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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Usted esta muy está enamorado y de repente encuentra a su mujer en brazos de otro hombre ¿Cómo se siente? ¿Dolido? ¿Frustrado? ¿Desanimado? ¿Con ganas de tirarse del puente? Su comentario lleno de rencor juzga a todas las mujeres por igual. Y ¿Qué pasaría si a usted le dijeran de parte de Dios: cásate con una prostituta? ¿Qué haría? ¿Obedecería esa orden? ¿Iría por donde están algunos prostíbulos? Es  difícil y ¿qué haría si usted viera al Pastor en uno de esos prostíbulos? ¿Qué está haciendo aquí? La verdad, es problema ir a buscar a su mujer a un prostíbulo, pero esa es la triste realidad que vivió uno de los profetas del Antiguo Testamento. Este profeta se llamó Oseas.

¿Ha leído el libro de Oseas? En el Antiguo Testamento aparece esta historia. Ábrala conmigo y vamos a leer una parte. Oseas 1: Ésta es la palabra del Señor que vino a Oseas hijo de Beerí durante los reinados de Uzías, Jotán, Acaz y Ezequías, reyes de Judá, y durante el reinado de Jeroboán hijo de Joás, rey de Israel. La primera vez que el Señor habló por medio de Oseas, le dijo: «Ve y toma por esposa una prostituta, y ten con ella hijos de prostitución, porque el país se ha prostituido por completo. ¡Se ha apartado del Señor!».

¿Guatemala se habrá prostituido? ¿Habrá problemas en Guatemala, en México, en Estados Unidos, en Argentina? Creo que todos los países están cortados con la misma tijera y aquí tenemos en este caso la razón por la cual Dios le dice a Oseas “cásate con una prostituta”. Está hablando de Israel por completo, se ha apartado del Señor. Aquí es donde se nos presenta a nosotros una causa y un efecto. Cuando el pueblo de Dios, el Israel de Dios, cuando la Iglesia del Señor se aparta de Él las consecuencias en el país son de violencia, de robo, de asesinato, de secuestro, de corrupción. Nosotros somos la sal de la tierra, pero si la sal pierde su sabor ¿de qué sirve? Por eso es importante que nosotros como iglesia volvamos al Señor.

Dice en el versículo 3: Oseas fue y tomó por esposa a Gómer, hija de Diblayin, la cual concibió y le dio a luz un hijo. Entonces el Señor le dijo: «Ponle por nombre Jezrel, porque dentro de poco haré que la casa real de Jehú pague por la masacre en Jezrel. Así pondré fin al dominio del reino de Israel. Ese día quebraré el arco de Israel en el valle de Jezrel». Gómer volvió a concebir y dio a luz una niña. Entonces el Señor le dijo a Oseas: «Ponle por nombre: “Indigna de compasión”.

Cuando usted ya es una persona indigna de compasión, entonces hay un gran peligro en su vida, entonces usted ya se expone a un juicio radical, total, sin compasión y hay naciones que han tenido que pasar por ese juicio de Dios, como Israel. No crea que sufrió la diáspora, el exilio, los campos de concentración, todas esas  persecuciones por casualidad. No, la causa fue apartarse de Dios. Cuando una nación, la Iglesia se aparta del Señor se arriesga a Su juicio. Y el juicio llega muchas veces a nivel nacional. Por eso leemos que cada ocho minutos asaltan a un autobús en Guatemala, que han abundado los secuestros en distintas partes del país, que una zona de residencias exclusivas como la carretera a El Salvador se convierte en la carretera de la muerte. Cuando vemos todas estas cosas, tenemos que entender que hay un juicio de Dios sobre la nación. ¿Qué estamos haciendo como iglesia? ¿Estamos igual que Israel en aquel entonces? Esto leyendo el final del versículo 6 cuando dice el nombre de esta hija Lo-ruhama que quiere decir indigna de compasión, porque no volveré a compadecerme del reino de Israel, sino que le negaré el perdón.

