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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Estamos leyendo la carta de Pablo a Tito donde hemos aprendido lo que Dios enseña a los ancianos, a las ancianas, a los jóvenes, a los obreros. Hoy vamos a ver algo que enseña Pablo a Tito para que instruya a estos cuatro grupos diferentes de la sociedad. En Tito 2:11-14 dice “En verdad, Dios ha manifestado a toda la humanidad su gracia, la cual trae salvación y nos enseña a rechazar la impiedad y las pasiones mundanas. Así podremos vivir en este mundo con justicia, piedad y dominio propio, mientras aguardamos la bendita esperanza, es decir, la gloriosa venida de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. Él se entregó por nosotros para rescatarnos de toda maldad y purificar para sí un pueblo elegido, dedicado a hacer el bien”.

Dios tiene un pueblo elegido para que haga el bien. En Guatemala tenemos un dicho que dice “haz el bien y no mires a quien”. Hay que enseñar hacer el bien, exhortar y reprender con toda autoridad que nadie nos menosprecie. Dios ha manifestado a toda la humanidad su gracia, la cual trae salvación. ¿Qué es gracia? Es dar lo mejor del cielo para rescatar lo peor del suelo. Dios envió al Mesías, envió a Jesús, a su hijo amado para morir en la cruz del Calvario por amor a nosotros. Nosotros somos hoy nuevas criaturas, gracias a la gracia de Dios. Gracia es recibir lo que no merecemos, ninguno de nosotros era merecedor de la salvación. Ninguno de nosotros puede decir hoy que es salvo porque es muy bueno, todos los que estamos aquí somos pecadores. Todos los que aquí estamos hemos cometido pecado.

Todos somos pecadores. Cuando usted mira en la congregación hay entre todos uno que otro ex secuestrador, uno que otro ex estafador, uno que otro ex adúltero, uno que otro ex matón. Uno que otro homosexual, aquí hay de todo. Pero ¿por qué estamos hoy aquí? Por la gracia de Dios. Por Su misericordia, por Su amor, Su perdón. Por eso estamos aquí.

Cuando el ángel del Señor se le apareció a José, quien estaba comprometido para casarse con la Virgen María, le dijo, lo vemos en Mateo 1:21 “Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”. Leímos en Tito 2:12 que la gracia del Señor “…nos enseña a rechazar la impiedad y las pasiones mundanas, así podremos vivir en este mundo con justicia, piedad y dominio propio”. Si todos en este mundo tuviéramos amor a Dios, podríamos tener amor al prójimo y respetarlo, entonces sí habría un mundo de justicia, un mundo de paz, un mundo de amor, porque todos los creyentes en Dios nuestro Señor estaríamos en la condición de rechazar la impiedad. Si lo contratan para matar a alguien rechazaría ese contrato, si lo contratan para estafar a alguien, usted rechazaría ese contrato. Si lo contratan para engañar a alguien, rechazaría ese contrato, porque usted por la gracia y el amor de Dios en su corazón está dispuesto a contribuir con su propia conducta, para que haya en el mundo justicia, para que haya en el mundo verdadera piedad y dominio propio.

¿Por qué la gente pelea a golpes e insultos en la calle, por qué la gente saca la pistola y se enfrenta a balazos, por qué la gente en los hogares viven peleándose unos contra otros? Porque no tienen este dominio propio. Tenemos que aprender a autogobernarnos, autocontrolarnos y aunque usted tenga ganas de quitarle la cabeza a su mujer, se aguanta. En vez de quitársela ¿por qué usted no le toma la cabeza y le dice “te amo” y la da un beso en la boca? y de esta manera se reconcilia con ella y evita problemas.

La gracia nos enseña a rechazar la impiedad, nos enseña a rechazar las pasiones mundanas. ¿Para qué inhalar cocaína, para qué emborracharse con licor, para qué participar de drogas sintéticas, para qué participar en orgías sexuales, para qué participar en todas estas pasiones mundanas? No caiga usted en este estilo de intercambiar esposa para tener experiencias sexuales diferentes. Rechace las pasiones mundanas. Recibir por gracia la salvación significa un cambio de vida, el fruto de la gracia y de ese rechazo es un mundo que vive con justicia, piedad y dominio propio.

Cuando hablamos de un mundo ideal, un paraíso terrenal, hablamos de un mundo en el cual hay justicia, justicia es dar a cada uno lo que le corresponde. Si usted como patrono contrata a un obrero para que le fabrique una mesa para seis personas y usted le ofrece pagarle 500 dólares por ese trabajo, y cuando le entrega la mesa bien terminada tal y como usted la pidió, no le va a decir “no, no te voy a dar lo convenido, saliste muy rápido, mejor te voy a dar solamente 200 dólares”. ¿Será justo? No. Y si el obrero es contratado para hacer la mesa, para seis personas, por 500 dólares y luego llega y le entrega al que lo contrató no una mesa para seis personas sino una mesa de noche chiquitita ¿será justo? Tampoco.

