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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Permítame recordarle que Dios ha sido bueno con nosotros. Todos tenemos algo por agradecerle. Dios hace una obra maravillosa en su vida y muchos se olvidan de agradecerle. Diez leprosos se acercaron a Jesús pidiendo que los sanara, les dijo vayan, preséntense al sumo sacerdote en el templo y serán sanados. Y en el camino empezaron a ver el milagro de sanidad, fueron sanados los diez, pero ¿hubo gratitud en los diez? Uno, el diez por ciento, y ni siquiera era del pueblo de Israel, era un extranjero que volvió, se arrodilló y le dijo gracias. ¿Cuántos hemos sido sanados de lepras morales, económicas, sociales, familiares y estamos aquí de pie gracias al amor y el poder de Dios? Muchos de los que aquí estamos hemos sido bendecidos por Dios nuestro Señor y tenemos que ser agradecidos por tantas bendiciones que hemos recibido.

La palabra griega “barach”, así como suena Barak, se traduce bendecido, pero también se traduce arrodillarse, postrarse y cuando de veras nos encontramos  ante Dios, lo menos que debe hacerse es caer de rodillas y alabarle, reconocerle y bendecirle. Eso fue lo que hizo el leproso cuando regresó ante Jesús, ante el milagro que había recibido se tiró de rodillas para alabarlo, para agradecerle y se comprometió ir por Decápolis y por muchos lugares, para dar testimonio. ¿Está agradecido del Señor? Lo invito a que se ponga de rodillas por algunos instante y muestre su agradecimiento a Dios, dígale por algunos instante lo grande que es, lo digno, lo santo, lo poderoso, lo bendito que es Dios, piense en tantas bendiciones que ha recibido, sanidades en su cuerpo, perdón de pecados, restauración de su familia, bendiciones en su trabajo, paz en su corazón, libertad de temores y angustias, opresiones. Dios ha sido bueno y nosotros tenemos que estar agradecidos con nuestro Señor.

Dios habita en medio de las alabanzas de su pueblo. Dios está aquí con nosotros, aquí está sus presencia, en medio de las alabanzas de su pueblo. Abra su Biblia en Efesios 5:19Anímense unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales. Canten y alaben al Señor con el corazón”: Al Señor hay que alabarlo con el corazón, no sólo con la boca. Tenemos que aprender coro, a cantar al Señor no sólo con la voz, sino con el corazón. Hay quienes tienen una voz espléndida, exquisita, pero cantan del diente al labio, no tienen en el corazón la pasión, la convicción, no sienten cuando cantan. Usted puede decirle a cualquiera te amo, del diente al labio, pero cuando lo dice de corazón sale diferente. Usted puede decir gracias por compromiso, pero cuando sale del corazón ese gracias suena sincero, genuino, espontáneo. Y por eso Pablo le dice a la iglesia de Éfeso, canten y alaben al Señor con el corazón, dando siempre gracias a Dios el Padre por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”.

¿Por qué debemos dar gracias a Dios? Por todo, ¿ya le dio gracias por la ropa que lleva puesta? ¿Ya le dio gracias por los pies que usa para caminar? ¿Ya le dio gracias porque puede ver bien, porque puede comer de todo y hasta caer en el pecado de glotonería? Cuídese. Usted es joven, déle gracias a Dios porque no está muerto, porque las víctimas de la violencia son jóvenes, entre los 15 y los 19 años principalmente, y los autores de la violencia también son jóvenes entre los 15 y los 19 años. Si usted es un joven dentro de ese rango de edad, déle gracia a Dios que está vivo. Y si usted es un viejo déle gracia a Dios roque ha sobrevivido en medio de todo tipo de violencia que existe en el mundo. Por eso debemos alabar a Dios nuestro Señor.

