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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Corría el año de 1967, apenas tenía 17 años de edad, cuando tuve el  privilegio que me llevaran a Estados Unidos y a Canadá. En ese entonces cantaba en un trío llamado “Los Hijos del Reino”, el primer trío electrónico evangélico que hubo en Guatemala. En ese entonces era tan novedoso tocar guitarra eléctrica que TGN Radio Cultural y la radio VEA censuraron el disco. En nuestra ida al Norte de América, los misioneros de la iglesia en la cual yo me crié, nos invitaron para realizar una gira a Estados Unidos y a Canadá. En Nueva York quedamos impresionados de ver la 5ª. Avenida, caminamos en horas de la noche sorprendidos de ver a toda la gente rara que se ve en esa avenida.

Íbamos pasando por ahí cuando de pronto un hombre cayó al suelo, cerca de nosotros. A mí me parecía que se estaba muriendo ese señor. Quise acercarme a él para ver qué le pasaba y me agarra uno de los misioneros y me dice “No, ni lo vayas a tocar, no vayas  a hacer nada, déjalo. Te van hacer responsable de lo que le haya pasado a este personaje.

A mí, la verdad, me caló duro eso. ¿Cómo es posible que en una avenida tan importante del mundo, una persona se cae y el consejo que le dan es “no, no haga nada, déjelo ahí que se muera solo, que sufra lo que sufra solo? ¿Por qué se va a meter usted a darle una mano a este extraño y exponerse a que luego la policía lo cuestione, le haga preguntas? Y tal pareciera que la tendencia en esta vida es de  “no se meta”. Si usted ve que se están peleando dos, ¿qué hace, se mete? No, usted no se mete, se hace a un lado. Hay dichos muy populares entre nosotros que dicen “entre casados y hermanos, no hay que meter las manos” y por eso se mata todo el mundo. No mete las manos nadie, no mete las manos la policía, no mete las manos gobernación, no mete las manos usted y mientras tanto ¿qué está pasando? Todos se están matando, todos se están acabando, unos a otros, porque nosotros simplemente hemos recibido la instrucción de “no se meta”, “no haga nada”. Y si usted no hace nada, no dice nada, no piensa nada, lo que va a lograr es nada.

Guatemala y el mundo entero están pasando por crisis terribles, pero la mayoría no está haciendo nada. Nada de nada. Todos tratamos de pasarle la chibolita a otro. Recuerdo la historia de aquel predicador que estaba en su congregación y le dijo: “Aquí hay un problema serio y necesitamos que alguien asuma la responsabilidad de este problema, yo voy a dejar que el Señor indique quién es la persona que tiene que hacerse responsable. Así que voy a lanzar esta pluma y al que le caiga este va a ser el responsable”. Y lanzó la pluma, se fue volando, cuando de pronto empezó a bajar y cuando ya le iba a caer encima a uno ¿qué cree que hizo? Se hizo a un lado, la sopló y se volvió a elevar la pluma y cuando ya iba a caer sobre otra hermana, hizo lo mismo ¿por qué? Porque nadie quiere asumir el compromiso y la responsabilidad.

Casi siete billones de personas hay en el mundo, y se están muriendo miles y miles de ellas sin conocer de Cristo. Y si nosotros decimos hoy: Necesitamos que alguien vaya y le predique el Evangelio a toda esta gente y lanzamos esa pluma para ver quien la toma, ¿qué va a hacer usted? ¿Va dejar que le caiga y va a decir “Yo voy o la va a soplar cuando le vaya llegando y va a decir no, que vaya aquel?

Casi nunca nos gusta asumir compromisos ni responsabilidades. Dejamos que sean otros los que lo hagan, ¿pero y nosotros? Cuando vamos a decir “Heme aquí Señor envíame a mí”. Casi siempre decimos: “Señor heme aquí envía a él”. Si se trata de orar que oren otros, si se trata de evangelizar que evangelicen otros, si se trata de servir que sirvan otros, pero ojalá pudiéramos decir como Josué: “Yo y me casa serviremos al Señor”. ¿Cuántos se atreven a decir eso? Y esto lo dijo Josué a una multitud congregada el día en que el se retiró del gobierno, cuando se retiró le dice a todo Israel “Ustedes sirvan a quien quieran servir, pero yo y mi casa serviremos al Señor”.

Una de las primeras personas a las que evangelicé, una señora que llegó a ser muy querida y muy conocida en el pueblo cristiano, se llegó a conocer como la hermana Chiqui de Marroquín. Cuando ella se convirtió al evangelio llegó a visitarla un amigo de ella, un líder cristiano de unas de las iglesias más conocidas en el país. Rubén, que así se llama, amigo mío, con ella se criaron en el mismo barrio. Y la visitó para manifestarle su alegría por el paso dado. Ella le dijo: Si, pero tú eres hijo de pastor, eres predicador pero ¿por qué nunca me hablaste del Evangelio? De parte tuya yo me hubiera ido al infierno.