Todos tenemos que ser justos. El obrero y el patrono. El esposo y la esposa. El padre y el hijo. El hombre y la mujer. Todos tenemos que practicar justicia y esa es nuestra perspectiva de vida hacia fuera, hacia los demás. Tenemos que ser justos, pero además de ser justos debemos practicar la piedad. Esto denota una perspectiva hacia Dios. La vida no debe ser solamente horizontal, muy dada a lo terrenal, debe ser también vertical, pensando en las alturas, en las cosas espirituales, en Dios nuestro Señor. Y por eso me alegra mucho que usted esté aquí sentado hoy, alimentándose de la Palabra, expresando su cántico y oración a Dios, entregando sus ofrendas, y alabanzas y sus ofrendas económicas para la obra del Señor. Esto es ejercitarse en la piedad. Y aquellos que por televisión nos ven, pues también se bendicen a través de los medios de comunicación, pero ahí no es todo. Vengan a estas reuniones cada vez que puedan, porque van a disfrutar de cosas que no podemos mostrar por la televisión, pero que edifican a toda la congregación.

La Biblia dice “el ejercicio corporal para poco aprovecha. Porque se aprovecha mientras usted lo hace. Cuando deja de hacerlo otra vez se vuelve una persona débil, que necesita tonificar sus músculos y estar con energía para hacer todo su trabajo.
¿Sabía usted que los atletas también se mueren? Todos los atletas que usted ha conocido, alguna vez, se murieron o se van a morir. Eso es garantizado. Por eso el ejercicio corporal para poco aprovecha, porque sólo se aprovecha mientras estamos en esta tierra, mientras estamos vivos. Pero una vez muertos eso ya no le sirve. Para cuando usted se muera lo que le va a servir no va a ser el ejercicio corporal sino el ejercicio espiritual, el de la piedad, el de la vida cristiana, el de la práctica cristiana, por eso es importante ejercitarlos y por supuesto ésta es una perspectiva hacia Dios, pero el dominio propio es una perspectiva interna.
Cuando yo practico el dominio propio tengo que ver con mis propios deseos y pasiones, y yo tengo que aguantar. Por ejemplo, usted está detrás de una caja del banco tal y la cola es grande, todos exigiendo rapidez. Y entre todos llega uno y le increpa, porque para refilón es el último día para pagar la placa, él está enojado. ¿Qué tiene que hacer usted si está como cajero recibiendo? ¿Maltratar a ese cliente? Gritarle “¡ A usted le pasa esto por agarrado, por qué no vino a pagar desde enero, se hubiera evitado problemas en lugar de estar haciendo colas, gastando tanto tiempo, por qué es negligente, por qué lo dejó al tiempo!”. Usted debe tener dominio propio, sonreírle y decirle “bienvenido a nuestro banco, aquí nosotros lo atendemos con gusto. A ver venga aquí le busco su calcomanía”. No nos queda sino tener dominio propio. Usted es médico y de repente le llega a la emergencia del hospital donde usted está trabajando aquel maestro que lo hizo perder un año. Es la oportunidad que usted tiene para amputarle la pierna que no es. Usted no lo va a hacer, debe tener dominio propio. Tiene que atenderlo como un paciente que necesita su ayuda y darle lo que busca.

La gracia nos enseña a rechazar lo malo, en ningún momento nos da licencia para seguir pecando. Dios nos ha perdonado y usted debe alegrarse porque Dios perdonó todos sus pecados. ¡Qué bendición! Él perdona todos nuestros pecados.
Por eso no nos da permiso para seguir pecando. Abra su Biblia en Romanos 5:20-21 que dice “En lo que atañe a la ley, ésta intervino para que aumentara la trasgresión. Pero allí donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia, a fin de que, así como reinó el pecado en la muerte, reine también la gracia que nos trae justificación y vida eterna por medio de Jesucristo nuestro Señor”.

¿Sabía usted que nadie puede cumplir toda la ley? Nadie. Guarda una y quebranta otra. Cumple ésta e incumple aquella. Y entonces el pueblo del Señor siempre ha estado agobiado por el montón de leyes en su espalda que no puede cumplir, pero por eso apareció nuestro Señor Jesucristo que sí cumplió toda la ley, fue tentado en todo pero sin pecado, para que nosotros podamos vivir bajo la gracia y tener salvación y vida eterna. Romanos 6:1-2 nos dice “¿Qué concluiremos? ¿Vamos a persistir en el pecado, para que la gracia abunde? ¡De ninguna manera! Nosotros, que hemos muerto al pecado, ¿cómo podemos seguir viviendo en él?”

Dios nos perdonó de muchas, pero como nos perdonó de tantas decimos “voy a probar otra vez, y voy a seguir otra vez”. Tenemos que aprender a que de ninguna manera debemos continuar con nuestra vida de pecado. Nosotros que hemos muerto al pecado cómo podemos seguir viviendo en él. Hoy en día se nos ha hecho ver que el cristianismo light es bueno, que podemos seguir viviendo una vida de pecado. Lamentablemente hay muchos cristianos light que han sido enseñados a que no hay problema, con el engaño acomodable de “una vez al año no hace daño”, “uno no es ninguno”. Le dicen simplemente que usted puede hacer lo que quiera y simplemente pide perdón, y el que peca y reza empata. Pero tenemos que tener cuidado. Tenemos que ser consistentes con Dios nuestro Señor.

