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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Cuando nuestro Señor Jesucristo nació en Belén de Judea, esos ángeles preciosos cantaron e hicieron resonar por todo Israel la noticia que Jesús había nacido en Belén  para traernos paz, bendición y vida eterna. Esa Navidad nos hace recordarla año con año, y nos movilizamos, compramos, hacemos una lista de las personas a las que les daremos un regalo. ¿En esa lista ya puso el nombre del homenajeado? ¿Quién es la razón de la Celebración? ¡Jesús es la razón de la Celebración! Es importante que en esa lista el primero que debe aparecer sea nuestro Señor Jesucristo. Cuando Jesús nació, no solamente hubo coro de ángeles y pastores que disfrutaron de la anunciación que hicieron los  ángeles que ya había nacido, sino que dice también en Mateo 2:1-2 “Después de que Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, llegaron a Jerusalén unos sabios procedentes del Oriente. — ¿Dónde está el que ha nacido rey de los judíos? —preguntaron—. Vimos levantarse su estrella y hemos venido a adorarlo”. Luego dice en los versículos 11 y 12 “Cuando llegaron a la casa, vieron al niño con María, su madre; y postrándose lo adoraron. Abrieron sus cofres y le presentaron como regalos oro, incienso y mirra.12 Entonces, advertidos en sueños de que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino”.

Nosotros debemos ofrecerle adoración a nuestro Señor Jesús, cada vez que pensemos en Él, cada vez que lo reacordamos como la razón de la Celebración. Hay distintas maneras de expresarle adoración. Estos hombreas que vinieron de oriente, dice en el versículo 11, la segunda parte, “que postrándose lo adoraron, abrieron sus cofres y lo presentaron como regalos oro, incienso y mirra. Advertidos en sueños que no volvieran  a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino”. Los Reyes Magos, traducidos por sabios en la Nueva Versión Internacional, fueron personajes de un país oriental, no especificado, que estudiaban a los astros y veían en ellos signos del curso de la historia humana. El texto no dice cuántos eran los sabios, asumimos que eran tres, porque se habla de tres regalos. Es más, la tradición habla de los nombres de los sabios como Gaspar, Melchor y Baltasar y por ahí alguien ha hablado de un cuarto mago y se usa como tema de producción de algunas películas, pero la Biblia no dice cuántos eran, solamente dice que eran sabios de Oriente, puede ser que hayan sido tres, puede ser que hayan sido treinta, no sabemos realmente a ciencia cierta. Lo que sí dice es que ellos llegaron y confirma que vieron la estrella, llegaron a adorarle y le entregaron tres tipos de regalos: oro, incienso y mirra.

En Apocalipsis 19:16 dice de Jesús que En su manto y sobre el muslo lleva escrito este nombre: Rey de reyes y Señor de señores”. ¿Cuánto deberíamos darle nosotros al Rey de reyes y Señor de señores? Todo. Por supuesto que Él es dueño de todo, nosotros somos los administradores de lo que nos da. Ahora le entregaron  no uno sino tres regalos, por eso dice que abrieron sus cofres y le presentaron como regalos oro, incienso y mirra. Abrieron sus cofres. Oro es el regalo digno de un rey y no tenemos ninguna duda de que Jesús es el Rey de reyes. Él merece tanto oro. También le entregaron incienso, esa mezcla de sustancias que se usa, precisamente, en la vida sacerdotal. En el Antiguo Testamento, en el Templo de Salomón y aún en el Tabernáculo de Moisés, los sacerdotes quemaban incienso, era parte de su trabajo, era parte de su función quemar incienso en el templo todos los días. En el libro del Apocalipsis cuando habla del incienso dice que representa las oraciones de los santos. Si usted quiere darle incienso a nuestro Señor, usted debe orar, cuando usted ora está elevando a Dios olor fragante. ¿Cuándo fue la última vez que usted ofreció incienso? Porque por lo general oramos sólo cuando comemos. Hay otros momentos que debemos aprovechar para orar y cuando oramos estamos ofreciendo incienso, como sacerdotes que somos. La Biblia dice que Dios nos ha hecho pueblo adquirido, real sacerdocio. Mire a su vecino y mire a un sacerdote o a una sacerdotisa, porque ahora como aprendimos de las sagradas escrituras, la semana pasada, el velo se rasgó de arriba abajo y todos tenemos accesos al lugar santísimo a través de nuestras oraciones.

