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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

He pasado ocho años haciendo una nueva investigación del por qué las consecuencias ya no son suficientes para mover a nuestros hijos a hacer lo correcto. Cuando yo tenía 16 años bastaba con que mi papá me sentara en una silla y me dijera: Jefrey, si tú te acuestas con una mujer que no es tu esposa, sífilis y gonorrea puedes esperar. Yo no quería rascarme el resto de mi vida. Hoy, tú les dices a los jóvenes que hay más de 40 enfermedades que se transmiten sexualmente, más de 20 son virus, es decir que no hay cura y hay muchas que se transmiten por áreas no cubiertas por los condones. A la nueva generación la consecuencia  ya no la mueve, como a ti te movía, porque las consecuencias no son suficientes. ¿Por qué me interesa a mí esto? Porque tengo una familia,  mi esposa, dos hijos varones, André, Víctor, mis dos nenas Melani y Anabel.

Yo quiero darte tres razones, por las cuales tú ya no puedes seguir educando a tus hijos en la forma en la que te educaron a ti. Si tú sigues diciendo a tu hijo que para tomar buenas decisiones él necesita considerar la consecuencia, mi sugerencia es que ya no es suficiente para motivar a tus hijos hacer lo correcto.

Tres propuestas muy sencillas
La primera que quiero sugerir es que las consecuencias inmediatas y las consecuencias a largo plazo confunden. Por ejemplo, yo entro al cuarto y está mi hija más grande que golpeó  a su hermanita y entra papá y da el primer golpe, y pregunta ¿qué pasó? Entonces yo enseñé a mi hija a tomar decisiones, pensando en las consecuencias. Yo le dije: Hija antes de tomar una decisión piensa en la consecuencia. Entonces mi hija se pone a pensar: ¿qué pasó?

“Hija, si me miente…”. ¿Cuál es la consecuencia inmediata? No la disciplino y si me dice la verdad, la consecuencia inmediata es la disciplina. Entonces me miente.
Porque yo le enseñé a tomar la decisión pensando en la consecuencia, mi hija no va a pensar en consecuencia a largo plazo, mi hija va a pensar ya, ahora. Eso quiere decir que tú le empiezas a enseñar a tus jóvenes en la cultura en la que están metidos con la influencia de los medios masivos de comunicación y le dices: Hija piensa en la consecuencia.

Segunda propuesta. La propuesta es que ya no es suficiente, porque las consecuencias inmediatas y las consecuencias a largo lazo confunden. Otro ejemplo: hoy los jóvenes confían demasiado en su falta de experiencia, ¿cómo así? Claro, tú como padre de familia experimentaste algo y ahora tú hablas de tu experiencia y le dices a tu hijo: No tomes y manejes, ¿por qué papi? Porque yo tomé, manejé y me choqué, me estrellé. Tú hablas de tu experiencia, pero tu hijo está creciendo, ahora, en una cultura que apoya la confianza en la falta de experiencia.

Ejemplo: hicimos un retiro solo para hombres y le dije a todos los muchachos de mi grupo: ese es un retiro sólo para hombres, el retiro de la fe. Y ¿sabes cuál era uno de los ejercicios? Se tenían que parar en una peña y saltar al agua, y tenían que librar algunas piedras, pero una peña de 30 metros de altura. Y entonces todos los muchachos, los que se creen la mamá de Tarzán y no llegan ni a chita, pero se creen la mamá de tarzán y creen saberlo todo – tú no les puedes enseñar nada a tus hijos porque lo saben todo-, y yo vamos en la lancha. A lejos se movía la piedrita y todos se reían.

