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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Había una pareja, hace poco más de dos mil años, comprometida en matrimonio. De pronto el novio se da cuenta que su novia empieza a dar signos de que estaba embarazada. ¿Qué pensaría si su novia resulta embarazada y usted no le ha hecho nada? Sinceramente, que le fue infiel, a saber con quién se acostó, con quien se está metiendo. Pues eso fue lo que le pasó a José y María., ellos pensaban casarse y de pronto dice la Escritura que María resultó encinta y dijo José, como cualquiera de nosotros: ¿Y ahora qué hago?  Me voy, porque si yo acuso a María de fornicación la van apedrear y va a morir. Así mejor que me acusen a mi de abandonar a mi novia. Y en esos planes estaba cuando dice en  Mateo 1:18-21 que a José le apareció un ángel en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María por esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados». Dice el versículo 24: Cuando José se despertó, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado y recibió a María por esposa. Pero no tuvo relaciones conyugales con ella hasta que dio a luz un hijo, a quien le puso por nombre Jesús.

José recibió la visita de un ángel en sueños y le dio un mensaje. Para mí, lo admirable es que José lo creyó. Si su novia hubiera resultado embarazada y usted sueña que es por obra del Espíritu Santo que quedó embarazada ¿lo creería? Conociéndolo  como es de mundano, difícilmente lo creería. José lo creyó. Dios anunció el nacimiento de Jesús con elocuencia, el nacimiento de un hijo siempre es un gran acontecimiento en la vida de cualquier hombre y de cualquier mujer. Y en este caso fue extraordinario. Dice Lucas 1:26-35 que a María se le apareció también el Señor. “A los seis meses, Dios envió al ángel Gabriel a Nazaret, pueblo de Galilea, a visitar a una joven virgen comprometida para casarse con un hombre que se llamaba José, descendiente de David. La virgen se llamaba María. El ángel se acercó a ella y le dijo: — ¡Te saludo, tú que has recibido el favor de Dios! El Señor está contigo. Ante estas palabras, María se perturbó, y se preguntaba qué podría significar este saludo. —No tengas miedo, María; Dios te ha concedido su favor —le dijo el ángel—. Quedarás encinta y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Él será un gran hombre, y lo llamarán Hijo del Altísimo. Dios el Señor le dará el trono de su padre David, y reinará sobre el pueblo de Jacob para siempre. Su reinado no tendrá fin. — ¿Cómo podrá suceder esto —le preguntó María al ángel—, puesto que soy virgen?  —El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Así que al santo niño que va a nacer lo llamarán Hijo de Dios.

Desde el principio, desde la anunciación del nacimiento de Jesús se supo que este niño era Hijo de Dios. A José se lo dijo, a María se lo dijo el ángel, Dios estaba advirtiendo el nacimiento de Jesús, porque Dios anunció su nacimiento con elocuencia. Cuando usted se casa y ya llega el día en que va a tener un hijo, usted lo anuncia, en todos lados lo anda contando, vamos a tener un hijo, mi esposa está embarazada. Todos los miembros de la familia están pendientes y la pregunta es ¿Cuándo va a nacer? ¿Cuándo Nació Jesús? Dios el Padre nuestro hizo un evento para que se anunciara. Por supuesto, dice la Biblia en Lucas 2:8-14, que hubo un gran acontecimiento: “En esa misma región había unos pastores que pasaban la noche en el campo, turnándose para cuidar sus rebaños. Sucedió que un ángel del Señor se les apareció. La gloria del Señor los envolvió en su luz, y se llenaron de temor. Pero el ángel les dijo: «No tengan miedo. Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor. Esto les servirá de señal: Encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.»  De repente apareció una multitud de ángeles del cielo, que alababan a Dios y decían: «Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad.»