Además debemos recordar que Dios nos ha dado la libertad de escoger lo que queremos hacer, no nos ha creado como autómatas, no nos ha puesto un chip en la cabeza para que hagamos solo aquello para lo cual nos programó. Somos agentes morales libres y nos da la libertad de poder hacer lo que nosotros dispongamos. Tenemos alternativas, podemos escoger entre la vida o la muerte, entre el bien y el mal, la paz o la guerra, creer a Dios y vivir para Él o ser incrédulos y vivir para otras cosas. Esta última decisión tiene consecuencias terribles, un castigo en el infierno para aquellos que escogen eterna separación de Dios. Hace algunos años hubo un concurso de pinturas y la pintura ganadora se llamaba “La puerta del alma” y de repente alguien objetó y dijo: esa puerta tiene un defecto, no le pusieron manija, no le pusieron cómo abrir la puerta, no tiene agarrador para abrirla y poder entrar. Entonces el autor de la pintura dijo: La puerta del alma sólo se puede abrir por el lado de adentro. Usted sólo puede abrirla, dejar entrar al que usted quiere y al que no quiere lo deja afuera. Por eso usted tiene personas que le caen mal y no las deja entrar a su corazón, no hay amor en su corazón para ellas, porque la puerta del alma, la puerta del corazón, sólo se abre por dentro y eso es lo que Dios está esperando que nosotros abramos la puerta de nuestro corazón y le digamos: Ven Señor Jesús, entra a mi corazón, sé tú ahora la Navidad en mi vida, el nuevo nacimiento en mi vida, hazme un hijo de Dios. Cuando abre su corazón a nuestro Dios y lo deja entrar,  puede empezar a ofrecer todo lo que tiene para Él.

Existen ciertos regalos que le podemos dar en esta Navidad a nuestro Señor

Podemos darle, por ejemplo, nuestra fe en Él.  Dios no es hombre para que mienta ni hijo de hombre para que se arrepienta. Mentiroso sus marido, mentirosa su mujer, mentiroso su hijo, mentiroso su jefe que le ofreció un sueldo y le dio otro. Pero Dios nuestro Señor no miente. Puede creer en Él, deposite su fe en Él. Confíe en Él. Hebreos 11: 6 dice “En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan”.

¿Alguna vez no han creído en su palabra? Por más que diga no se preocupe el 30 le pago y se le quedan viendo, como quien dice así me dijo el mes pasado. Ya no le creen, hay un momento en que usted pierde credibilidad, usted ofrece hacer algo y ya no se lo creen. A veces ofrece cosas y la gente ya no le cree, pero nosotros cuando reconocemos que Dios existe, lo estamos reconociendo, al igual que los reyes magos, no sólo como al Rey de Israel, sino como al Rey del universo.

