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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Es importante en esta vida buscar el éxito terrenal, pero también es importante buscar y encontrarle el propósito celestial. El éxito que obtenemos aquí en la tierra debe tener un propósito definido para Dios nuestro Señor. Por supuesto que el deseo de Dios es que nosotros seamos prosperados en todas las cosas y que tengamos  salud, así como nuestra alma está en prosperidad. Hay quienes buscan una prosperidad espiritual y alcanzan momentos especiales en la vida espiritual, pero confunden, a veces, una posición dentro de la iglesia con el éxito espiritual. Creen que porque ya son diáconos, ancianos, servidores de la iglesia ya alcanzaron su éxito espiritual, pero el posesionamiento dentro de la iglesia no es sinónimo de éxito espiritual.

Tenemos que entender que el éxito espiritual es vivir en santidad y a veces usted no tiene ninguna posición dentro a la iglesia local, pero sí tiene una vida santa, una vida consagrada por completo a Dios. Cuando nuestra vida está consagrada por completo a Dios entonces tenemos éxito espiritual. Si crecemos en nuestra fe, también creceremos en nuestras obras, porque la fe  sin obras es muerta y aquel que tiene fe demuestra obras. El que tiene fe pero no tiene obras, lo que tiene es un cadáver en su corazón, porque la fe sin obras es muerta. Si estudiamos y practicamos Su Palabra, todos los días de nuestra vida estamos en una vida exitosa espiritualmente hablando, y si logramos transmitir nuestra fe a las siguientes generaciones, a nuestros hijos, a nuestros nietos tenemos verdaderos éxitos.

Debemos entender que no conviene ganar al mundo y perder a la familia, por eso es importante que pensemos que un éxito espiritual se mide en cuanto al éxito en la familia, por algo el primer mensaje de Pablo en Europa cuando le habló al carcelero de Filipos y éste le dijo ¿qué tengo que hacer para ser salvo? Él le dijo, está en Hechos 16:31, -Cree en el Señor Jesús; así tú y tu familia serán salvos. Demos gracias a Dios porque nuestra familia ha sido salva por la fe en Cristo Jesús. Eso es éxito espiritual. A nuestros hijos más que una herencia material, debemos darles  nuestro ejemplo de vida, nuestro ejemplo de servicio y nuestro ejemplo con nuestras conversaciones. Así nuestros hijos podrán crecer bien.

A veces equivocamos el orden de las cosas en la vida y los padres decimos que estudiamos, que trabajamos para poder dejarle a nuestros hijos casas, fincas, dinero, acciones, inversiones de distinto tipo, pero lo que hacemos es preparar el camino para los hijos, para que ellos tengan su casa, su carro, tengan muchas comodidades y luego los hijos reciben todo lo que los padres les dan, los despilfarran y en un en dos por tres se endeudan, en un dos por tres los hipotecan, en un dos por tres lo pierden todo. El orden ideal es preparar a los hijos para el camino. Yo no recuerdo haber recibido de mis abuelos ninguna herencia material, la única abuela que yo conocí fue mi abuela Choma, una señora que murió a los 91 años de edad, cuando yo tenía apenas 12 años y pico, y ésta abuela no nos dejó ni un centavo, pero ni un conejo de los que tenía en el corral, sin embargo, sí me heredó su fe en Dios, sí me heredó esa confianza en Dios nuestro Señor, sí me heredó ese buen hábito de leer la Palabra de Dios, de creer la Palabra de Dios, de proclamar la Palabra de Dios y aunque mi abuela no me heredó ni un solo centavo, han pasado por mi vida millones y millones  de quetzales y dólares y aquí están, mis hermanos, invertidos en la obra del Señor y Él nos ha permitido ser millonarios para el Reino de Dios nuestro Señor.

