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Lea

La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Cuando leemos la historia de Job, puede leerla completa en este libro, por lo general subrayamos el aspecto del sufrimiento, la paciencia, el dolor, siendo el hombre más rico de la comarca, el más reconocido de su época, de pronto -como decimos en Guatemala, le dieron vuelta a la tortilla- de ser el más rico se convirtió en el más pobre. De ser el más apreciado se convirtió en el más menospreciado, de ser el más elogiado, se convirtió en el ser más criticado.

Y por eso nos enrollamos más en el tema de su dolor y de su sufrimiento. Todo comenzó con una pregunta, una pregunta clave, en Job 1:8 en la que dice Dios  - ¿Te has puesto a pensar en mi siervo Job? -volvió a preguntarle el Señor -. No hay en la tierra nadie como él; es un hombre recto e intachable, que me honra y vive apartado del mal. ¿Qué pasaría si Dios le hiciera estas preguntas hoy al diablo otra vez ¿te has puesto a pensar en mi siervo David, te has puesto pensar en mi siervo Julio, te has puesto a pensar en mi  sierva María? Usted diría Señor no le des idas al diablo, mejor si no piensa en mí, porque cuando el diablo se pone a pensar en nosotros ¿en qué piensa? En hurtar, matar y destruir, sin embargo, el Señor le puso en la mente al diablo el pensamiento de su siervo Job.

Y esa misma pregunta me gustaría hacerle hoy ¿le ha dado importancia al personaje  de Job y lo que puede enseñarnos? ¿Qué podemos aprenderle? Job fue un hombre con un carácter moral increíble, hoy día no hay muchas personas como él. Sí hay muchas como él en el sentido de que son ricas, famosas, influyentes, pero inmorales. Bernard Madoff se llama el hombre que era el ícono de Wall Street, un personaje de casi 70 años de edad, al que todos admiraban por su aparente ética en los negocios, lo admiraban por su inteligencia en el manejo de las finanzas, así que bancos de mucho renombre en el mundo, familias de renombre en el  mundo le confiaron 50 mil millones de dólares, una fortuna increíble. Resulta que a finales del 2008 se destapó la olla y Madoff tenía sólo alrededor de  200 millones de dólares de aquella cantidad que le habían encomendado. Sí, es un Job de la época, un hombre rico, famoso, pero inmoral, En cambio Job nos enseña que se puede ser rico y famoso pero también tener un carácter y una moral que hacen deslumbrar al mundo por su integridad.

Job tuvo un carácter moral increíble, fue recto, intachable, temeroso y apartado del mal. Todos queremos tener un próspero año nuevo y a lo mejor lo llaman ahora y le dan un nuevo puesto donde tiene que manejar mucha plata ¿qué va a hacer usted ahí? A lo mejor le dan un puesto nuevo donde hay muchas jóvenes trabajadoras todas lindas, guapas y disponibles, y aparte de disponibles, regaladas. Hay quienes no caen en la tentación porque no tienen la oportunidad de caer, pero cuando la oportunidad llega hay que tener sumo cuidado para poder mantener la integridad.

Tome nota de este enunciado que le voy a dar: “La integridad viene cuando ejercitamos nuestra fe en tiempos de prosperidad”. Porque a todos nos vienen tiempos de prosperidad, algunos no la aprovechan, otros los despilfarran, pero si queremos que venga la integridad tenemos que ejercitar la fe en tiempos de prosperidad.

Si podemos ser fieles a Dios cuando las cosas van bien, entonces quiere decir que tenemos integridad. “El amor al dinero es la raíz de todos los males”, pero Job un hombre acaudalado practicó su profunda fe en Dios y mantuvo un carácter genuino. El libro empieza con un resumen acerca de esto, dice en el versículo 1: En la región de Uz había un hombre recto e intachable, que temía a Dios y vivía apartado del mal. Este hombre se llamaba Job. Era el personaje de mayor renombre en el oriente, el mejor hombre en la tierra, según el versículo 3 y el versículo 8. Era un hombre elogiado por Dios y cuya rectitud frustraba a Satanás.

