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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Al medio día se reúnen familiares y amigos para almorzar ¿Qué cree que pueda pasar si en esa conversación alrededor de la mesa usted empieza a hablar a favor o en contra de los programas de gobierno de Guatemala? ¿Van a estar todos de acuerdo? Lo más probable es que no. Va a ser un tema conflictivo. Aquí en Guatemala, unos de los temas controversiales hoy en día es el tipo de cambio. Los comerciantes molestos porque el tipo de cambio subió, ahora ya se consigue el dólar a Q8.25, Q8.30 después de haberse conseguido a Q7.35. Pero los exportadores ¿qué dicen sobre esto? “Al fin tenemos un respiro, ahora podemos vender nuestras productos a un mejor precio, una mejor tasa de cambio”. Los temas en nuestras conversaciones pueden convertirse en momentos tensos. Por eso es importante que seamos sabios y prudentes a la hora de traer un tema  a discusión. Sobre todo si en nuestra mesa tenemos uno que otro pariente o  uno que otro amigo necio. ¿Tiene una migo necio, a un pariente necio?

Eso de tener un amigo o un pariente necio que, cuando se toca un tema, no cambia de parecer por más que usted le presente buenos argumentos, siempre es problemático. Y el tema de discusión no siempre es económico o social o político.  Otras veces el tema de discusión es teológico. Y es ahí donde hay cristianos que caen en la trampa de las discusiones necias. Se vuelven controversias interminables entre familiares o entre amigos por las discusiones necias que se dan.

En la carta que estamos leyendo, de Tito, hemos aprendido sobre el comportamiento de los ancianos, de las ancianas, de los jóvenes, de los obreros y cómo debemos ver la vida y a qué debemos dedicarla. Tito recibe la enseñanza de Pablo sobre cómo debemos comportarnos con un necio. Y cómo reaccionar ante él ¿conviene juntarnos, a discutir lo mismo, con el mismo necio? En la Biblia habla la carta a Tito 3:9 “Evita las necias controversias y genealogías, las discusiones y peleas sobre la ley, porque carecen de provecho y de sentido”. Qué importante es entender que hay discusiones sobre la ley que carecen de provecho y de sentido. En aquel entonces Pablo se refería a la ley de Moisés. Había algunos que se habían infiltrado dentro de las iglesias y familias de Creta, Grecia, y estaban necios con que todos los nuevos convertidos a Cristo debían guardar la ley como que fueran judíos. Y Pablo al enterarse de todos esos charlatanes y divisionistas que habían entrado dentro de la iglesia, le escribe esta carta para darle instrucciones. Por eso en 1:10-16, Pablo arranca la carta diciendo “Y es que hay muchos rebeldes, charlatanes y engañadores, especialmente los partidarios de la circuncisión.

Los partidarios de la circuncisión eran los judíos, los partidarios de la incurcisión era los gentiles. La circuncisión es la práctica judaica establecida desde los tiempos de Abraham, cuando Dios estableció su pacto con él, que tenían que circuncidar a sus hijos varones primogénitos. “A ésos hay que taparles la boca, ya que están arruinando familias enteras al enseñar lo que no se debe; y lo hacen para obtener ganancias mal habidas. Fue precisamente uno de sus propios profetas el que dijo: «Los cretenses son siempre mentirosos, malas bestias, glotones perezosos». ¡Y es la verdad! Por eso, repréndelos con severidad a fin de que sean sanos en la fe y no hagan caso de leyendas judías ni de lo que exigen esos que rechazan la verdad. Para los puros todo es puro, pero para los corruptos e incrédulos no hay nada puro. Al contrario, tienen corrompidas la mente y la conciencia. Profesan conocer a Dios, pero con sus acciones lo niegan; son abominables, desobedientes e incapaces de hacer nada bueno”.

Las discusiones en ese entonces, en los grupos de la iglesia, eran interminables, sobre leyendas judías, sobre genealogías  bíblicas, sobre que los hombres gentiles no judíos, debían circundarse. Tome nota sobre esas opiniones que carecían de base bíblica. Pero a veces, inclusive, con alguna base bíblica se empieza a discutir. En la edad media hubo teólogos que se pusieron a discutir enfrascada y acaloradamente sobre cuántos demonios podrían caber en la cabeza de un alfiler. Qué le importa a usted si cabe uno o caben un millón. Otros discuten sobre la pronta venida de Cristo. Ahora la época se presta, ¡otra vez se presta! para hablar sobre el fin del mundo. ¿Ha escuchado que el fin del mundo ya se acerca? El 2012, dice el calendario  maya, habrá cataclismo. Ahora Hollywood aprovecha y explota películas y películas sobre el cataclismo y sobre el fin del mundo. Yo quiero decirle que todavía no. Así que siga trabajando, pague sus deudas, siga estudiando, prepárese para graduarse. Cásese, disfrute la vida y predique el Evangelio del Reino, porque Según Mateo 24:14 dice “Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin”. Hasta que todos conozcan del evangelio del Reino.

