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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

En el año 2002 definimos empezar en la iglesia una serie de retiros espirituales enfocados hacia los nuevos en la congregación, a los que  acaban de venir a la congregación y acaban de conocer a Jesús como su Señor y Salvador. Los primeros diez retiros que hicimos fueron para llevar a todos los que servían como voluntarios en la iglesia. Estábamos frente a la capilla en el centro de Retiros La Estancia en la zona 18, eran las 8 de la noche más o menos, de pronto recibí una llamada a mi celular -mi esposa y yo habíamos hablado el mes anterior de que ya era tiempo de tener hijos-. Esa llamada era de mi esposa para decirme: Alex, tengo la prueba en mi mano y vas a ser papá.

Esa noche acostado en la litera empecé a orar por el que sería mi hijo, decía: “Señor yo te pido que guardes a mi hijo o mi hija que viene en camino. Que nazca para ser una persona de bien, ayúdale Padre en el colegio, ayúdale a que salga bien en todas sus clases, a que se gradúe, a que entre en la Universidad, a que sea un profesional. Yo te pido que lo guardes o la guardes de esos ingratos o ingratas para que se case bien”. Total que yo oré por toda su vida y mi esposa se reía de eso. Terminé de orar y me dormí, pero esa llamada cambió mi vida, porque hasta ese momento yo simple y sencillamente había pensado: Yo quiero tener una casa más grande, yo quiero tener tal carro, yo quiero tener tal educación, yo quiero tener…y el enfoque cambió. El punto ahora es: yo quiero dejar un enganche, yo quiero dejar algo para mis hijos, porque todos los papás anhelamos dejar algo, una herencia, que los hijos estén mejor que como nosotros estuvimos cuando empezamos.

Y aún si usted no recibió nada, porque muchos no reciben nada ¿Usted quiere dejar una buena herencia? Uno ama a los hijos y por eso nos esforzamos, trabajamos, ahorramos, invertimos, nos sacrificamos para dejar una herencia, pero creo que cuando usted pregunta a los adultos y les dice que le cuenten cómo eran sus papás ¿qué le dejaron sus papás? Yo todavía no he escuchado a uno que me diga: Mire qué herencia, qué casona que me dieron, me rayé con la muerte de mi papá. No he escuchado a uno que hable  de los bienes que le dejaron, del dinero que le dejaron, de las casas. Lo primero que dice es: ¡Ah mi papá, cómo lo extraño! Es que ese viejito era buena gente, siempre tenía una palabra de ánimo para uno, llegaba uno todo apaleado y triste y le respuesta era decirnos: Hijo, tranquilo, todo va estar bien.

La mejor herencia que podemos dejar no es, muchas veces, la cuenta de un banco, es en la memoria de nuestros hijos, porque la gente no habla de lo que recibieron, habla de los recuerdos que les dejaron.

Creo que todos hemos escuchado hablar de la abuela Choma, la abuelita del Pastor Jorge. Una viejita que no sabía leer ni escribir, pero era una predicadora de la Palabra de Dios. De hecho a los nietos les invitaba a que pasaran y le leyeran la Biblia y a cambio de leerle, ella les daba un centavo. El Pastor leía y no sólo eso, sino que cuando doña Choma se iba a predicar en ocasiones la acompañaba. Él se paraba en el púlpito y leía la Escritura y la abuela Choma predicaba. Una noche en que estaba muy enferma llamó al Pastor Jorge, un joven en aquella época, y le pidió que se arrodillara al lado de su cama y oró por él, lo bendijo y pidió que Dios lo hiciera un líder en esta nación.

¿Qué recuerdos está dejando?
El mejor recuerdo que pueda dejar es su fe. Fe en el Dios de la Biblia, porque si usted deja este recuerdo, esta herencia a su hijos y les pasa la estafeta de la fe a ellos,  les está dejando el fundamento listo para que puedan alcanzar cualquier sueño, porque cuando tenemos el fundamento de la fe entendemos que somos felices  que tenemos techo, comida y ropa. No solamente ya les enseñó lo que es el contentamiento, sino ya les dejó lista la esperanza futura, la vida eterna en Dios nuestro Señor.