Usted puede levantarse grandemente, usted puede hacer una persona exitosa, pero es muy importante que consagre su éxito terrenal al propósito celestial. La idea de que Dios nos prospere no es solamente para que acumulemos y acumulemos, es para que también confiemos en el propósito de Dios nuestro Señor. Como cristianos no debemos ser personas ejemplares sólo en nuestro caminar espiritual, también debemos hacerlo en todos los órdenes de la vida diaria. Por lo tanto también debemos buscar ser personas exitosas en las cuestiones terrenales. No ser solamente exitoso en lo espiritual, porque no se puede ser exitoso en lo espiritual sin serlo en lo terrenal, eso va de la mano. Un ejemplo claro en la Biblia de lo que es ser exitoso en lo terrenal está en el libro de Josué. Relata la historia del sucesor de Moisés, aquel personaje que creció en Egipto y a los 40 años quiso liberar al pueblo de Israel de la esclavitud y lo que logró fue la expulsión, el exilio y por cuarenta años Moisés vivió en el desierto con una familia que se dedicaba a criar ovejas y a los 80 años Dios le habló y le dijo que fuera a Egipto a sacar a Israel de la esclavitud, todo ser humano y sobre todo un latinoamericano está condenado a crecer en esclavitud, esclavitud de pobreza, de ignorancia, de derechos, de muchas cosas. Pero yo les quiero decir que Dios de Israel es el Dios de Guatemala también y ese Dios que liberó a Israel de Egipto libertará a Guatemala, a Latinoamérica y a todo el mundo de la esclavitud de la ignorancia, de la pobreza, del fracaso, del vicio, del horror, de la delincuencia. El nos está sacando a libertad. Y así él los lleva en el desierto día tras día, batalla tras batalla, parecía que estaban condenados a dar vueltas en el desierto por cuarenta años, pero luego vino el sucesor y el sucesor de Moisés fue precisamente Josué y en el capítulo 1 empieza diciendo Después de la muerte de Moisés, siervo del Señor, Dios le dijo a Josué hijo de Nun, asistente de Moisés: «Mi siervo Moisés ha muerto. Por eso tú y todo este pueblo deberán prepararse para cruzar el río Jordán y entrar a la tierra que les daré a ustedes los israelitas. Tal como le prometí a Moisés, yo les entregaré a ustedes todo lugar que toquen sus pies. Su territorio se extenderá desde el desierto hasta el Líbano, y desde el gran río Éufrates, territorio de los hititas, hasta el mar Mediterráneo, que se encuentra al oeste. Durante todos los días de tu vida, nadie será capaz de enfrentarse a ti. Así como estuve con Moisés, también estaré contigo; no te dejaré ni te abandonaré.  »Sé fuerte y valiente, porque tú harás que este pueblo herede la tierra que les prometí a sus antepasados.

¿Quién iba a hacer que  el pueblo heredara la tierra prometida? Josué. ¿Quién hizo la promesa? Dios. ¿Quién hizo la conquista? Josué. Y ahí está la gran diferencia entre un cristiano y otro. Las promesas de Dios están ahí en la Biblia, pero hay quienes son como Josué que se disponen a conquistar y otros que esperan sentados a que les caiga del cielo. Nada es fácil en esta tierra, el que quiere celeste que le cueste, todo lo bueno cuesta, hay que trabajar para disfrutar. Si usted quiere ganar, tiene que sacrificarse, tiene que esforzarse, tiene que trabajar, tiene que entrenarse, no puede recibir las cosas sin mayor esfuerzo. Me llama la atención que Dios le dice a Josué: »Sé fuerte y valiente, porque tú harás que este pueblo herede la tierra que les prometí a sus antepasados.  Sólo te pido que tengas mucho valor y firmeza para obedecer toda la ley que mi siervo Moisés te mandó.

¿Qué le pidió Dios a Josué? Valor y firmeza ¿para qué? Para obedecer. Hay que obedecer la Palabra de Dios, si usted la obedece va a conquistar su propia tierra prometida. Dios le ha hecho promesas a usted, Dios ha hecho promesas de llevarlo a lugares extraordinarios en su nivel académico, deportivo, socioeconómico, político, pero usted tiene que esforzarse en obedecer. Tenemos que obedecer la Palabra de Dios. Si la seguimos al pie de la letra nos va ir bien. Vea la segunda parte de este versículo,  pero leámoslo completo: Sólo te pido que tengas mucho valor y firmeza para obedecer toda la ley que mi siervo Moisés te mandó. No te apartes de ella para nada; sólo así tendrás éxito dondequiera que vayas.

