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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Cada uno de los padres que estamos aquí, tenemos alguna manera de identificarnos: alguno es el carpintero, otro es el electricista, otro es el ingeniero, otro es el médico, otro es el diputado, otro es el policía, otro es el doctor, títulos de muchas clases que nos hacen sentir contentos. Hay títulos que han costado obtenerlos, toda una vida de esfuerzos, de estudio, de trabajo para alcanzarlos. Sin embargo, el título más importante que puede tener un hombre es el de: papá, padre, papi. Ser papá es un título extraordinario, del cual nosotros podemos sentirnos muy orgullosos. Y aún los hombres grandes de este mundo, los más famosos y poderosos como el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, cuando se encuentra con sus hijas ¿cómo creen que le dicen? ¿Señor presidente me permite dirigirme a su persona? Simplemente le dicen papi ¿y que hace el papi cuando las nenas lleguen aunque esté hablando con el embajador ruso o con el embajador cubano o con el embajador guatemalteco? Este tiene que darles espacio a sus dos niñas, porque estas niñas son sus hijas.

¿Cómo creen ustedes que hago cuando suena mi celular y aparece el nombre de uno de mis hijos? Esté con quien esté le digo: permítame un momentito sólo voy a ver qué es lo que quiere. Porque desde chiquitos los acostumbré, si llamaban era a veces para decir: Papi choqué, otras papi me voy a casar. Los hijos tienen acceso a su papá más fácilmente que cualquier persona y si no lo pueden encontrar en la oficina, pues lo encuentran en la casa. Muchas veces descansando, dormido, sentí que llegó uno de los hijos a moverme y a decirme: Papi, arreglame la bicicleta, porque los  hijos tienen acceso directo a su papá.

Cuando Jesús vino a la tierra, dice la Biblia, que en el principio era el Verbo y el Verbo estaba con Dios y el Verbo se hizo carne y habitó entre hombres. Jesús fue la demostración de Dios a la raza humana. Y para que comprendiéramos cómo era Dios, Jesús se hizo hombre y como hombre vivió entre nosotros y fue tentado, según  nuestra imagen y semejanza, pero sin pecado. Y Jesucristo para demostrarle a la hombres cómo es Dios, lo hizo mostrando a Dios como padre. La mejor manera de cómo es Dios es identificarlo como un padre. Eso es Dios, el Padre nuestro. En Mateo 5: 6-7 encontramos el primer sermón que predicó Jesucristo, el mejor de todos, el más completo, en donde estableció las bases doctrinales de su reino, la constitución político-filosófica del reino de Dios. Ahí está cómo Dios quiere que nosotros vivamos, ahí nos enseña cómo debemos relacionarnos con todos en la tierra y con Dios en los cielos. Y para mostrarnos cómo era, en el versículo 5 de Mateo 6 dijo Jesús estas palabras: Cuando oren, no sean como los hipócritas, porque a ellos les encanta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que la gente los vea. Les aseguro que ya han obtenido toda su recompensa. Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre. Si hubiera dicho a tu madre, quizá hubiéramos ahí mismo aprendido que la oración debe hacerse a la Virgen María, pero en ningún momento en la Biblia Jesús dijo que oremos a la Virgen María a quien amamos, admiramos,  respetamos y animamos a nuestras hijas, a nuestras esposas y a nuestras madres a imitarla como una sierva de Dios, llena de gracia y obediencia y de fe, pero Jesús enseñó –  en este pasaje vamos a ver que seis veces por los menos-, a mostrarnos a nuestro Dios como al padre. Y ora a tu padre que está en lo secreto. Así el Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará. Y al orar, no hablen sólo por hablar como hacen los gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras. No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan. Ustedes deben orar así: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.  Danos hoy nuestro pan cotidiano. Perdónanos nuestras  deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno. Porque si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial. Pero si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas.