Conforme nos acercábamos, la peña se hacía más grande y entonces ya no era lero, lero,  ahora era el murmullo. Llegamos, mi esposa salta y sube la peña con facilidad, la tenía que parar para agarrar la piedra, empujarla peña, para que se detuviera en la orilla. Si te parabas en esa piedra, ya no había vuelta para atrás o saltabas o echabas raíces. Mi esposa subió con facilidad, empujó, dio el paso y estaba en la piedra y se tiró de clavado. Yo volví a ver a todos los muchachos y todos estaban con el rostro desencajado. Ni modo, porque ahora tenían que saltar. Y viene el primer muchacho, de aquellos que son indestructibles, confían demasiado en su falta de experiencia, salta la lancha, camina. Error número uno, haber vuelto a ver. Porque cuando volvió a ver, abrazó la peña, ya no se sostuvo sino la abrazó, entonces sus amigos gritaron “sí se puede, sí se puede, Sí se puede”.

El muchacho empujó, se puso sobre la piedra y todos los amigos le gritaban: “De clavado, de clavado, de clavado…”. Después de 45 minutos se empezó a preparar para saltar. El creía que al bajar bajaba el tamaño de la piedra, el muchacho pegó el salto. El problema era que nunca había saltado una peña de 30 metros entró mal con los brazos en la posición incorrecta y cuando pegó en el agua, sufrió el impacto y dio un panzazo. Pero cuando salió todos le aplaudieron. ¿Tú sabes como pasó el resto del retiro este muchacho? Quejándose, doliéndose, con los brazos con moretes, se destruyó los vasos sanguíneos del brazo. Y a la semana siguiente llegó al grupo de jóvenes enseñándoles todos los moretes. Es que la consecuencia es estupidez, casi se convirtió en una corona de honor delante de sus amigos.

Yo conozco señoritas que están embarazadas, no están casadas, pero orgullosamente andan mostrándose. No hay pudor, no hay arrepentimiento, ahora hasta se lo aplaudimos, porque la consecuencia ya no es suficiente, porque ahora la nueva generación confía en su falta de experiencia, tú no.

Tercera razón. Porque las consecuencias no son suficientes para motivar a tus hijos de lo correcto. Es porque los padres son cómplices de sus hijos. ¿Cómo así padres cómplices de sus hijos? Claro, una señora me llama al programa de radio:
-Jefrey mi hijo está en  la cárcel, ¿conoces a algún abogado en Argentina? – me dice.
-Yo conozco a varios -le digo-, y ¿por qué quieres un abogado? ¿Qué pasó con tu hijo?
-Es que mi hijo – me cuenta- entró con arma de fuego y robó en esa tienda y le metieron preso.
-Entonces ¿para qué quieres al abogado? le pregunto.
_Para ver si puedo sacarlo de la cárcel- me contesta.
­No señora, ni loco te doy el nombre del abogado para que saque a tu hijo de la cárcel, tu hijo debe quedarse en la cárcel por ladrón.
-¡Hermano! Cómo me dice usted eso.
-Claro es que Dios no te llamó a sacar a tu hijo de las consecuencias, Dios te llamó a ti para darle la mano a tu hijo y atravesar las consecuencias de la vida con él, pero no  sacarlo de sus estupideces.

En toda América Latina hay una epidemia donde los padres son cómplices, porque con tal de ayudar a sus hijos los sacan de la consecuencia. Escuche el principio bíblico: Dios perdona el pecado, pero no quita la consecuencia. La razón por la que nuestros hijos están creciendo y les viene sobrando la consecuencia es porque los padres hemos sido cómplices y en lugar de darles la mano y decirles: Yo te amo incondicionalmente, y te voy a ayudar a atravesar el problema, nosotros los hemos sacado de la consecuencia.

Y ahora, ante esta realidad, en mi libro “Donde las consecuencias no son suficientes”  hay varias propuestas, pero sobre todo quiero decirle que hay esperanza.  Cristo está vivo, crea que Cristo es la verdad, porque la verdad nos hace libres, entonces hay esperanza. Ante esta realidad que estuve viendo en América Latina empecé a averiguar y a preguntarme ¿qué vamos a hacer? Empecé a estudiar en la Palabra de Dios y encontré esperanza. Yo no hubiera venido de regreso acá si tuviera malas noticias.