Alguien ha dicho que los cristianos no mienten cuando hablan, mienten más cuando cantan. Porque a veces con los cantos decimos tremendos compromisos, decimos que nos vamos a entregar completos al Señor y no lo hacemos. Decimos que vamos a llevar el Evangelio por todo el mundo y no lo hacemos. Decimos que Él es lo más grande para nosotros y no lo confirmamos con nuestros hechos. Pero si somos verdaderamente agradecidos, como dice el Salmo 95:2 llegaremos ante Él con acción de gracias. El Salmo dice Lleguemos ante él con acción de gracias, aclamémoslo con cánticos. Aclamar al Señor con cánticos yo lo visualizo más impetuoso y más dinámico que ver a los hooligans en Inglaterra animando a su equipo favorito de fútbol. Noventa minutos, flacos, gordos, jóvenes y viejos gritándole a su equipo, aclamándolo con cánticos. Cantan increíble. Ahí cantan los afinados y los desafinados. Yo pregunto ¿Debemos cantar a Dios nuestro Señor? No se detenga, aclámele, si de veras Él es Rey, si de veras Él es Dios debemos, como dice el salmista: aclamarle con cánticos. Por supuesto, la mejor alabanza que podemos dar a Dios nuestro Señor es nuestra propia vida, nuestro estilo de vida. Todos en el vecindario apalean a su marido, usted no le pegue al suyo. O al revés, en el vecindario o en el trabajo todos le pegan a sus mujeres, usted no le pegue a la suya y que su estilo de vida sea motivo de alabanza a Dios. Sea una persona justa y recta que honra a Dios en todo momento.

También en Efesios 1:9-11 dice Pablo “Esto es lo que pido en oración: que el amor de ustedes abunde cada vez más en conocimiento y en buen juicio, para que disciernan lo que es mejor, y sean puros e irreprochables para el día de Cristo, llenos del fruto de justicia que se produce por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios”. ¿Por qué nos vamos a comportar bien, rectos, justos, puros, intachables? Para gloria y alabanza a Dios. Mateo 15:8.9 “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.  En vano me adoran; sus enseñanzas no son más que reglas humanas”. Los fariseos tenían muchas enseñanzas, muchos ritos, abluciones. Lavarse las manos, no una vez, no quince segundos, se las lavaban muchas veces, y era un ritual cada vez que se las lavaban y para todo eran rituales, pero el Señor les dice: Lo que importa es que su corazón no esté lejos de mí, que su corazón esté conmigo, para que su adoración sea genuina.

El Salmo 145. 2 dice “Todos los días te bendeciré; por siempre alabaré tu nombre”. En este pasaje está la palabra que significa arrodillarse. Antiguamente llegaba el rey, el rey Salomón, el rey David, rey de España, rey de Grecia  todos se arrodillaban. Yo les digo que sobre todos esos reyes está nuestro Señor y Salvador Jesucristo y ante Él debemos arrodillarnos, adorarle y exaltarle, porque Él es digno, más que cualquier otro rey de esta tierra. Tenemos que aprender alabar a Dios con todo nuestro corazón. Lea lo que dice el Salmo 149:3 “Que alaben su nombre con danzas; que le canten salmos al son de la lira y el pandero”. La danza también es parte de una expresión física, danzamos porque nos regocijamos, nos alegramos de que Dios venciera a la muerte y nos haya rescatado. Muchos han danzado alguna vez porque han estado muy alegres. Alégrese en danzar delante la presencia del Señor. Salmo 149:3 “Que alaben su nombre con danzas; que le canten salmos al son de la lira y el pandero”. El Salmo 150:3 dice Alábenlo con sonido de trompeta, alábenlo con el arpa y la lira”. Con instrumentos. Tenemos una forma de alabar a Dios maravillosa.

