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Lea

La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

A comienzos de 1990, tres años después de casados mi esposa y yo, teníamos una deuda de 65 mil dólares. Y lo peor de todo, pensábamos que no estábamos mal porque siempre podíamos hacer el pago mensual. Hasta que comenzamos a estudiar la palabra de Dios, empezamos a darnos cuenta de algunas cosas que yo voy a comentar, como por ejemplo: “el deudor es esclavo del acreedor y que Dios no quiere que nosotros vivamos en esclavitud financiera”. Que Dios quería que fuéramos esclavos de Jesucristo y no de los bancos. Nos metimos en problemas económicos, porque cometimos algunos errores en la forma en la que estábamos tomando decisiones económicas. Por ejemplo, nos metimos en un par de esos negocios que no pueden fallar.  Eso de que usted se va a levantar en la mañana con un café con leche y mirar por la ventaja por el horizonte, mientras amanece y los millones de dólares van a entrar a su cuenta de banco.

Me ofrecieron un par de esos negocios y le entramos. Dos años después fallaron, miserablemente. Después cometimos errores comprando cosas que no deberíamos haber comprado. Nos metimos a comprar un auto que nunca debíamos haber tenido, en ese momento de nuestra vida, tan jóvenes. Los jóvenes en los primeros dos o tres años de matrimonio quieren tener lo que los padres acumularon en treinta años de trabajo. Entonces nos metemos en muchos problemas. Yo me acuerdo, por ejemplo, que le debíamos dinero al  banco, le debíamos dinero a otro banco por otras inversiones. Le debíamos dinero a mi suegro, le debíamos dinero a una tarjeta de crédito, debíamos a otra tarjeta. Con una tarjeta pagábamos otra.

Ahora es bastante común eso de pagar una tarjeta con otra. En esa época mi esposa y yo éramos pioneros. A nadie se le había ocurrido hacerlo, entonces estábamos metidos en deudas, le debíamos plata hasta la abuela de 94 años. Le pagamos mucho antes que muriera a los 104 años. Yo siempre le digo a los pastores que no deben ser muy duros con la gente que tiene deudas, porque muchas veces la gente que tiene deudas en la iglesia no las tiene porque sean rebeldes, las tienen porque ignoran los principios de la Palabra de Dios, para manejar nuestra vida económica. Dios me ha llamado a sanar a los deudores de los cuales yo soy el primero. Pero Dios nos sano y sanó a la congregación donde yo estaba pastoreando y luego nos mandó a sanar a la gente alrededor del mundo.

Quiero compartir sobre la Relevancia de Dios en nuestra vida, en medio de la crisis que estamos viviendo. Porque estamos viviendo una seria crisis económica alrededor del mundo, estamos viviendo la peor crisis económica desde los años 30 del siglo pasado, estamos en una situación muy seria. En realidad, sin embargo, todavía no hemos visto la gran crisis. Esto que estamos viendo, es la crisis para evitar la crisis. Cuando uno mira la depresión de los años 30, se da cuenta que la bolsa de valores se cayó en 1929, pero la gran depresión no empezó sino hasta 1933. Entonces hay cuatro años entre la caída de la bolsa de valores y el comienzo de la gran depresión. A nosotros se nos cayó el año pasado, todavía tenemos por lo menos un par de años por delante para ver si las decisiones económicas y las políticas económicas que estamos llevando a cabo en Guatemala y alrededor del mundo, van a dar resultado y vamos a poder evitar caer en la gran depresión.

Debemos pensar que estamos viviendo una crisis en estos momentos, que se está tratando de evitar. Estamos en un paréntesis y estamos en un paréntesis más o menos de tres años antes de ver si vamos a caer. Yo personalmente en casa mi esposa y yo oramos para que Dios le dé sabiduría a los gobernantes y a la gente de los países, principalmente de los países industrializados, para que las decisiones económicas que ellos están tomando den un resultado positivo. Pero por el otro lado, uno ve algunos indicadores que a pesar de darnos esperanza para el futuro, hay otros que nos dejan en qué pensar.

Debe prepararse, debe estar atento a los acontecimientos. La Palabra de Dios dice que “el avisado ve el mal y se esconde, más los simples pasan y reciben el mal”. ¿Qué significa esto del “avisado”? Es una palabra vieja del español, que significa aquel que le mandaron un mensaje de texto y le avisaron, aquel que lo llamaron por teléfono y le avisaron. Esa palabra significa en Reina Valera de 1960 persona inteligente, sagaz, prudente. El inteligente en estas situaciones difíciles toma medidas para que el mal no le pegue  de lleno. Más el simple - entre nosotros el necio -, sigue la vida como si nada hubiera pasado, recibe el mal. Yo vengo a avisarle. Vengo a ayudarle a que sea más inteligente y a que piense. Tenemos dos o tres años hasta que podamos ver sí realmente las medidas económicas de hoy darán resultado mañana o si nos encaminamos a una segunda gran depresión al comienzo del siglo 21.

Yo recomiendo dos cosas: 1.- cada familia debería tener un plan para controlar gastos. Este es un principio bíblico, la Palabra de Dios dice: “Los planes del diligente llevan a la abundancia, más todo aquel que se apresura alocadamente de cierto va a la pobreza”. Usted necesita tener un plan y ser diligente. No es fácil hacerlo, pero hay que hacerlo. No se puede tomar una pildorita de prosperidad y esperar mañana que en su cuenta bancaria haya un  millón de dólares. Debemos ser diligentes en planear nuestra vida económica. Cada familia necesita tener un plan. 2.- Debe salir de las deudas. Tiene entre 48 a 36 meses para salir de las deudas. Nosotros hicimos un plan a cinco años para salir de los 65 mil dólares de deuda que teníamos. Ahí tengo un libro escrito que se llama justamente “Cómo salgo de mis deudas” y yo quiero animarle a que se meta en un plan para salir de sus deudas. Yo entiendo que a veces para comprar una casa hay que hacer una inversión muy fuerte, hay que hacer una hipoteca. Pero aparte de la hipoteca no deberíamos tener ninguna deuda.

