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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Una de las enseñanzas que aprendí muy jovencito de los Boy Scout, además de estar siempre listo, fue hacer una buena obra todos los días. Por supuesto que la obra clásica que se estilaba hacer en ese entonces era tomar del brazo a una ancianita y ayudarla a cruzar la calle, pero hoy en día si hace eso, ella y usted se mueren, hay mucho tránsito, son muy anchas las calles. Ahora si el semáforo le da la luz y le ayuda, ¡que bueno! Mi hermano pequeño se fue a los Estados Unidos hace más de 30 años y no ha venido desde  aquel día en que partió. Por supuesto mí mamá suspiraba por él. Un día que tenía que viajar a California y me la llevé. Nos fuimos para verlo, porque extrañaba a su hijo. En la carta que estamos leyendo, la carta de Pablo a Tito, nos encontramos con una escena similar. Pablo empieza la carta diciendo “a mi verdadero hijo en la fe, Tito”, y concluye diciendo que extraña a su hijo. En el capítulo 3 de Tito, versículo 12-15 vamos a ver la conclusión de la carta que le escribe: “Tan pronto como te haya enviado a Artemas o a Tíquico, haz todo lo posible por ir a Nicópolis a verme, pues he decidido pasar allí el invierno.  Ayuda en todo lo que puedas al abogado Zenas y a Apolos, de modo que no les falte nada para su viaje.  Que aprendan los nuestros a empeñarse en hacer buenas obras, a fin de que atiendan a lo que es realmente necesario y no lleven una vida inútil. Saludos de parte de todos los que me acompañan. Saludos a los que nos aman en la fe. Que la gracia sea con todos ustedes”.

Pablo desea que Tito viaje a Nicópolis a verlo, dice Pablo que va a pasar el invierno en esa ciudad. A mí se me hace algo así como Miami, ahí se encuentra uno con muchos habitantes ya de la tercera edad en adelante, gente que se viene del norte al sur de los Estados Unidos, buscando el calorcito, porque el invierno es es muy cruel, muy duro y el apóstol buscaba un lugar donde estar cómodo, tranquilo y le dice a Tito que una vez que haya llegado su reemplazo a Creta él puede emprender su viaje a Nicópolis.

Me llama mucho la atención eso de “reemplazo”. ¿Qué es un reemplazo? Algo que sustituye a otra cosa o persona.

Todos en la vida debemos tener un reemplazo. Por eso es tan lindo ver a los padres que traen hijos, porque esos hijos van a ser su reemplazo. Todos necesitamos un reemplazo, Pablo necesitaba a un Tito, a un Timoteo, Moisés necesitaba un Josué. ¿Quién lo va a reemplazar cuando se retire de su puesto, de su trabajo, cuando tenga que dejar la célula que está dirigiendo, cuando deje la empresa que con mucho esfuerzo y sacrificio ha formado? Si no trabajamos en buscar reemplazos, no podemos retirarnos. Tenemos que buscar siempre a alguien que nos suceda y esa persona que nos suceda debe ser una persona como ésta que ha mencionado Pablo aquí. Tiene que ser como Artemas o como Tíquico. En Efesios 6:21 se menciona a “Nuestro querido hermano Tíquico, fiel servidor en el Señor, les contará todo, para que también ustedes sepan cómo me va y qué estoy haciendo.  Lo envío a ustedes precisamente para que sepan cómo estamos y para que cobren ánimo”.

Esto nos hace pensar que Tíquico era un fiel servidor. Y alguien fiel es alguien valioso, apreciado, incapaz de abandonar a alguien, incapaz de traicionar. Y si vamos a buscar un reemplazo debemos buscar a alguien que sea fiel, alguien que sea digno, que sea perseverante, que no tire la toalla en cualquier momento de dificultad. Alguien que no nos meta el puñal por la espalda. Escoja usted a las personas fieles y va a tener siempre buenos reemplazos en los distintos ministerios de la iglesia.

Algo muy importante que podemos aprender de esta enseñanza, es que Pablo no estaba preocupado en los puestos, estaba preocupado en la función, en la misión. Tito fue enviado por él, para corregir los problemas que se estaban  dando en la iglesia de Creta, pero luego le dice: – “Necesito verte, así que vamos a reemplazarte”-. Cuando le toque ser reemplazado no se ofenda. No se sienta mal. Si usted es un fiel servidor, acepte el reemplazo con gusto, porque yo he visto personas que cuando son reemplazadas se dan por ofendidas y expresan comentarios duros tales como “No me quieren”, “No me aprecian”, “Todo el trabajo que realicé, y después de todo lo bueno que hice, ahora vienen y ponen al Tíquico”. Pero Tito había aprendido. Nosotros debemos aprender que lo importante no es alcanzar un puesto en la iglesia, sino que se cumpla la misión.