Salmo 63:3 al 5 dice Tu amor es mejor que la vida; por eso mis labios te alabarán. Cuando usted se enamora de alguien le “hierve”, la boca. Cuando alguien siente amor por otra persona esa boca escribe poemas, dibuja paisajes en el oído de su amada. Si nosotros hemos hallado el amor de Dios tenemos que aprender a decirle con nuestros labios que le alabamos, por eso dice el salmista tu amor es mejor que la vida, por eso mis labios te alabarán. Te bendeciré mientras viva,  y alzando mis manos te invocaré  Mi alma quedará satisfecha como de un suculento banquete, y con labios jubilosos te alabará mi boca”. ¿Qué le podría decir usted al Señor, ya que lo ama tanto? Dígale lo que siente, lo que piensa, para empezar abra la boca y diga, gracias Señor que siendo yo un estafador aquí estoy, recogiendo las ofrendas de la iglesia. Gracias Señor que siendo yo un adúltero aquí estoy. Déle gracia a Dios por todo. ¿Valdrá la pena darle gracias al Señor? Hay que decírselo. ¿Cuál es la queja de las mujeres para con sus esposos? ¿Me amas? -Ya te lo dije hace 30 años en el altar cuando nos casamos-. ¿Por qué? Porque no se lo decimos lo suficientemente y a las mujeres les hace falta que se lo digamos de vez en cuando: te quiero. “Me gustas arrugada como estás, te sigo queriendo, cada arruga de tu cuerpo me  emociona”. Se lo tenemos que decir, tenemos que expresarlo. A Dios le agrada que expresemos lo que sentimos. Use sus labios para decírselo, para alabarle, para agradecerle, para bendecirle. No vacile en decírselo.

Hebreos 13:15 dice “Así que ofrezcamos continuamente a Dios, por medio de Jesucristo, un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de los labios que confiesan su nombre”. El libro de los Hebreos nos enseña a profundidad lo que fue el sistema sacerdotal del pasado, en el Antiguo Testamento, y también el sistema sacerdotal del presente, de Cristo para acá. En el Antiguo Testamento sólo la casta sacerdotal podía entrar al templo y ofrecer sacrificios, el pueblo se quedaba afuera del templo, pero cuando Cristo dio su vida en la cruz algo ocurrió en el templo: el velo que separaba el lugar santo del lugar santísimo, donde únicamente entraba el sumo pontífice, se rasgó de arriba para abajo, para ilustrar que hoy todos los hijos de Dios por la fe en Jesucristo tenemos acceso ante la presencia del Señor. Usted no necesita de más intermediarios, porque Jesús es el camino, la verdad y la vida y nadie viene al padre sino por mí, dijo Jesús. Es por medio de Cristo que nosotros entramos al lugar santísimo para adorarle, para bendecirle, para orar. Lo que hacían los sacerdotes continuamente era presentar sacrificios, bueyes, corderos palomas, tórtolas, todo eso lo trían a los sacerdotes, ellos lo llevaban al altar y sacrifican ahí las ofrendas que traía el pueblo de Israel, pero ahora desde que Juan dijo: He aquí el cordero de Dios que quita el pecado del mundo, se terminaron los sacrificios de animales en los altares y el único que se ha sacrificado por nosotros es el cordero de Dios, nuestro Señor y Salvador Jesucristo que dio su vida por nosotros.

Eso hace que tengamos acceso a la presencia de Dios nuestro Señor y por eso 1Pedro 2:5 dice esta gran verdad “también ustedes son como piedras vivas, con las cuales se está edificando una casa espiritual. De este modo llegan a ser un sacerdocio santo, De acuerdo a Pedro todos los que estamos aquí somos sacerdotes, para ofrecer sacrificios espirituales que Dios  acepta por medio de Jesucristo. Cada vez que venimos y cantamos, estamos presentando un sacrificio espiritual. Y a lo mejor estamos cantando y nuestra mamá se está muriendo, y a lo mejor estamos cantando y nuestra empresa está zozobrando, pero estamos presentando sacrificios espirituales. Romanos 12:1 “Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios”, Porque ese es un culto racional cuando sacrificamos nuestro cuerpo y en vez de emborracharlo lo mantenemos sobrio, aunque nos guste el trago, estamos presentando un sacrificio vivo delante del Señor. Cuando le decimos no a nuestro deseo de somatar a alguien que nos rayó el carro, estamos presentando nuestro cuerpo, sacrificio vivo delante del Señor. Cuando decimos no a nuestra carne, estamos presentando nuestro cuerpo en sacrificio vivo. En 1 Crónicas 16:29  “Tributen al Señor la gloria que corresponde a su nombre; preséntense ante él con ofrendas, adoren al Señor en su hermoso santuario”. ¿Cuál es una de las maneras de adorar al Señor? Presentarnos en su santuario con ofrendas, no solamente ofrendas florales, no solamente ofrendas de cántico o instrumentales, musicales, también ofrendas con sustancia. Fruto de nuestro esfuerzo y de nuestro trabajo, como una expresión de agradecimiento a Dios nuestro Señor.