Jesús quería que dimensionáramos el tipo de relación que Dios desea tener con nosotros. Todo el auditorio de Jesús era auditorio judío, acostumbrados a conocer a Dios como un Dios castigador, como un Dios juez, como un Dios duro, fuerte. Jesús en el Nuevo Testamento presenta a Dios como el Padre amante de los hijos. Dios quiso que la relación que nuestros hijos tuvieran con nosotro0s los papas sirviera como un fundamento claro, para que tuviéramos en nuestra mente la relación que Dios quiere tener con nosotros. En distintas ocasiones en la Biblia Dios se compara a un padre terrenal, por ejemplo en el Salmo 103:13 dice: Tan compasivo es el Señor con los que le temen como lo es un padre con sus hijos. A veces los hijos nuestros cometieron grandes errores y nosotros tuvimos que llamarlos al orden, y a tiempo se arrepintieron y pidieron perdón y nosotros con compasión les amamos y les corregimos sin destruirlos. Proverbios 3: 12 dice: Porque el Señor disciplina a los que ama, como corrige un padre a su hijo querido. Deuteronomio 1:29 dice: ” Entonces les respondí: no se asusten ni les tengan miedo. El Señor su Dios marcha al frente y peleará por ustedes, como vieron que lo hizo en Egipto y en el desierto. Por todo el camino que han recorrido, hasta llegar a este lugar,  ustedes han visto cómo el Señor su Dios los ha guiado como lo hace un padre con su hijo”. Dios se presenta a sí mismo  como un padre,  por eso es tan importante el rol de un padre, porque lo que un padre es, revela a sus hijos lo que Dios es.

La mejor manera de enseñar a un hijo cómo es Dios, es mostrarnos nosotros como buenos padres. Porque un padre como Dios lo planeó desde el inicio refleja su carácter. Es la autoridad, es el líder, es la persona que mantiene orden en la casa, es la persona que aplica la justicia en el hogar, es quien inspira, quien protege, quien provee, quien ama, quien consuela y quien anima a todos en la casa. Es el modelo a seguir. Es quien establece las reglas, es quien saca la cara y el pecho ante cualquier situación que atente contra su familia, por eso un padre amoroso, un padre que es un buen líder, un padre que tiene autoridad puede demostrarle a sus hijos desde chiquitos lo que es Dios. Los niños desde chicos ven a sus padres como lo máximo, cuando los niños son chiquitos ven a sus papás como la gran cosa, por eso discuten, “Mi papá es mejor que el tuyo”, “Mi papá es más grande que el tuyo”, “Mi papá es piloto aviador -nos decía un compañero en la escuela y un día lo vimos en la  camioneta como inspector recogiendo los boletos, pero llevaba su gorrita de piloto-“. Los niños nos ven como lo más grande y por eso es importante que nosotros asumamos un buen rol. Jesús con sus obras reveló con exactitud al Padre celestial. Cuando Jesús se acercó a los leprosos y los tocó para sanarlos demostró la compasión de Dios, demostró el amor del Padre.

Cuando Jesús alimentó a los cinco mil, demostró la  capacidad de Dios para suplir todas nuestras necesidades. Cuando Jesús dijo: “No  impidan que los niños se acerquen, déjenlos que se acerquen”, mostró la ternura de Dios para con nosotros los seres humanos. Por eso es que en Juan 14:5: Dijo entonces Tomás: – Señor, no sabemos a dónde vas, así que ¿cómo podemos conocer el camino? Yo soy el camino, la verdad y la vida -le contestó Jesús-. Nadie llega al Padre sino por mí. Si ustedes realmente me conocieran, conocerían también a mí Padre y ya desde este momento lo conocen y lo han visto. – Señor – dijo Felipe – , muéstranos al Padre y con eso nos basta.  – !Pero Felipe! ¿Tanto tiempo llevo ya entre ustedes y todavía no me conoces? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo puedes decirme: “Muéstranos al Padre “? ¿Acaso no crees que yo estoy en el Padre, y que el Padre está en mí? Las palabras que yo les comunico, no las hablo como cosa mía, sino que es el Padre que está en mí , el que realiza sus obras. Créanme cuando les digo que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí; o al menos créanme por las obras mismas.