Deje un recuerdo de fe a sus hijos, porque si les dejamos nuestra fe, las generaciones siguientes nunca van a estar desamparadas. El Salmo 37:25 nos dice lo siguiente: He sido joven y ahora soy viejo,  pero nunca he visto justos en la miseria,  ni que sus hijos mendiguen pan. ¿Por qué?  Más adelante en el versículo 28 dice: Porque el Señor  ama la justicia  y no abandona a quienes le son fieles. Si usted hereda la fe a sus hijos les transmite la esperanza a sus hijos en el Dios de la Biblia. Esos jóvenes no se van a perder y nunca van a estar desamparados, porque Dios honra a los que son justos.

Usted recordará al pueblo de Israel, 430 años esclavo en Egipto. Llega Moisés y lo libera después de las plagas, ya está en el desierto, rumbo a la tierra prometida que fue prometida al patriarca Abraham, la tierra de Canaán, donde fluye leche y miel, tierra de prosperidad. Viene Moisés y envía a doce espías a ver la tierra.  Regresan y diez de ellos dan un reporte malo, negativo y  falso. Dos de ellos, Josué y Caleb, dicen que la tierra es deseable, que vayan y la conquisten. El pueblo le cree a los diez, no le hablo de un pueblo de cien mil gentes, le hablo de un pueblo de más de dos millones de personas. Empiezan a murmurar contra Dios y Dios se enoja y les dice: “Por cada día que duró la expedición, fueron 40 días, les voy a dar un año en el desierto”. Cuarenta años pasaron en el desierto dando vuelta, esperando que toda esa generación, los mayores de 21 años para arriba se murieran. Porque dijo Dios, ustedes no van a ver la tierra prometida. Se mueren todos excepto Moisés, su círculo más íntimo Josué y Caleb.

Josué después toma el liderazgo cuando se muere Moisés. En Jueces 2:6 leemos lo siguiente, ya cuando Josué, el heredero del liderazgo de Moisés, ha entrado a la tierra prometida  – Canaán ­-, y los envía a conquistarla. Cuando Josué despidió al pueblo, los israelitas se fueron a tomar posesión de la tierra, cada uno a su propio territorio. El pueblo sirvió al Señor mientras vivieron Josué y los ancianos que le sobrevivieron, los cuales habían visto todas las grandes obras que el Señor  había hecho por Israel.
Josué hijo de Nun, siervo del Señor, murió a la edad de ciento diez años, y lo sepultaron en Timnat Jeres tierra de su heredad, en la región montañosa de Efraín, al norte del monte de Gaas. También murió toda aquella generación, y surgió otra que no conocía al Señor ni sabía lo que él había hecho por Israel. Esos israelitas hicieron lo que ofende al Señor y adoraron a los ídolos de Baal. Abandonaron al Señor, Dios de sus padres, que los había sacado de Egipto, y siguieron a otros dioses -dioses de los pueblos que los rodeaban-, y los adoraron, provocando así la ira del Señor. Abandonaron al Señor, y adoraron a Baal y a las imágenes de Astarté. Entonces el Señor  se enfureció contra los israelitas y los entregó en manos de invasores que los saquearon. Los vendió a sus enemigos que tenían a su alrededor, a los que ya no pudieron hacerles frente. Cada vez que los israelitas salían a combatir, la mano del Señor estaba en contra de ellos para su mal, tal como el Señor se lo había dicho y jurado. Así llegaron a verse muy angustiados.