Hay dos axiomas que he compartido con algunas congregaciones y pastores. Uno, el pastor quiere que la iglesia crezca ¿está dispuesto a pagar el precio? Hay miles de pastores en el mundo y la mayoría pastorea iglesias pequeñas. El promedio de iglesias en Estados Unidos, según las encuestas, es de 70 personas. Una iglesia de 70 personas sí las puede pastorear un solo pastor, las puede visitar, puede orar por ellas, puede casarlos, puede sepultarlos, puede presentar a sus niños, puede hacer todas esas cosas solo él. Pero cuando ya la iglesia no es de 70 sino de 7 mil, el pastor ya no puede hacer todo eso solo. ¿Cuál es el precio que hay que pagar? Llega un momento en que el Pastor ya no conoce a todos por nombre. Cuando la iglesia crece ya no los conoce a todos. Voy a un banco y me dicen las personas: Que bonito estuvo el mensaje el domingo, pastor, yo voy a su iglesia. Encantando de conocerle, le digo, mucho gusto. Eso es parte del precio que hay que pagar.

El otro axioma: La iglesia quiere que la iglesia crezca y está dispuesta a pagar el precio. ¿Cuál es el precio que tiene que pagar la iglesia? La iglesia pequeña tiene sus puestos ya asignados, todos tienen su puesto, todos son los maestros de la Escuela Dominical, todos son miembros del coro, todos son los que tocan el piano. Hay iglesias donde yo he estado donde la abuelita tocaba el piano, ahora la hija lo hace, luego lo hará la nieta. Ya no hay espacio para un nuevo. Y como no quiere crecer, porque no quieren pagar el precio, siguen siendo los mismos. Pablo nos enseña que lo importante no es quien haga las cosas. Lo importante es que se hagan. Con frecuencia oigo a hermanos que testifican que estaban muy graves y que llegaron los miembros de la célula junto con el líder  y oraron por ese enfermo que fue sanado. Siento mucho gusto. Cuando el pastor de un grupo pequeño no quiere que crezca, es porque quiere orar por todos los enfermos y cuando sanen que todos digan: el pastor oró por mí y sané. Dios no quiere grandes estrellas, pero sí quiere que todos seamos luz en la tierra, como una pequeña candela encendida. Si todos somos esa pequeña candela encendida, todo va a estar ampliamente iluminado. Me alegro cuando usted hace una obra hermosa en la iglesia del Señor, y aquí hay miles que están haciendo esa labor hermosa en la obra de Dios nuestro Señor, sin buscar puesto ni crédito, ni reconocimientos.

Tito recibe la instrucción de Pablo – antes de dejar Creta- que debe ayudar a Zenas y a Apolos en su viaje. Dice en el capítulo 3:13 “Ayuda en todo lo que puedas al abogado Zenas y a Apolos, de modo que no les falte nada para su viaje” ¿Quién era Zenas, el abogado es mencionado en este pasaje únicamente. Su nombre era de origen griego, pero era convertido al judaísmo. No se sabe con certeza si era judío o griego. Si era judío, la palabra abogado significa que era un experto en la ley de Moisés, un fariseo. Si era griego, significaba que era aun jurista romano. Pero, en todo caso, era un hombre de una clase influyente. Pablo le dice a Tito: – Quiero que ayudes a Zenas-.Y ¿cómo lo voy a ayudar? -le pregunta-. ¿Bueno, quiero que lo ayudes con desayunos, almuerzos y cenas. Apolos era el otro ¿quién era Apolos? Era un pico de oro, era aquel de quien Pablo decía: “Yo sembré, Apolos regó pero el crecimiento lo da el Señor”. Y Apolos cuando predicaba todos se embelezaban, porque le fluían los pensamientos ordenadamente y con figuras hermosas describía sus predicaciones. Y Pablo le dice a Tito, ayúdalo, haz esa buena obra, con estos siervos del Señor.

