “¿Y no es éste el hijo de María? ¿No es éste el hijo de José? Éste es el carpintero, el hijo de José el carpintero, cómo va a hacer milagros, si lo conocemos. Dice la Biblia que Jesús no pudo hacer ningún milagro, ¿tuvo éxito o fracaso? Fracasó, y Jesús no dijo ahora me retiro del ministerio, porque ni en mi tierra me quieren, ni en mi tierra me creen. Aquí no puedo hacer nada, pobrecito de mí, mejor abandono y me vuelvo a la carpintería. Jesús se fue para otro lado, intentó de nuevo y se encontró con gente no creyente, gente que no era de Israel y esa gente sí creyó y vieron milagros grandes en sus vidas y luego al final de tanto éxito en la vida de Jesús, además, de los fracasos, llega la noche en la que después de haber sido el benefactor número uno de Israel, el hombre que dio de comer a las multitudes gratis, tuvo grandes comedores solidarios donde daba de comer a cinco mil personas gratis y, sin embargo, a pesar de tanto beneficio, después de tanto ayudar a los pobres, ¿qué ganó  Jesús?

Vean en Mateo 26:31-35 “—Esta misma noche —les dijo Jesús— todos ustedes me abandonarán, porque está escrito: »”Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebaño”.  Pero después de que yo resucite, iré delante de ustedes a Galilea.  —Aunque todos te abandonen —declaró Pedro—, yo jamás lo haré.  —Te aseguro —le contestó Jesús— que esta misma noche, antes de que cante el gallo, me negarás tres veces.  —Aunque tenga que morir contigo —insistió Pedro—, jamás te negaré. Y los demás discípulos dijeron lo mismo”.

Jesús les dijo: -Miren, voy a experimentar un fracaso rotundo con ustedes, me van abandonar, pero a pesar de eso, yo voy a volver por ustedes y entonces me van a seguir-. ¿Abandonaron a Jesús los discípulos? Claro que sí, el mismo Pedro que dijo “-Yo jamás lo haré-, Jesús le dijo que  esa misma noche antes que cante el gallo me negarás tres veces. Pedro insistió y los demás discípulos dijeron lo mismo, pero lo negaron. Y al final de Mateo 26:56  nos dice“Entonces todos los discípulos lo abandonaron y huyeron”.

Cuando  capturaron a Jesús todos los discípulos huyeron. Es como cuando usted sale en la primera plana de la prensa, y dice “Sorprendido in fraganti estafando a una anciana”. Ipso facto todos los hermanos que están alrededor suyo no se acercan para levantarlo, sino por el contrario, se alejan. Cuando una persona está presa no tiene una gran fila de visitantes precisamente.  No. Lo llegan a ver la mamá, si puede caminar la pobre, una que otra mujer compasiva que llega a ver cómo le saca lo que le queda. Cuando usted está preso ahí se acabaron los amigos, los parientes y Jesús se encontró preso y sus discípulos no estaban con Él. Pedro fue quien se atrevió como para curiosear y ver cómo le pegaban a Jesús, porque a eso fue, a ver cómo le pegaban, como lo humillaban. Y cuando lo señalaron de andar con Jesús, ahí fue cuando lo negó. ¿Fracasó Jesús? Claro que sí, pero lo volvió a intentar. Por eso cuando resucitó fue a donde estaban escondidos muertos de miedo, entró y les dijo “shalom”, paz a vosotros. En otras palabras les dijo no vengo en son de guerra, no vengo a desquitarme de ustedes, no vengo a echarles en cara que me abandonaron, no vengo a vengarme de ustedes, vengo a darles paz.