Esta generación no recibió la estafeta de la fe
La pregunta es ¿sus hijos están recibiendo la estafeta de la fe, han recibido la estafeta de la fe, sus nietos vienen voluntariamente y no a la fuerza a la iglesia, porque usted los ha enamorado de Dios, su Señor? Porque cuando la estafeta de la fe se cae se vuelve un gran problema, el mundo se corrompe aún más. ¿Qué somos nosotros?  En Mateo 5:13 Jesús dijo: Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve insípida, ¿cómo recobrará su sabor? Ya no sirve para nada, sino para que la gente la deseche y la pisotee. Si la Biblia que es el manual del fabricante  para el ser humano no se convierte en un libro principal para sus hijos y nietos, entonces dejamos de ser, nosotros los cristianos, la influencia y los que esparcimos la vida justa en esta tierra. Y entonces todo se corromperá aún más. Imagínese cómo estamos con tanto cristiano en Guatemala. Y si sus hijos y mis hijos y sus nietos y mis nietos se pierden, ¿cómo va a estar Guatemala? Es posible que ni gobierno tengamos, ya no va a ver qué robar. Porque los cristianos marcamos la diferencia.

Ahora bien, no sólo el mundo se corrompe más, sus hijos van a sufrir. Todos recordamos lo que dice Romanos 5:23: Porque la paga del pecado es muerte, mientras que la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor. El pecado les va a cobrar la factura a nuestros hijos y nietos. Va a ver divorcios, pobreza, cárcel, división, odio. Porque vivir en paz sólo se logra en Dios. Vivir en el camino de justicia sólo se logra en Dios. La gente a veces pone excusas. Les pregunto si sus hijos no vienen a la iglesia ¿qué pasó? La respuesta es que están en la universidad. Yo tuve jóvenes que estaban sacando su especialización en medicina y eran líderes de célula. ¿Su hijo por qué no viene? Pobrecito, se desvela mucho. La excusa de siempre.

El desafío es saber cómo se van a comportar nuestros hijos y nuestros nietos en nuestra ausencia, porque hay quienes vienen a regañadientes, se sientan y escuchan Palabra de Dios. ¿El día que usted se muera van a venir? Usted ha transmitido la estafeta de la fe a sus hijos cuando ellos voluntariamente se despiertan antes que usted, se bañan, desayunan y le dicen papa apúrate, vamos a la iglesia, quiero llegar a la alabanza, me toca servir en la Zona de Campeones con los niños. Usted ha transmitido la estafeta de la fe cuando llega a servir y usted se encuentra con su nieto solito.
Cuando ya no siguen a Dios -como me tocó a mí- por tradición porque nací en un hogar cristiano, sino por convicción, porque ahora yo tengo una perfecta relación con Dios mi Señor.

Ahora bien, ¿cómo pasar entonces esa estafeta de la fe a la siguiente generación? ¿Qué podemos hacer para que nuestros hijos y nietos reciban la estafeta de la fe, para que no se pierda esa herencia de fe? Ser religioso es cumplir con las obligaciones de una religión,  pero estas palabras ha llegado a significar algo muy distinto cuando la gente dice: “Aquel es muy religioso”, esto quiere decir muchas veces que cumple con todo lo externo, pero le falta lo interno. Somos como los fariseos a los que Dios criticaba y les decía: “Sepulcros blanqueados. Por fuera bien pintaditos pero por dentro todos llenos de huesos y gusanos”.
No sea  religioso, no sea un cristiano de nombre,  cristiano nominal, sino cristiano practicante, un cristiano que ejerce, porque un cristiano religioso da un mal ejemplo de lo que es la verdadera fe y lo que la verdadera fe implica. No sea como aquellos que en la iglesia alaban, cantan, levantan las manos y oran, pero  en la casa hasta el chucho les tiene miedo porque lo patea. Ellos alejan a sus hijos, botan la estafeta de la fe y no los siguen. Otro ejemplo: para ser como mi mamá, que es una chismolera, mejor que no fuera a la iglesia. No fuma, no chupa, pero tiene un motor  3500 en la boca. No muestre lo externo de ser cristiano, tenga el fundamento de Cristo Jesús en su vida. Porque nosotros reproducimos  lo que somos y no lo que decimos. Nuestros hijos van a hacer lo que nosotros hacemos y no lo que les decimos. Los hijos no van a hacer lo que les decimos van a hacer  lo que hacemos. Y por eso el mejor consejo que podemos escuchar los cristianos es: viva el Evangelio. En otras palabras, si usted vive el Evangelio está dando un mensaje silencioso a sus hijos.

