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Lea

La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Cuando nosotros aprendemos la gracia de dar, empezamos a disfrutar de la vida que tenemos. Los gozos de vivir  sólo se disfrutan cuando practicamos la gracia de dar. Qué hermoso es ver a una madre dando lactancia materna a su bebé, porque esa es una de las grandes oportunidades que tiene de dar lo mejor que puede, en cuanto a alimento para un bebé. La lactancia materna se ha vuelto un tema importante hoy en día, en la antigüedad no se hablaba de eso, porque todas las mamás daban lactancia materna, pero hoy en día muchas no pueden, no quieren y se les está recordando los beneficios de dar parte de lo mejor que tenemos para nuestros hijos y que puedan crecer  saludables. Cuando una madre ve a su hijo grande, sano y fuerte le recuerda que está  así porque ella le dio lo mejor que tenía. Y por supuesto que hay padres que también hacen todo lo posible por darle a sus hijos los mejor que tienen.

Tenemos que entender que la vida se vive mejor cuando se vive para dar. Una de las grandes enseñanzas es que un niño vive para recibir, pero conforme crece se confirma que es adulto, porque ya no vive sólo para recibir, vive para dar y dar es una maravilla que Dios le permite a todos, todos podemos dar algo de lo que el Señor nos ha dado. Lea su Biblia en el libro de Marcos 12:41-44: Jesús se sentó frente al lugar donde se depositaban las ofrendas, y estuvo observando cómo la gente echaba sus monedas en las alcancías del templo. Muchos ricos echaban grandes cantidades. Pero una viuda pobre llegó y echó dos moneditas de muy poco valor. Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Les aseguro que esta viuda pobre ha echado en el tesoro más que todos los demás. Éstos dieron de lo que les sobraba; pero ella, de su pobreza, echó todo lo que tenía, todo su sustento».

Gracias por esta viuda que nos ha dejado un ejemplo de generosidad increíble, que ha marcado la historia con un gran ejemplo de generosidad. Señor pedimos desde ya  bendiciones para todas las viudas que hay en el mundo. Pedimos bendiciones para cada uno de los hijos de esas viudas que son representados por esta mujer que llega al templo a dar todo lo que tenía en ese instante. Ayúdanos Señor a aprender de ella su mejor ejemplo. Leemos en Marcos que Jesús se sentó y se puso a observar, dice aquí la escritura, frente al lugar donde se depositaban las ofrendas.  Ahora hay banca virtual, envíe su ofrenda en línea. Entre al Banrural, al GyT o al Industrial y ahí en línea mande sus diezmos, sus ofrendas y usted puede participar en esta gracia.

Dice la Biblia que Jesús les expresó, miren a esta viuda, hizo una ofrenda extraordinaria, porque dio más que todos los demás. Los que estaban con Él le dijeron no Señor, cómo pudo haber dado más que los demás, si yo vi que echó  dos moneditas nada más. Pero el Señor que conoce no solamente lo que hacemos sino que conoce nuestros corazones, sabe por qué hacemos las cosas, no sólo que las hagamos sino por qué las hacemos. Él mira la motivación que hay detrás de aquello que hacemos. Jesús les dijo que esta viuda dio más que todos los demás, porque dio todo lo que tenía. ¿Cuánto dio la viuda? ¿Qué le quedó? ¿Cómo se siente usted cuando no le queda nada? Lo importante es ¿a quién le dio todo la viuda? ¡Al templo! En el templo había trece canastas en forma de trompeta y trece recipientes, la gente llegaba y echaba sus ofrendas en el transcurso del día.

Y esta viuda hizo la cola como todos y puso sus ofrendas y Jesús vio y dijo: Ella dio todo lo que tenía, dio más que todos los demás ¿por qué? Porque leímos que algunos llegaban y echaban bolsadas de monedas. Yo me imagino a la gente que estaba a la par diciendo: ¡hala, hala! ¡Bolsadas de monedas! Sin embargo, Jesús dijo esta viuda dio más, porque dio todo lo que tenía. Cuando usted da todo lo que tiene, eso pueden ser dos centavos, pueden ser mil dólares, pueden ser diez mil dólares, puede ser un millón de dólares, pero usted da todo. Yo conozco a mucha gente que ha dado todo los que tenía a un banco que la engañó. Si, ¿conoce a alguien que ha dado todo lo que tiene a un banco que lo estafó? Yo tengo amigos, conocidos, hermanos aquí, que me dijeron: Pastor todos los ahorros de toda la vida yo los puse en el banco tal y se los robaron. ¿Qué diferencia hay entre todos estos que le dieron al banco  todo y la viuda que dio todo al templo del Señor? La gran diferencia es que cuando usted le da a un banco y le roba todo, ¿ese banco le devuelve algo? ¿Con cuánto se queda usted? Sin nada y allá se le va un millón, dos millones, cinco millones, veinte millones. Yo conozco amigos que perdieron 20 millones de Quetzales en distintas inversiones, lo perdieron todo. Pregunto ¿Esta viuda que dio todo lo que tenían en el templo, lo habrá perdido todo? Porque cuando Dios me pide, es porque me quiere dar.