Pablo nos da el ejemplo, en Hechos 20:35 leemos: “Con mi ejemplo les he mostrado que es preciso trabajar duro para ayudar a los necesitados, recordando las palabras del Señor Jesús: ‘Hay más dicha en dar que en recibir’. Por supuesto que los primeros son nuestros hijos, nietos, nueras, yernos, suegros. Trabajamos duro para ayudar a los necesitados. A veces los necesitados están muy cerca de nosotros y hay que extender la mano. No debemos ser como aquellos que se sacan el dinero y se dan la vuelta para contarlo, para darle el billete más chiquito a la señora para el gasto. Tenemos que trabajar duro para ayudar a los necesitados. Es importante entender que nosotros tenemos que trabajar para tener que dar. Porque hay más dicha en dar que en recibir. La Biblia nos está dando una gran lección.

Tito 3: 14 “Que aprendan los nuestros a empeñarse en hacer buenas obras, a fin de que atiendan a lo que es realmente necesario y no lleven una vida inútil”. Alguien que no trabaja para ayudar, vive una vida inútil. Es como la higuera, la higuera que Jesús maldijo. Al llegar no encontró fruto, entonces la maldijo y al otro día estaba seca. ¿Por qué? porque la higuera había extraído de la tierra minerales, nutrientes, había recibido de la lluvia la frescura, había recibido del sol toda la riqueza para crecer, producir y dar fruto. ¿Por qué el Señor la maldijo? Porque no dio fruto. Todos somos deudores, todos los que estamos aquí hemos recibido mucho de nuestros padres, de nuestros maestros, de nuestro guías espirituales, de nuestros amigos y todo lo que hemos recibido tiene que dar fruto y nosotros tenemos que convertirnos en personas que hacemos buenas obras. Hacer buenas obras es atender lo que realmente es necesario. Los cristianos de Creta tenían que aprender a vivir enfocados en lo que era realmente necesario. Hacer buenas obras para el Reino le da  propósito a nuestra vida.

¿Cómo podemos dar dentro de la iglesia?  Podemos  dar varias cosas: nuestro tiempo, talento y tesoro. Hay quienes no tienen mucho dinero para dar, pero tienen tiempo y pueden usar su tiempo para dar en la obra del Señor. Tiempo para visitar a los enfermos, para visitar a los presos, para ayudar a los niños en la Zona de Campeones, en el Área de Pequeños Gigantes, tiempo para servir en la células. Talento, como hemos visto en algunos que cantan, que tocan,  que trabajan detrás de las cámaras, que trabajan en distintos aspectos en los que se requiere habilidad, talento. Todos tenemos algo que dar.

Dios ha sido sabio, por eso estableció el diezmo, dar el diez por ciento de lo que recibimos. Conozco a un joven que hace un par de meses me visitó y me dijo: Pastor, vengo a darle mi testimonio, hace más o menos cuatro años el Señor puso en mi corazón que yo debía dar un diezmo de cien mil quetzales. Hice el cheque y aquí lo tengo, no se lo doy porque ya pasó su tiempo, después de cuatro años no vale este cheque. Quiero contarle que en este momento me acabo de ganar un millón de quetzales con mi trabajo. Y aquí le traigo mi diezmo de cien mil. Me hizo un cheque nuevo. ¿Se puede? Dio su diezmo de un millón, aprendió a dar su diezmo de cien, de mil, de cinco mil. El que es fiel en lo poco es fiel en lo mucho. El que es agarrado en lo poco, va a ser agarrado en lo mucho. Haga buenas obras para el Señor, usted contribuye con sus diezmos al sostenimiento de la obra del Señor, para que se extienda por todas partes. Si no ha sido usted un diezmador, empiece hoy a darle al Señor lo que es del Señor, pero también ayude económicamente a alguien que está en necesidad. ¿Conoce a alguien que tiene una necesidad? Ayúdelo, no se haga la brocha, no se haga el papo. ¿Qué debe hacerse con el que tiene hambre? Aunque sea un elote loco hay que darle, una champurrada, pan, su penca de bananos y su bolsa de francés para que haga su “Mcbanano” todos los días. Debemos ayudar al que está en necesidad.

Se estila en nuestras células que cuando alguien está en necesidad, todos los miembros de la célula contribuyen o como decimos aquí muy coloquialmente “se hace coperacha”. Todos cooperan un poco. Y le juntan un poco de azúcar, sal, arroz, frijoles, fideos, mantequilla, tortillas. Cuando uno tiene hambre no necesita mucho y nosotros podemos ayudar al que está en necesidad. Usted tiene una vecina a quien recién la operaron ayúdela, enviando a su muchacha o hágalo usted misma para limpiar la casa, las compras en el supermercado. Dar una mano amiga, ayudar, hay algunos que ha veces no tienen para pagar el colegio. Si usted puede ayudarlo con ese pago, hágalo o déle el consejo más sabio que yo le he dado a algunos padres de familia: Póngalos en una escuela pública. Si no hay para un colegio privado, está la escuela pública. ¿Por qué se va usted a atormentar? Cuando la chamarra no alcanza hay que encoger las piernas.

