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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

En esta época la constancia es necesaria, porque todos o casi todos establecemos metas, una de ellas puede ser bajar de peso, por la secuela de las sabrosas comidas como los tamales colorados chapines, el pan, etc. La constancia es necesaria, porque nos establecemos metas, queremos crecer y ser diferentes, queremos alcanzar un mejor yo en esta tierra, probablemente ahorrar cierta cantidad de dinero, buscar novio o novia, casarse, y tantos sueños. Sin embargo, no debemos olvidar que comenzar es fácil, pero llegar al fin, al término de algo, realmente es difícil.

La constancia, dice el diccionario de la lengua española en su primera acepción, es “firmeza y perseverancia en las resoluciones o en los propósitos”, es estar firme y perseverante en lo que hemos dicho en lo que vamos a hacer. Yo sé que usted en el área de sus metas ha trabajado, pero yo quisiera que nos enfocáramos en esta oportunidad en nuestra vida espiritual, porque debemos ser constantes y permanecer en la fe, en un Dios que nos creó, en un Dios que nos ama, en un Dios que nos cuida y que a pesar de eso, sabemos que en esta tierra la vida no es fácil. Hoy no tenemos a nuestro amado Pastor con nosotros, nos está escuchando en vivo por la radio en su casa, los que estuvimos aquí el 31 de diciembre recibiendo el Año Nuevo escuchamos cómo nos llamó por teléfono y saludó a toda la congregación. Algunos se alarmaron al enterarse que estuvo en el hospital.

Le fue practicada una cirugía al salirle un absceso, una especie de barro que se le infectó. Le dejaron un drenaje y el médico le recomendó ocho días de reposo y por eso no nos acompaña. La vida no es fácil, el Pastor con dolor en la parte sur de su cuerpo predicó la semana pasada, la enfermedad llega, el trabajo diario llega. El subjefe de servidores que está de turno compartió conmigo hace cinco semanas que los doctores le habían dicho la probabilidad que tuviera cáncer de próstata, me pidió que orara por él, porque esta semana le daban los resultados. Nos abrazamos y le pedimos a Dios que sanara, que no hubiera cáncer en su cuerpo. Ésta persona no solamente sirve como voluntario en la Fráter sino que toda su vida la ha dedicado a predicar de Dios en los colegios, en las Universidades, a trabajar con los maestros de las escuelas de toda la nación, hace congresos sobre principios y valores.

Lo llamé  para saber los resultados de los estudios clínicos practicados, se confirmó el diagnóstico inicial. Me dijo que estaba fortalecido, “yo sé que el Señor está conmigo, le encargo sus oraciones, ore por mí”,  y volvimos a orar. La vida no es fácil, porque hay pruebas, pero en medio de ellas debemos ser constantes, Dios nos  ha dejado Su Palabra, por eso los estamos desafiando a que leamos el Nuevo Testamento en 130 días, nos la ha dejado para fortalecernos en la fe, porque las pruebas van a venir.

En el libro de Santiago, encontramos las palabras del hermano de Jesús, hijo de José y Maria. Él fue uno de los líderes principales en la iglesia primitiva, de acuerdo al libro de Hechos. Santiago 1:1 dice Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que se hallan dispersas por el mundo: Saludos. Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia. Y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada. Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie. Pero que pida con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento. Quien es así no piense que va a recibir cosa alguna del Señor;  es indeciso e inconstante en todo lo que hace.

Cuando Jesús vino a predicar dijo: “Arrepiéntanse de sus pecados, porque el reino de los cielos está cerca”. Es decir que el reino de los cielos todavía no está, viene. Pero también dice la escritura que cuando Él eche demonios fuera en su nombre, entonces el reino de los cielos está en medio de nosotros. Los teólogos han descrito que el reino de los cielos ya está en medio de nosotros, pero viene como el ya, pero todavía no. El ya del reino de los cielos, es cuando estamos saboreando la gloria celestial. El todavía no, porque no lo estamos saboreando a plenitud, no es el banquete todavía. ¿Cree que en el nombre de Jesús, cuando oramos por los enfermos, Él los sana?
¿Sanan todos los enfermos? Porque estamos en el ya de saborear el poder milagroso de Dios en nuestros cuerpos, pero en el todavía no a plenitud, porque aún el que sana en esta tierra un día se va a morir.

¿Hay paz en nuestros corazones gracias a Dios nuestro Señor? Pero cuando usted recibe la llamada de su esposa, como me sucedió a mí hace una semana: “Mi amor choqué el carro. Sí, el que debes todavía”. Usted todavía le dice: “Amor te amo, aún cuando des malas noticias, las das tan lindamente”. Uno pierde un poquito la paz, me quedé sin carro, y en vacaciones. Hay paz en Dios, estamos saboreando la paz, pero no es una paz completa que no se interrumpa nunca, porque estamos en el ya, pero todavía no en el reino de los cielos, saboreamos la gloria futura, pero en el cielo no habrá enfermedad, no habrá muerte, no habrá dolor ni tristeza. Por eso no debemos tirar la toalla acá. Santiago dice en el versículo 2: Hermanos míos, considérense muy dichosos -no dice malditos o que están pagando algo-, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas.