Dios para que podamos tener abundancia y alimento aquí en la tierra, primero nos pide que sembremos la semilla, el campesino más sencillo de nuestro país o de cualquier país del mundo, labra la tierra, hace los surcos, toma toda la semilla y la coloca en la tierra, porque sabe que si da toda la semilla a la tierra y la siembra, esa semilla que él siembra germinará y va a producir. Dios primero no hay sequía, sino que viene la lluvia en su tiempo. ¿Cuántos granitos producen cuatro granos de maíz puestos en la tierra? Muchos. ¿Cuál es el más grave error que pudiera  cometer un agricultor cuando tiene sus semillas y tiene hambre? ¿Qué hace un agricultor inteligente, se come la semilla o la siembra? La Siembra y dice: Aquí nosotros vamos a aguantar estos días, pero esa siembra que vamos a hacer nos va a sacar de la crisis en que estamos.

Dios espera que el hombre aprenda a dar

Dios ha demostrado a través de esta viuda que marcó la historia, que sí ofrendamos con la actitud correcta, reconociendo que todo lo que tenemos es de Dios, no hay nada nuestro, estoy asegurándome que Dios observe cada vez que yo siga el ejemplo  de dar mi ofrenda, no con lo que me sobre, sino dando lo que yo tengo. Es importante entender que si queremos disfrutar de la vida  tenemos que aprender hacer un buen uso de la dádiva, tenemos que aprender a dar, tenemos que aprender a ser generosos. Jesucristo felicitó a esta viuda delante de los discípulos, porque dijo: Les aseguro que esta viuda pobre ha echado en el tesoro, más que todos los demás. Éstos dieron de lo que le sobraba, pero ella de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento. ¿Cuánto es lo que usted ha dado? ¿Por qué da? ¿Por qué les da a sus hijos tanto todos los días, por que les da a sus hijos casa todos los días? Me decía recientemente una persona  que su hijo ya cuenta con  30 años y ni novia tiene. Le contesté que la causa es porque lo tiene becado, le da casa, comida, carros, sueldos, puntos.Y él está ahí becado, feliz, qué más quiere, ahí está. La gente le da a sus hijos no sólo por obligación, sino que la mayoría de las veces les da por amor. Porque ama a sus hijos, por eso ha dejado de hacer viajes por darle a sus hijos para una moto, ha dejado de hacer compras por darle a su hijo un antojo. Ha dejado de cambiar de casa por darles a sus hijos su casa. Ha dejado de hacer muchas  cosas por darles a sus hijos. Usted sabe cuando alguien le da algo por amor y cuando le da a alguien algo por obligación. Cuando damos y damos por amor, damos de la manera más sublime que se puede dar. Lo importante no es lo que damos ni cuanto damos, lo importante es que Dios sepa que lo que estamos dando es por amor. Puede ser como esta viuda que dio dos moneditas y que para los demás eso no sea importante, pero para Dios sí es importante  cuando usted da su ofrenda o da su diezmo por amor.

En el separador que les hemos dado, hablamos de “mi visión” en la Fráter que es convertirme en un discípulo de Jesús y multiplicar mi discipulado en otras personas. En el otro lado dice “mi misión” en la Fráter, está dividido en cuatro partes: la primera: sostener la obra en obediencia. ¿Cómo sostenemos la obra en obediencia? con mis diezmos, ofrendas y promesas de fe. ¿Cuáles son mis diezmos? Cuando yo entrego voluntaria y obedientemente la décima parte de lo que yo recibo. La décima parte de lo que yo obtengo. Si yo gano mil yo traigo un diezmo de cien. Y si gano diez mil, traigo un diezmo de mil, si gano diez, yo traigo un diezmo de uno. Eso es diezmar, eso es el piso del dar. Lo menos que como cristianos debemos dar es nuestro diezmo, no importa que sean dos monedas, aunque la viuda esta se pasó del diezmo, esta dio el ciento por ciento. Pero el Señor nos exhorta a que traigamos los diezmos al alfolí, famosa cita bíblica que hemos aprendido, está en el libro de Malaquías 3:10: dice: Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá alimento en mi casa. Pruébenme en esto dice el Señor Todopoderoso, y vean si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde.

