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Lea

La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Hace algunos años se proyecto una película llamada Back to the Future (Volver al futuro) en donde actuaba Michael J. Fox, un chaparrito con un profesor científico loco, en donde el tema principal era ir al pasado, ir al futuro, tratar de corregir las cosas que se han hecho malas. A algunos les gustaría viajar al pasado y cambiar algunas cosas. Inclusive saber qué será de su futuro. Muchos viven esclavizados por el pasado y otros por el futuro. Muchos  viven esclavizados por todo lo que sufrieron en el pasado: problemas con sus papás, con sus cónyuges, con sus maestros, con sus patronos o empleados. En ese pasado, todos encontramos una caída, un resbalón, algún fracaso, algún pecado.

Por estar pendientes del pasado no disfrutamos del día de hoy. Estamos tan amargados, tan resentidos que no lo deleitamos. Puede ser que también estemos tan preocupados por el mañana y cómo ha de ser, ¿quién irá a ganar dentro de dos años las elecciones? ¿A que partido me afilio o a cual le hago propaganda? Y por el afán de querer saber del futuro preguntamos si vamos a tener plata de aquí a  diez años o no, los solteros se preguntan ¿me voy a casar con la novia que tengo hoy o me la va a quitar mi cuate, voy a enviudar o va a enviudar mi pareja? ¿A qué edad me voy a morir? ¿Cierro este negocio o no, aguanto otro año más? Tantas preguntas que se hacen del futuro, pero lamentablemente no podemos saberlo, porque no nos está permitido.

Desde los tiempos bíblicos tratar de conocer el futuro es algo que siempre ha inquietado al ser humano. Uno de los personajes bíblicos que nos da  un ejemplo de esa preocupación es precisamente el primer rey de Israel. Saúl quería saber acerca del futuro de una guerra en la que iba a entrar, pues se angustió del gran ejército filisteo enemigo. Lo interesante del caso, contrario a otros, no recibió respuesta de Dios ni en sueños ni por el Urím ni por los profetas, no deseaba revelarle su futuro, entonces el monarca consultó a una adivina por temor al futuro incierto.

En 1 Samuel 28:1-7 dice “Por aquel tiempo, los filisteos reunieron sus tropas para ir a la guerra contra Israel. Por lo tanto, Aquis le dijo a David: —Quiero que sepas que tú y tus hombres saldrán conmigo a la guerra.  —Está bien —respondió David—. Ya verá Su Majestad de lo que es capaz este siervo suyo.  —Si es así —añadió Aquis—, de ahora en adelante te nombro mi guardaespaldas. Ya Samuel había muerto. Todo Israel había hecho duelo por él, y lo habían enterrado en Ramá, que era su propio pueblo. Saúl, por su parte, había expulsado del país a los adivinos y a los hechiceros. Los filisteos concentraron sus fuerzas y fueron a Sunén, donde acamparon. Saúl reunió entonces a los israelitas, y armaron su campamento en Guilboa. Pero cuando vio Saúl al ejército filisteo le entró tal miedo   que se descorazonó por completo. Por eso consultó al Señor, pero él no le respondió ni en sueños, ni por el urim ni por los profetas.  Por eso Saúl les ordenó a sus oficiales: —Búsquenme a una adivina, para que yo vaya a consultarla.  —Pues hay una en Endor —le respondieron”.

Saúl fue a consultar a la adivina y ahí fue el principio de su gran caída del reino, su gran pérdida de autoridad. Cayó, ahí sí, del favor de Dios. Se sentaba a consultar el futuro, tenía una guerra de por medio y tenía miedo de una derrota, pero cometió un grave error: Dios instruyó a su pueblo acerca de consultar adivinos para el futuro. La Biblia nos dice que practicar el ocultismo es querer investigar acerca de aquellas cosas que están escondidas, secretas y misteriosas. El ocultismo es conjunto de conocimientos y prácticas rituales con las que se pretende penetrar y dominar fuerzas poco conocidas de la naturaleza.