¿Qué haría usted si aquí se apareciera una multitud de ángeles cantando “Gloria a Dios por las alturas, en la tierra paz”? Ha de haber sido un escenario increíble. Una multitud de ángeles cantando, así fue como Dios anunció a los pastores que Jesús, Su Hijo, había nacido. Dios también le habló a los sabios de oriente, dice  Mateo 2:1-2 “Después de que Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, llegaron a Jerusalén unos sabios procedentes del Oriente.  — ¿Dónde está el que ha nacido rey de los judíos? —preguntaron—. Vimos levantarse su estrella y hemos venido a adorarlo. Imagínese, ¿Dios cree en la publicidad? Puso una estrella allá en el cielo para anunciar que había nacido Jesús, el Hijo de Dios. En los países hay distintas maneras de anunciar y celebrar que nació nuestro hijo. En algunas culturas de fumadores regalan puros cuando nace el hijo varón. Aquí en los pueblos de Guatemala se dice con frecuencia: Se ganó la gallina y a la señora cuando le nace un hijo varón le llevan una gallina. En Corea, hace algunos años, eran discriminadas las niñas, apreciaban mucho a los varones cuando nacían, porque había un propósito, trabajaban mucho la tierra, en agricultura. Pero hoy en día muchos dicen: pobrecita esa  familia no tienen ni una hija, porque se ha comprobado que las hijas son las que mejor cuidan a los viejos. Así que si usted no tiene una hija, adóptela, va a necesitar a alguien que lo cuide en determinado momento. Se anunció el gran acontecimiento, por llamarlo así. Coro de ángeles, estrella en los cielos y los sabios llegaron a conocer al niño Cristo, al ungido, al Hijo de Dios, por supuesto que la historia cuenta que le llevaron sus cofres, le dieron regalos y celebraron así el nacimiento de Jesús.

Jesús nació y luego creció. A los 30 años se presentó un día en el río Jordán donde estaba Juan el Bautista, bautizando a sus discípulos. Y entre todos los candidatos al bautismo aparece Jesús. Juan dice: He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Toma a Jesús, lo sumerge en el agua bautismal del río Jordán. Dice Marcos 1:9-11 que ocurrió algo extraordinario. Marcos “En esos días llegó Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán. En seguida, al subir del agua, Jesús vio que el cielo se abría y que el Espíritu bajaba sobre él como una paloma. También se oyó una voz del cielo que decía: «Tú eres mi Hijo amado; estoy muy complacido contigo.» Dios Padre ve a su hijo a los 30 años de edad en la tierra, a punto de iniciarse en un ministerio extraordinario y le da lo que se llama identidad. El Padre nuestro que está en el cielo lo reconoció cuando le dijo: Tú eres mi Hijo amado. Si algo tenemos que decirle a nuestros hijos es que los amamos. Si usted no se lo dice que lo ama, habrá otro que a su hija se lo diga y la va a embarazar. Usted como padre debe amar a sus hijos, pero no sólo amarlos de hecho, hay que decírselos. Aunque sean varones, como era Jesús, decirles: Tú eres mi hijo amado, déle seguridad a sus hijos. Si algo necesitan los hijos para desarrollarse en la vida es seguridad y sobre todo seguridad de su identidad.

Luego Jesús, ya en su ministerio, dice Mateo 17 que Él subió al monte que llamamos Monte de la Transfiguración, tomó consigo a Pedro, Jacobo y a Juan, el hermano de Jacobo y los llevó aparte, a una montaña alta y ahí se transfiguró en presencia de ellos, su rostro resplandeció como el sol y su ropa se volvió blanca como la luz. En esto se les aparecieron Moisés representante de la ley y Elías representante de los profetas de Israel, aparecieron conversando con Jesús. Pedro le dijo a Jesús, Señor está bien que estemos aquí, si quieres levantaremos otros albergues, uno para ti, otro para Moisés y otro para Elías. Mientras estaban hablando apareció una nube luminosa que los envolvió de la cual salió una voz que dijo: Este es mi Hijo amado, estoy muy complacido con él, escúchenlo, repitió lo que dijo allá en el bautismo, pero le añadió un mandato: escúchenlo. Tenemos que escuchar a Jesús, por eso Jesucristo decía: mis ovejas oyen mí voy y me obedecen.