Nunca una conversación necia  tiene sentido o es provechosa, por eso Pablo nos aconseja a evitarlas. Aquí en Guatemala nos enseñan que “a palabras necias, oídos sordos”. Hay necedades que no conviene escuchar. ¿Cuál era el producto de estas conversaciones? Estaban arruinando a familias enteras de los cristianos en Creta, creando división entre padres e hijos, e hijos y padres. Entre hermanos contra hermanos, entre pareja contra pareja. Porque la doctrina incorrecta siempre produce una conducta incorrecta, generalmente manifestada por la rebelión. ¿Y qué producto puede usted obtener de conversaciones necias sobre opiniones de otros, sobre la Biblia? ¿Valdrá la pena tener ese tipo de conversaciones?  No. Muchos hablan primero de la persona que escribió cierto libro y después comentan la Biblia. No hay verdad absoluta fuera de la Palabra de Dios, la Biblia es nuestra única norma de fe y conducta y si no está en la Palabra del Señor, no se preocupe. No se angustie, no se aflija, es importante que basemos nuestra fe en la Palabra del Señor y no en opiniones de hombres.

La gente se pone en grandes reflexiones

Recientemente una señora me decía que en la congregación a donde ella asistía se iba en mucha reflexión teológica, todo era discusión bíblica. No es malo tener reflexión teológica, ni profundizar en los temas de las sagradas escrituras, pero es importante entender el propósito de cualquier reflexión,  cualquier meditación, cualquier análisis. Es mucho más fácil discutir teología que ser amable, considerado y ayudar en el hogar o eficiente, diligente y honesto en el trabajo. No hay ninguna virtud en el hecho de sentarse a discutir cuestiones religiosas profundas, cuando las simples tareas de la vida esperan para ser realizadas.

Sin duda es cierto que este tipo de discusión  no suele o no puede ser nada más que una evasión de los deberes cristianos. Pablo está seguro de que la verdadera tarea del cristiano es la acción cristiana. Esto, de ninguna manera, significa que no haya lugar para la discusión, pero sí quiere decir que la discusión que no finaliza en la acción ha sido una gran pérdida de tiempo. El consejo de Pablo es evitar a las personas contenciosas y discutidoras. La advertencia se dirige contra las personas que han hecho de su propia idea la prueba y la medida de toda la verdad. Los cristianos deberían ser muy cuidadosos con las opiniones que los separan de la comunión de los creyentes.

La verdadera fe no divide a los hombres, los une. La Biblia dice que levantaré a Cristo y todos serán atraídos a Cristo. La prueba es que estamos – hombres y mujeres de distinto trasfondo socio económico, sociológico y aún espiritual-  unidos alrededor de la fe en nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Cristo es el camino que une al hombre con Dios y que une al hombre con el hombre. Somos uno en Cristo. Él nos ha enseñado a perdonar y perdonamos aquel porque es pobre, perdonamos aquel porque es rico, y perdonamos aquel porque nos hizo daño y pedimos perdón al que dañamos y no hacemos diferencia entre griego o judío. No hacemos diferencia entre ladino e indígena, entre blanco y negro, En cristo somos uno y la fe en Cristo nos ha hecho muchos miembros, pero un solo cuerpo para la gloria de Dios.

Hermano amado, las discusiones necias solamente nos separan, sólo nos dividen. Por eso Pablo nos dice: “Evite al necio”. ¿Cuál es un sinónimo de necio? Según el pequeño diccionario Larousse es “un ignorante, un tonto, un torpe” Y ante esas actitudes nuestro consejo ahora es evítelo. Proverbios 20:3 nos dice “Honroso es al hombre evitar la contienda, pero no hay necio que no inicie un pleito”. Pero los que evitan la contienda son personas que hacen algo honroso., Y por eso a veces más conviene callar. Aún el necio es contado por sabio cuando calla, dice la Biblia. Es importante evitar. Usted no quiere división en su vida, en su familia, en su célula, en su iglesia. Pero el diablo busca la división. Dios busca la multiplicación. El diablo busca dividir, eliminar la paz y por eso a veces nos ponemos en discusiones necias.