Yo le voy a dar un consejo, que me lo dieron hace algunos años atrás y que me ha servido muchísimo en nuestra vida económica y es este: Nunca compre a plazos algo que pierde valor a través del tiempo. Nunca compre a plazos una refrigeradora, una cocina, un estéreo, un sistema de teatro en casa o cosas por el estilo, incluso trate de comprar en efectivo su propio automóvil. Porque en la nueva economía de mercado que estamos viviendo el día de hoy, cuando hablamos de intereses el juego se llama “el que paga pierde”. Si paga intereses está perdiendo. Los bancos en el mundo han encontrado la manera de convertirse en una aspiradora de dinero. A través del sistema de intereses nos están aspirando la vida. Tiene que parar de pagar intereses. No hay que perder el dinero de esa manera. Yo quiero compartir con usted algunas ideas sobre la relevancia de Dios en nuestras vidas.

En primer lugar Dios es relevante para la crisis en la que vivimos. Antes de la crisis Dios nos decía en Proverbios 22:7  “El rico se enseñorea de los pobre. Y el que toma prestado es siervo del que presta”. Esta era verdad tres mil años atrás en Israel cuando Salomón lo dijo y es verdad el día de hoy en el siglo 21 en Guatemala, Nueva York o en Beijing.  Y si no cree que es esclavo del banco, pare de pagar la cuenta del auto y va a ver cómo lo van a tratar. Lo van a tratar como un esclavo. En los años 70, los Estados Unidos de América era el país acreedor más grande del mundo, era el número uno en el mundo y 30 años después se convirtió en el deudor más grande del mundo. Algo ocurrió en esa nación y parte del sufrimiento que estamos experimentando el día de hoy se debe justamente a ese cambio. En las escuelas de administración de empresas de las universidades, se nos enseña que uno no puede empezar una empresa a menos que pida prestado. Eso es una falacia, es una mentira, uno puede desarrollar un negocio sin pedir prestado, lo que pasa es que se necesita más tiempo y toma esfuerzos, y toma trabajos, dedicación y orden. Es mucho más fácil empezar con un capital más grande, pero cuando usted empieza con un capital grande y lo pide prestado, el banco es su socio. Y una buena parte de su trabajo va para el pago de intereses. Las grandes empresas del mundo no tienen deudas.

En segundo lugar: Dios nos decía, antes de la crisis, el principio del compromiso garantizado. Proverbios 22:26-27 No seas de aquellos que se comprometen, de los que salen fiadores de deudas ajenas. Si luego no tienes con qué pagar,

¿por qué habrán de quitar tu cama de debajo de ti?”. ¿Se recuerda de ese versículo bíblico? Es bien conocido, lástima que no lo ponemos en práctica, pero dice ahí que “no seas de los que se comprometen si no tuvieres para pagar…” Cuando uno toma un compromiso económico, uno tiene que tener una forma de pago, para aquellos que son más técnicos en el tema, el versículo nos está indicando que nuestro activo siempre tiene que ser algo más grande que nuestro pasivo. Lo que nosotros tenemos tiene que valer más de lo que nosotros debemos. Hay que comprar apropiada, inteligentemente de acuerdo con la Palabra de Dios. Toda la gente que compra bien, no tiene problemas el día de hoy. No todo el mundo tiene problemas en Estados Unidos. Nosotros no tenemos problemas, no tenemos problemas económicos, porque hemos estructurado nuestra vida de manera que la Palabra de Dios enseña y así millones de creyentes lo han hecho.

Le animo a obedecer a la Palabra de Dios. Ponerse en un plan a salirse de las deudas y obedecer lo que dice la Palabra de Dios con respecto con el asunto del dinero. ¿Qué nos dice Dios en esta crisis, en este momento? Frente a esta crisis si se siente rechazado, porque perdió tu trabajo, Dios le dice con amor eterno te he amado, en Jeremías 31:3 Jehová se me manifestó  hace ya mucho tiempo,  diciendo: “Con amor eterno te he amado”. Dios le ama, Dios le acepta, aunque le hayan rechazado en su trabajo. Jesucristo dijo “Venid a mí los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar”. Y usted puedes venir al Señor Jesús si se sientes rechazado o solo o sola frente a la crisis, el Salmo 46: 1 dice: Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.

Los cristianos no tenemos temor en medio de esta situación y no somos cobardes, a mi me encanta lo que dice el Salmo 20:7, me agrada muchísimo y cada vez que estoy en ocasión de dificultad, este Salmo me trae  esperanza a la vida, dice: “Estos confían en carros, y aquellos en caballos. Unos confían en la bolsa de valores, otros confían en el gobierno, pero nosotros confiamos en el nombre del Señor. Y fíjese lo que dice el verso 8: Ellos flaquean y caen,  mas nosotros nos levantamos y resistimos a pie firme. Entonces levántese el día de hoy, póngase en pie económicamente, confronte la crisis y tiene que saber que Dios es su amparo, fortaleza, su pronto auxilio en la tribulación.

Escuche

La fe viene por el oir…