Qué bueno que tengamos la ley, qué bueno que tengamos a los profetas,  qué bueno que hay muchos grandes maestros, filósofos y enseñadores en el mundo, pero nosotros tenemos que escuchar a Jesús, porque Él es el Hijo de Dios. Por eso Él dijo: escúchenlo. Durante el ministerio Dios le dio la confirmación de que él era Su Hijo en el monte de la transfiguración y además le dio la autoridad. Pasaron los días y Jesús llega a la cruz y en la cruz ocurrieron cosas espectaculares, Así como en el nacimiento surgieron acontecimientos espectaculares, en la muerte de Jesús también los hubo. Abra su Biblia en Mateo 27:45-56 “Desde el mediodía y hasta la media tarde toda la tierra quedó en oscuridad. Como a las tres de la tarde, Jesús gritó con fuerza: —Elí, Elí, ¿lama sabactani? (que significa: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”  Cuando lo oyeron, algunos de los que estaban allí dijeron: —Está llamando a Elías.  Al instante uno de ellos corrió en busca de una esponja. La empapó en vinagre, la puso en una caña y se la ofreció a Jesús para que bebiera. Los demás decían: —Déjalo, a ver si viene Elías a salvarlo.  Entonces Jesús volvió a gritar con fuerza, y entregó su espíritu.  En ese momento la cortina del santuario del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. La tierra tembló y se partieron las rocas.2 Se abrieron los sepulcros, y muchos santos que habían muerto resucitaron. Salieron de los sepulcros y, después de la resurrección de Jesús, entraron en la ciudad santa y se aparecieron a muchos”.

Miren los acontecimientos, para que no se le olvidara a los que ahí estaban. No simplemente fue otro crucificado. Cuando Jesús fue crucificado, previo a su muerte,  hubo tres horas de oscuridad antes de morir. La verdad, a todos cuando estamos en un elevador y se va la electricidad sentimos temor. Dice la Escritura que tembló. El temblor hizo que las tumbas se abrieran, las paredes cayeran. Se pueden imaginar el susto con ese gran temblor. Pero no sólo eso, sino que dice que no solamente se abrieron las tumbas, resucitaron varios muertos. De esto casi no se habla, pero ahí está, se los acabo de leer, resucitaron varios muertos. Dice la Biblia que muchos resucitaron y se les aparecieron ahí a las gentes, pero además sigue diciendo. No solo Jesús resucito, resucitó montón de personas. ¿Por qué ocurrió todo esto? Sigamos leyendo: Cuando el centurión y los que con él estaban custodiando a Jesús vieron el terremoto y todo lo que había sucedido, quedaron aterrados y exclamaron: — ¡Verdaderamente éste era el Hijo de Dios!  Estaban allí, mirando de lejos, muchas mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirle. Entre ellas se encontraban María Magdalena, María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo”.

Verdaderamente Jesús es el Hijo de Dios. No hay duda. Algunos dicen que es el gran maestro, otros es el gran arquitecto, para otros es un gran filósofo, si dice que es un gran ejemplo, pero nosotros sabemos que Jesús es el Hijo de Dios, y por esos el Señor hizo grandes acontecimientos para confirmar que Jesús es verdaderamente Su Hijo. Juan 3:16-21 “»Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él. El que cree en él no es condenado, pero el que no cree ya está condenado por no haber creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios.  Ésta es la causa de la condenación: que la luz vino al mundo, pero la humanidad prefirió las tinieblas a la luz, porque sus hechos eran perversos. Pues todo el que hace lo malo aborrece la luz, y no se acerca a ella por temor a que sus obras queden al descubierto. En cambio, el que practica la verdad se acerca a la luz, para que se vea claramente que ha hecho sus obras en obediencia a Dios”. Todos los acontecimientos en el nacimiento de Jesús, todos los acontecimientos en la muerte de Jesús son precisamente para que creamos que Jesús es el Hijo de Dios y que murió en la cruz por nosotros para salvarnos. Para darnos vida eterna.

Escuche

La fe viene por el oir…