Yo me pregunto ¿cuántas personas se acercarán a nosotros un día y nos van a decir por qué nunca me hablaste del Evangelio? ¿Por qué nunca me compartiste tu fe? Quizá va a responder: La verdad es que me dio clavo, la verdad me dio pena, la verdad  me dio vergüenza, la verdad me sentí incómodo, no pensé que siendo tú una persona tan intelectual te iba a interesar el tema del evangelio. No pensé que siendo tú una persona tan acomodada te iba a interesar el evangelio, no pensé que siendo tú una persona tan famosa te iba a interesar evangelio. Los ricos, los famosos, los muy bien acomodados, los muy intelectuales, así como los desconocidos, los pobres y los ignorantes, todos están esperando ansiosamente que alguno de nosotros les hable de Cristo. ¿Conoce a alguien así? ¿Qué hubiera pasado si esta gente no nos habla?

El peligro en el que está la iglesia hoy en día es que se convierta como en los estadios de fútbol hoy en día. Están repletos, 40 mil aficionados todos gritando y en el campo están sudando 25, once jugadores por equipo, tres árbitros y unos cuántos alcanza-pelotas, pero los 40 mil no se meten al campo. Lo único que hacen es criticar, comer y tomar. Qué diferente es meterse al campo, a la acción, a jugar, a practicar. La iglesia se ha convertido en algo parecido, a veces están los diez mil hermanos sentados diciendo cómo canta de feo el coro, cómo tocan de desafinados los muchachos, ese predicador debería hacerlo así, asá. Necesitamos más acción y menos bla, bla, bla.
Hace algún tiempo leí una frase que decía: “en este mundo hay tres clases de personas: los que ven lo que está pasando, los que no saben ni les importa lo que está pasando y los que hacen que las cosas pasen. ¿Qué clase de gente es usted?

Usted quiere ganar este año sus clases, porque lleva cinco de no poder hacerlo, por más que yo ore por usted no lo va a lograr, usted tiene que tomar acción. La situación en nuestro mundo es grave, basta ver los periódicos para darnos cuenta que la situación es grave. Las estadísticas de Guatemala dicen que en el año de 2003 hubo 7220 matrimonios y 1222 divorcios, 17 por ciento. En el 2004, se casaron 8037 y se divorciaron 1178, en el 2005, se casaron 6725 y se divorciaron 1205, 18 por ciento de divorcio. Hay algunos que trabajaron en 1999 una estadística y dice: que Guatemala ocupaba el tercer lugar, en las escalas a nivel mundial, de divorcios, en el segundo puesto estaba Inglaterra y en el primero Estados Unidos.

En Guatemala hay alcohólicos y lo peor es que usted ha contribuido al alcoholismo de uno de ellos. Lo sienta a la mesa y le ofrece licor. El alcoholismo es un grave problema en Guatemala, la gran mayoría de accidentes de automovilismo que se reportan son 11 diarios y en los días de quincena y fin de mes, suben a 25 el número. La mayoría se debe al alto consumo de alcohol que se da en esos días. Y dice que dentro de la una y las cinco de la mañana es cuando hay más accidentes, porque es cuando vienen de regreso de los convivios, de las fiestas, de las parradas, de los lugares y antros de vicio. Ahí están los problemas. Violencia, 33543 hechos criminales publicó El Periódico en su edición del 14 de enero de 2009. Un promedio de 17 homicidios diarios. Para qué le voy a seguir dando estadísticas. La situación es grave en el mundo entero y por supuesto Guatemala sufre. ¿Conoce de alguien que está sufriendo? Ahora mi pregunta es ¿qué va a hacer usted? ¿Se va a poner la camiseta para ir a sudar en el campo? ¿Va a hacer algo por lo que están pasando por problemas o va a seguir sentado viendo el partido como se desarrolla? ¿Va usted a tomar acción o va ser un mero espectador y va a decir uno más?

¡Ah mis estimados hermanos! Muchos no nos metemos ni al campo educativo, ni al campo artístico, ni al campo cultural, ni al campo político, ni al campo económico, ni al campo ministerial, no nos metemos a hacer nada, porque no nos sentimos aptos, nos sentimos incapaces, sentimos que no estamos entrenados para hacerlo. Quiero decirle que para servir al Señor usted no necesita primero graduarse de la Universidad, porque si no Pedro, el apóstol, no hubiera  calificado. Pero, el gran predicador en el día de Pentecostés, se puso hablar de Cristo y se convirtieron 3 mil hombres ese día. Pedro era pescador, era un hombre sin letras, no tenía formación académica, era un hombre común y corriente.

