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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Una de las visitas más horribles que se puedan hacer en la vida, es a una casa de espantos. Y pareciera que vivimos hoy en un escenario espantoso, cuando vemos las noticias sensacionalistas por el actual revuelo económico. Nos sentimos como espantados. La gente pierde sus casas en Estados Unidos, en Europa, bancos cierran, quiebran, hay estafas multimillonarias, hay problemas de desempleo, se habla de cantidades horribles. La Biblia dice “el poder de la vida y la muerte esta en la lengua”.

Y creo que por eso es tan importante que nosotros como Fraternidad Cristiana de Guatemala y todos los que somos creyentes en Dios recordemos que Jesús nos envió al mundo para dar buenas nuevas de salvación, buenas noticias. Vamos a salir adelante hoy en medio de ese caos económico. Hay esperanza.

La Biblia nos enseña la historia de un hombre que se hizo famoso. David fue un jovencito pastor de ovejas que de pronto se encontró en medio de un caos nacional, la guerra surgió, los filisteos desafiaron a los hebreos y se encontraron en un valle para pelear, en la forma en la que se estilaba en aquel entonces. Y falló el líder de Israel, el rey Saúl, el líder fracasó como líder, porque se ocultó. Por cuarenta días apareció un gigante, el famoso Goliat, desafiando al pueblo de Israel y diciéndoles: mándenme un campeón de ustedes para que se enfrente conmigo, y en todo el ejército de Israel no había uno que se atreviera, ni el mismo rey Saúl. Tenían miedo y el miedo paraliza. Debemos evitar en nuestro corazón, en nuestra nación y en todas las naciones del mundo, llenar nuestra mente de miedo, de temor, de inseguridad, de pesimismo. Necesitamos saturarnos de fe, necesitamos saturarnos de esperanza, porque solamente con fe vamos a vencer las crisis que enfrentamos.

Y la fe tiene que ser una fe simple. David cuando llegó al campo de batalla y vio lo que pasaba simplemente pregunto ¿qué le van a dar al que derrote a ese gigante? Y le dijeron que lo casarían con la hija del rey, además exonerarían de impuestos a toda su familia. Así que con esa fe simple se enfrentó a la crisis. Nosotros podemos concluir que David creció oyendo de sus padres las historias de cómo Dios abrió el Mar Rojo, de cómo Dios proveyó al pueblo de Israel de maná en el desierto, en donde no había centros comerciales, ni panaderías. Dios proveyó pan para su pueblo, proveyó agua donde no había agua en el desierto, Dios proveyó calor en la noche cuando era fría y una nube para darle sombra durante el día. Esas historias las oyó David desde su niñez. ¿Qué historias están oyendo los hijos suyos? ¿Viernes 13? ¿Nada más la de Hollywood? Yo felicito a los padres de familia que domingo a domingo traen a sus niños para llevarlos a la Zona de Campeones, a la de Pequeños Gigantes para que oigan precisamente estas historias de fe. Como padres podemos contarles a nuestros hijos que fuimos pobres y Dios nos sacó de la pobreza, que una vez estuvimos enfermos y Dios nos sanó, que una vez estuvimos escasos y Dios nos proveyó, porque Dios es fiel siempre, siempre fiel para suplir todas nuestras necesidades.

La mejor herencia que podemos dejarle a nuestros hijos es la fe y por eso es tan importante que como padres seamos hombres de fe y que podamos estar como hoy cantando a Dios, orando a Dios, oyendo palabra del Señor. La fe es simple, y la fe también es viva. David cuando se enfrentó a esta realidad dijo: “Nadie tiene por qué desanimarse a causa de este filisteo, yo mismo iré a pelar contra él”.

Se hizo famosa la frase de John F. Kennedy: “No preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregunta qué puedes hacer tú, por tu país”. Igualmente ahora debemos preguntarnos qué podemos hacer por nuestra Guatemala, si todos en el tránsito de todos los días fuéramos más corteses y dejáramos entrar a los que quieren entrar a la vía, fluiríamos mejor. Si cuando alguien nos pide vía lo dejáramos pasar, si cuando hay en nuestro trabajo necesidad de un poco más de esfuerzo, de horas extras lo hiciéramos con gusto. Si cuando hay que pagar un impuesto lo pagáramos, lo hiciéramos con ganas a sabiendas que no se lo van a clavar sino lo van a usar para beneficio de los necesitados.

Una fe viva es la que usted pone en práctica cada día cuando tiene deudas y no tiene dinero para pagar, ahí es cuando tiene que orar y pedir a Dios que le provea. Cuando usted tiene un hijo enfermo y no sabe qué hacer con él, cuando usted es extorsionado por aquellos sinvergüenzas que están presos y algunos ya están sentenciados a la pena de muerte y nunca se les aplicó, pero oremos a Dios para que un día alguien se atreva a aplicar la ley en Guatemala como debe ser y que todos estos sinvergüenzas paguen los elotes que se comieron.