Abrí la Palabra de Dios y está llena de buenas noticias. Quiero dar las buenas noticias de esperanza. Encontré una historia, la de Daniel, que nos cuenta cuando el rey dijo: “Si ustedes oran a cualquier otro que no sea el rey, van a parar al foso de los leones”. Y ¿qué hizo Daniel? ¡Oró! ¿Y cuál fue la consecuencia? Lo metieron en el foso de los leones, eso quiere decir que Daniel tomó una buena decisión y que trajo una mala consecuencia, porque lo que le movió no fue la consecuencia. Con esto quiero romper un paradigma y una forma de educar clarita.

Hay otra historia, la historia de Ester, su tío le dijo: “Si tú entras delante de la presencia del rey te pueden matar”. Ester entonces entró delante de la presencia del rey, porque ella tampoco tomó decisiones basadas en la consecuencia, porque ella creía y amaba a Dios, aunque no se menciona a Dios en este libro, Dios es todo. Otro ejemplo: a los amigos de Daniel les dijeron que si no se arrodillaban delante de este dios, al horno de fuego iban a parar. Y ¿qué hicieron los amigos de Daniel? Aunque nos tiren al horno nosotros no nos vamos a arrodillar delante de ese uno. Entonces los tiraron al horno, al que calentaron siete veces más. ¿Tomaron la decisión correcta ellos? Si, no se arrodillaron y la consecuencia fue buena o mala. Mala, porque los tiraron al horno, sí,  Dios los libró, pero la consecuencia no fue lo que les motivó a ellos a tomar la decisión.

Otro ejemplo más, María la madre de Jesús, estaba embarazada, era adolescente y no estaba casada, estaba con Elizabet, su pariente le pide que regrese a su casa. ¿Pregunto ¿Cuál era la consecuencia de estar embarazada adolescente sin estar casada y regresar a su casa? ¿Cuál es la implicación? La iban a apedrear. Y sin embargo, ella regresó, porque a María tampoco le importó la consecuencia de su decisión. Entonces ¿qué propongo? Propongo algo muy interesante.

Supongamos que es el cumpleaños de mí hija, un chico me pide permiso para ir al cine con una de mis hijas. Digo que sí, que  puede salir con mí hija, Andreito se va detrás de ellos para chequear. Ya en el cine, la película distrae a los dos hijos y el muchacho aprovecha para tocar a mi hija donde no debería tocar, ¿qué quiero yo que mueva a mí hija hacer lo correcto? ¿Un versículo bíblico? ¿Qué versículo va a usar? ¿Qué es lo que yo quiero que mueva a mi hija? ¿Será la ley, será una regla, un precepto?

Josh McDowell, autor cristiano habla de la fórmula clave de la Palabra de Dios donde está el precepto, la Palabra de Dios, la ley, el principio, pero él dice que detrás de la ley y el principio está Dios, en su libro “Es bueno, es malo”. Dice que tu responsabilidad como padre es de enseñarle a tu hijo la persona de Dios. Yo quiero que mi hija le dé un golpe al muchacho en la nariz y ella salga del cine y diga: ¿Cómo haría yo tal cosa en contra de Dios y en contra de mis padres? Porque la fórmula, tal vez no la fórmula sino el principio, es que toda verdad debe ser comunicada a través de una buena relación entre los esposos, primero tú y tu esposa y por ende nuestros hijos.

Jesús nos puso el ejemplo, en este pasaje que encontramos en Filipenses 2:5-8  Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Yo pregunto ¿quién es el mejor ejemplo de padre que hay sobre la tierra? Jesús. Dios dejó su gloria y se acercó a nosotros. El principio lógico es que como padres lo que debemos hacer es acercarnos a nuestros hijos, porque el acercamiento es la oportunidad que tenemos para poderles comunicar a Dios.

