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Lea

La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Hoy vivimos en una cultura en la cual se le rinde, prácticamente, culto a la juventud, pareciera que ser joven es lo “cool”, lo “in”, lo de moda, pero nadie puede permanecer joven. Es importante entender que Dios lo hizo todo perfecto en su tiempo, lo hizo perfecto cuando éramos bebés, cuando éramos adolescentes, cuando éramos adultos mayores y cuando llegamos a ser adultos, por no decir viejitos.

¿Para qué sirven los viejos, si hoy en día el culto es para los jóvenes? ¿Para qué sirven los viejos? Hablan en son de broma y hasta con sarcasmo: “Ese pobre viejo ya no aguanta ni con la carta de venta”. “Ya está robando oxígeno”, menosprecian a los mayor de edad, malhaya aquellas épocas en la que los viejos eran respetados. En la que cuando entraban a una sala todos se ponían de pie, para decir pase adelante abuelo, pase adelante abuela, pase adelante señor. Hoy en día los viejos tienen que pedir permiso para entrar o los avientan los muchachos. Ya se acabó aquella época en la que los viejos tenían un lugar seguro en un bus, porque los jóvenes se ponían de pie para decirle: Siéntese don Jorge. Ahora tiene que ir el viejo botando polilla ahí, no le dan lugar. Ya no se dicen “buenos días”, “me permite”, “puedo interrumpir”. Hoy son groseros, mal educados los niños y los jóvenes. En parte es culpa de los viejos que no hemos seguido enseñando, lo que se tiene que enseñar.

¿Para qué sirven los papás viejos? Para sacarles dinero, para eso son buenos los viejos. Los jóvenes siempre llegan con el viejo cuando se les trabaron las carretas, cuando se les vino abajo el negocio, cuando fracasaron en lo que hicieron y entonces llegan “dame, dame, dame”, para eso sí es bueno, papá dinero, me decía un amigo. Y ahí están los pobres viejitos boqueando en el hospital y todos viendo como le sacan la firma para que les dé la casa, que les dé la finca, que les dé el terreno, que les dé el dinero. Para eso si son buenos los viejos.

Los viejos son importantes, porque pueden acompañar a los jóvenes en el camino de la vida. Cuando los jóvenes sufren una caída, los viejos estamos listos para levantarlos, porque la novia o el novio los dejó. Y tenemos a nuestro hijo joven, a punto de casarse y de pronto la novia se rajó o el novio se hizo para atrás y está desanimado, está totalmente destrozado y allá vamos los viejos a agarrar al patojo, al jovencito y decirles: Ven para acá hijo. Darle ánimo, darle consuelo, porque muchos de los viejos ya hemos caído en el pasado y por eso podemos comprender y acompañar al joven en su dolor.

Dereck Redmond y su padre, en las olimpiadas de Barcelona de 1992, dibujaron en la vida real una escena extraordinaria que quedo imborrable en la mente de todos los presentes. Compitió en la carrera de 400 metros donde registro el tiempo más rápido en la primera ronda y gano la prueba de cuartos de final. Al colocarse en el punto de salida de su carrera semifinal, pensó en su padre Jim, quien siempre lo apoyaba. Dereck Redmond tuvo una buena partida y corrió sin problemas hasta que le quedaban 150 metros para la meta. Sin embargo, en ese momento el músculo de su tendón derecho se rasgó y cayó al terreno. Al ver que los camilleros se precipitaban hacia él, tomó la decisión de terminar la carrera. Se levantó y empezó a cojear hacia adelante, pese al dolor que sentía. Su padre corrió hacia él desde las gradas de espectadores y lo acompañó en la pista. Mano a mano, con Dereck titubeando, ellos continuaron. Al acercarse a la meta, Jim dejó a su hijo ir solo y Dereck completó el curso por su propio esfuerzo en medio de la ovación de 65 mil espectadores emocionados quienes de pie aplaudieron como si hubiera ganado la medalla de oro y establecido un record olímpico. Nadie recuerda quien llegó primero esa vez, recuerdan al que llegó de último acompañado de su padre.

Esto demuestra lo importante que es en la vida, tener la compañía de un padre. Gracias a Dios por los que todavía podemos tener la compañía de un padre y su usted tienen a su padre todavía, que tal si le da un beso, un abrazo y le dice: “Gracias viejo, por tu compañía, gracias viejo por tu ayuda”. Y si usted no tiene a su viejo, pero tiene a su vieja, lo mismo. De las viejas voy hablar otro domingo, hoy déjenme hablar de los viejos, porque estamos estudiando Tito, a quien Pablo le encomendó establecer ancianos en la iglesia de Creta.