La Palabra del Señor nos da instrucciones claras, precisas para que nosotros podamos tener éxito donde quiera que vayamos, pero también es importante que usted sepa cual dirección debe tomar en la vida. Debemos saber a donde vamos, aquel que no sabe a donde va no  llega  a ninguna parte. La pregunta es ¿a dónde va usted, qué es lo que usted se propone, qué es lo que quiere? ¿Qué es lo que el Pastor Jorge H. López quería cuando era joven? Predicar la Palabra del Señor y cuando todavía era bastante joven, a los 28 años y pico, el Señor le puso en el corazón comenzar una iglesia que fuera la iglesia más grande de Guatemala, Fraternidad Cristiana de Guatemala, y nosotros somos ahora esa iglesia, ¿Por qué Dios nos ha dado ese éxito? Porque sabíamos a dónde íbamos, y el Señor va a donde quiere que nosotros vayamos.

Si usted decide quedarse  sentado ¿A dónde va ir Dios con usted? A ningún lado. Usted no tiene trabajo y ¿qué  es lo que hace? Quedarse sentado en su casa, lamiéndose sus heridas, quejándose por sus penas, porque le quitaron el trabajo, porque recortaron personal, por la recesión, la situación difícil del país, etc. Usted debe hacer algo, no se quede ahí sentando, levántese, porque Dios irá con usted. A donde quiera que usted vaya, ahí Dios irá con usted. Vaya y toque puertas, esas puertas se le abrirán, vaya y busque, porque el que busca haya, vaya y pida, porque el que pide recibe, pero tiene que tomar acción. Recuerde que la fe sin obras es muerta. Necesitamos dirección a donde vayas. Versículo 8: Recita siempre el libro de la ley y medita en él de día y de noche; cumple con cuidado todo lo que en él está escrito. Así prosperarás y tendrás éxito.

Todos queremos prosperar, todos queremos tener éxito. Y se logra cuando obedecemos la Palabra del Señor, no apartándonos de ella, manteniéndonos en el camino. Cuando creemos en la Palabra de Dios y sabemos a dónde vamos el Señor nos acompaña. El versículo 9 dice: Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas». Dios quiere que usted tenga éxito, pero a veces usted se desanima. Entra a un trabajo, comienza, luego se da cuenta que no es tan fácil ir y vender el producto que le han dado para la venta. Y se desanima y se decide por otra cosa, o se desalienta cuando se descalifica y dice que no sirve para la venta, que mejor se dedicará  a otra cosa y cuando viene a ver ha probado 25 diferentes profesiones, 25 diferentes negocios y en ninguno ha permanecido.

No se desanime. Todos encontramos en nuestra profesión, carrera u oficio motivo de desánimo, pero no hay que desanimarse mis hermanos, nosotros queremos éxito terrenal y éxito espiritual. Una persona espiritualmente sana va a tener todavía más impacto si es material, académica, artística, industrial o comercialmente exitosa. Debemos ser personas ejemplares y exitosas en lo espiritual, pero también esforzarnos por ser ejemplo en cuestiones de la vida diaria. Las personas llenas de integridad, las cristianas, también deben ser personas productivas. Pablo lo puso de esta manera: el que no trabaja, bueno es que no coma. A menos que usted sea de aquellos que ya viven de sus rentas, a menos que usted sea de aquellos que ya lograron sentarse y vivir de sus frutos, de sus rentas, de su trabajo, pero aún así, tiene que estar sirviendo al Señor en primer lugar. Buenos en la oración, pero también buenos en la profesión, que la gente vea que no solamente nuestra conducta es santa, sino que nuestra producción es tanta que vale la pena y que cuando nos vean pasar la gente pueda decir: ese es exitoso, pero sobre todo es hijo de Dios, es cristiano, es íntegro, es una persona buena.

