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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

La verdad es que no nos gusta envejecer, pero eso es parte inevitable de la vida, la vida por más que uno viva 100 años, es corta. Se siente como si es una neblina que aparece por un poco de tiempo y luego desaparece, así dice Santiago. Usted hable con los viejos que conoce y le van a decir que la vida ha sido breve, es como la flor del campo que hoy nace y luego es cortada. Según la información que existe en el sitio indexmundi.com la expectativa de vida en Guatemala es de 65.19 años. Las mujeres viven un poco más, un año y pico más. Sin embargo, esta misma semana me ha tocado estar en varios funerales. Estuve en el funeral de mi suegra, doña Maria Bernarda Valenzuela, quien pasó a la presencia del Señor, en agosto iba a cumplir 87 años de edad. Ella se salió del promedio. También estuve en el funeral de Carlos Samuel Quiroa, gerente general de Cercomer, un joven de 27 años, recién graduado de una maestría en España, a punto de comprometerse para matrimonio en cosa de semanas, y él también rompió con los promedios, 27 años. La vida es corta, para algunos más corta que para otros. Lamentablemente algunos mueren niños y otros tenemos la dicha de llegar a edades avanzadas, pero en todo caso la pregunta es ¿cómo aprovechar la vida que tenemos? ¿Cómo disfrutarla? ¿Cómo ser felices en los pocos o muchos años de vida que podamos tener? Un hombre que se hizo famoso por su sabiduría, también por su opulencia, él nació en el palacio real cuando lo gobernaba su padre, el rey David, y también llegó a ser rey, sucesor de su padre: Salomón, fue el más rico en su época y el más  sabio de su época, nos dejó sus experiencias escritas en el libro de Eclesiastés y ahí nos enseña cómo vivir feliz. ¿Para ser felices tenemos que ser como Salomón? ¿Multimillonarios, educados con los mejores catedráticos de este mundo? ¿Tenemos que vivir en palacios? ¿Cómo podemos vivir felizmente? Vea lo que dice en  3: 12-13: Yo sé que nada hay mejor para el hombre que alegrarse y hacer el bien mientras viva; y sé también que es un don de Dios que el hombre coma o beba, y disfrute de todos sus afanes. Es importante que usted goce lo que come, sea sencillo o un gran banquete. Cuando uno es alegre con lo que se tiene para comer es suficiente, con lo que se tiene para vestir  es alegre, con lo que uno tiene para vivir, se es feliz. Goce la vida. Cuando usted se meta a su carro, gócelo. Cuando usted llegue a su casa gócese, alégrese con lo que tiene. Las parejas más felices son aquellas que disfrutan lo que tienen, no las que tienen  todo lo que quieren, porque no siempre podemos tener todo lo que queremos, pero siempre podemos disfrutar todo lo que tenemos. Dice Eclesiastés 3 que es un don de Dios que el hombre coma o beba, no hay cosa más triste que sentarse a una mesa y que le pongan mariscos, una langosta, un gran camarón, pescado. Pero yo conozco a personas que no pueden comer mariscos porque les da alergia. Si usted puede comer, disfrute su caldo de mariscos. Si usted puede comer berenjena, disfrútela. Hay que aprender a disfrutar. Cuando hay calor y le ofrecen un vaso de limonada, fría, bien hecha usted se la toma o un licuado de fresas, de papaya o si es usted amante del helado, pues una milk shake. Disfrútelo lo que vaya a comer, gócese, pero ¿cómo se disfruta más la comida? ¿Solo o acompañado? Acompañado. Siéntese a comer con alguien. Uno disfruta mejor la comida. Cuando recibí la noticia de que mi suegra había fallecido, estaba sentado almorzando con un pastor joven en el hotel El Veneciano, en las Vegas, un ambiente precioso. Pero por qué la estaba disfrutando tanto, porque estaba compartiéndola con un joven, un colega pastor, compartiéndole las cosas que hacía. Estaba en