Usted es prosperado y se convierte en un hombre rico, empieza la murmuración de la gente, hasta comentan que puede ser narco, a saber a quién estafó, en qué negocios turbios anda y hasta conocen su historia, donde nació, donde vivió, conocen a su familia, etc. Y esto lo dicen parientes y amigos. ¡Ah! La gente piensa que usted no puede ser rico y honrado. Y hay quienes muy espirituales piensan que para ser santo usted tiene que ser  pobre. Nosotros podemos ser como Job, rico y recto. Yo me gozo de ver aquí en nuestra congregación comerciantes, finqueros, jueces, hombres públicos, gente con una responsabilidad grande, pero que ha reconocido que “hay que buscar, primeramente, el reino de Dios y su justicia y las demás cosas vendrán por añadidura”.

Se puede ser rico y recto
Si queremos familiarizarnos más con Job, debemos ir a los capítulos 29 y 31, porque Job abrió su corazón y evaluó su propia vida de la manera más honesta que pudo, diciéndole a sus amigos en esencia: “No sé por qué me han pasado estas cosas”. Usted recuerda que la escritura nos enseña que en un día Job se quedó sin nada, le robaron todo, se le quemaron algunas propiedades, se le murieron diez hijos y posteriormente quedó con sarna, desde la coronilla de la cabeza hasta las plantas de los pies. Y en esencia dice: “No sé por qué me han pasado estas cosas. Porque he hecho todo lo mejor para ser un hombre de carácter e integridad”.

Note dos aspectos de su vida. Job 29:3 en adelante
Aquí habla Job de su vida espiritual,  porque esto es importante, buscar primeramente el reino de Dios y su justicia, cuidar primero nuestra vida espiritual. A veces, cuando visito otros países y aún aquí cuando nos visitan algunas personas, se me acercan y me dicen: Pastor podía firmarme la Biblia y ponerme algo. Por lo general le pongo ahí: Jorge H. López, 3 Juan: 2 que dice: Querido hermano, oro para que te vaya bien en todos tus asuntos y goces de buena salud, así como prosperas espiritualmente. Porque la prosperidad es integral, si queremos prosperidad material debemos tener prosperidad espiritual. Cuando hay mente sana, hay cuerpo sano. En el versículo 3 de Job 29 describe cómo era su vida espiritual y dice: Su lámpara alumbraba sobre mi cabeza, – ¿Qué hace pensar esto a ustedes? ¿Se recuerda del Salmo 119:105? “Lámpara es a mis pies tu Palabra y lumbrera a mi camino”. Hubo un tiempo en que Job tenía en la cabeza la palabra de Dios, pero clara, nítida, como la debemos tener todos, por eso les hemos exhortado a que lean la Biblia por lo menos dos capítulos diarios y en 130 días leer el Nuevo Testamento-, y por su luz podía andar entre tinieblas. ¡Qué días aquellos, cuando yo estaba en mi apogeo  y Dios bendecía mi casa con su íntima amistad!  »Cuando aún estaba conmigo el Todopoderoso,  y mis hijos me rodeaban; cuando ante mí corrían ríos de crema,  y de las rocas fluían arroyos de aceite.

Job nos dice que Dios lo protegía y con la luz de Dios caminó por la oscuridad, disfrutando de la exhortación amistosa del Señor. Nuestra vida espiritual puede ser tal que tengamos íntima amistad y a la vez que abunde la crema, los frijoles, las tortillas, langostas y que tengamos abundancia de pan. En el capítulo 29:7-11 Job describe su vida pública y dice: cuando ocupaba mí puesto en el consejo de la ciudad. Job era de los gobernantes de la ciudad, era de los que estaban en la municipalidad de la capital o en la municipalidad del municipio más importante o estaba en el gabinete del presidente. Cómo me alegro cuado veo algunos ministros de los gabinetes que ha habido durante estos últimos años, estar aquí  sentados, hay gabinetes ocupados por hombres de Dios y aún el actual gabinete está integrado por algunos hombres del Señor y algunos yo los veo aquí adorando a Dios cada fin de semana. Y por eso Job dice: cuando ocupaba mi puesto en el consejo de la ciudad y en la plaza pública tomaba asiento,  los jóvenes al verme se hacían a un lado,  y los ancianos se ponían de pie; los jefes se abstenían de hablar   y se tapaban la boca con las manos; los nobles bajaban la voz,  y la lengua se les pegaba al paladar.  Los que me oían, hablaban bien de mí;  los que me veían, me alababan.