En medio de la crisis mundial, en medio de la enfermedad o del dolor o en medio de la abundancia y la prosperidad, en medido de la salud y en medio de la paz, crea en Dios y como dice Hebreos, Dios recompensa la fe de aquellos que creen en Él. No solamente debemos ofrecer nuestra fe, debemos hacer un compromiso de compartir su mensaje por todos lados. Así como vinieron los ángeles y anunciaron que ya había nacido un Salvador que es el Hijo de Dios, nosotros también tenemos que compartir ese mensaje, tenemos que proclamar esa verdad. Evangelio significa buenas nuevas de salvación, y cuando hay buenas noticias la riega, la comparte. Compártala en la época de Navidad y en cualquier época, es nuestra responsabilidad dar buenas noticias, en vez de estar dando malas noticias. Dé las buenas y una de las buenas es esa: compartir el Evangelio. Pablo le escribe a Timoteo en la primera carta  2:1-7 y le dice “Así que recomiendo, ante todo, que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos, especialmente por los gobernantes y por todas las autoridades, para que tengamos paz y tranquilidad, y llevemos una vida piadosa y digna. Esto es bueno y agradable a Dios nuestro Salvador, pues él quiere que todos sean salvos y lleguen a conocer la verdad. Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, quien dio su vida como rescate por todos. Este testimonio Dios lo ha dado a su debido tiempo, y para proclamarlo me nombró heraldo y apóstol. Digo la verdad y no miento: Dios me hizo maestro de los gentiles para enseñarles la verdadera fe”. Quiere que todos seamos salvos todos, los ricos de este mundo y los pobres de este mundo.

No se sienta envidioso ni molesto ni resentido cuando vea que uno de aquellos que a usted le caen mal, es salvo, porque Dios quiere que todos sean salvos. ¿Sabía que Dios quiere que su suegra sea salva? O no quiere verla cuando llegue al cielo. ¿Sabe usted suegra que Dios quiere que su yerno sea salvo? Por supuesto que ahorita no lo puede ver ni en pintura, porque se consume todo lo que gana en alcohol, es un borracho empedernido, pero Dios quiere que su yerno borracho sea salvo, quiere que su hijo marero que está cobrando las extorsiones en las tiendas del barrio sea salvo. ¿No creen ustedes que Dios quiere que los mareros sean salvos? Que los soldados, los policías, los diputados, los jueces, los comerciantes, los corruptos de este mundo sean salvos, entre ellos usted y yo. Alégrese, porque esto es una buena noticia, por lo tanto, hay que contarla, hay que compartirla, eso es parte de los regalos que podemos darle a Dios nuestro Señor, contar que Él quiere que todos sean salvos y lleguen a conocer la verdad, porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.

Estoy leyendo 2 Timoteo 2:6 quien dio su vida como rescate por todos. Este testimonio Dios lo ha dado a su debido tiempo, y para proclamarlo me nombró heraldo y apóstol. Digo la verdad y no miento: Dios me hizo maestro de los gentiles para enseñarles la verdadera fe”. Heraldo es aquel que con una trompeta, en la antigüedad, la hacía sonar para decir: aquí viene el rey de Grecia y todos veían entrar al rey de Grecia. Igual nosotros somos heraldos que debemos hacer saber al mundo que aquí viene Jesús el Rey de Reyes. ¿Sabe usted que hay un quinto Evangelio? Además de Mateo, Marcos, Lucas, Juan, está usted que como cristiano debe ser el quinto Evangelio para que la gente vea en usted la obra que Dios ha hecho, la vida nueva que ahora tiene como persona. Sí, la gente debe ver en nosotros a Cristo y debemos predicar a Cristo y si es necesario usar palabras, repito, debemos predicar a Cristo y si es necesario usar palabras, ¿qué vamos a usar para predicar de Cristo? Nuestra propia vida, nuestro propio testimonio debe ser un heraldo. Que en cada uno de nosotros, donde quiera que pasemos, la gente vea a Cristo en nosotros, vea el amor de Dios en nosotros, vea la paz de Dios en nosotros, vea la justicia de Dios en nosotros y si es necesario usemos palabras.

El mundo necesita conocer el plan de salvación de Dios y que todos se arrepientan de sus pecados, guarden Sus mandamientos. Por eso debemos compartir de su amor ¿Cómo sería el mundo si todos creyéramos en Dios y guardáramos sus mandamientos? Todos clamamos por paz mundial y por el respeto a los derechos humanos, pero si cada uno de nosotros fuera creyente en Jesucristo sería diferente. Dios quiere dar paz a la tierra, eso es lo que enseña en Su Palabra, cuando en Lucas 2:13 y 14 leemos el día en que nació Jesús De repente apareció una multitud de ángeles del cielo, que alababan a Dios y decían: «Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad».