Es importante  dar un consejo a tiempo. Ayude económicamente a alguien que está en necesidad. Este viernes tuve una reunión muy bonita. Me invitaron a predicar en el cumpleaños número cien de doña Flavia Otzoy. Me presentaron como el Pastor Jorge H. López, nieto de doña Choma y empezó a contarme una serie de historias, como ésta que mi abuela le dio posada junto con sus cuatro hijos cuando se separó de su marido, acompañada de su papá que ya era un señor grande. Yo recuerdo que desde niño conocí a doña Flavia y recuerdo muy bien a la familia, a sus hijos, uno de ellos más o menos contemporáneo conmigo, jugábamos de vez en cuando trompo, cincos y a veces cachaba yo un güisquil ¿Ha comido güisquil cocido con sal, con queso, con crema? Yo comía ahí mi güisquil favorito: el gratuito. Muy agradecida doña Flavia a sus cien años por la buena obra que hizo mi abuela Choma hace montón de años. Ella es madre de cuatro hijos, abuela de 19 nietos, bisabuela de 56 bisnietos y ocho tataranietos.

Qué buena obra la que hizo mi abuela. Aquel muchacho que jugaba conmigo trompo es pastor evangélico, uno de sus hijos es médico, y varios ahí profesionales. Un buen grupo de ellos está asistiendo a la Fráter. Déle gracias a Dios por esas buenas obras que hicieron nuestros abuelos, nuestros padres. Vale la pena. ¿Cómo puede usted ayudar a alguien? Aquí tenemos la Facultad de Liderazgo, por Q25 cada dos meses, puede ayudar a alguien que inicie su vida cristiana, para que aprenda de la Palabra del Señor y reciba un manual cada dos meses. Por ocho meses y por cien quetzales, en total, puede ayudar a alguien para que aprenda y se prepare para servir al Señor. Métase la mano a la bolsa. Dé un poco de lo que tiene para dar a alguien conocimiento de la Palabra del Señor. Tráigalo para que conozca de Cristo. La mejor inversión que hacemos nosotros en nuestros amigos y familiares es lograr que ellos vengan a conocer a Jesucristo como su Señor y Salvador personal.

Continuamente estamos haciendo todo tipo de eventos evangelísticos, las señoritas hacen refacciones o meriendas para invitar a sus amigas, los jóvenes hacen sus conciertos para invitar a sus amigos. La iglesia en general hace desayunos evangelísticos el Día del Cariño, el Día de la Madre, los hombres hacen sus Cumbres de Desarrollo Integral, ahora en estos días vamos a tener una cumbre con el  predicador Andrés Panasiuk quien va compartir por cien quetzales con desayuno incluido. Si usted logra que su jefe venga y conozca del Señor ya se rayó, porque ya no lo va a maltratar igual. Ya lo va a tratar de otro modo, tráigalos a conocer de Cristo. El 18 de noviembre del 2009, que es miércoles, vamos a tener aquí en el Mega Auditórium al famoso conferencista y escritor internacionalmente reconocido, John C. Maxwell, de 3 de la tarde a 7 u 8 de la noche. Usted puede invitar a su amigo por 200 quetzales a que venga y que John Maxwell se encuentre con que existe en Guatemala estas maravilla de Auditórium. Precioso, esto gracias a la generosidad del pueblo del Señor.

El 23 de  septiembre vamos a tener a la esposa de Marcos Witt, junto a Ingrid  Rosario, aquí en este Auditórium. Va a estar por la mañana dando una prédica, Ingrid  dirigiendo la alabanza. ¿Cuánto creen ustedes que hay que pagar con refrigerio incluido? 30 quetzales. Compre su boleto. Hay muchas maneras en las que podemos ser generosos con la gente. Es importante que compartamos y que ayudemos a otros con nuestro tiempo y talento. Dios quiere que seamos felices, pero más felices seremos cuando hagamos  felices a otros y demos un poco de lo mucho que el Señor nos da.

Usted puede dar sin amar, pero no puede amar sin dar. Y si de veras amamos tenemos que vivir para dar.

Escuche

La fe viene por el oir…