Por eso cuando venimos delante de Dios, venimos como exhortó en el libro de Éxodo 23:15, esta fue la exhortación de Dios para su pueblo Israel:   »La fiesta de los Panes sin levadura la celebrarás en el mes de aviv, que es la fecha establecida. Fue en ese mes cuando ustedes salieron de Egipto. De acuerdo con mis instrucciones, siete días comerán pan sin levadura.  »Nadie se presentará ante mí con las manos vacías». ¿Cómo concluye ese mensaje del Señor? Nadie se presentará ante mí con las manos vacías. Siempre hay que venir con algo que dar al Señor, siempre hay que presentar una ofrenda al Señor de gratitud, un diezmo, una promesa de fe, es muy importante reconocerlo y hay muchos más, pero dice el Salmo 63:4 “Te bendeciré mientras viva,  y alzando mis manos te invocaré”. Levantar las manos es señal de rendición.Cuando le apuntan con una pistola usted levanta las manos, porque está sujeto a esa persona que tiene el poder de destruirle, de matarle. Y Jesucristo dijo: No teman al que mata el cuerpo, teman aquel quien puede matar el alma y lanzarla al infiero. Él nos ha salvado el alma, por eso levantamos las manos al Señor y le decimos, Señor nos rendimos a ti, nos entregamos a ti y  te invocamos con las manos levantadas. No es un mero rito, tiene un sentido. Salmo 47:1 Aplaudan, pueblos todos;  aclamen a Dios con gritos de alegría. Porque el aplauso da reconocimiento, muchos artistas miden su éxito en base al aplauso, cuando aplaudimos estamos reconociendo algo, por eso Dios se merece nuestro aplauso porque él es más grande.

Hay un Salmo impresionante es el 103:1 Alaba, alma mía, al Señor. David se está hablando a si mismo, alaba al Señor, dígase a si mismo, alma mía alaba al Señor, dígaselo, porque en vez de alabar al Señor usted lo que hace es quejarse del Señor. Que mucha lluvia, que mucho lodo, mucho frío, mucho pisto. No se queje. En vez de practicar la “quejabanza”, practique alabanza, Gracias Señor porque tengo vida, bendición. Tengo trabajo, cuídelo, déle gracias a Dios por lo que tiene, hay donde ganarse el pan cotidiano. El Salmo 103: 1-2 dice Alaba, alma mía, al Señor; alabe todo mi ser su santo nombre. Alaba, alma mía, al Señor,  y no olvides ninguno de sus beneficios. Recuerde que muchas veces no somos felices porque tenemos todo lo que queremos sino porque queremos todo lo que tenemos. Diga, Señor te alabo por ese beneficio, por la esposa que tengo y que me quiere a pesar de todos mis defectos. Gracias por ese beneficio. Ya le dio una casa donde vivir, ya no vive en una casa de cartones, una cueva, déle gracias al Señor por los beneficios. El Salmo menciona otros beneficios en los versículos 3-4 Él perdona todos tus pecados. Y ya con eso ya tenemos para alabar a Dios. Algunos somos master en pecado, doctorado en pecado. Usted ha pecado pero por todos lados, ahora tiene cara de ángel, no aparenta, pero ya recibió uno de los grandes beneficios que Dios haya dado, ya perdonó sus pecados. Y sana todas tus dolencias; Todos hemos tenido dolencias y podíamos platicar aquí por días de las dolencias que el Señor nos ha sanado y ese es un gran beneficio. Él rescata tu vida del sepulcro  y te cubre de amor y compasión;  él colma de bienes tu vida  y te rejuvenece como a las águilas.

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La fe viene por el oir…