Job supo lo que era esa posición elevada en un estado, en un gobierno, en una sociedad y, sin embargo, estar en esas cumbres y en esas alturas y al mismo tiempo ser recto, intachable, íntegro. Lamentablemente algunos piensan que llegar a una posición pública es para llegar a robar. Se da lamentablemente que algún funcionario público robe, pero lo lamentable es que los familiares y los amigos le inciten diciéndole: quien roba es un ladrón, pero un tonto si no lo hace, habiendo tanto y poco tiempo. Qué mala manera de pensar. Usted tiene que ser íntegro y, como Job, al  ocupar un puesto público, ser admirado y respetado a nivel nacional y a la vez ser una persona íntegra. Cuando le den vuelto de más en la gasolinera, en la tienda, donde sea, debe devolverlo.

Job describe su generosidad en el 29:11-17  que dice: Los que me oían, hablaban bien de mí;  los que me veían, me alababan. Si el pobre recurría a mí, yo lo ponía a salvo,  y también al huérfano, si no tenía quien lo ayudara. Me bendecían los desahuciados;  ¡por mí gritaba de alegría  el corazón de las viudas! De justicia y rectitud me revestía; ellas eran mi manto y mi turbante. Para los ciegos fui sus ojos; para los tullidos, sus pies.  Fui padre de los necesitados  y defensor de los extranjeros.  A los malvados les rompí la cara; ¡de sus fauces les arrebaté la presa! Él cuidaba de los pobres, de los huérfanos y de las viudas, del ciego, del cojo y del inocente. Puede ser rico, pero rico en buenas obras. Eso es lo que  Pablo escribe a Timoteo “Enséñale a los ricos de este mundo que sean ricos en buenas obras”. ¿Cuál fue la buena obra que usted hizo esta semana? ¿A quién ayudó esta semana, a quién le extendió la mano para ayudarlo? ¿Quizá una pariente que no tenía para los útiles escolares de sus hijos? Vale la pena que usted vaya y le compre los útiles escolares y lo ayude, quizá un amigo que está enfermo y no tiene para la medicina, ayudarlo a comprar su medicina, quizá una señora vecina que está enferma y usted puede ir o llevar a su propia muchacha de oficios domésticos y ayudarle a limpiar la casa, a preguntarle si necesita que le haga compras en el supermercado. ¿Cuál fue la buena obra que usted hizo este día? ¿Cuál es la forma en la que usted ha demostrado su riqueza en buenas obras?

Ser generoso
Por algo dice la Biblia: “hay más dicha en dar que en recibir”. Y Job dice: Yo era alabado por toda la gente, porque yo era buena gente, generoso, en cambio hay algunos de nosotros que podemos estar muy ricos, muy bien colocados en la sociedad, pero más agarrados que una viejita bajando las escaleras. Es importante ser generosos. ¿Cuándo fue la última vez que vino y con gusto hizo su cheque de diezmos y lo dio para el Señor con generosidad, en  vez de estar escatimando? Cuando usted aprende a ser generoso en su diezmo, generoso en sus ofrendas, usted no escatima en dar para los que necesitan. Créame, Dios abrirá las compuertas de los cielos y derramará sobre usted  bendiciones sobreabundantes. Sea  generoso. Dios le ha dado para que usted pueda dar. Hay muchos que yo miro aquí en la congregación que son generosos, en medio de su riqueza siempre separan tiempo para ir a una jornada médica, ahí van los médicos, algunos tienen clínicas muy elegantes y muy  importantes, y con puestos públicos a veces importantes, pero allá van a las aldeas donde está la gente más necesitada, curando enfermos, a dar de su profesión, a dar un poquito de lo que saben.

Cuando usted es generoso no le importa el sacrificio, pero usted desarrolla un ministerio como Job desarrolló un ministerio, en el capítulo 29:18 dice: »Llegué a pensar: “Moriré en mi propia casa;  mis días serán incontables como la arena del mar. Mis raíces llegarán hasta las aguas;  el rocío de la noche se quedará en mis ramas. Mi gloria mantendrá en mí su lozanía,  y el arco en mi mano se mantendrá firme.”  »La gente me escuchaba expectante, y en silencio aguardaba mi consejo.  Hablaba yo, y nadie replicaba;  mis palabras hallaban cabida  en sus oídos. Expectantes, absorbían mis palabras como quien espera las lluvias tardías. Si yo les sonreía, no podían creerlo; mi rostro sonriente los reanimaba. Yo les indicaba el camino a seguir; me sentaba a la cabecera; habitaba entre ellos como un rey entre su tropa, como quien consuela a los que están de luto.