La fidelidad de Dios en nuestra conducta, la fidelidad a Dios en nuestra conducta es hasta que Él regrese por su Iglesia. Por eso dice en Tito 2:13 “…mientras aguardamos la bendita esperanza, es decir, la gloriosa venida de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo”. Cristo vendrá otra vez. En Hechos 1 dice que cuando los discípulos estaban en Jerusalén viendo a Jesús y oyendo sus últimas palabras, de pronto Jesucristo fue levantado al cielo y llevado al cielo, en su presencia, acompañado de ángeles y dos ángeles se pararon a la par de ellos vestidos de blanco y les dijeron: “Este mismo Jesús que habéis visto subir al cielo, de la misma manera vendrá del cielo”.

Hermanos, yo quiero decirles una cosa: Jesucristo ha tardado pero es para beneficio de todos los que todavía no se han convertido, pero viene otra vez. Cristo ya viene y eso no hay duda, vendrá otra vez. Santiago 5:7-8 dice “Por tanto, hermanos, tengan paciencia hasta la venida del Señor. Miren cómo espera el agricultor a que la tierra dé su precioso fruto y con qué paciencia aguarda las temporadas de lluvia. Así también ustedes, manténganse firmes y aguarden con paciencia la venida del Señor, que ya se acerca”. Así tenemos que esperar nosotros. La semilla se ha sembrado, la fe está y un día nosotros vamos a ver el retorno de Cristo Jesús.

Mateo 24:36, palabra de Cristo sobre el fin del mundo y cuando habla sobre la venida del Señor dice “Pero en cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre”.  En 1914 un grupo de religiosos dijeron: Cristo viene, vendamos todo, regalemos todo, nos vamos al monte, porque Cristo viene. Y allá se fue la gente vestida de blanco ¿vino Cristo? No vino. 1988, aquí mismo en Guatemala, un célebre pastor le dijo a toda su congregación “Cristo viene en el 88, hay 88 razones por las que Cristo viene en el 88”. La gente dejó de casarse, dejó de estudiar, dejó de comprar, dejó de vender, se vieron en grandes problemas ¿vino Cristo en el 88? ¡No vino!

Entonces vino otro y escribió un libro y dijo: en 1995 viene Cristo. ¿Vino? Tampoco. Otros que en el 2012 dicen los mayas que es el fin del mundo. Y entonces va venir el Señor. La Biblia dice “Y será predicado este Evangelio del Reino, por testimonio de todos los gentiles y entonces vendrá el fin”. Cristo ha tardado, pero yo quiero decirle una cosa: Cristo vendrá, tarda pero viene y un día veremos a Cristo venir a establecer su reino aquí en la tierra. Pero mientras viene nosotros que somos la iglesia, que somos la novia de Cristo, debemos estar dedicados a hacer el bien. No debemos ser como aquellas novias que se va el novio a estudiar al extranjero y en lo que viene el novio, sale con todos los cuates del novio y se arrinconan por ahí, se meten a un motel por allá, anda parrandeando por aquí, andan en la Zona Viva haciendo cosas muertas. Y luego el novio se entera y ya no hay boda.

Por eso nosotros, como la novia de Cristo, tenemos que estar dedicados a hacer el bien. ¿Qué es hacer el bien? Decir siempre la verdad. ¿Habrá dicho alguna mentira “blanca” alguna vez? Todos han dicho su mentira. No hay mentiras blancas, simplemente hay mentira. Tenemos que aprender a decir la verdad. Tenemos que decir la verdad y tenemos que evitar andar metidos en chismes. La gente afirma cosas que no son ciertas. Hacer el bien es ser humildes. Hay gente que es de doble pechuga. Altaneros, arrogantes. Hay que ser humildes. Hay que andar con humildad y no con orgullo. Nosotros tenemos que ser humildes, comportarnos bien, dedicados a hacer el bien. No envidiar ni tener celos. Gócese con el bien ajeno
Hacer el bien es dejar la inmoralidad sexual. Qué fácil es meternos a problemas. Quizá usted quiere probar qué es la homosexualidad. No pruebe. Le puede gustar y se va a divorciar de su mujer y se va a casar con un medio mudo. Evite la pornografía. Dedíquese a hacer el bien, mientras viene el novio de la Iglesia, nuestro Señor Jesucristo. La Iglesia debe ser fiel, y esperar a que Cristo venga para celebrar las bodas del Cordero. Hay algunos que están tratando de seducirnos, pero no nos vamos a dejar seducir ni por la mentira, ni por el chisme, ni por el mundo, ni por las pasiones, porque vamos a dedicarnos a hacer el bien y esperar a que Cristo vuelva.

Escuche

La fe viene por el oir…