¿Qué clase de obras presentamos nosotros a nuestros hijos? ¿Qué hacemos cuando pagamos la gasolina en una gasolinera y damos cien dólares y el gasolinero se equivoca y nos devuelve doscientos dólares?  ¿Nos los echamos en la bolsa o los devolvemos? Nuestros hijos van a estar siempre observando nuestras obras, nuestras acciones.

Tal vez su papá no representó bien el carácter de Dios. A lo mejor usted tuvo un papá del cual no quiere decir que es su papá. Usted prefiere usar el apellido de su mamá. ¿Tuvo un mal padre, nunca conoció a su papá, tiene a su padre, pero es como que no lo tuviera? Entender la perfecta relación de intimidad que Dios quiere tener con nosotros depende mucho de la relación que tenemos o tuvimos con nuestro papá.  Por eso, ser padre es una gran responsabilidad, porque le servimos  a Dios para mostrar quien es Él, por eso debemos conocer el carácter de Dios, para reflejarlo en nosotros. Para alcanzar nuestro máximo potencial como padres, sólo es posible cuando conocemos el carácter de Dios y lo reflejamos a nuestros hijos.

¿Cómo es Dios? Tres cosas importantes, muy superlativas:

1.-  Dios es amor.  ¿Ama usted a su esposa? ¿Ama usted a sus hijos, a sus padres, a sus amigos? 1 Juan 4:7 dice: Queridos hermanos, amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de Él y lo conoce. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor. Así manifestó Dios su amor entre nosotros: en que envió a su Hijo unigénito al mundo para que viviamos por medio de Él. En esto consiste el amor, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino  en que Él nos amó y enviò a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados. Queridos hermanos, ya que Dios nos ha amado, así, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. ¿Conviene entonces que usted aborrezca a su hermano, a su cuñado, a sus suegros, a su socio y lo demuestre a sus hijos? ¿Cómo pueden ellos conocer el amor de Dios, si el padre en el cual ellos están poniendo su confianzaa, el padre terrenal, no es capaz de amar ni a la propia  madre de esos niños? Ame a su suegra, porque cada vez que mire la cara de su hija va a ser igual. Ámela. Dios es amor, de hecho Jesús resume toda la ley en amarlo a Él con todo, y a nuestro prójimo como a nosotros mismos, ame a su prójimo con todo su corazón  y su prójimo más próximo  es el que está en su casa: sus hijos, sus suegros, sus abuelos, sus familiares y vecinos.

2.- Dios es santo.  ¿Cómo le podemos enseñar la santidad a nuestros hijos,  sino es demostrándolo en nuestra propia vida. 1 Pedro 1:13 dice: Por eso, dispónganse para actuar con inteligencia; tengan dominio propio; pongan su esperanza completamente en la gracia que se les dará cuando se revele Jesucristo. Como hijos obedientes, no se amolden a los malos deseos que tenían antes, cuando vivían en la ignorancia. Más bien sean ustedes  santos en todo lo que hagan, como también es santo quien los llamó; pues está escrito: “Sean santos, porque yo soy santo”. Ya que invocan como Padre al que juzga con imparcialidad las obras de cada uno, vivan con temor reverente mientras sean peregrinos en este mundo. Nuestro Dios es santo, sin pecado, sin tacha. Como padres podemos alcanzar nuestro potencial si reflejamos el carácter de Dios y somos santos. Cuando somos santos nos convertimos en padres excepcionales, el Espíritu de Dios guiará nuestras vidas y no nuestra carne o deseos pecaminosos. Dios es amor, es es santo y:

3 .- Dios es misericordioso. Santiago 5: 10 dice: Hermanos, tomen como ejemplo de sufrimiento y de paciencia a los profetas que hablaron en el nombre del Señor. En verdad, consideramos dichosos a los que perseveraron. Ustedes han oído hablar de la perseverancia de Job, y han  visto lo que al final le dio el Señor.  Es que el Señor es muy compasivo y misericordioso. Por eso a veces nuestros hijos se ven en grandes necesidades y nosotros  tenemos que mostrarles nuestra compasión y nuestra misericordia para con ellos.