El propósito de todo examen es ver si aprobamos o reprobamos el contenido de una materia que supuestamente conocemos a perfección. Por eso la Biblia dice que debemos sentirnos dichosos frente a la prueba, porque simple y sencillamente usted y yo  somos personas de fe y la fe es simple y sencillamente si vamos a salir aprobados de la prueba, y poder levantar los brazos y decir: ¡lo logré! Por eso dice la Escritura en el versículo 3 pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia. Cuando aprueba una fe genuina, esa fe está sin importar cual sea la dificultad. Por eso el Señor en Juan 16:33 nos dice lo siguiente: Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz - Jesús nos está hablando de la paz que encontramos en Él -. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo.

En este mundo hay aflicciones, la prueba va a llegar, pero si estamos tomados de las manos de Dios no hay nada, nada que nos separe de Él. El año pasado mis únicos primos por parte de mi mamá perdieron a su papá, mi tío Humberto, y lo perdieron de la forma más horrible porque fue asesinado, fue una noticia terrible. Vienen los recuerdos gratos compartidos con él cuando íbamos a ver fútbol. Los acompañamos en la morgue, les llevamos cena, fuimos al entierro y luego fuimos a la casa a compartir. Uno de mis primos me dijo: Detestaba ir a los funerales y a los entierros, nunca iba a ninguno, pero ahora me he dado cuenta de lo rico que se siente el tener a un pariente, al tener a un amigo con uno en esos momentos. A partir de ahora sí voy a ir.

La prueba de nuestra fe lo que produce, al final de cuentas, es una madurez que podemos utilizar, produce en nosotros un estado de completación, somos íntegros, porque nos mantuvimos firmes y podemos ayudar a otros. Por eso el versículo 4 dice: Y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada. ¿Quien es perfecto en esta tierra? Ninguno, pero la Escritura se refiere aquí a que seamos maduros, íntegros, completos, que no nos falte nada. Constancia en medio de las pruebas más difíciles de la vida es la que necesitamos para salir más maduros, más completos.

Hace dos meses un amigo me invitó a que fuéramos a orar por un joven que tenía un tumor canceroso en su cuerpo, el mismo que yo había tenido. Llegamos a la casa con gente que ni conocíamos, personalmente yo no sabía quienes eran, sólo estaban la mamá y el joven. Entramos a la sala, generalmente en ese tipo de visitas no se tiene tema, no se sabe nada, sin embargo, un minuto después él y yo éramos los mejores amigos, y los otros dos solamente nos veían. Le preguntaba como le iba con la quimioterapia y sus efectos. Compartiendo experiencias, estábamos los dos tan compenetrados el uno con el otro. Oramos por él, bendijimos su vida. Yo pasé por una prueba de esas y salí más completo y más maduro y pude ayudar a alguien. Por eso las pruebas tienen un propósito, toda prueba tiene el propósito de acercarnos a Dios, porque cuando uno esta en plena dificultad y no hay quien por nosotros, entonces pensamos en el Todopoderoso.

Las pruebas fueron hechas para que usted y yo nos acerquemos a Dios.
Es necesario que corramos a sus brazos, sobre todo en este 2009 que empieza y que talvez el panorama no es el mejor. Este año que paso perdimos a mucha gente en la iglesia, por enfermedades, accidentes, pero hubo dos casos de gente que perdimos por causas de la violencia, dos empresarios. Uno de ellos fue baleado saliendo de su oficina, con la familia hemos tenido estrecha relación y aprecio. Fuimos a comer con los hijos, el propósito era fortalecerlos en la fe, escucharlos. La hija de  22 años me dice: He manejado este asunto, como si a mi papá no lo mataron,  sino mi papá se murió y está en la presencia del Señor. Eso es sabiduría. Gentes que amamos mucho perdieron a su hijo de casi 18 años, había tanto dolor en sus corazones, todavía hay, porque la pérdida es para siempre, pero en el funeral esta mujer se paró y lo primero que dijo fue: Dios es bueno, porque me dio a mi hijo 17 años. Cuando recién le informaron que su hijo se había accidentado y había muerto tomó a su otro hijo y le dio gracias a Dios porque lo tenía a él.

Cuando veo a esta gente que le enseña tanto a uno, entiendo perfectamente lo que dice el versículo 5, porque está hablando de las pruebas y dice: Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie. El punto es que si usted no es sabio para tomar las mejores decisiones en medio de las pruebas, pídale a Dios sabiduría. Él le va a mostrar cómo debe actuar en medio del dolor, en medio de la prueba. Y dice que Él  lo da generosamente a todos, a cualquiera que lo pide, porque en medio de la prueba tenemos la opción de permanecer en la fe constantes o darle la espalda a nuestro Señor. La sabiduría es para tomar las decisiones, para seguir constantes en la fe. Pídala.