Job fue un predicador, un consejero, un maestro, un líder de células, siempre estaba enseñando y animando y dando consejo aquellos que necesitaban de su consuelo y su vida moral, lea el capítulo 31 dice: versículo 9 que hizo un pacto con sus ojos para mantenerlos sexualmente puros. Ya se parece a usted cuando está viendo su sitio pornográfico en internet o cuando está viendo aquellas películas triple X en la televisión o aquellas revistas. Tenemos, como Job, hacer pactos con nuestros ojos. Menciona la manera en la que había vivido una vida de integridad intachable, era fiel a Dios, tenía una vida opulenta, poderosa, popular y exitosa, aún así era el mejor hombre en la tierra. Al final del libro, se relata, fue un mejor hombre, más profundo, más sabio, más útil. A su integridad Dios añadió nuevos niveles de madurez, una de las razones para convertirlo de algo bueno a algo mejor, para llevarlo a crecer más en madurez, percepción y entendimiento y en bendiciones que nunca había experimentado antes.

Así que no existe prosperidad sin sufrimiento, no existe prosperidad sin adversidad. Dios nos da un ejemplo en José, el hijo favorito de Jacob, al quien le dio una túnica de colores y el resto de hermanos sólo tenían una túnica color crema común y corriente. ¿Qué despertó José entre sus hermanos cuando su papá lo favoreció? Envidia, ¿qué va usted a despertar cuando Dios lo prospere mucho? Envida ¿Quiénes van a querer matarlo? Sus hermanos. ¿Quiénes quisieron matar a José? sus hermanos. ¿Quiénes vendieron a José? Sus hermanos. ¿Quiénes son los que más han criticado al Pastor de al Fráter y a la Fráter?  Prosperar tiene sus riesgos, cuando Dios nos bendice extraordinariamente también nos manda y permite que llegue el mismo diablo a quitarnos algunas cosas o los mismos hermanos atormentarnos en otras, porque Dios quiere hacernos hombres perfectos, maduros, de carácter, de entereza, perseverantes. Cuando usted vea a un hombre muy próspero, muy famosos, muy humilde y muy sencillo usted va a ver a un hombre que ha sufrido, que ha pasado por el ataque, que ha pasado por el rechazo, que ha pasado por la crítica injusta, que ha pasado por la enfermedad, que ha pasado por el dolor y eso lo hace maduro.

Santiago 1:2 dice: Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas. ¿Cómo se sentiría usted que se esté muriendo de cáncer y le lleguemos a decirle: dichoso usted hermano, que dicha la suya que gran cáncer el que tiene? ¿Verdad que no? No lo decimos, pero lo que dice Santiago es eso. Santiago le está escribiendo a los hermanos de Israel que están dispersos por todo el mundo que los han perseguido, los han encarcelado, los han golpeado, los han dispersado por todo el territorio y les escribe la carta donde les dice: Dichosos que están en el exilio, en la diáspora. Mándeles una carta a los de Israel y a los de Gaza y dígales usted que bueno que los están bombardeando. No entra en nuestra lógica, es difícil entender cómo podemos ser dichosos en medio de la guerra, de la enfermedad, del desempleo, de la recesión, pero aquí Santiago que juntamente con ellos ha sufrido, han matado a su propio hermano que fue Jesús, dice: pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia. Por eso me encanta cuando veo aquí hombres y mujeres que han estado conmigo en la obra del Señor desde hace más de 30 años, porque tienen constancia. Vino la prueba y ¿qué hizo la prueba? Produjo constancia. Al final del libro Job obtiene una profundidad en su carácter, sabiduría e influencia, los cuales lo pusieron en el corazón de la Biblia, en el centro de la historia humana y a la vanguardia del ánimo para millones de personas en miles de años. Tome nota de esto: Los problemas no se desperdician en la vida de los hijos de Dios. Dios quiere que nosotros seamos rectos en medio de la opulencia y fieles en medio del sufrimiento.

Escuche

La fe viene por el oir…