Tito 3:10 dice: Al que cause divisiones, amonéstalo dos veces, y después evítalo”. Qué consejo tan sabio, tan fácil y tan práctico. Pero ¿por qué está usted amargado, con el ceño fruncido y con dolor de estómago y con bilis todo el tiempo? Porque sigue con el necio. Y siempre discutiendo el mismo tema. ¿Por qué va a discutir necedades? Cuando vea a alguien que está causando divisiones por su necedad en un tema doctrinal, en el que verdaderamente está equivocado, amonéstelo con amor. ¿Qué es amonestar? Es advertir, prevenir o avisar a alguien de un error o falta, antes de tomar la decisión de evitarlo por completo.

¿Por qué vamos a caer en necedades, por qué lo  va a amonestar? Porque el cristiano necio que no corrige su opinión equivocada, será eludido hasta que se corrija. Porque se está desviando de la fe y a la vez está causando división entre los suyos. ¿Cómo debe amonestarlo? Oiga atentamente sus argumentos, déjelo que hable hasta que le haya comunicado todo y luego tome la Biblia, explíquele lo que la Biblia dice y con amor muéstrele su error. Le hará ver que sí continúa en su error, su relación y la suya tendrá consecuencias.

1Pedro 3:15 dice: “… Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes”. Evitar al necio es una orden, no es una sugerencia. ¿Cómo lo evitamos? Usted debe cuidarse del necio, porque puede destruirlo y aún desviarlo de la fe. Si él viene por la derecha, usted le sale por la izquierda. Si él le habla sobre el tema, ya no le responda. Cambie de tema. Y si el quiere seguir relacionándose, sembrando conversaciones necias, apártese. Proverbios 13:20 dice que “El que con sabios anda, sabio se vuelve;  el que con necios se junta, saldrá mal parado”. La pregunta es ¿con quién anda usted, con quien se junta usted, con sabios o con necios, con rateros, secuestradores, extorsionistas, mentirosos, con adúlteros? Con quien usted ande, de él va a aprender. Ya lo dijo la Biblia en Proverbios 13:20. En 1 Corintios 15:33 leemos  “No se dejen engañar: “Las malas compañías corrompen las buenas costumbres”·.

A veces nosotros tenemos que entender que hay que corregirnos

Tito 3:11 dice “Puedes estar seguro de que tal individuo se condena a sí mismo por ser un perverso pecador”. Cuando una persona quiere morir en su necedad, hay que dejarlo. Al que ignora, que ignore. ¿Cómo identifica usted a un necio que divide? En primer lugar nunca está conforme y habla mal de la autoridad, de la empresa  donde está trabajando. Hay quienes nunca están conformes con nada. Siempre están protestando. Con amor amonéstalos por su necedad  e imprudencia. Así se corta de raíz el problema y si no cambia después de dos amonestaciones, solo confirma que es un necio y hay que evitarlo, porque van despertando en usted la rebelión, la división y causando malestar. Además no acepta corrección. Además es presuntuoso, es orgulloso. La Biblia dice que el necio piensa que es más sabio que diez sabios. Está seguro de lo que está diciendo. Siempre se cree más que otros y no reconoce autoridad en nadie.

Proverbios 16:18 dice  “Al orgullo le sigue la destrucción;  a la altanería, el fracaso”. Cuando la gente se llena de orgullo y de altanería y piensa que ellos tienen la verdad  absoluta se exponen al fracaso. No aceptan corrección. Proverbios 18:6 dice “Los labios del necio son causa de contienda;  su boca incita a la riña”.

Sus conversaciones siempre dividen. Cuando usted tenga duda sobre si una persona es necia, pregúntese y discierna:

Número 1.- Siempre que hablo con esta persona habla mal, sutil o directamente de otros. Hay quienes hablan toda la vida de otros.

Número 2.- ¿Me pregunta maliciosamente mi opinión sobre otros?  Me pregunta si ya estoy enterado de la última noticia. Y lo peor que usted a veces responde como aquel que dice: a mi no me gusta estar repitiendo chismes, pero contame.

Números 3.- ¿Siembra en mí pensamientos que me hacen dudar de otros. Experimento la paz de Dios en mi vida cuando conversamos. ¿Me siento edificado por su compañía y  soy un mejor cristiano por las conversaciones que sostenemos?

Aprenda a identificar al que es necio de su doctrina, de su conducta, amonéstelo, rescátelo si puede, y enséñele bíblicamente por qué está equivocado. Pero la verdad es que todos en la vida hemos sido necios alguna vez, y lo peor es la necedad de la cual  dice la Biblia: “Dice el necio en su corazón no hay Dios”. Esa  es la peor necedad de todas. Cuídese. Que no le pase lo de Voltaire, filósofo francés, quien  dijo que “aquí a cien años nadie vas a leer la Biblia” y para su propia ironía, el Señor puso en su propia casa una oficina de las Sociedades Bíblicas años después. Antes de morir tuvo una visión del más allá y tuvo que decir: “Jesús has vencido”.

Escuche

La fe viene por el oir…