Todos necesitamos a un viejo que nos meta el hombro. No haga de menos a los viejos, respételos, aprécielos, ámelos, porque ellos tienen mucha experiencia. Hay un dicho muy común que dice: “Más sabe el diablo por viejo, que por diablo”. Usted puede ver a uno y no se imagina la cantidad de experiencia que tiene. Sí, ya no tiene fuerza muscular como cuando era jovencito, pero tiene una fuerza experiencial y una potencia de conocimientos y de sabiduría que usted puede aprovechar. Que importante es eso, ¿para qué sirven los viejos? Para gobernar la iglesia con su buen ejemplo. Si algo necesitamos es muchos viejos pero buenos. No viejos verdes, no viejos amargados ni resentidos. Necesitamos viejos que con su buen ejemplo puedan gobernar las iglesias del mundo, los países del mundo, porque tiene buen ejemplo y son un modelo para las juventudes.

Pablo le dijo a Tito: tu misión es poner orden. Te dejé en Creta para que pusieras en orden lo que quedaba por hacer y en cada pueblo nombraras ancianos de la iglesia, de acuerdo con las instrucciones que te di. Eso dice Tito 1:5. Los viejos sirven para poner en orden a las familias, a las instituciones, a las iglesias. He oído una y otra vez que a los gobernantes nuevos de los países les dicen: Usted: necesita un consejo de: notables, cuando dicen notables ¿a qué se refieren? A hombres viejos con experiencia que pueden aconsejar bien, porque ya han vivido, ya han sufrido las inclemencias de la vida. La Biblia valora la vejez, porque la vejez debe ser un modelo para las siguientes generaciones.

A Tito le fue delegado enseñar a los ancianos de la iglesia cómo debían ser, y nosotros tenemos que aprenderlo y enseñarlo a los más jóvenes para que sean también portadores de la sana doctrina, porque la sana doctrina produce sana conducta. ¿Queremos sana conducta en nuestros jóvenes? Tenemos que ser viejos que damos sana doctrina y eso es lo que en Tito 2: 1-2 leemos: Tú, en cambio, predica lo que va de acuerdo con la sana doctrina. A los ancianos, enséñales que sean moderados, respetables, sensatos, e íntegros en la fe, en el amor y en la constancia. ¿Por qué es importante eso? Porque tenemos que aprender a ser moderados. Ya los ancianos no nos luce andar muy con pelucas. Hay cosas que van con los más jóvenes, pero los más viejos tenemos que aprender a ser moderados.

¿Qué significa ser un anciano moderado? Significa según la palabra original en griego, básicamente, que se abstiene del vino. Una persona que no se abstiene del vino lo va a tumbar. Por eso una persona que ocupa una función de gobierno, y pónganme atención gobernantes de Guatemala y del mundo, los gobernantes no deben ser dados al vino. Porque el vino hace que se pierda la cordura. Y se caiga en una locura, por eso dice Proverbios 31: 1-7: Los dichos del rey Lemuel. Oráculo mediante el cual su madre lo instruyó: “¿Qué pasa, hijo mío? ¿Qué pasa, hijo de mis entrañas? ¿Qué pasa, fruto de mis votos al Señor? No gastes tu vigor en las mujeres, ni tu fuerza en las que arruinan a los reyes. “No conviene que los reyes, oh Lemuel, no conviene que los reyes se den al vino, ni que los gobernantes se entreguen al licor, no sea que al beber se olviden de lo que la ley ordena y priven de sus derechos a todos los oprimidos. Dales licor a los que están por morir, y vino a los amargados; ¡que beban y se olviden de su pobreza! ¡que no vuelvan a acordarse de sus penas!