-Papi -le dice la hija- te subí de rango, vas a ser abuelo.

Ni siquiera conoce usted al novio, pero la encuentra embarazada antes del matrimonio. Algunos padres cuando sus hijas han llegado de esa manera han sentido el deseo de patear a la hija y al mismo tiempo abrazarla. ¿Qué es lo que corresponde hacer en ese caso? ¿Qué haría Dios con un pecador? Tiene que recibirlo como el padre amante recibió al hijo pródigo. Abrazarla y en este caso  de la hija besarla, y decirle : -Bueno hija aquí estoy para ayudarte, lamento mucho lo que te ha pasado y de aquí en adelante toda la vida recordarás a sor Juana Inés de la Cruz , quien dijo: ” Hay mujeres que van por toda la vida recordando a un hombre y arrastrando a un niño”. Pero frijoles y tortillas no te van a  faltar aquí en la casa. Y si se puede enderezar el camino más adelante, pues qué bueno.

¿Qué hacemos cuando un hijo comete un error? Tenemos que manifestar misericordia. Eso no quiere decir que seamos consentidores, eso no quiere decir que seamos alcahuetes, eso no quiere decir que les permitamos que hagan lo que les da la gana, pero aún con todo, a veces, nos toca practicar la compasión como Dios es compasivo y perdona los pecados de aquellos que se arrepienten, se apartan y viven conforme a sus mandamientos.

¿A cuántos ha perdonado Dios sus pecados? ¿Será Dios compasivo con nosotros? !Es compasivo con nosotros, es misericordioso con nosotros y nos ha perdonado miles de veces! Pero usted dirá: “Pastor yo no tengo papá, nunca lo conocí, mi padre me abandonó, mi madre ni siquiera sabe quien es mi padre”. Pero yo le tengo a usted una buena noticia: Aunque usted no tenga padre, puede tener al padre por excelencia, al mejor de todos, al Padre nuestro que está en los cielos. El Salmo 68: 5 dice: Padre de los huérfanos y defensor de las viudas es Dios en su morada santa. Dios da un hogar a los desamparados y libertad a los cautivos; los rebeldes habitarán en el desierto. El Salmo 27:10 dice: Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me recibirá en sus brazos. Usted puede que llegue al punto en su vida que no lo quieran en su casa y que su papá lo abandone y su mamá lo abandone y humanamente a lo mejor con justa razón, pero quiero decirle que si usted ha sido abandonado y quizá por culpa suya, Dios está aquí para recibirlo con los brazos abiertos. Y si usted fue abandonado sin tener nada que ver, también aquí está el Señor con los brazos abiertos para recibirle con amor.

Es importante saber que podemos acceder al Padre nuestro que está en los cielos. Y la pregunta ahora es ¿quién es  su padre  espiritualmente hablando?  Veamos cómo Jesús se refirió a este tema. Juan 8:44: Ustedes son de su padre, el diablo, cuyos deseos quieren cumplir. Desde el principio éste ha sido un asesino, y no se mantiene en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando miente, expresa su propia naturaleza, porque es un mentiroso. !Es el padre de la mentira! El diablo es padre de los injustosde los mentirosos. Empero, 1 Juan 3:10 dice: Así distinguimos entre los hijos de Dios y los hijos del diablo: el que no practica la justicia no es hijo de Dios;ni tampoco lo es el que no ama a su hermano.  ¿Cómo nosotros llegamos a ser hijos de Dios? Juan1:12 nos dice claramente la manera en que nosotros podemos llegar a ser hijos de Dios: Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios. Los que hemos recibido a Jesús en nuestro corazón y creemos en Él, por lo tanto somos hijos de Dios.

Escuche

La fe viene por el oir…