Esto es terrible cuando Dios dice le negaré el perdón. En cambio, tendré compasión de la tribu de Judá, y la salvaré; pero no por medio de arco, ni de espada ni de batallas, ni tampoco por medio de caballos y jinetes, sino por medio del Señor su Dios.» Esta es promesa de Dios para Israel, esta es promesa de Dios para nosotros aquí en Guatemala, promesa de Dios para toda Latinoamérica, para España, para Alemania, para el mundo entero. Sólo Dios podrá salvarnos. ¿Y ahora quién podrá defendernos? ¿Será que necesitamos un policía por cada cuadra? ¿Será que necesitamos un guardaespaldas para cada persona? ¿Se va a componer la situación en Guatemala por tener más soldados, más policías, más cárceles? ¿Cómo se va a salvar la nación?  Dios le dice aquí a Israel: “No tendré compasión de ti, pero de Judá sí, porque Judá ha permanecido fiel y a Judá la voy a salvar no dándole más policías ni más soldados, ni más jinetes ni más armas, sino que será salvada por medio del Señor tu Dios. Dios es nuestro salvador”.

Cuando a la gente la saltan, la meten presa, cuando la secuestran, cuando la amenazan, cuando el hijo está por morirse, en medio de esos crueles eventos es cuando el hombre abre su mente y su corazón para pensar en Dios. Él le enseñó a Oseas mucho, acerca del carácter y naturaleza del Dios de Israel. Por la fe, obediencia de Oseas a Dios se le otorgó el entendimiento, en la profunda necesidad espiritual de su generación y fue dotado con un mensaje divino para esa hora y para ese tiempo. No era fácil el mensaje, sobre todo por la manera de ilustrarlo, no era fácil. Oseas era el profeta de la decadencia, de la muerte y de la caída del Norte de Israel.

Aquel era un tiempo de degeneración moral y adulterio espiritual. Con sus labios las personas adoraban a Dios y con sus corazones amaban a los ídolos. La adoración a Dios se había convertido en un mero rito, por eso cuando usted viene a adorar al Señor que no sea un mero rito, que sea un verdadero sentir de su alma, porque caemos a veces en un mero rito de adoración. Inmoralidad flagrante,  irreverencia a lo sagrado, infidelidad, robo, borracheras, estaban a la orden del día. Mateo 15:8 dice Jesús: »Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí». A veces estamos aquí  sentados, estamos cantando pero nuestro corazón está lejos del Señor. Está muy cerca del fútbol -a mí me gusta el fútbol- que a veces puede convertirse en un ídolo. A mí me gusta estar ocupado y me gusta trabajar y exhorto a todos a que seamos productivos, pero a veces nos excusamos en nuestras ausencias a la iglesia, a las células porque “tenemos mucho  trabajo”. “No podemos servir a dos señores, porque amará a uno y despreciará al otro”. Y Jesús dijo: no pueden servir a Dios ni a Mammón. No pueden servir a Dios y a las riquezas. Y a veces ponemos las riquezas antes que a Dios, quien nos ha dado todo. Ponemos tanto el corazón en nuestra casa y la convertimos en nuestro palacio y es nuestro ídolo y vivimos para nuestra casa, la pintamos, la arreglamos, la decoramos, la amueblamos y la hacemos un ídolo.

A veces es el carro nuestro Dios  y es un ídolo para nosotros. ¡Ay de aquel que toque nuestro carro! Y se nos olvida que es Dios el valor de los carros. Tenemos que recordar que no podemos servir a Dios y a Mammón (Mateo 6:24 RV antigua). Usted puede quedarse sin un centavo, pero no puede quedarse sin Dios, porque con Dios todo lo tenemos, con Dios todo lo logramos, con Dios todo lo alcanzamos. Otro pasaje interesante es el que está en Lucas 6:46: »¿Por qué me llaman ustedes “Señor, Señor” , y no hacen lo que les digo? Fácil es decir Señor, cantarle al Señor, pero cuando se trata de obedecer su Palabra, no lo obedecemos.