Ahora hablemos cosas prácticas ¿cómo la palabra de Dios nos ilustra eso? Quiero dar tres principios, en el libro hay más.

Primer principio: A mis hijas les gusta bañarse en la tina, pero ese día no se podía porque estaba arruinada, entonces se bañaron en la ducha y con sus ropas taparon el desagüe. Yo había cambiado el piso, precisamente en ese segundo piso. Yo en el primero estaba leyendo cuando de pronto las consecuencias que no son suficientes, una gota cae en la hoja de lectura. Salí corriendo y llego por las gradas y viene la catarata, subo y entro al baño y están mis dos hijas, “nos estamos ahogando”, con dos centímetros de agua. Entonces me entra el  espíritu de ventrílocuo: salgan de aquí, sálganse de aquí, se me van al cuarto ya. Cuatro horas  después de haber secado todo, estoy sentado en la sala y llegan mis dos hijas con su mamá, las veo ya limpias.
-Siéntense las dos ahí, rechinando los dientes se los digo. Mi esposa me dice, amor, ¿tú crees  que ellas lo hicieron a propósito?

Siéntense las tres, digo,

Mis hijas no lo hicieron a propósito. Detrás de cada acción hay una actitud y detrás de una actitud hay una persona, Jesús nos enseñó que más importante que la acción es la persona detrás de la acción y detrás de la actitud.
La próxima vez que tu hijo haga algo malo asegúrate de cerciorarte que no sólo es la acción es la actitud, pero recuerda de lo que tú no quieres hacer es dañar a la persona detrás de la acción. Porque muchas veces los hijos, nuestros hijos, dicen cosas y no tienen la intención de hacer el mal, pero tú responsabilidad es afirmar la persona de Dios en sus vidas.

Segundo principio: Hoy más que nunca nuestros hijos necesitan la presencia de los padres. Estaba en Chile en una conferencia, mi hijo estaba más pequeño y estaba jugando en un equipo de fútbol, cancelé mi última conferencia para acudir a ver ese partido. Se enojaron conmigo por haber cancelado la última conferencia, la más importante, ¡lo está esperado la gente! Me obligaron a disculparme al pasar al frente, por querer estar con mi hijo. Regresé y llegué temprano y llegué a la mitad del campo, estaba en el medio tiempo, mi hijo estaba en la banca. Mi hijo me vio y yo lo vi, corrimos uno al otro y en medio del campo nos abrazamos, y la gente empezó a aplaudir, bravo, bravo, entonces yo me regresé a mi banca y él a la banca de su equipo.

Me senté a la par de un señor que estaba llorando y le pregunté por qué estaba llorando. ¿Usted sabe señor por qué la gente aplaudió? y el me aseguró que la  gente aplaudió porque a todos nos hubiera gustado que nuestro papá nos hubiera encontrado en el medio campo de fútbol y nos diera un abrazo.

Cuenta que nuestros hijos saben que tú los amas porque estás ahí, no porque estás ausente o porque estés en tu empresa. Ellos saben que tú los amas porque estás ahí, estás presente. Por eso mis hijos están en escuela en casa y por eso pueden viajar conmigo. Mi hijo hizo su tarea en un hotel, viajó conmigo porque yo quiero que en este tiempo, mientras pueda influir, puedan estar conmigo lo más que puedan y yo pueda estar presente en la vida de ellos, cuando me hagan las preguntas de adolescentes. Sus hijos necesitan que usted esté presente, además nuestros hijos necesitan que tú les demuestres que son una prioridad en tu vida.

Nuestros hijos crecen rápidamente y si tú no les demuestras que tú tienes la autoridad de decir: Voy a dejar eso, por  demostrarle que él es más importante, nuestros hijos van a recordar eso por el resto de su vidas Tú eres papás y mamá y son esposos y se aman para enseñarles a tus hijos lo importante que es vivir sus vidas para Dios, porque Él debe ser el centro de nuestra familia.

Escuche

La fe viene por el oir…