El diezmo hay que traerlo al templo, a la cuenta del templo. Hoy ya no tenemos como en el templo de Jerusalén los recipientes de las ofrendas, donde pasa cada uno dejándola. Usted no puede disponer del diezmo para hacer una obra de beneficencia. El diezmo es del Señor, hay que traerlo a la iglesia. Por encima de nuestro diezmo, nosotros sostenemos la obra con nuestras ofrendas. Eso es lo que damos una vez que hemos diezmado. Acostumbramos aquí en nuestra congregación a hacer promesas de fe. Cuando vamos a hacer un esfuerzo grande, como el proyecto de 12 millones de Quetzales, como el que estamos realizando de aquí a  los próximos cinco meses, hacemos promesas de fe y muchos de los que están aquí, más de cuatro mil 200 personas hicieron la suya para este esfuerzo. Y si oyéramos el testimonio de esta gente nos daríamos cuenta de cómo el Señor les ha bendecido y prosperado. Dios les ha abierto las puertas grandemente como dice Malaquías 3:10: “Las compuertas de los cielos abro y derramo sobre ustedes bendiciones hasta que se sobreabunde sobre cada uno de sus hijos”. Por eso debemos cumplir con nuestra misión en la Fráter. Sostener la obra en obediencia con mis diezmos, ofrendas y promesas de fe. Si somos miembros de la Fráter tenemos que sostener a la Fráter.

¿Cómo es que en estos más de  30 años Dios ha permitido que la Fraternidad Cristiana de Guatemala compre tres manzanas de terreno en la Roosevelt, construya un Auditórium Mayor, compre 11 manzanas aquí en San Cristóbal, más otras cuatro en el anexo de San Cristóbal, construya las instalaciones de la Mega Fráter Ciudad San Cristóbal, de113 metros cuadrados de construcción techados, cómo es posible que en estos  más de 30 años hallamos podido hacer todo esto sin deber nada a nadie? ¿De dónde ha salido todo ese dinero? Del corazón de ustedes. De su corazón ha salido. De gente generosa como usted, de gente dadivosa como usted, de gente diezmadora como usted, de gente ofrendadora como usted.

Mis hermanos amados, Fraternidad Cristiana es un testimonio para el mundo entero de que cuando un pueblo se une en fe y es generoso en cumplir su misión de sostener la obra en obediencia con sus diezmos, ofrendas, promesas de fe, se pueden hacer grandes obras como ésta que se ha hecho par la Gloria del Señor.

De diferentes partes del mundo nos buscan para pedir consejo, para pedir opinión sobre sus proyectos, ¿por qué? Porque hemos podido demostrar que en medio de los tiempos más críticos de la economía en el mundo, hemos aprendido a confiar que la economía en el reino de Dios funciona en fe y todo tiempo es bueno, para aquel que obedece a Dios en la gracia de dar. Todo tiempo es bueno para aquel que, como la viuda,  da para la obra del Señor con generosidad.  Yo les quiero decir mis hermanos, hace muchos años cuando era joven oí un himno que decía: “¿Qué te daré Maestro? Era una pregunta que se hizo el himnólogo ¿Qué te daré Maestro? Y él mismo se respondía: “Mi juventud, mi vigor, todo daré al Señor”. Yo vivo feliz de haber dado mi vida entera para servir al Señor, soy feliz de haber podido sembrar mi vida en el reino de los cielos. Y saber que hay más de 60 mil personas que conocieron a Jesucristo como su Señor y Salvador personal a través de nuestro ministerio.

Cuando entremos al cielo dirá la gente: gracias a estos diezmadores,  gracias a estos ofrendadores, gracias a estos predicadores del Evangelio es que yo estoy aquí ahora, porque conocí a Cristo. Y mis hermanos, todavía hay mucho por hacer. Gracias a nuestros diezmos, ofrendas y promesas de fe, es que podemos estar en la radio todos los días, estamos en la televisión secular y la televisión religiosa todos los días, estamos en muchos medios de comunicación, gracias a que Dios nos permite contribuir porque tenemos con qué hacerlo.

Uno de los Principios  que aplicamos desde que comenzó la Fraternidad Cristiana fue que íbamos a levantar con la ayuda de Dios esta iglesia, pero que sería auto sostenible, esta iglesia jamás ha recibido sostenimiento de ninguna iglesia del extranjero, porque Dios también vive en Guatemala, Dios también es poderoso en Guatemala, Dios también es generoso en Guatemala. Yo quiero decirle una cosa, cuando usted siembra en buena tierra, usted tendrá buena  cosecha. Fraternidad Cristiana de Guatemala es buena tierra, vale la pena sembrar nuestra semilla en esta tierra. Dios ha sido fiel y por eso estamos hoy acá contentos, fieles, sirviendo a Dios nuestro Señor. Si usted ha sido un fiel diezmador yo lo bendigo hoy, si usted ha sido un fiel ofrendador yo lo bendigo hoy, si usted ha sido un fiel prometedor y cumplir de promesas de fe, yo lo bendigo en el nombre de nuestro Señor Jesucristo y confieso que en medio de las crisis que vendrán y que están, usted va a salir adelante, porque Dios ha prometido estar con usted todos los días de este mundo y nunca lo va ha desamparar. Él es nuestro pronto amparo, nuestro pronto auxilio, en las tribulaciones. Yo puedo decir como David: “Fui joven y ahora que soy viejo no he visto justo desamparado ni a su descendencia que mendigue pan”. Vale la pena dar para el Señor, vale la pena, no se canse dar para el Señor.

Escuche

La fe viene por el oir…