La fe es viva cuando usted la vive en los problemas de cada día. Un pueblo que ora, un pueblo que canta, un pueblo que cree a Dios es un pueblo que va a salir avante en medio de todas las crisis que puedan venir. Saldremos vencedores. Es la fe en Dios y la fe en nosotros la que nos ha hecho vencer a nuestros propios gigantes. En 1976 se registró el terremoto de Guatemala que dejó un saldo de 25 mil muertos a las 3 de la mañana de un 4 de febrero, cien mil personas se quedaron sin casa, muchos sufrimos. Nuestro líder en aquel entonces, el general Kjell Laugerud García, dijo atinadamente “Guatemala está herida pero no de muerte”. El único que está herido de muerte es el diablo, porque Cristo lo venció en la cruz del Calvario para que nosotros seamos más que vencedores. Se nos puede venir la crisis más grave que pueda existir, se llame huracán Mitch, tormenta Stan, se llame recesión, se llame depresión, pero si Dios es con nosotros quien contra nosotros. Vamos a salir adelante en medio de cualquier crisis que pueda presentarse.

David tuvo una fe viva, una fe simple en medio de la crisis. Dios nos da la habilidad de estar firmes cuando nadie más lo hará, por eso David le dijo al gigante: Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo a ti en el nombre del Señor Todopoderoso, el Dios de los ejércitos de Israel, a los que has desafiado. Hoy mismo el Señor te entregará en mis manos; y yo te mataré y te cortaré la cabeza. Hoy mismo echaré los cadáveres del ejército filisteo a las aves del cielo y a las fieras del campo, y todo el mundo sabrá que hay un Dios en Israel. Todos los que están aquí reconocerán que el Señor salva sin necesidad de espada ni de lanza. La batalla es del Señor, y él los entregará a ustedes en nuestras manos (1 Samuel 17:45-47). Dios nos dará la victoria sobre la pobreza, la recesión, el desempleo, lo que pueda haber.

En medio de la crisis ¿qué es lo que se espera de los líderes, qué es lo que debemos hacer? Déjeme darle unos consejos muy prácticos para usted que es un líder en nuestra sociedad.

Primer consejo. Presencia visible

Se requiere en medio de las crisis la presencia visible de los líderes, no que se escondan como Saúl. En tiempos de incertidumbre y temor las personas tienen los ojos puestos en los líderes y necesitan seguridad de que alguien está trabajando a su favor y uniendo fuerzas por su causa. En las secuelas del 9-11 cuando las torres gemelas se vinieron al piso, El alcalde Rudy Giuliani, fue omnipresente en la ciudad de Nueva York, ya fuera dando conferencias de prensa, asistiendo a ceremonias conmemorativas o dirigiendo a los oficiales públicos, la presencia de Giuliani envió un mensaje de tenacidad y recuperación, su conducta parecía ser un `símbolo del estado de ánimo de la Gran Manzana, fuerte, valiente e inmutable. 60 años antes del 11 de septiembre los estadounidenses sufrieron la tragedia de Pearl Harbor, el líder de la nación, el presidente Franklin Roosevelt, se hizo cargo de guiar a los norteamericanos cuando Estados Unidos entró en la segunda guerra mundial. Como lo había hecho durante la gran depresión, hizo sentir su presencia por medio de sus famosos 30 discursos nocturnos, en una época en que pocos estadounidenses tenían televisión, entró en sus hogares por medio de las ondas radiofónicas, para calmar los temores y encargarse de las amenazas que enfrentaba el país.

Todos los que estamos en algún nivel de liderazgo, en medio de las crisis, debemos estar presentes. Si la crisis es con nuestros hijos -en el colegio- no safemos bulto, hagamos presencia. Si es en el hospital, porque están enfermos, estemos presentes, si es porque la esposa está a punto de dar a luz estemos presentes, y en todo nivel nuestra presencia es importante.

Segundo consejo. Comunicación clara

Aparte de hacer sentir su presencia, los discursos del presidente Roosevelt daban un mensaje unificador a todos los estadounidenses, al mismo tiempo afirmaba que los tiempos eran difíciles y que se necesitaba sacrificio. Roosevelt claramente comunicó que Estados Unidos había aceptado el desafío. Franklin Roosevelt entendió que el temor se encona con el silencio, por eso lo encaró de frente por medio de su famosa frase: “No tenemos nada que temer sino al temor mismo”, la Biblia dice: Dios no nos ha dado espíritu de temor sino de poder, amor y de dominio propio. Dios nos ha dado espíritu de poder, nosotros sí podemos salir adelante.