Es interesante lo que leemos en Deuteronomio 29:29 sobre este aspecto, cuando nos dice “ »Lo secreto le pertenece al Señor nuestro Dios, pero lo revelado nos pertenece a nosotros y a nuestros hijos para siempre, para que obedezcamos todas las palabras de esta ley”. Hay cosas secretas, hay cosas ocultas, cosas misteriosas que Dios no quiere que las conozcamos, pues no las revelará, pero hay mucho que está revelado cuántos tenemos la Palabra de Dios en las manos. Esta revelación nos pertenece y tenemos que obedecerla. Lo que ahí dice es suficiente para que vivamos bien.

Deuteronomio 18:9-13  »Cuando entres en la tierra que te da el Señor  tu Dios, no imites las costumbres abominables de esas naciones. Nadie entre los tuyos deberá sacrificar a su hijo o hija en el fuego; ni practicar adivinación, brujería o hechicería; ni hacer conjuros, servir de médium espiritista o consultar a los muertos. Cualquiera que practique estas costumbres se hará abominable al Señor, y por causa de ellas el Señor  tu Dios expulsará de tu presencia a esas naciones. A los ojos del Señor  tu Dios serás irreprensible”. Así que estas instrucciones fueron dadas al pueblo de Israel, pero siguen vigentes para cada uno de nosotros.

El ser humano en busca de conocer el futuro, de un milagro, y de causarle un mal a otro se involucra en el ocultismo. Aunque el mundo, la sociedad sin Dios lo haga, nosotros como creyentes no debemos hacerlo. Unos practican la adivinación a través de la lectura de la mano, eso es muy común. La quiromancia que es la adivinación por la lectura de la mano está prohibida. La lectura de las cartas, cartomancia o tarot, como dicen algunos, está prohibida por las Sagradas Escrituras. La adivinación por espejos – la bola de cristal -, la lectura de los horóscopos. Y hay creyentes que no salen de su casa sin leer el horóscopo. No se deje guiar por el horóscopo. Hay quienes adivinan por el asiento que queda en la tasa de café. El pusunque, dirían en el pueblo.

La hechicería, otra práctica muy común, es el conjunto de ritos, conocimientos y poderes sobrenaturales con los que se pretende ayudar o hacer daño. Es la práctica de magia prohibida por Dios. Esta palabra esta relacionada a la práctica de artes mágicas. Muchos la usan para hacer conjuros para su futuro y otros para pedir el mal para una persona o familia en específico. Hacen enfrascamientos, aparecen ahí en los patios de las casas o macetas de las casas los frascos con todos los menjurjes que usan para la hechicería. Está prohibido por Dios, si usted se ganó la vida, como conocí a varios leyendo las manos o tirando las cartas y haciendo hechicerías, ya no lo haga.

Servir de médium espiritista. Caras vemos, médiums no sabemos. Tal vez usted haya sido médium alguna vez, no medio raro sino médium espiritista. Y esto son personas que dicen ser los intermediarios entre el mundo material y el mundo de los espíritus. Hollywood lo ha ilustrado a veces con películas como aquella que se llama Ghost, cuando se muere el marido y después llaman a la negrita que es la espiritista, la médium y a través de ella le habla al marido, en fin. Eso no se hace. . No consulte espiritistas. Supuestamente los médium tienen un espíritu guía que los pone en contacto con los espíritus que han fallecido. Yo quiero decir que Dios prohíbe ser médium y visitar a los espiritistas. El único espíritu guía que usted debe tener es el Espíritu Santo. Él lo guiará con la verdad. Le revelará las cosas que han de venir, si le parece que usted debe saber. No necesita más que la guianza del Espíritu Santo.

El consultar a los muertos

Esta práctica tiene hoy en día mucho auge por medio de lo que conocemos como “güija”. Esa tabla que se encuentra en las ventas de juegos a la par de bancopolio, monopolio. No le compre a sus hijos una güija porque no es un juego, eso es peligroso, es iniciarse en una consulta a los muertos. Mueven la tablita de letra en letra y a ver que les dice con respecto a las cosas. La gente consulta por medio de esa tabla a los muertos. No es un juego inocente, abre las puertas al más allá, a espíritus en quienes no hay verdad, que en la Biblia se conocen como demonios. Dios nos prohíbe consultar a los muertos. Si usted ha participado de estas actividades hoy debe romper con ellas. Todos quieren averiguar un poco de lo que es el futuro. No vuelva  a practicarlo.