Jesús también fracasó con Pedro y con Judas, ¿se acuerda de judas?, Judas era el tesorero, Jesús sabía que Judas era trinquetero, la Biblia dice que Jesús sabía que Judas sacaba dinero de la bolsa del tesoro del ministerio de Jesús, pero lo dejó estar, porque ya sabía que un día se iba a eliminar él solo y así fue. Vendió a Jesús por 30 monedas de platas ¿Será un fracaso? Por supuesto, usted tiene un amigo íntimo que lo ha pelado, que lo ha criticado, que lo ha difamado, que se ha quedado con su negocio, que le ha robado la comisión. Todos en algún momento experimentamos algún fracaso, pero tenemos que aprender que la clave está en cómo reaccionamos frente al fracaso.

Pedro negó a Jesús, Judas traicionó a Jesús, Pedro lloró y se arrepintió y Dios le perdonó y restauró su vida y se convirtió en el apóstol Pedro. Judas traicionó a Jesús y su reacción fue de remordimiento, de dolor, llanto pero se ahorcó, porque no reaccionó como debe ser.

Por supuesto, nosotros deberíamos entender que el fracaso nos va a afectar según lo encaremos. El fracaso debería ser nuestros maestro, no nuestro destructor. Usted fracasó, ahora pregúntese por qué, por qué fracasó en este matrimonio y aprenda la lección y no lo vuelva a hacer. Por qué fracasé en este negocio, por qué fracasé en esta relación, por qué fracasé en estas elecciones y el fracaso debe ser nuestro principal maestro. Las personas de éxito construyen su éxito aprendiendo de su maestro más íntimo que se llama el señor fracaso Hay que aprender de él. Llore su tristeza, pero no se quede llorando toda la vida por la  misma tristeza. Está bien, aquí dicen que los hombres no lloran, pero yo los he visto llorar, porque cuando se está triste porque lo traicionaron, porque lo acusaron falsamente, porque le mueven la silla, porque siente que se queda en la calle, que se va preso. Pero no se quede llorando toda la vida por la misma cosa, fracasó, lloró, pero no tiene que estar llorando 25 años después todavía. Por eso tome nota de esta frase: haga del fracaso un momento y nunca un monumento.

Todos los dolores en la vida deben ser por un solo momento, no deben convertirse en un monumento que debemos ver todos los días. Eclesiastés 7:3 dice que “Vale más llorar que reír; pues entristece el rostro, pero le hace bien al corazón”. Si necesita llorar, llore. Esto no es malo. Se siente rico llorar. Vea el fracaso entonces como un momento y no como un monumento, por qué, veamos Proverbios 24:15 y 16 “No aceches cual malvado la casa del justo, ni arrases el lugar donde habita;  porque siete veces podrá caer el justo, pero otras tantas se levantará; los malvados, en cambio, se hundirán en la desgracia”. Si usted cae, debe levantarse como el hijo pródigo y decir: -Me levantaré, iré a la casa de mi padre y le diré: Padre he pecado contra el cielo y contra ti-. A veces tenemos fracasos morales. El justo puede caer siete veces, pero se vuelve a levantar. Si usted reconoce su fracaso, llora su fracaso y se levanta de su fracaso. Claro, hay quienes hacen realidad lo que dice Proverbios  26:11 “Como perro que vuelve a su vómito, así es el necio que repite su necedad”. No hay que ser necios, no hay que ser tercos. Alguien dijo “El que no aprende de la historia está condenado a repetirla”.  Cada vez que fracase pregúntese: ¿Por qué me fue mal? ¿En qué fallé?  Porque quien experimenta el éxito es porque se ha parado sobre muchos fracasos a los que logró vencer.

Comience de nuevo, no importa lo que ha pasado. No se desanime, lo extorsionaron porque tenía su carreta de hot dogs, vuelva a vender hot dogs, cámbiense de lugar, si quiere váyase a un lugar donde haya menos mareros o menos extorsionadores, pero comience de nuevo, vuelva. Proverbios 28:13 dice “Quien encubre su pecado jamás prospera; quien lo confiesa y lo deja, halla perdón”. Si usted cayó en pecado, confiéselo al Señor, apártese del pecado y hallará perdón.

Escuche

La fe viene por el oir…