Consejo tres. Esperanza creíble

Los líderes, dijo Napoleón, son distribuidores de esperanza. Durante los tiempos turbulentos, los líderes tienen que atravesar la desesperanza y la ruina con rayos de luz. Cuando las bolsas de valores caen y los despidos ascienden, las personas se mueven hacia el temor y son tentadas a ver las situaciones más difíciles, en estos momentos los líderes deben guiar a las personas a un mañana mejor para poder contrarrestar las emociones destructivas del temor.

Al presentar esperanza, los líderes deben tener cuidado de hablar en términos abstractos. La esperanza debe ser combinada con la sustancia, antes que las personas puedan ver la luz al final del túnel. Ellas necesitan confianza que están caminando por la oscuridad de la dirección correcta. Además del optimismo los líderes tienen que presentar un plan concreto para arribar a un mejor mañana.

Consejo cuatro. Toma de decisiones difíciles

Es responsabilidad de los líderes tomar las decisiones difíciles. En una recesión los líderes inevitablemente se enfrentan con decisiones nada envidiables como crear proyectos populares o reducir su planilla de sueldos. Tienen que tomar decisiones difíciles que no afecten el sustento de su pueblo y amigos.

Acepte las decisiones difíciles, como un requerimiento de liderazgo, la influencia viene con el peso de la responsabilidad y ese peso es más pesado en los tiempos difíciles. Haga su tarea, evite las posibilidades u opciones aterrorizantes, piénselas detenidamente. Busque consejo, establezca una fecha límite, no retrase lo que es difícil, enfrente las decisiones difíciles ya, entienda las emociones que se producen al tomar una decisión difícil. Algunas decisiones son dolorosas. Prepárese para el dolor y encuentre refugio seguro para empezar Y un consejo importante para todos los líderes, renovación espiritual.

Acabamos de oír al señor Presidente decir qué bueno es estar en un oasis, porque eso es cuando estamos en la presencia de Dios, hallamos un oasis, el Salmo 23 dice: El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes pastos me hace descansar. Junto a tranquilas aguas me conduce. Y es que cuando buscamos a Dios logramos renovación personal. Todos los que estamos aquí en medio del ajetreo cotidiano nos desgastamos, nos deprimimos a veces, nos estresamos, nos afligimos y por eso es que hay que apartar un momento cada día para una renovación espiritual.

Cuando los líderes están rodeados de agitación y confusión, más que nunca tienen que forjar calidad de tiempo con sus seres amados, a hacer uso de su fe y buscar la belleza en el arte, en la naturaleza y en Dios. Estas actividades sirven como reservas de paz y renuevo, a menos que los líderes se energicen frecuentemente carecerán de la fortaleza para prevenir el temor en su organización.

Fe en la crisis

¿Qué gigante está enfrentando? ¿Un gigante financiero? ¿Una relación lastimada? ¿Una adicción? No importa lo que sea, siga los pasos prácticos que David nos dio con su ejemplo. Su ánimo no puede provenir de la derrota, la Biblia dice que el que anda con sabios, sabio será. Alguien que quiere dejar el alcoholismo no puede reunirse como siempre con sus amigos en el bar, porque seguirá bebiendo. Alguien que quiere dejar la marihuana no puede seguir buscando a sus amigos que la consumen, porque le van a dar. Una señora que está con problemas con su esposo, no le conviene juntarse con divorciadas, porque la van aconsejar mal. Busque animarse, con gente victoriosa.

Hagamos memoria de nuestra infancia, muchos de nosotros viendo trabajar a nuestros papás trabajar duro como obreros, como jornaleros o como campesinos o como esforzados y nosotros luchando por tener por lo menos el pan de cada día. Y en medio de esa crisis Dios nos ayudó a salir adelante. Dios ha sacado a Guatemala adelante. Si la vemos como estaba hace 50 años atrás y la vemos como está ahora, Dios nos está ayudando y Guatemala va para mejor y los próximos años van a ser mejores para Guatemala con la bendición de Dios. Así que recuerde las victorias pasadas, no puede confiar usted en el ejército ajeno, David para enfrentar al gigante no pudo usar la armadura de Saúl, era el hombre más alto de todo el ejército y le dijo a David: Ya que va a pelear con el gigante ponte mi armadura, se la puso David y no pudo ni moverse, tuvo que quitarse la armadura y enfrentarse al gigante con la arma que había usado siempre. ¿Y que era? Una honda. La verdad es que David usó la honda y con cinco piedras se enfrentó y derrotó al gigante. Yo quiero decirle una cosa, debemos convertirnos en personas de acuerdo al corazón de Dios, como David, por medio de una fe simple y una fe viva, una fe que no fallará en la crisis. Yo les puedo asegurar a todos los que estamos acá que si creemos en Dios y creemos en nosotros mismos no habrá crisis que detenga a Guatemala de su desarrollo. ¿Lo cree?

Escuche

La fe viene por el oir…