Me encontré a una persona que asistía a la iglesia, una mujer de unos 40 años. Y le pregunté el por qué de su ausencia en la iglesia. Me respondió que estaba peleando con “aquel”. ¿Quién aquel? El de arriba. ¡Que bonito! Me dijo luego que se había portado bien, que no había fumado, ni emborrachado, que se había cuidado tanto y que estaba sin casarse a sus 40 años de edad y que tres de sus compañeros en un colegio cristiano ya no eran s cristianos ni creían en Él. ¿Qué tal si ella le hubiera pedido sabiduría a Dios y entender que para cada roto hay un descosido? Entender que casarse no es un problema, El punto no es ese, el punto es encontrar al hombre o a la mujer ideal para usted, que sea cristiano, que tenga sueños para el mañana, que sirva a Dios, que sea una persona íntegra, respetuosa, pero si uno pide sabiduría, entonces Dios le da a uno sabiduría. Pida sabiduría, diga Señor, no sé cómo actuar en esta prueba, pero tú sigues siendo Dios en medio de esta prueba, te pido que me muestres el camino a seguir. Podrá decirme: usted no sabe la prueba que estoy atravesando yo, seis meses sin trabajo, tres hijos. Pastor, ya no aguanto más. No conoce a la familia de mi esposo. Ya no aguanto más, mi suegra es shute y se mete, ya no aguanto más. Mi hijo está enfermo, ya no aguanto más. Pídale sabiduría a Dios nuestro Señor.

El versículo 6 nos dice como pedir, Pero que pida con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento. Quien es así no piense que va a recibir cosa alguna del Señor; es indeciso e inconstante en todo lo que hace. Pida con fe sin duda, ¿qué está pidiendo usted? Que le dé sabiduría, pero no dudando. El inconstante es como la ola del mar, a veces se siente en la cúspide, en la parte más alta y al rato se está revolcando en la arena dudando de la sabiduría que Dios puede darle. Pida sabiduría que el Señor se la va a dar y podrá enfrentar los problemas de la vida, porque el propósito de las pruebas es acércanos a Dios, es hacernos maduros, completos y pedir sabiduría para tomar el mejor camino. Yo no sé si usted ha oído de Fred Phelps comenzó a nadar a los 7 años, porque tenía déficit de atención y los maestros le dijeron a los padres que lo llevaran a la natación, porque tenía mucha energía, a los 12 años conoció a Bob Bowman que se convirtió en su entrenador, un entrenador profesional. A los 15 clasificó para participar por Estados Unidos, en los Juegos Olímpicos del 200 en Australia, además estableció su primer record mundial. En los Juegos Olímpicos del 2004 en Grecia ganó seis medallas de oro y dos de bronce. En los Juegos Olímpicos del 2008 fue el ganador de ocho medallas de ocho medallas de oro, estableció siete record mundiales, uno olímpico y es el atleta con más medallas de oro en la historia de las olimpiadas. Entrena seis días por semana. Nada 80 kilómetros en cada ciclo semanal.

Santiago 1:12 dice: Dichoso el que resiste la tentación porque, al salir aprobado, recibirá la corona de la vida que Dios ha prometido a quienes lo aman. La corona de la vida podría significar la vida eterna, pero cuando usted entrega su vida al Señor, usted ya tiene la vida eterna, porque dice que al vencer la tentación, cuando ya somos cristianos tenemos la vida eterna, tendremos la corona de vida, porque seguramente es un estilo de vida superior al normal que solamente podemos tener en Dios, una paz que solamente podemos tener en Dios, una esperanza que solamente podemos tener en Dios, una alegría que solamente podemos tener en Dios.

Su fe será probada, no se aflija, no crea a la gente que le dice que usted como cristiano ya tiene la vacuna contra los problemas. No, usted tiene al Espíritu de Dios que le va a dar sabiduría y fortaleza para enfrentar cualquier problema, hasta que se presente aprobado el día que muera y diga Señor aquí estoy. Porque el apóstol Pablo, ustedes recordarán que la Biblia no lo dice, pero la tradición señala que fue asesinado. Fue fiel hasta la muerte. Eso es fe. Por eso en la última carta que el apóstol Pablo escribió en la segunda de Timoteo, su hijo en la fe, le dice: “Ninguno estuvo a mi lado, pero el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas”. Y terminó diciendo “He peleado la buena batalla de la fe. Me he mantenido en la fe”. La constancia en la fe es hasta la muerte.

Y usted debe morir con la fe puesta en Dios. Hebreos 10:38 Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás,  no será de mi agrado.» Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida. Nunca volvamos atrás, porque Dios es nuestra esperanza. Y yo no sé cual pueda ser sus problema, su dificultad,  a lo mejor son años de sufrimiento, pero sí puedo decirle que hay sabiduría en Dios para que usted tome las mejores decisiones y salga aprobado en su fe.

Escuche

La fe viene por el oir…