Cuando Dios quiere que se realice una tarea específica, Él escoge un instrumento apropiado para esta tarea y Dios encontró en el profeta Oseas un hombre para esa hora. Dios le dijo: “Ve y toma por esposa una prostituta y ten con ella hijos de prostitución, porque el país se ha prostituido por completo”. Siempre hemos señalado al Estado por la corrupción, por las comisiones y todas estas cosas que se dan, pero lamentablemente hoy tenemos que señalar a la iniciativa privada, porque en muchos lugares están con las mismas prácticas. La gente no puede vender su producto a una empresa, si el jefe de compras no se queda con una comisión. El país se ha prostituido por completo. Y por eso estamos como estamos. Todos buscando, cómo sacan su propia tajada injusta e ilegalmente. Por eso Dios le dio a Oseas un mandato terrible, cásate con una prostituta, porque el país se ha prostituido.

El relato de la experiencia del profeta en los capítulos 1 y 3 ha sido expuesto por una variedad extensa de interpretaciones. Algunos toman el pasaje como un simple recurso literario para ilustrar una gran verdad, sin embargo, la mayoría de los expertos en el Antiguo Testamento creen que Oseas fue dirigido a casarse con una mujer dada a la idolatría, la idolatría que frecuentemente se asociaba con la inmoralidad. Primero ella era una mujer impura, que frecuentemente se asociaba con la inmoralidad. Ella le dio a su esposo tres hijos a quienes les dio nombres simbólicos, porque eventualmente la idolatría produjo su fruto natural y la esposa de Oseas se convirtió en una mujer impura en el sentido literal. Si ella dejó a su esposo o se divorció de él, no se declara específicamente. En todo caso, en obediencia al mandato divino, Oseas recuperó a su infiel esposa y la regresó a su casa.

No es fácil, lean ustedes lo que dice Oseas 3: 1 Me habló una vez más el Señor, y me dijo: «Ve y ama a esa mujer adúltera, que es amante de otro. Ámala como ama el Señor a los israelitas, aunque se hayan vuelto a dioses ajenos y se deleiten con las tortas de pasas que les ofrecen.» Yo he hablado con muchos hombres a quienes su mujer les ha sido infiel. Y aquel gran amor que tenían por ella se ha convertido en odio. Se ha convertido en aborrecimiento. El extremo amor se convierte en extremo rechazo. Hable usted con un hombre a quien su esposa le ha sido infiel, porque la cultura tradicional es que sin un hombre  es infiel, es macho. Pero si una mujer es infiel es promiscua. En el New York Times se publicó un artículo que lleva como título: “¿Alguna vez ha sido infiel con su pareja?”. Y aquí dice que se ha encontrado que cada vez hay mujeres que con facilidad hablan de sus experiencias de adulterio, porque ahora tienen más modos de comunicarse por Internet, por teléfono, por toda la tecnología que existe. Así que tanto uno como el otro caen en un adulterio físico, pero todos caemos en un adulterio espiritual al dejar el amor de Dios por el amor al mundo y a los ídolos.

El primer hijo de Oseas se llamo Jezrel ilustrando la caída de la dinastía del rey que gobernaba a Israel. El segundo se llamó Lo-ruhama anunciando que Dios no tendría misericordia por Israel. Y la tercera se llamó Lo-ammi, simbolizando la destrucción completa de Israel. La mujer de Oseas era muy religiosa, ella era una prostituta entre comillas sagrada, porque ejercía la prostitución en los templos dedicados a Baal. En los templos de Baal tenían mujeres sexo-servidoras y con su servicio sexual rendían culto a Baal.