¿Por qué no debe practicar estas cosas? Porque usted abre puertas al mundo de los demonios, quienes pueden poseer el cuerpo de una persona. La Biblia enseña que debemos expulsar demonios en el nombre de Jesús. Alégrese que tenga autoridad en el nombre de Jesús para expulsar demonios. No hay ningún secreto más, además, porque Él quiere que usted viva para Él y dependa para su mañana en Él. Pongamos nuestra confianza en Dios, el mañana no ha llegado pero cuando llegue Dios va a estar ahí con nosotros. Y el que nos ha ayudado hasta aquí, nos ayudará mañana, porque Dios tiene control de nuestras vidas y desea que confiemos en Él y sólo en Él. Ya guarde la pata de conejo, ya deje de confiar en la herradura que se encontró y puso ahí para buena suerte. Olvídese ya del ramo de ajos, esos saben mejor en la olla de frijoles, ya no esté confiando en  talismanes para su buena suerte en el futuro, ponga su confianza en Dios, Él lo va a ayudar, en su negocio, en su familia, en su vida. Dios no quiere que consultemos lo oculto sino que confiemos en Él en todo.

No se involucre con el ocultismo, descanse para su futuro en Dios. Vea las palabras del salmista. Salmo 31:14-15 dice “Pero yo, Señor, en ti confío, y digo: «Tú eres mi Dios.» Mi vida entera está en tus manos; líbrame de mis enemigos y perseguidores”. ¿En quien confía usted? ¿En el dinero que tiene en los bancos? Créame que algunos de ellos no son dignos de confianza. Hemos visto mucha gente perder su dinero en bancos que parecían honorables, confiables. Sólo en lo que va de este año van cien bancos en Estados Unidos que han cerrado. No pongamos la confianza en nadie sino en nuestro Señor. Lo mejor que puede hacer es poner su confianza en Dios.

Dios tiene cuidado de nosotros. Salmo 121:1-8 “A las montañas levanto mis ojos; ¿de dónde ha de venir mi ayuda?  Mi ayuda proviene del Señor, creador del cielo y de la tierra.  No permitirá que tu pie resbale; jamás duerme el que te cuida.  Jamás duerme ni se adormece el que cuida de Israel.  El Señor  es quien te cuida, el Señor  es tu sombra protectora. De día el sol no te hará daño, ni la luna de noche.  El Señor  te protegerá; de todo mal protegerá tu vida.  El Señor  te cuidará en el hogar y en el camino, desde ahora y para siempre”. Quiere decir que nos va a cuidar mañana, el año próximo y todos los años que estemos aquí en la tierra. Esa es la promesa del Señor. Que no le preocupe el futuro, Dios tiene cuidado de su vida, ponga en oración en sus manos todo temor que usted pueda tener.

Corría el año de 1965, cuando el pastor de ustedes tenía esos hermosos 15 años de edad y la oportunidad de cantar por todos lados con un trío que se llamó Los Hijos del Reino. Oyendo ahora una de esas canciones, he llegado a ésta época de la vida y sigo diciendo lo mismo: No le temo al futuro, porque sé que el Señor me tiene de la mano y Él me ha traído desde aquel entonces para acá y me va a llevar de aquí para allá y a usted también. ¿Por qué se vas a preocupar por el futuro? David decía: Fui joven y ahora que soy viejo no he visto justo desamparado ni descendencia que mendigue pan. Hermanos, pan es lo que menos me ha faltado. Dios ha sido fiel, ha sido bueno y lo que allá en los 60 era mi futuro, hoy es mi pasado y ese pasado ha sido bueno, porque la confianza ha estado puesta en el Señor. Él no falla, jamás falla y por eso el Salmo 46:1-3 Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. Todos hemos tenido momentos de angustia y todos vamos a tener algunos de esos momentos de angustia, pero dentro de ellos, Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza: Por eso, no temeremos aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar;  aunque rujan y se encrespen sus aguas, y ante su furia retiemblen los montes”.