Dé ejemplo espiritual, pero también en lo terrenal. Para buscar el éxito terrenal necesitamos definir nuestros sueños. ¿Cuál era el sueño de Israel y de Josué? Salir de la esclavitud y llegar a la abundancia. Todos queremos salir de la esclavitud a la libertad, de Egipto a la tierra prometida. El sueño era la tierra prometida y cuando tiene un sueño, Dios le permite caminar hacia ese sueño y hacerlo realidad, pero tiene que tenerlo claro en su mente, en su corazón, definirlo. Es importante tener definido nuestro sueño para no vegetar en este mundo y simplemente dejar pasar la vida y llegar al final sin lograr nada, porque el que le apunta a nada no le pega a nada. Definamos nuestros sueños. Tenemos que dividirlos en pequeños pedazos hasta que los podamos hacer realidad. Podemos ser disciplinados al momento de la decisión, pero no nos desenfoquemos. Cuando tiene su visión clara puede enfocar  su mirada y sabe a donde va, donde está lo que quiere. Debemos tener claro el foco de nuestra vida y nuestra existencia en que Dios es primero. É debe ocupar el primer lugar en nuestra vida y en nuestro trabajo, en nuestra familia y en nuestra profesión, en nuestro patrimonio. Cuando nos damos cuenta que Dios es primero, las cosas cambian grandemente para nuestra vida. Lo tenemos que poner en primer lugar y tener bien clara nuestras prioridades.

Mateo 6:28-34 nos enseña lo que Jesús piensa que nos conviene aquí en la tierra y dice “¿Y por qué se preocupan por la ropa? Observen cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni hilan; sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos. Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe? Así que no se preocupen diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿Qué beberemos?” o “¿Con qué nos vestiremos?” Porque los paganos andan tras todas estas cosas, y el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan.  Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas”. El vestuario, la vivienda, la comida, el transporte, todas las cosas Dios las añade. Cuando nosotros tenemos a Dios en primer lugar, todas las cosas que le ocupan al ser humano se le vuelven  ganancia, añadidura.

Lo que Jesús dice en la parte final del versículo  es que sí van a tener problemas, van a tener afanes, van a tener problemas con maras, problemas con extorsiones, con ladrones, con delincuentes, con estafadores, con corruptos, cualquier problema, pero no se preocupen por los problemas que van a haber mañana, preocúpense por los problemas que tiene que afrontar hoy. Cada día tiene su propio afán, pero la voluntad de Dios está bien clara ahí en 3 Juan 2 “Querido hermano, oro para que te vaya bien en todos tus asuntos y goces de buena salud, así como prosperas espiritualmente”. Tenemos que prosperar integralmente y por eso tenemos que buscar éxito terrenal y nuestro éxito espiritual. Los cristianos buscamos primero honrar a Dios nuestro Señor, luego trabajamos en alcanzar nuestros sueños mientras seguimos honrando al Señor. Busque una vida de éxito terrenal y conságrela al propósito celestial, consagremos nuestros ingresos al Señor, seamos fieles diezmadores y hagamos promesa de fe al Señor. Seamos generosos con el necesitado. Consagremos nuestro tiempo al Señor, sirvamos dentro de la iglesia en un ministerio y fuera de la iglesia en una nuestra célula y en donde quiera que estemos, porque nosotros somos embajadores de Dios en donde quiera que estemos.                                                                                                                                 ¿Usted trabaja en la obra del Señor, sirve a Dios en la iglesia, en la célula, sirve al Señor proclamando el mensaje del Evangelio en su trabajo, en su escuela, en su universidad, en su partido político, donde usted vive y se mueve? O es de aquellas personas que siempre dicen no, yo no puedo servir en la iglesia porque tengo mucho que hacer, estoy muy ocupado, Quiero decirle que los tres mil que sirven al Señor como voluntarios en Fraternidad Cristiana de Guatemala son gente ocupada,. Hay médicos, ingenieros, comerciantes, abogados, políticos, estudiantes, amas de casa, madres de familia. Hay padres que trabajan. Hay gente que trabaja en los bancos, en las escuelas, en el Estado, en las organizaciones autónomas y semiautónomas. No es gente que está de vaga, es gente que trabaja, pero ha aprendido a poner primero a Dios. Enseñe a sus hijos a buscar primero al reino de dios y su justicia y usted padre de familia no cometa el error de decirle a sus hijos no vayan a la célula, a la iglesia, a su servicio en el ministerio, porque ahora empieza un nuevo nivel en sus estudios. Por el contrario, anímelos a que estudien con excelencia y que asistan a la iglesia en el servicio al Señor. Nuestros hijos crecerán teniendo en primer lugar el reino de Dios y su justicia y será hijos prosperados.