Es imposible para uno imaginar ese dolor que experimentó Oseas, durante esos días cuando la esposa de su juventud era amante de sus amigos. Pero en medio de esa realidad empezó a ver que su experiencia con Gomer era parte de una similitud de lo que había estado pasando con Dios e Israel. Dios había tomado la iniciativa de establecer una unión con Israel, ser el esposo y amarlo. Por eso lo liberó de la esclavitud de Egipto. Lo trajo a la tierra prometida, lo bendijo y lo prosperó, le dio casas grandes en que habitar, le dio mucha riqueza. El lazo entre Dios e Israel era tan profundo y tierno como el de un matrimonio. Israel había sido infiel a su creador y esposo espiritual, a través de sus amores que había encontrado en la adoración cananita a Baal.

Así que Oseas por su experiencia personal empieza a comprender cómo la infidelidad de Israel lastimó el corazón de Dios. Cuando usted o yo pecamos ¿sabe a quién lastimamos? A Dios, al corazón de Dios. Dios que nos ama y que nos quiere para él solamente, sufre, pero a pesar de la infidelidad de Gomer y su manera vergonzosa de vivir,  Oseas descubrió en su corazón un amor continuo por ella y empezó a interpretar ese amor como un mandato claro de Dios para recobrar a su esposa por el buen camino.
Qué difícil pudo haber sido para Oseas ir al prostíbulo, al templo de Baal, y decir vengo por mi esposa, si pero está ocupada en este momento, espérese un ratito. Oseas llega no sólo a traer a su mujer sino que tiene que comprarla.

Cuando a usted ya no lo quieren en su casa, porque usted es un sinvergüenza, un ladrón y cuando lo ven llegar dice: échenle llave a la puerta, cuando a usted ya no lo quieren en ese momento usted debe recordar que hay alguien que sí lo ama y es Dios quien lo ama. Cuando sus hijos ya no lo quieren porque usted está  viejo, enfermo y sin dinero, Dios si lo ama. Cuando usted se siente solo, rechazado y abandonado, recuerde que Dios le ama. A veces el ser humano llega a pensar que ya nadie lo ama, porque ha caído tan  bajo, ha hecho tantas cosas, ha cometido tantos pecados, ha salido en los periódicos, su reputación ha quedado destrozada, pero cuando eso ocurre aparece Dios como el padre del hijo pródigo con los brazos abiertos y recibiendo a aquellos hijos pródigos que se han alejado del hogar del Señor para recibirlos con amor. Dios le enseñó a Oseas el amor de Dios, por eso se le conoce como el profeta de la gracia, porque la gracia de Dios es dar lo mejor del cielo para rescatar a lo peor del suelo. La gracia de Dios es ese favor inmerecido.  Los que aquí estamos todos hemos pecado alguna vez. La Biblia dice: “Por cuanto todos pecaron”, así que por más cara de santo que usted ponga, sabemos que ha pecado.

Así como Oseas fue a comprar a su esposa al mercado de esclavos, Jesús vino del cielo, vino a la tierra, se metió en lo más bajo de la sociedad, siendo hombre se hizo esclavo, descendió al estrato más bajo de la sociedad para dar -en la cruz del Calvario- vida a los que estábamos condenados a muerte, “porque la paga del pecado es muerte,  pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”. El profeta con esa relación con Gomer entendió cómo es el amor de Dios por Israel, el amor por la iglesia. Descubrió un nuevo entendimiento de la naturaleza del Pecado. El pecado lo podemos llamar de muchas maneras, pero el pecado es un adulterio espiritual, es una infidelidad a Dios, eso es el pecado y el pecado destroza el corazón amante del esposo divino. El pecado también trae sufrimiento y culpa, y por eso es que Israel tiene que ir al exilio no por el castigo o justicia de Dios, sino por  su propósito redentor. Oseas descubrió un nuevo entendimiento de los requerimientos básicos de Dios ¿Qué es lo que quiere Dios de nosotros? ¿Qué  es lo básico, lo esencial, elemental que Dios pide de Nosotros? Podemos reducirlo a una sola palabra: fidelidad.

El profeta entendió y explicó la necesidad del arrepentimiento. Sí, todos hemos pecado, pero necesitamos arrepentirnos.

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