Sí, puede venir un terremoto, puede destruirnos la vivienda, puede acabar con nuestra empresa, puede pasar lo que pase, pero Dios siempre seguirá en control y Él será nuestra ayuda, nuestra fortaleza, nuestro seguro en medio de las angustias. Dios -dice Jesucristo en el Evangelio -, cuida de las aves y si cuida de las aves cómo no va a cuidar de usted que vale más que un zanate, que un canario. El Señor cuida de todos los pájaros, a todos les provee. Usted nunca va a ver un pájaro con insomnio, porque no tiene para pagar la renta de la rama, usted nunca va a ver a un pájaro angustiado porque no tiene con qué desayunar. ¿Ha visto un zanate con mochila? ¿Por qué no llevan mochila? ¿Por qué no llevan lonchera, chequera? Porque Dios cuida de las aves.

Hermano amado, no se preocupe del mañana, dice Jesús. Porque el Señor se encargará de proveerles su comida, su vestuario, su vivienda, su protección, todo lo que necesita, por eso es que quiere que pongamos la confianza en Él y que no le vayamos a preguntarle a un brujo o a un adivino o a un hechicero ¿qué será de mí mañana? Lo que importa es nuestro presente ¿Qué vamos a ser nosotros ahora, no importa lo que pase en nuestras vidas, Dios es nuestra ayuda segura, no contemos con el pasado, que ya pasó, es como el agua que pasó por debajo del puente. Si usted quiere vivir como hace 30 años, ya no se puede, se dan cambios, mírese en una foto de hace treinta años y téngase misericordia. Por supuesto, la vida cambia.

No tenemos ni el pasado ni el futuro, lo único que tenemos es el presente, ese es el regalo de Dios, por eso le pusieron presente, es un presente de Dios. No podemos hacer nada por nuestro pasado ni por nuestro futuro, pero sí podemos hacer todo por nuestro presente. Por eso hoy mismo ame a Dios con todas sus fuerzas. Hay  gente que dice mañana cuando ya sea viejo voy a amar a Dios, mañana cuando haya disfrutado de la vida mundana, entonces voy amar a Dios, a veces no le dará tiempo a llegar a ese mañana. Hoy debemos amar a Dios con todas nuestras fuerzas, hoy debemos disfrutar de nuestra familia. Hoy debemos disfrutarlos, besarlos, amarlos, escribirles, obsequiarles. Hoy podemos disfrutar de nuestra vida. Mañana puede ser sólo un recuerdo. Hay familias que han perdido un ser querido, que ya está en la presencia del Señor, y algunos recientemente han pasado por esa experiencia. Por eso es que ahora que está vivo nuestro ser querido debemos amarlos.

Es importante que nosotros disfrutemos a nuestra familia. A mí me tiene impresionado siempre este poema que escribió Ana María Rabatté, poetisa chilena, que tituló  “En vida hermano, en vida”. Disfrute de la vida, hay quienes no la disfrutan porque están pensando en el pasado, la estafa que les hicieron, el robo, la ofensa. Los amarga tanto que no pueden disfrutarla. Disfrútela hoy, porque tal vez se va a morir más tarde. No posponga la alegría para cuando tenga una casa en tal barrio, en tal zona o ciudad, disfrute la casa donde vive ahora, con la familia que tiene ahora, disfrútela con el sueldo que tiene ahora.

Me impresionó la  filosofía de un carnicero que asistía a la iglesia hace muchos años, tenía un hijo en silla de ruedas, tuvo otro que murió joven de una enfermedad terrible, ya murió su esposa también de una enfermedad terrible, sin embargo, me decía “No tengo todo lo que quiero, pero quiero todo lo que tengo. Tenemos que aprovechar la vida y disfrutarla, pero eso se logra cuando tenemos la confianza en Dios y no cuando estamos preocupados por saber qué será de mañana, puede que el futuro le de temor, pero Jesucristo murió y resucitó para librarnos del temor a la muerte, para ser hijos de Dios y deshacer las obras del diablo. Jesucristo hecho  carne y hueso vino para destruir el imperio de la muerte y a librarnos del temor a la muerte a los que estábamos sujetos a esclavitud. Cristo no vino a librarnos de la muerte física sino a librarnos del temor.

Escuche

La fe viene por el oir…