Consagremos nuestro tiempo al Señor, consagremos nuestros bienes al Señor, Dios le da la oportunidad de conseguir una casa, dígale al Señor aquí está tu casa, no diga es mi casa, porque además es del banco todavía. Señor aquí está tu casa, usted mira como hace para pagársela al banco, pero esta es tuya Señor. Por lo tanto aquí hay un templo para ti Señor, aquí vamos a alabar, aquí vamos a abrir una célula, todos estos vecinos los voy a traer a la célula, todos mis amigos del otro barrio me los voy a traer a la célula, aquí vamos nosotros a poner esta casa a tus disposición.

Consagremos nuestros bienes al Señor. Consagremos lo que somos y lo que tenemos para servir en nombre de nuestro Señor a nuestro prójimo. Hay una cita bíblica que quiero leer 1 Timoteo 6:17-19 “A los ricos de este mundo, mándales que no sean arrogantes ni pongan su esperanza en las riquezas, que son tan inseguras, sino en Dios, que nos provee de todo en abundancia para que lo disfrutemos. Mándales que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras, y generosos, dispuestos a compartir lo que tienen. De este modo atesorarán para sí un seguro caudal para el futuro y obtendrán la vida verdadera”. Las riquezas son inseguras, usted compra una casa carísima y al rato hay un hoyo grande y la casa se va en ese agujero y usted se pregunta, ¿dónde está mi linda casa? Se compra un carro muy bonito y lo va a enseñar a sus amigos y entra a tomar café y cuando sale y ¿mi carro? La riqueza es insegura, lo único seguros que tenemos es Dios nuestro Señor, Él es seguro, nos provee de todo en abundancia para que lo disfrutemos.

Si usted quiere atesorar un buen caudal, sea rico en buenas obras y  generoso y dispuesto a compartir lo que tiene. Dando es como recibimos. Sembrando es como cosechamos. Si no diezma comience a diezmar, si sus bienes sólo le sirven a usted, póngalos a disposición del Señor. Si sólo tiene tiempo para su trabajo o el estudio, haga tiempo para Dios, si no asiste a una célula con su familia haga el tiempo y comience esta semana, si aún no ha estudiado la Facultad  de Liderazgo con su familia, comience el próximo domingo y prepararse en Fráter Ciudad San Cristóbal a las 8 de la mañana y en Fráter Roosevelt a las 9.30.

Buscar el éxito terrenal no es malo, Dios nos permite prosperar para que lo disfrutemos, para que ayudemos al necesitado y para que consagremos todo lo que nos da: talento, tiempo y tesoro para el avance del Evangelio. Siembre en la obra del Señor, siembre en distintos ministerios, siembre. Dé conforme Dios le ha bendecido. Y si usted es una viuda que dio todo lo que tenía, dos moneditas, el Señor celebró lo que dio. El principio es que nosotros utilicemos nuestro éxito terrenal para cumplir con el propósito celestial. Hay tanto que podemos hacer en la obra del Señor con todo lo que Él nos ha dado.

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La fe viene por el oir…