Comparta su  fe
Ahora gracias a Dios, nos ha dado herramientas para capacitar a los hermanos en las cosas fundamentales y básicas para servir al Señor. Estas personas han tomado la Facultad de Liderazgo y la gran mayoría de ellas estás involucradas sirviendo al Señor en células, grupos C.A.F.E en distintas partes. Porque la  Biblia dice que, en 2 Timoteo 3:16-17 Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra. Por eso es que les hemos animado a leer el Nuevo Testamento en 130 días, leyendo dos capítulos diarios. En 130 días usted lee el Nuevo Testamento. Si usted no ha empezado, empiece hoy. También los animamos a inscribirse en la Facultad de Liderazgo, que nos ofrece en una hora y media a la semana una capacitación inicial que sirve para que estemos aptos para servir al Señor. Ojalá que usted hoy salga de aquí y vaya al Centro de Información se inscriba y diga: Yo quiero recibir la Facultad de Liderazgo, todos los domingos a las 8 de la mañana en Fráter Ciudad San Cristóbal y a las 9:30 en Fráter Roosevelt, se está dando la Facultad de Liderazgo. Inclusive hay un horario en los martes por la noche para aquellos que les convenga más.

De esa manera nosotros podemos prepararlos, porque yo quiero decirles una cosa, hermanos, si nosotros como iglesia no hacemos algo por nuestro país, nuestro país se va a ir a pique. Si no tomamos acción como iglesia, vamos a tener grandes y mayores problemas. Pero si nos animamos y recordamos que Dios nos ha dado capacidad, vamos a rescatar a aquellos que están tristes, desesperados, amenazados. Si no fuera por la iglesia mucha gente que ha sido extorsionada, secuestrada, que ha sufrido la muerte de sus hijos, que ha sufrido el robo y el asalto estarían ya suicidándose. Pero nosotros llevamos ese mensaje de esperanza. Y no me diga cómo les hablaré si soy indigno, todos los que estamos aquí somos pecadores. Entre nosotros no hay ninguno que pueda decir que nunca ha pecado. Pero ¿por qué podemos llevar el mensaje de Cristo a todas partes? Porque la Biblia dice que el Señor nos ha limpiado, 1 Juan 1:9 dice: Si confesamos nuestros pecados, Dios que es fiel y justo nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad. La Biblia dice que la  sangre de Jesucristo, su hijo, nos limpia de todo pecado. Todos somos pecadores, pero somos pecadores justificados, limpiados, lavados, santificados y perdonados por Dios nuestro Señor. Y lo bueno que seamos  pecadores es que podemos llegar con nuestros amigos pecadores y decirles: No te puedo negar, vos me conocés como soy, no sabés a cuantos me he tronado, vos sabés a cuantos he estafado, sabés a cuantos he engañado, sabés cual es mi debilidad, pero Dios en su gracia y su amor me ha perdonado, me ha transformado y por eso es que vengo a decirte: Donde encontrarás paz y salvación. Por eso es importante compartir nuestro testimonio, nuestro testimonio debe ser ABC Auténtico, Breve y Cristo céntrico.

Usted no se invente nada, cuente lo que era usted. Antes de Cristo dígales yo era un desesperado, era un ansioso, o era un depresivo o era un sinvergüenza, pero ahora con la ayuda del Señor ya no estoy lleno de ansiedad, ahora estoy lleno de confianza. Por supuesto que algunos que no quieren servir porque no se sienten dispuestos a adquirir un compromiso. Pero yo sé que en esta vida toda persona de éxito se ha comprometido con una meta y se ha esforzado por ella. Hable con cualquiera que ha tenido éxito en los negocios, los estudios, los deportes, en su vida cristiana, cualquier persona lo hizo porque se comprometió, decidió, resolvió que iba a comenzar y a concluir, igualmente nosotros tenemos que comprometernos a servir al Señor, sin miedo de ser rechazados.