A mí me ha tocado estar en todo tipo de reuniones, con ejecutivos, con banqueros, con diputados, con algunos presidentes, en ningún lado me he dado al vino. Pero muchos se han derrumbado por el licor. Recuerdo a un ex presidente de Guatemala con el cual tenía acceso y llegué para decirle: -Mire señor Presidente, estamos preocupados, porque usted está emborrachándose mucho-. Y la respuesta que me dio fue: -Jorgito, un día de estos vamos a hablar sobre la doctrina de la gracia-. Porque hay quienes piensan que la doctrina de la gracia nos da permiso para hacer todo lo que querramos y después quedamos en paz con Dios, la gracia no es licencia para emborracharse, no es licenciada para pecar, la gracia es un favor de Dios para transformar nuestras vidas, es Jesús mismo encarnado. Y este presidente, no me puso atención, cayo en desgracia. Cualquiera que sea dado a los vicios y placeres de este mundo, sin moderación, va a tener problemas.

Modérese, pero no solamente debe ser moderado, dice que los ancianos sean respetables. ¿Conoce usted a un anciano respetable, a un vecino, a un compañero de trabajo, de la escuela, que usted diga: esa persona yo la conozco por 50, 40 años y la verdad que es una persona respetable? En otras palabras: “Yo la respeto”. “Yo la admiro” o como decimos algunos: me quito el sombrero ante esta persona ¿por qué? Porque siempre ha sido una persona digna de respeto. En este mundo cada día existen menos personas respetables, cada vez hay más personas que dan lástima, otras no dan lastima, dan cólera, cuando usted las mira haciendo cosas que no tienen nada que ver con su posición. Han dejado atrás sus valores, sus creencias, se fugaron en una estampida de anhelos, deseos, desembocando en vidas dañadas. Pablo dice en 1 Corintios 9: 27: Más bien, golpeo mi cuerpo y lo domino, no sea que, después de haber predicado a otros, yo mismo quede descalificado. Porque él se está refiriendo a cualquier momento en el que por un desliz, una locura, ese buen nombre que pudo alcanzar en muchos años quede reducido a cenizas en un instante.

Como anciano su fuerza no está en sus músculos, está en ser respetable. Pero también dice Tito que sea sensato, eso quiere decir que se muestra o actúa con serenidad e inteligencia. Usted puede ir En su carro y alguien puede asustarlo, porque se le mete imprudentemente ¿cuál debe ser su reacción si usted es sensato? Frenar un poco, dejarlo ir, pero si usted hace como algunos que le mete el pie al acelerador y empieza perseguir a aquel que lo hizo la ofensa, a ¿qué se arriesga? A que lo maten. Hay que ser sensatos y prudentes y controlar esta bocina que tenemos debajo.: De la boca salen palabras que pueden destruir hogares, destruir familias, destruir gobiernos. La lengua, dice Santiago, es un pequeño fuego que causa grandes incendios. Y por eso hay que ser sensatos y prudentes. Ahora que se puso de moda otra vez Michael Jackson han sacado la escena cuando él salió al balcón de un hotel con su bebé como si lo fuera a botar. Con eso no demostró sensatez, ni prudencia, solamente mostró la gran estupidez que tenía el pobre muchacho. Debemos ser prudentes, no podemos ser precipitados, tenemos que se ser santos. La prudencia existe cuando reflexionamos antes de actuar.

Tenemos que aprender a ser prudentes. Además, dice Pablo a Tito, que nosotros debemos ser íntegros en la fe. Eso quiere decir ser completos en la doctrina cristiana y no agregar errores, porque como anciano su fuerza no está en sus músculos sino es ser modelo de fe para los más jóvenes. Es importante que nuestra creencia en la Palabra de Dios sea continua, constante, íntegra. Que nuestra fe sea completa, sea íntegra para que nuestros más jóvenes puedan ver en nosotros un buen ejemplo. Tenemos que ser íntegros en nuestro amor. Se dice mucho que es un viejo amargado. ¿Y por qué son amargados? Porque no perdonan y no olvidan las ofensas que sufrieron, los ofendió su suegra, los ofendió su mamá, los ofendió su hijo, los ofendió su socio, un periodista, un hermano y guardan en su corazón esas amarguras desde la juventud y llegan a viejos amargados. Usted no puede decirle a alguien: yo lo amo ochenta por ciento y lo odio 20 por ciento, o lo ama o lo odia.

Nosotros si queremos ser viejos pero buenos, para enseñar a los más jóvenes, tenemos que ser íntegros en nuestro amor. Si amamos a nuestra esposa, completa. Si amamos a nuestros hijos, íntegros en el amor. No permitir que llegue nuestra vejez y nos encuentre todavía amargados por aquellas cosas que nos hicieron en nuestra niñez, olvidemos ya el pasado, bajemos esa mochila de resentimientos y empecemos a ser íntegros en nuestro amor. 1 Juan 4:8 dice: El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.