las Vegas porque se compró el primer canal de televisión en Las Vegas para Enlace y se compró uno en Hosting Tejas y otro en Lobo Tejas y esa mañana produjimos un programa  de televisión "Aquí entre nos". Por ahí les conté en el programa que ya está por nacer mi nieta Natalie Sofía, la número 3. Comer acompañado es mejor, hágase acompañar, cuando uno come acompañado uno disfruta. El Salmo 133:1 dice: ¡Cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos convivan en armonía! Hoy cuesta sentarse a la mesa y comer padres e hijos. Hay dificultades para comer juntos, salen los hijos al colegio, a la hora del almuerzo están en el colegio, cuando regresan ya es hora de la refacción, cuando usted llega en la noche, a lo mejor están dormidos. Haga lo posible por convivir en armonía, sentarse a la mesa a pelear es feo, cualquier comida por buena y que esté servida se vuelve desagradable, porque estamos en pleito, estamos discutiendo. La mesa no debe ser para pelear, no debe ser para discutir, la mesa debe ser para convivir los hermanos juntos en armonía. En Hechos 2:46 dice que los cristianos, al principio, no dejaban de reunirse en el templo ni un solo día, de casa en casa, partían el pan y compartían la comida con alegría y con generosidad. Al principio la iglesia cuando recordaba a Jesús por medio de la Santa Cena, no era como nosotros la hacemos hoy en día: una copita de jugo de uva, un pedacito de pan. Ellos se reunían a cenar, como se reunió Jesús en la última cena con sus discípulos, se reunieron a cenar y comieron cordero, comieron pan y comieron uvas, tomaron vino y luego participaron de la Santa Cena. Hoy en día tenemos por muchas partes de la ciudad grupos CAFÉ, Células de Atención Familiar y Evangelismo, si usted no está en una célula involúcrese, en el Centro de Información en el lobby le pueden informar de una célula que se acomode a su zona geográfica o a su horario o a los amigos que usted tiene. Pero las células son parte de la alegría. Después de compartir, comentar, de aportar ideas y de hacer preguntas - parte del gusto al final-, toman café juntos, comen un pan dulce, una champurrada, un cachito, una conchita. Y a veces se pasan, un sándwich bien sabroso y  a veces se mandan hasta una buena cena. Eso es parte de disfrutar. Todos somos gente trabajadora, Disfrute de los afanes de la vida, si usted disfruta lo que hace y además le pagan por lo que hace, usted la va a pasar muy bien. Trabaje con ganas. No hay cosa tan fácil que no se vuelva difícil cuando se hace de mala gana. Póngale ganas a lo que hace. Si a usted le toca hacer los oficios de la casa, hágalos con ganas. Si a usted le toca  salir a trabajar lejos en el interior de la República, hágalo con ganas, póngale entusiasmo. Recuerde que querer es poder. En el capítulo 8:15 de Eclesiastés Salomón nos aconseja lo siguiente:  Por tanto, celebro la alegría, pues no hay para el hombre nada mejor en esta vida que comer, beber y divertirse, pues sólo eso le queda de tanto afanarse en esta vida que Dios le ha dado. Diviértase. ¿Cuándo fue la última vez que usted salió con sus amigos o con su hijo y fue a un parque a divertirse, fue a una piscina a nadar, a una alberca a disfrutar del agua, del sol? Diviértase, ¿cuándo fue la última vez que fue con un amigo a ver una película a disfrutarla o simplemente fue con un amigo a un gimnasio y disfrutó hacer ejercicio y luego fue a recuperar las calorías al restaurante?   