Sea santo, porque un hijo cuando ve que su papá y su mamá son santos y se apartan del mal y se consagran a Dios y son santos en el gimnasio, en el puerto, en la casa, en la universidad, en el trabajo, esas personas son dignas de admiración. No hay duda que el Evangelio es real. Si quiere que sus hijos sean santos sea  santo usted. cuando los hijos ven al papá leyendo la Biblia acostado en la cama y ven a la mamá a otro extremo de la cama también leyendo la Biblia, ellos entienden que los cristianos tenemos que leer la Biblia y no solamente leerla sino estudiarla.

Sea una persona de oración
Alguien dijo que la oración lo va a alejar del pecado o el pecado lo va alejar de la oración.  Mi mamá nos llevaba al colegio junto con cinco o siete vecinos no cristianos y en aquella época, 25 años, ser cristianos en Guatemala no era lo mismo que ahora, hoy somos más respetados, somos queridos, no por todo el mundo pero si queridos en Guatemala. Mí mamá se inspiraba en orar manejando.

En un retiro un jovencito dijo: “Mi hermano que está aquí presente no me dejará mentir, pero cuando escuchamos a mi papá orar en todo lugar, nos dan más ganas de ser como él” Sea una persona de oración, viva el evangelio, sea un púlpito caminante, que sus hijos vean en usted a una persona que testifica de Dios, una persona que habla con su ejemplo y también con sus palabras. Mi abuelita Alis, la mamá de  mi papá ya va a cumplir 80 años y ella hasta hace unos años andaba en camioneta todavía se movía vendiendo de todo, joyas, siempre ha sido muy trabajadora. Cuando miraba a un grupo de mareros en lugar de esquivarlos les  exhortaba a que enderezaran sus caminos, porque de seguir así les iba a ir mal. Les predicaba del Señor. Un púlpito caminante. Siendo de escasos recursos teniendo cinco hijos que mantener, lavando ajeno, planchando, haciendo limpieza, un día en la iglesia una mujer enferma de lepra o una enfermedad de la piel extraña con un chiquito de dos años que ni siquiera caminaba, todo delgado, el Pastor dijo ¿quien nos puede ayudar a cuidar a este niño de dos años y llevárselo a su casa? Mi abuelita Alis levantó la mano y mi papá dijo: menos comida. Este niño vivió diez años con mi abuelita. Yo digo que si un hijo mira eso, entiende que el Evangelio es real.

Heredar la fe no es una cuestión de hablar, es una cuestión de hacer, porque los hijos reproducen de nosotros lo que ven y no lo que oyen. Sea fiel diezmador, sea un ejemplo, nosotros adoramos a Dios nuestro Señor, no venimos a la iglesia a ver que recibimos sino venimos con el enfoque de darle honra y honor a nuestro creador, que decidió revelarse por medio de la vida de nosotros y ver a Jesús morir en la cruz por nuestros pecados. Pero cuando adoramos hay muestras físicas de lo que internamente estamos experimentando como es levantar nuestras manos al cielo en rendición total. Como doblar nuestras rodillas en sumisión total y súplica al padre. Que sus hijos lo vean adorar. A mí me encanta cuando veo a los papás levantando las manos al cielo y a un chiquito a la par imitándolo. Que lo vean adorar, que vean a un adorador genuino dentro y fuera de la iglesia.

No sea un religioso, viva el Evangelio, pero el ejemplo no basta, hay que adorar. En Deuteronomio 6: 4 leemos las palabras de Dios para Israel, y oiga lo que le dice a los adultos y abuelos de Israel: »Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Esto es lo que Dios le dice a los adultos, a los ancianos.  Primero es vivir, cumplir y luego en el versículo 6 dice: Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. En el 7 habla de la siguiente generación: Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Átalas a tus manos como un signo; llévalas en tu frente como una marca; escríbelas en los postes de tu casa y en los portones de tus ciudades.

Escuche

La fe viene por el oir…