Cuando disfrutamos la voluntad de Dios tenemos paz. Sólo el hombre que está en paz con Dios puede disfrutar la paz de Dios ¿Quiere usted estar en paz?  Póngase en paz con Dios, pídale perdón de sus pecados, viva en obediencia a su mandamiento y usted tendrá paz. Aquí en Fraternidad Cristiana de Guatemala para compartir Su amor, yo debo cumplir con la misión de cada miembro en la Fráter, esa misión la hemos extraído de la misma Biblia y la hemos puesto en palabras fáciles para recordarla, para compartir de su amor con otros. Yo debo, número uno, sostener la obra en obediencia, a través de mis diezmos, ofrendas y promesas de fe. Gracias a que usted sostiene la obra en obediencia con sus diezmos, ofrendas y promesas de fe, podemos predicar a través de las radios más oídas en Guatemala y a través de las televisoras más importantes del país y aún fuera del país. En Europa, en África, en Estados Unidos, estamos llegando a través del mensaje de las Palabra del Señor. Este año renovamos nuestro equipo de televisión, compramos cámaras nuevas, compramos una grúa con el propósito de producir mejor nuestros servicios y llevar el mensaje de la Palabra de Dios. Donde quiera que esté, la gente se me acerca y me dice que disfrutan de sus prédicas en Enlace, otros en Canal 7, otros  en TV Azteca, Canal 21 de televisión en Guatemala. Estamos predicando, pero eso es gracias a que usted es un buen sostenedor de la obra en obediencia, además como miembros de la Fráter debemos servir en la obra con excelencia.

Sí, sostener con nuestros diezmos, ofrendas y promesas de fe, pero también servir en la obra con excelencia. Dentro de la iglesia en un ministerio y fuera de la iglesia en una célula donde usted se encuentre. Hay muchos que trabajan con nuestros hijos, usted no puede con dos en la casa y aquí ellos tienen 25 y a veces más y ahí están todos los domingos en la Zona de Campeones, de Pequeños Gigantes, instruyendo a sus hijos, gente que está sirviendo al Señor. Son 143 instructores en la Facultad de Liderazgo, ahí es donde enseñamos a todos los nuevos creyentes, los primeros principios de la Biblia, les enseñamos la Palabra de Dios, la visión de la iglesia, la visión del miembro, la historia de lo que Dios quiere que conozcamos, son hombres y mujeres sirviendo al Señor. Hay cerca de 900 voluntarios que sirven cada vez que nos reunimos orientado a la gente, dándole bienvenida, ayudando en distintas formas, otros que sirven en las jornadas médicas, como médicos, enfermeras o como colaboradores, hay muchos. Tenemos sirviendo a un  grupo de personas con discapacidad auditiva y están enseñándoles lo que oyen del Pastor. Debemos servir en alguna forma en la obra de Dios nuestro Señor.

En tercer lugar debemos cumplir la obra, comisionando a otros. Hemos enseñado que debemos convertir, conservar, capacitar y luego comisionar, son los cuatro elementos de nuestro círculo virtuoso. Tomamos a una persona, le hablamos de Cristo, se convierte. Luego la capacitamos en la Facultad de Liderazgo, en las células y en los retiros. Luego le damos esa comisión. Tenemos que convertir conservar, capacitar y comisionar, para que otros vayan anunciando el mensaje de Cristo. Hablaba en esta semana a un grupo de 400 pastores en el área de Chiapas y les decía que si quieren ver que sus iglesias crezcan, tienen que aprender a entrenar a otros para que hagan la obra del ministerio. Un pastor solo no puede pastorear más de 50 gentes, porque él solo las tiene que visitar, bautizar, entrenar,  sepultar. Todo lo hace él. Una iglesia pastorcéntrica. Tenemos que aprender a entrenar a otros para que hagan la obra del ministerio, eso enseña Efesios 4 que Dios ha dado apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros, para instruir a la iglesia, para hace r la obra del ministerio. Y si nosotros enseñamos a otros lo que hemos aprendido, entonces la obra del Señor va a crecer, de lo contrario el pastor va a hacer todo lo que puede, pero no va a pasar la iglesia del mismo grupito toda la vida.