Diviértase, la vida es corta y quiero recordarle: cuando usted se muera no se llevará nada. Así que lo que tiene gócelo, disfrute. ¿Recuerda cuando usted no era profesional, no era rico, no tenía posición, no tenía nada, era un niño? Se divertía y ¿con qué nos divertíamos de niños? Jugando capirucho No sólo los comprábamos hechos porque costaba comprarlos, los hacíamos con los carrizos de madera donde venía el hilo, y con un chaye, modismo chapín, raspábamos hasta hacerle una campana, luego atábamos un palito al otro extremo y a jugar. Hay que disfrutar, hay un tiempo para todo, hay un tiempo para ser vago, un tiempo para ser niño y hay que disfrutarlo con un capricho. Usted no necesita mucho para ser feliz, pero se divierte. ¿No le ha tocado a usted que le lleva a su hijo, a su nieto un regalo muy bonito que va en una gran caja, una gran bicicleta, usted se la arma y todo? ¿Con qué está jugando el niño después? Con la caja. Está más feliz con la caja que con la bicicleta. Eclesiastés 9:9 nos dice: Goza de la vida con la mujer amada cada día de la fugaz existencia que Dios te ha dado en este mundo. Ahora cada vez que hago una boda les dijo a los jóvenes recién casados que se acuerden del consejo de Pablo que dice: "No se nieguen el uno al otro", porque se casan y a la primera semana empiezan a usar la vida sexual como arma de presión: hoy no quiero, pero quiero una pulsera y allá va el pobre a comprar la pulsera, ahora sí quiero. Disfrute con su pareja, recuerde que usted empezará a recibir de su pareja cuando usted empiece a dar, el matrimonio es un dar y se os dará. Si usted da recibe, si usted le sonríe a su esposa, ella le va a sonreír, si usted le acaricia la cabecitas ella también se le va a acariciar, si usted es amable, ella va a ser amable, pero si usted es grosero con ella, ella también va a ser grosera con usted. Eso es una acción refleja que se da en la vida, por eso hay que practicar el perdón, el perdón es el secreto para mantenernos sanos en el matrimonio. Hay que perdonar todos los días, hay que pedir perdón todos los días, no hay que guardar enojos, por eso la Biblia dice que no se ponga el sol sobre nuestro enojo, no dejemos que pase la noche sin que nos pongamos en paz uno con otro. En Eclesiastés 9:10 el Sabio Salomón nos da otro consejo: Y todo lo que te venga a la mano, hazlo con todo empeño; porque en el sepulcro, adonde te diriges, no hay trabajo ni planes ni conocimiento ni sabiduría. Cualquiera que sea su oficio, su profesión, es usted pintor, pinte con todo empeño, es pintor de brocha gorda pinte con todo empeño, es pintor de pincel, pinte con todo empeño. Es payaso, píntese con todo empeño, pero hay que ponerle ganas a lo que uno hace. Sea lo que sea, si hace pasteles, si hace trajes, se hace cirugías agarre a la señora y déjela nueva. Póngale empeño a lo que usted hace. Haga las cosas con entusiasmo, con diligencia, con empeño, no las haga de mala gana, no haga las cosas sólo por no dejar. Sea lo que a usted le toca hacer, hágalo con empeño y verá que las cosas van a ser mejor cada día. Piense que hoy es su último día de vida. ¿Cómo haría usted las cosas si hoy fuera su último día de vida? ¿Qué clase de beso le daría usted a su esposa? ¿Qué clase de beso y abrazo le daría usted a sus hijos, que clase de instrucción le daría usted a su directiva, qué consejos le daría usted a todo su equipo si fuera hoy su último día de vida?  ¿Cómo se comería usted ese pastel de zanahoria? ¿Lo disfrutaría o se lo atragantaría? Cuando es el último día de nuestra vida hay que aprovechar bien la salida del sol, la puesta del sol. Yo he aprendido a pasar por el jardín de mi casa y detenerme, ver las flores, disfrutarlas y decir: ¡Qué lindas están esas rosas, qué preciosas están estas flores, estas plantas! Tómese el tiempo. Mire bien a su pareja, porque mañana puede estar rígida y ya no le va a gustar verla así. Mire bien a sus hijos, porque mañana puede ser que ellos sean los muertos y usted extrañe no haberles dado el tiempo necesario. Mire la casa que Dios le ha dado y diga: Gracias Señor que no tengo que ir a dormir a una champa, en la calle. Gracias Señor. Póngale entusiasmo, póngale empeño a la vida y haga