Me impresionó el ejemplo del doctor Viktor Emil Frankl, psiquiatra austriaco neurólogo, fundador de la logoterapia, sobrevivió desde 1942 hasta 1946 en varios campos de concentración nazis. A partir de esa experiencia escribió el libro “El hombre en busca de sentido”. En diciembre de 1941 contrajo matrimonio en otoño de 1942, apenas un año después junto con su esposa y sus padres fueron deportados al campo de concentración y en 1944 traslado a otros campos. Fue liberado el 27 de abril de 1945 por el ejército norteamericano. Viktor sobrevivió al holocausto, pero tanto su esposa como sus padres fallecieron en los campos de concentración. Tras su liberación regresó a Viena y en 1945 escribió su famoso libro, donde describe la vida del prisionero de un campo de concentración, desde la perspectiva de un psiquiatra. En esta obra expone que inclusive las condiciones más extremas de la deshumanización y el sufrimiento, el hombre debe encontrar una razón para vivir, basada en su dimensión espiritual. Esta reflexión le sirvió de base para el desarrollo de la logoterapia considerada la tercera escuela vienesa de psicología, después del psicoanálisis de Freud, la psicología individual de Alfred Adler.

Y ahí en el campo de concentración, en una de las paredes, escribió esta frase: “Todo puede ser arrebatado a un hombre, menos la última de las libertades humanas, el elegir su actitud en una serie de circunstancias, de elegir su propio camino. No podemos cambiar la situación, pero si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento”. Todos sufrimos, todos tenemos problemas. Todo ser humano tiene algo por lo que sufre. Llegan los sufrimientos, las cárceles, los exilios, las enfermedades, las acusaciones, las calumnias, la muerte, el dolor llega, pero la diferencia está en qué actitud voy a tomar ante el sufrimiento. Y Viktor es un gran ejemplo de un hombre que vivió hasta los 85 años y de forma regular fue siempre un gran escalador de montañas, a los 67 años había conseguido la licencia de piloto aviador, publicó más de 30 libros traducidos a numerosos idiomas, impartió cursos y conferencias por todo el mundo, recibió 29 doctorados Honoris Causa por distintas universidades. Falleció el 2 de septiembre de 1997.
Como anciano su fuerza no está en los músculos, está en ser un modelo de amor para los más jóvenes, tenemos que aprender a amar y ser constantes. Sea constante. Cuando gana poco, sea constante en diezmar. Cuando gana mucho, en diezmar sea constante. Para orar cuando tenga muchas necesidades y sea constante para orar cuando no tiene necesidades. Yo repito una y otra vez a los jóvenes estudiantes no se gradúan los más inteligentes, se gradúan los más constantes. Y a veces los más inteligentes no se gradúan porque les falta constancia. Debemos ser constantes. Me gusta cuando la gente viene a veces y me dice: Pastor me fui diez años a Europa, me fui diez años a Estados Unidos y qué gusto me da regresar y encontrar a la Fraternidad Cristiana de Guatemala y encontrarlo a usted predicando la Palabra todavía. Pues llevamos más de 44 años haciéndolo. Hasta que el Señor nos lleve a su presencia seguiremos constantes en la proclamación del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

Salmo 92:12, me encanta este Salmo en ocasiones he predicado sobre uno de estos versículos tres sermones seguidos que dice: Como palmeras florecen los justos; como cedros del Líbano crecen. Plantados en la casa del Señor. Aunque Dios lo bendiga con mil mansiones, eche raíces en la casa del Señor. Aunque el Señor lo haga más famoso que Michael Jackson eche raíces en la casa del Señor, Plantados en la casa del Señor, florecen en los atrios de nuestro Dios. Aun en su vejez, darán fruto. No me venga a decir Pastor yo ya no sirvo para nada, ya estoy viejo, es viejo pero aun en su vejez dará fruto. Por eso yo espero ver viejos y viejas sirviendo al Señor, plantados en la casa del Señor, dando fruto en la zona de campeones, dando frutos en el área de pequeños gigantes, dando frutos en los distintos ministerios, dando frutos enseñando a los más jóvenes. Volvamos al versículo 14: Aun en su vejez, darán fruto; siempre estarán vigorosos y lozanos, para proclamar: “El Señor es justo; él es mi Roca, y en él no hay injusticia.”.

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