Y en cuarto lugar, crecer en la obra al estudiar la Palabra de Dios tanto en la Facultad de Liderazgo como en las células. Todos los meses, cada primer domingo de mes, iniciamos una nueva Facultad de Liderazgo, por eso hay 143 instructores recibiendo a los nuevos cada primer domingo del mes. Debemos ofrecer al Señor nuestro estilo de vida que es nuestras mirra, la Biblia dice en Levítico 20:7 y 8 “Conságrense a mí, y sean santos, porque yo soy el Señor su Dios. “Obedezcan mis estatutos y pónganlos por obra. Yo soy el Señor, que los santifica”. Santo no es el que nada más deja de ser lo malo, es aquel que deja de hacerlo porque ahora se entrega a ser un hijo de Dios para hacer lo bueno. Muchas iglesias lo que le dan al nuevo creyente es una lista de “noes”. No chupar, no fumar, no bailar, no mentir, no robar, todo es no. A los creyentes hay que darles una lista de “síes”, sí trabajar, sí evangelizar, sí orar, sí amar, sí bendecir, sí diezmar, sí servir, sí  orar, todo lo que sí debemos hacer, no sólo se trata de lo que no debemos hacer.

Mirra

Poco se habla de la mirra, es una sustancia que se utiliza para embalsamar cadáveres. Yo quiero decirle que usted debe ser un cadáver para el pecado, un cadáver para el mundo, si usted maltrata un cadáver se queda inmutable, y si usted le dice a un cadáver que lo ama no le responde. Yo he visto a mucha gente en las funerarias que se acercan al cuerpo de su mamá y dice: Mamá te quiero y la mamá no responde, ya es muy tarde para decirle te quiero. Usted quiere decirle te quiero a su mamá, dígaselo ahora mismo. Ahora usted puede amar a su mamá, ahora puede besar a su esposa, ya muerta de qué le sirve. Debemos ser cadáveres al pecado. Pablo dice estar muerto al pecado, es decir que cuando ya está muerto no reacciona.

Usted debe darse cuenta que es un cadáver  al pecado. Pues la mirra la ofrecemos a Dios cuando ponemos en práctica lo que dice Romanos 12:1-2 “Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dio. No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta”.

Dar a Dios una ofrenda, un regalo apropiado para nuestro Señor, es cuando usted no se amolda al mundo actual y no pide mordidas y no da mordidas, usted es una persona que está siendo santa, diferente, está presentándose agradablemente al Señor. Cuando sacrifica su cuerpo, usted es una persona que está ofreciendo mirra al Señor.  ¿Por qué ofrecieron mirra? Para empezar, porque Jesucristo iba a ser el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Jesús iba a ser sacrificado en la cruz por nosotros. Y por eso cuando Él murió literalmente llevaron mirra a su cuerpo en la tumba, para embalsamarlo. Nosotros ofrecemos mirra cuando sacrificamos nuestro cuerpo y morimos al pecado. Déjeme decirle algo más: un regalo que Dios agradece mucho es que usted sea agradecido. Está bien ofrecer nuestra fe al Señor y está bien ofrecerle nuestra vida santa al Señor, pero también hay que ser agradecidos. Hay dos palabras mágicas en esta vida, una es por favor y la otra es muchas gracias. El ser humano es ingrato, se le olvida pronto los favores recibidos de alguien, se le olvida pronto que alguien le ha dedicado tiempo para ensañarle o tiempo para animarle, o tiempo para orientarle o tiempo para bendecirle y se vuelve ingrato.

Escuche

La fe viene por el oir…