las cosas como para Dios, si va a cocinar como para Dios, usted va a ser una escritura pública como para Dios, usted va a ser un trabajo operativo, como para Dios y no como para los hombres. Vea lo que dice Salomón en 11:9-10: para los jóvenes: Alégrate, joven, en tu juventud; deja que tu corazón disfrute de la adolescencia. Sigue los impulsos de tu corazón y responde al estímulo de tus ojos, pero toma en cuenta que Dios te juzgará por todo esto. Aleja de tu corazón el enojo, y echa fuera de tu ser la maldad, porque confiar en la juventud y en la flor de la vida es un absurdo. Yo no sé por qué los jóvenes en vez de estar felices de que no pagan renta, no pagan electricidad, no pagan el gas, no pagan la gasolina, no pagan el carro que usan, no pagan el lavado de la ropa que usan, no pagan la comida que se comen y sin embargo, ¿cómo se levantan los jóvenes por lo general? De mal humor, molestos. Enojados. ¿Por qué tienen el corazón lleno de enojo? Jóvenes saquen el enojo de su corazón y disfruten que mientras papi está vivo ustedes están hechos. Aproveche a su papá para amarlo y agradecerle, porque en una de éstas su papá se va y entonces usted va tener que salir a batear, a trabajar. Señoritas quieren ser bonitas, no sean enojonas, ¿por qué tienen que estar enojadas? Alégrense. La Biblia dice que "El corazón alegre hermosea el rostro". Así que entre más fea, usted piense que debe estar más alegre. No atesore heridas y rencores, deje en las manos de Dios la venganza, perdone y sea libre para vivir, porque el perdón lo libera para ser feliz. En Mateo 6:14-15 leemos: »Porque si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial. Pero si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas». Y en el capítulo 3:12 hay algo que me gustaría subrayar dice en Eclesiastés: Yo sé que nada hay mejor para el hombre que alegrarse y hacer el bien mientras viva. Hay un consejo que se da entre nosotros: "Haz el bien y no mires a quien", porque a veces le hacemos el bien a aquel que me pueda hacer el bien a mí también. Pero a veces podemos hacer el bien a alguien que jamás nos va a responder igual o nos va a devolver el favor. El hacer el bien es vida y paz, es tranquilidad, hay mucha satisfacción en nuestro corazón cuando nos metemos la mano en la bolsa y hacemos el bien. Le damos a un familiar, a un amigo, a la obra del Señor, somos generosos, hacemos el bien o de lo contrario nos moriremos con las manos en la bolsa. Es tranquilidad hacer el bien, es recostar al cabeza por la noche, en la almohada y a dormir delicioso. El bien y el mal son una realidad, no son relativos, son absolutos que Dios ha dejado en su Palabra. Y por eso Pedro escribe en 1 Pedro 1:15-16: Más bien, sean ustedes santos en todo lo que hagan, como también es santo quien los llamó; pues está escrito: «Sean santos, porque yo soy santo.» Ser santo es vivir apartado del mal y totalmente consagrado a Dios y a Dios le agrada nuestra vida de santidad. Aunque en Eclesiastés 8:12 nos dice claramente lo que piensan muchos, dice: El pecador puede hacer lo malo cien veces, y vivir muchos años; pero sé también que le irá mejor a quien teme a Dios y le guarda reverencia, porque un día seremos examinados. Todo se resume en dos versículos los 12 capítulos de Eclesiastés, en 12:13-14, Salomón presenta de una manera resumida lo que debe ser nuestra vida, el fin de este asunto es que ya se ha escuchado todo.  Además de ellas, hijo mío, ten presente que el hacer muchos libros es algo interminable y que el mucho leer causa fatiga. El fin de este asunto es que ya se ha escuchado todo. Teme, pues, a Dios y cumple sus mandamientos, porque esto es todo para el hombre. Pues Dios juzgará toda obra, buena o mala, aun la realizada en secreto.
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La fe viene por el oir…