Hay un pasaje en la Biblia, en 1 Samuel 17, es la historia de Israel peleando en contra de los filisteos, la historia de toda la vida de Israel, siempre en guerras. En el Antiguo Testamento Israel también libró muchas guerras, y esta es una que ocurrió contra los filisteos. Dice que por 40 días aparecía un hombre que medía 3 metros de altura, su coraza era muy pesada y el hombre salía todos los días y decía vamos a dirimir las diferencias entre Israel y los filisteos, denme uno de ustedes que se pelee conmigo. Y si me vence venció a todos los filisteos, si yo lo venzo Israel será nuestro servidor. ¿Por qué pasó 40 días y todos los días salía a decir lo mismo el gigante? Todo el ejército de Israel estaba en calidad de espectador. Los soldados sólo miraban y comentaban: Está difícil la situación, está complicada la cosa, estamos en peligro de muerte. Aquí nos va a llevar la tristeza, aquí nos van a matar, aquí ya no se puede salir. Cuando salía el gigante Goliat se escondían todos. De repente Isaì mandó a su hijo, un joven de 17 años, lo mandó a ver cómo estaban sus hermanos que estaban en la guerra. ¿Qué hizo David, se quedó igual que todo el ejército, como espectador? Conocemos la historia. Todo el ejército quedó motivo, inspirado para enfrentarse a los enemigos y vencerlos. Yo creo que es tiempo que nosotros pasemos de ser meros espectadores y nos convirtamos en actores. ¿Cómo podemos ayudar a la gente que está necesitada hoy en día?

Algunas sugerencias
1 Ore por ellos.
¿Cuándo fue la última vez que oró por su cuñado, por su compañero de trabajo, por su socio? Ore por ellos.
2. Comparta su fe con los que lo rodean.
Romanos 10:14-15 dice: Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique? ¿Y quién predicará sin ser enviado? Así está escrito: « ¡Qué hermoso es recibir al mensajero que trae buenas nuevas!». Comparte de su fe a los que lo rodean. Con su familia, con los de su trabajo, con todo aquel con el que usted tiene contacto. Hábleles porque seguramente le ha pasado lo de la mayoría: ha ido a la funeraria y se pone a pensar: este mi familiar, este mi amigo, nunca entregó su vida a Cristo y yo nunca le hablé de Cristo. Antes de que se muera compártale su fe, invítelo a que conozcan del Señor.

Tenemos 52 fines de semana en los que abrimos las instalaciones de Fraternidad Cristiana de Guatemala, para que vengan a oír palabra del Señor aquí. A Cuántos que no conocen de Cristo trajo usted el año pasado. ¿A uno por lo menos? Si no trajo ni siquiera a uno, ¿no cree que podría invitar a alguien para que venga con usted la próxima semana? ¿Cree que esto es posible? Si, invítelo, dígale: yo quiero almorzar el próximo domingo o a desayunar, pero quiero que me acompañes a un lugar donde vas a encontrar ánimo, fuerza, fe, esperanza, ven con toda la familia. No tenga miedo que lo rechacen, si los ha invitado a todo, por qué no los va a invitar a la iglesia. Invite a alguien que vaya al próximo desayuno-conferencia que vamos a tener el 14 de febrero con Gustavo Lima, el ex vocalista de los Iracundos. Invítelos a una célula, a un grupo CAFE, cuénteles usted lo que pueden hacer en nuestros grupos CAFÉ, evangelismo por las casas, hay comunión extra iglesia y extra célula de evangelismo amistoso, discipulado, capacitación-amistad.  ¿Cómo puede ser usted un protagonista en la obra del Señor? Sirva en  un  ministerio. Sirva, usted puede servir.

¿Sabe cómo se convierte usted en un protagonista también? Al convertirse en un fiel diezmador, cuando usted es un fiel diezmador, usted está usando de un don que Dios da a todos nosotros. La Biblia nos enseña que es nuestro privilegio poder diezmar, no solamente podemos diezmar sino aseguramos que el Señor abra las compuertas de los cielos para bendecirnos. Nuestros diezmos y ofrendas y promesas de fe hacen posible que la obra del Señor se extienda, se sostenga, continúe. Hoy vimos donde se transmite el programa Reflexión Espiritual y estos son algunos de los lugares donde gracias a sus diezmos y ofrendas se predica el Evangelio por radio, por televisión y hay muchos más medios donde se está transmitiendo sin costo alguno. Pero sus diezmos y ofrendas hacen posible esta gran labor. Por eso yo quiero animarlos hoy a convertirnos en protagonistas en la obra del Señor. Si usted conoce a alguien que está pasando por crisis, si conoce a alguien cuyo hogar se está despedazando, si usted conoce a alguien que está sujeto a vicios, si conoce a alguien que está siendo extorsionado o amenazado, si conoce a alguien que está siendo criticado injustamente, si sabe de alguien que necesita de la ayuda de Dios y de nuestra ayuda, yo quiero animarle que ore, para que Dios obre maravillosamente en cada una de estas personas que tienen necesidades.

Escuche

La fe viene por el oir…